lunes, agosto 29, 2005

Juan Bautista Alberdi: Una estrategia para la libertad

Este 29 de Agosto de 2005 se cumplen 195 años del nacimiento de Juan Bautista Alberdi, y en esta Argentina renegada y antiliberal la fecha quedará en el olvido. De algún modo es correcto que ello ocurra, porque sería hipócrita y absurdo que Alberdi fuera recordado al mismo tiempo que las universidades públicas se dedican a lavar el cerebro de los estudiantes con slogans contrarios a la tradición jurídica del país y vivimos en un sistema que es mezcla de los inconvenientes de una anarquía violenta con un estado omnipresente que se jacta de su superávit fiscal a la vez que la mitad de la población a duras penas sobrevive, y esto último sólo porque no paga impuestos.

Cuando Alberdi escribe "Bases y puntos de partida..." el país había logrado su independencia pero no su libertad. Fue él quien vio con mayor claridad que cerrarse al mundo ya no tenía sentido ni siquiera en el contexto de ese deseo de no pertenecer más a España. En una de las cartas explicativas de la obra señala:

"Todas las constituciones cambian o sucumben cuando son hijas de la imitación; la única que no cambia, la única que acompaña al país mientras vive, y por la cual vive, es la Constitución que ese país ha recibido de los acontecimientos de su historia, es decir, de los hechos que componen la cadena de su existencia, a partir del día de su nacimiento. La Constitución histórica, obra de los hechos, es la unión viva, la única real y permanente de cada país, que sobrevive a todos los ensayos y, sobrenada en todos los naufragios".

En el preciso momento en que reinaba la confusión y el país se había librado de su tirano, Alberdi apareció proponiendo una salida inclusiva, oportuna, superadora del concepto de libertad como mero sinónimo de independencia, es decir, pregonando a favor de la libertad y la propiedad del hombre común, del "privado" de poder y de nobleza. No proponía salir a perseguir a los cómplices de Rosas ni a despojarlos de sus bienes, sino establecer una constitución para todos bajo la cual los beneficios del comercio, el intercambio voluntario y la colaboración mostraran su inmensa ventaja por sobre la violencia, la obcecación chauvinista o religiosa. De algún modo la Constitución de 1853 inspirada en Alberdi significó un gran borrón y cuenta nueva en un país que lo necesitaba imperiosamente.

Las observaciones de Alberdi sobre la necesidad de la apertura a Europa tienen que ver con el interés por superar la guerra con España y sus comentarios de elogio hacia la inmigración anglosajona en particular no tenían nada de racista como se le atribuye livianamente a veces, sino obedece a la experiencia de esa población de vivir en el tipo de libertad y bajo el amparo de los derechos individuales que él quería para nosotros.

En Las Bases, hace un recorrido por las experiencias constitucionales de 1819 y 1826, explicando su fracaso en el hecho de no construir el ambiente de libertad que es el meollo de la prosperidad.

Ese ambiente de libertad individual amplio, es también el sostén principal del sistema político porque permite al ciudadano obrar con independencia y al limitar al gobierno lo privan de la posibilidad de hacer grandes daños. No es la madurez cívica de los norteamericanos lo que hizo perdurar doscientos años a su democracia sino el poco margen de error de sus gobiernos, al menos en términos comparativos con los países con democracias débiles.

Alberdi hace hincapié en los beneficios económicos de establecer un estado de derecho, especialmente en "Sistema Económico y Rentístico..." porque observaba la postergación de este problema por parte de la dirigencia de la época, mientras que la región era un desierto. La libertad religiosa que defendía con entusiasmo respondía a su visión de tentar a grandes masas de inmigrantes que vinieran a contribuir al desarrollo argentino, que pudieran profesar con libertad sus creencias.

En materia educativa estableció objetivos que son demasiado adelantados para ser comprendidos aún hoy. Hablaba de la necesidad de vincular la educación a la producción y del efecto educativo del trabajo. Esto nos dice en "Sistema Económico...":

"La industria es el gran medio de moralización. Facilitando los medios de vivir, previene el delito, hijo las más veces de la miseria y del ocio. En vano llenaréis la inteligencia de la juventud de nociones abstractas sobre religión; si la dejáis ociosa y pobre, a menos que no la entreguéis a la mendicidad monacal, será arrastrada a la corrupción por el gusto de las comodidades que no puede obtener por falta de medios. Será corrompida sin dejar de ser fanática. Inglaterra y los Estados Unidos han llegado a la moralidad religiosa por la industria; y España no ha podido llegar a la industria y a la libertad por simple devoción. España no ha pecado nunca por impía; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la corrupción y del despotismo".

Esta perspectiva desafía el paradigma tan exitoso difundido por Max Weber en "La ética protestante y el espíritu capitalista". No es una determinada religión la que al sustentar una ética de la producción hace posible el capitalismo, sino que la práctica de la empresa y la producción libre generan una ética que se aprende con la observación y la experimentación de los beneficios de una conducta civilizada. De ahí lo perniciosa que resulta la desvinculación de la educación y la producción y la malformación de generaciones en un enciclopedismo que expide títulos académicos como un reemplazo vulgar de los títulos de nobleza.

Su agudeza política era notable. No porque estuviera atento a las rencillas del momento ni tuviera la habilidad propia del mediocre estratega de los que está plagada la realidad que vivimos hoy en día. Sus objetivos eran muy superiores a los de los rapiñadores políticos. En sus "Cartas Quillotanas" defiende la figura de Urquiza como el hombre que representa la oportunidad de construir un país libre. Se niega a juzgarlo en otros aspectos frívolos. La ética que representa el liberalismo no está relacionada con aspectos de la personalidad de los gobernantes; ni siquiera con su moral individual. La ética liberal está dada en un sistema que permite a las masas adueñarse del fruto de su trabajo y progresar. La conducta personal de quien empuja a favor de ese milagro de la historia que es la libertad de las personas comunes, es un tema menor, tan menor como lo sería la conducta del guardia del campo de concentración que abriera la puerta para que podamos escapar.

El civismo moralista nada tiene que ver con la tradición liberal. Es más bien un instrumento de extorsión moral hábilmente utilizado por los enemigos de la libertad. El liberal se ocupa de los límites al poder que a su vez impiden la corrupción. Los hechos delictivos los considera fuera del ámbito de la política, como algo propio de profesionales del derecho que no se mezclan en asuntos de gobierno.

"No hay más que un medio de admitir los principios y es admitirlos sin excepción para todo el mundo, para los buenos y para los pícaros. Cuando la iniquidad quiere eludir el principio, crea distinciones y divisiones; divide a los hombres en buenos y malos; da derechos a los primeros y pone fuera de la ley a los segundos, y por medio de ese fraude funda el reinado de la iniquidad, que mañana concluye con sus autores mismos. Dad garantías al caudillo, respetad al gaucho, si queréis garantías para todos"1 ... "Cree usted que Santo Domingo fuese un mal hombre? Todo lo contrario, era algo más que un hombre bueno, era un santo, y sin embargo inventó la Inquisición, para quemar vivos a los hombres que pensaban con libertad"2

Alberdi es una cantera inagotable de respuestas. Sobre todo tiene mucho que decir en relación a cómo hacer un país civilizado y libre de un país opresivo, dominado por las divisiones de sectores cada uno de los cuales encuentra más motivos para avanzar sobre las libertades y derechos ajenos.

Su estrategia no consistió en convertirse en una parcialidad sino en persuadir a quienes debían tomar las decisiones. Estuvo dónde debía estar, en el momento en que debía estar con la proposición superadora. Ni perdió el tiempo en rencillas de poder, ni se hizo el pulcro alejándose de los problemas y desafíos del momento para recluirse en su biblioteca aséptica. Alberdi hizo lo que era necesario para que el país cambie. No intentaría nunca ganar elecciones, porque las elecciones son algo que tiene sentido una vez que se tiene libertad. No se vota para ser libre, sino porque se es libre. Sabía además que las ideas que representaba no podían ser vendidas como un panfleto electoral sin traicionarlas:

"Al que no grita frenético, al que raciocina, lo supone usted insensible. No trafico yo con el calor, es cierto; no vendo entusiasmo. Nunca he creído que los poetas que fabrican versos ardientes, sean más capaces de afección que el resto de los hombres. El calor no es el patriotismo, ni la sinceridad. Cuando no bien de estrechez de espíritu, es signo evidente de mala fe. Es el resorte de los seductores del pueblo. Apasionar cuestiones que necesitan de la reflexión tranquila, es crueldad imperdonable; es vendar los ojos del pueblo para que vea el camino por dónde debe ir; es embriagar las vírgenes para que amen sus deberes. El corruptor que ve una ramera en la esposa que sujeta su conducta a la razón, ve un pueblo corrompido y servil en el pueblo que modera sus deseos y se somete a la necesidad. Estos embriagadores de oficio perderían los Estados Unidos de Norte América si a la calma que preside los negocios de ese país pudiesen ellos sustituir la pasión con que enardecen y ciegan a nuestros noveles pueblos"3

lunes, agosto 22, 2005

Almorzando con el enemigo

Veinte años atrás los almuerzos de Mirtha Legrand servían como marco para las guerras de vedettes. Entre la ensalada rusa y los ravioles las chicas de la calle Corrientes se tironeaban de las orejas y se lanzaban pedazos de pan mientras se insultaban y se burlaban unas de otras. En la versión Mirtha siglo XXI el nivel de los platos subió, incorporando las innovaciones de una gastronomía moderna muy desarrollada. Del tuco a la comida griega preparada en la cocina del Hotel Hilton. Pero quienes se pelean ahora son los periodistas mejor tratados por la corporación, y esto no habla de que las vedettes hayan elevado su nivel precisamente.

El jueves Rolando Graña, gerente periodístico y de contenidos de América TV, se vio en un rincón del ring enfrentando a Magdalena Ruiz Guiñazú, Joaquín Morales Solá y a la propia Mirtha, además de recibir algunos ataques cruzados, mucho más leves, de Rosendo Fraga (audio de la "pelea de la semana"). El objeto de la pelea era el episodio por el cual el canal recortó la aparición de Mario Pontaquarto (el arrepentido que dijo haber repartido las coimas en el senado durante el gobierno de la Alianza) en el programa oficialista Televisión Registrada, porque según el canal se le daba un lugar de juez de la televisión que a un repartidor de sobres, por más mea culpa que hubiera hecho, no le correspondía. La batahola tuvo el mismo nivel que la guerra de las vedettes y la primera baja fue la de los conceptos, porque lo que reinó en esa discusión fue el jueguito para la tribuna. Es lógico que haya ocurrido eso porque todos parecían tener de antemano algo para decir, no por prejuiciosos, apresurados o testarudos, sino porque el posicionamiento y no el esclarecimiento al público, era el principal objetivo. Se dice a veces (y se dijo también en ese programa) que la política se desconecta de las necesidades de la gente y que como consecuencia de eso sus protagonistas hablan de temas que sólo le interesan a ellos. Al periodismo también le ocurre algo parecido cuando no tiene como principal preocupación informar, esclarecer o instruir y como consecuencia de ello se desconecta de la gente para pensar en el papel del propio periodista.


¿Derecho de propiedad versus libertad de prensa?

El primer punto ausente en el debate es uno que irrita el izquierdismo mediático predominante: sin propiedad privada no hay ni pizca de libertad de prensa. Es decir, sin los recursos para hacer periodismo no hay periodismo y es más periodista alguien que pone millones de dólares para cumplir esa función que el asalariado que hace de invitado al mundo de la prensa. El que se incorpora al medio de otro debe cumplir sus reglas o irse, no sólo por las razones que hay, y son muchas, para defender el derecho de propiedad del dueño del medio, sino porque si se ahuyenta a ese empresario, por más que de la materia entienda poco porque es un recién llegado del rubro de la producción de pochoclo, no hay periodismo alguno ni libertad que ejercer. El supuesto derecho del individuo que trabaja en un medio ajeno a decir lo que quiera utilizando los medios que le provee la empresa, es una ilusión que termina con un telegrama de despido. Cada uno puede decir lo que quiera utilizando sus propios medios, así como cada uno puede circular libremente por el país, en su propio automóvil.

El canal América no censuró a la producción de Diego Gvirtz, sino que ejerció su derecho de propiedad. La censura para ser tal siempre debe ser antijurídica, es decir obrar contra el derecho a expresarse, no contra las ganas de hacerlo con lo que es de otro. El problema del grado de iniciativa, opinión propia y discusión que se permite a los individuos, o a las producciones de cada programa en un medio es una decisión empresaria que tiene relación con la espontaneidad y calidad del producto que se saca. Ahogar esa iniciativa y tratar de digitarlo todo desde la dirección del canal es una mala idea desde el punto de vista de la eficiencia, pero nada tiene que ver eso con censura que es el recorte de lo ajeno, jamás de lo propio. ¿Acaso alguien hubiera cuestionado a Gvirtz si hubiera recortado a un Pontaquarto que lo hubiera acusado al aire de estar vendido al gobierno?

Mirtha, que se dedicó a lanzarle dardos a Graña para mostrarse "independiente" juega a la independencia a costa de un principio como el de la propiedad que le permite a ella ganar el dinero que gana en buena ley. Sabe que la impunidad con la que cuenta para hacer un programa contra el propio canal en el que está no es consecuencia de su libertad y valentía, sino del poder que le da su trayectoria en la televisión que hace que cualquiera, aún teniendo derecho, tema meterse con ella. Lo de Mirtha ese mediodía fue un pavoneo abusivo más que un acto de valor, frente a un Graña cabizbajo que carece del nivel para enfrentarla (por eso ella se dio el lujo de tratarlo como un adolescente y decirle "Graña usted metió la pata"). Sin embargo tampoco se le puede achacar sus fallas a la hora de presentar éste y otros problemas, porque el lugar periodístico que tiene su programa y el valor que se le da a su desvergüenza a la hora de preguntar no es su culpa, sino la consecuencia de una decadencia profunda en un periodismo cobarde, liviano, tontamente izquierdizado y ultra oficialista que predomina y frente al cual contrasta. Entre las consecuencias de este cambio de roles está la desactualización del formato. La fuerte discusión que se llevó a cabo entre plato y plato, después de leer el menú del Hilton era un ataque al buen gusto de los espectadores.


¿Hablamos de censura o de cómo se la debe ejercer?

Algo que predominó en la discusión fue el cambio de punto de vista de los inquisidores. Cuando Graña contestaba que se había recortado a Pontaquarto porque no se aceptaba que se le diera el pedestal moral a un arrepentido de soborno, la réplica del trío Morales Solá, Ruiz Guiñazú y Legrand, no era la defensa del derecho de los arrepentidos de soborno a expresarse (que es la base de la postura con la que salieron al ring), sino la inconveniencia de los modos de proceder de Graña (el hecho de haber editado el mismo, el no haber dejado pasar el episodio para no agrandarlo, el no haber negociado mejor con Gvirtz o no haberle advertido antes), es decir que se pasaba de un cuestionamiento de fondo a uno formal que suponía en primer lugar, el derecho de Graña a recortar y su ineficiencia para hacerlo. Este salto lógico marca la frivolidad del planteo.

Se puede criticar la actuación de América y del propio Graña, así como se critica la puesta de una obra de teatro sin que eso habilite a cuestionar el derecho a que esa obra se produzca. Son dos discusiones distintas, una es ética y jurídica y la otra es de eficiencia o calidad. Desde este último punto de vista lo más cuestionable es que el programa en lugar de ser recortado no se lo hubiera levantado, pero eso hubiera chocado también con la permisividad que se le había dado a TVR hasta ahora por razones de rating. Televisión Registrada no es un producto periodístico, sino humorístico. De un tipo de humor bastante abusado que se sustenta en la burla y la diatriba, sostenido en este caso en ese hedor que abunda en la TV de izquierdismo agresivo no marxista (bajaban línea por Marx y por el "Che", pero como un recurso de marketing, porque no daban la sensación de haber leído más que el Patoruzito). Era un programa frívolo en el que a su vez se defendía el ataque a las torres y las bombas en Londres; lo insólito es que el canal haya reaccionado recién por el pedestal dado a Pontaquarto. No tiene menos derecho a hacerlo por el hecho de su permisividad anterior, pero vale aplicar aquel viejo dicho que dice "cría cuervos y te quitarán los ojos". Lo cierto es que por más que Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá den algo de risa (sobre todo la primera cuando muestra que cree que Macri y Carrió son candidatos de la Provincia cuando Mirtha lee una encuesta de Nueva Mayoría) no se entiende el lugar de supuestos periodistas estrellas desde el cual defienden corporativamente a Gvirtz que es sapo de otro pozo.

Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá no gozan de las excusas de Mirtha. Desde su pedestal inmerecido pretendieron regañar a Graña, pero cuando éste los bajó de un hondazo recordándoles que ellos formaban parte de la agrupación "Periodistas" que se disolvió para no enfrentar a su mandamás Verbitsky por su actuación en el caso Nudler, haciéndose cómplices de él, la única respuesta fue cambiar de tema. Graña se olvidó de precisar que la nota que se levantó en Página 12 sí que era periodística, que se refería a corrupción en el gobierno y que Página 12 es en la práctica una empresa del Estado. Si se quería hablar de verdad de libertad de prensa en ese almuerzo, los acusadores debieron ser los acusados.

Entrevista al opositor bielorruso Jaroslav Romanchuk

Por Juan Ramón Rallo Julián

Reproducimos esta entrevista aparecida en www.liberalismo.org que nos envió el lector Vilnis Timofejevs, por las similitudes de la situación en Bielorrusia con la Argentina y Latinoamérica.

Los europeos generalmente piensan que el comunismo cayó hace alrededor de 15 años, ¿estás de acuerdo con semejante afirmación?

Esta afirmación no es del todo exacta, dado que los comunistas son muy inteligentes; cambian sus nombres y sus etiquetas pero mantienen la esencia de su sistema. Básicamente, si queremos contestar a esta cuestión simplemente tenemos que observar qué porción del dinero de la gente gastan los burócratas y los oficiales del gobierno. Así, si el nivel del gasto público sobrepasa el 50% o está muy próximo a él, si el gobierno es propietario de una gran cantidad de activos, si su regulación estrangula a las empresas, si no tolera ningún tipo de iniciativa empresarial, entonces podemos decir que el socialismo todavía está vivo.

Por ello es muy peligroso el pensamiento de muchos politólogos occidentales que creen que el comunismo cayó hace 15 años y que ello dio lugar al fin de la historia (como en el caso de Fukuyama) Esencialmente esto forma parte de la estrategia de los comunistas e intelectuales en Europa para no verificar la validez de sus premisas; y sus premisas deben ser revisadas en primer lugar porque están intentando imponerlas sobre un conjunto de países que ha sufrido el comunismo o distintas formas de estatismo durante más de 70 años.

Por ello, cuanto antes los occidentales se den cuenta de esto, más libre y próspero será el futuro de Europa.

En otras palabras, el comunismo se ha camuflado en otras tendencias como el desarrollo sostenible o la defensa del Estado de Bienestar. Pero, ¿realmente crees que tales ideologías son tan peligrosas para nuestra libertad como lo fue el comunismo?

Es sólo cuestión de tiempo hasta que tales ideologías adquieran la forma de un intervencionismo más peligroso y liberticida; estamos ante una cuestión de grado, no de principios.

Así, el desarrollo sostenible incurre en una curiosa contradicción. ¿Cuál es el mejor modo de sostenernos? ¡El desarrollo! Europa ha sido esquilmada por el Estado de Bienestar mientras que el libre mercado convirtió a Hong Kong, Singapur y muchos otros países en sociedades desarrollados en una sola generación.

Por ello, si las Naciones Unidades publica un informe de 500 paginas acerca del desarrollo sostenible sin mencionar en una ocasión la propiedad privada, esto significa que estos tipos no han entendido nada acerca de cómo se genera la riqueza.

Así, la redistribución, la creación de un gobierno, impuestos y burocracias mundiales, da lugar a más destrucción de trabajos en los países pobres, mayor número de personas que mueren de enfermedades curables como la malaria, más gente que emigra desde Bielorrusia o Ucrania hacia otros países.

En otras palabras, estas ideologías postcomunistas puedan dar lugar a la quiebra de Europa. Es una predicción un tanto catastrófica, pero los países europeos deberían tener presente el ejemplo de Nueva Zelanda en 1984. Desde luego, puede costarle más a un país como España o Alemania alcanzar el colapso, pero hoy por hoy ese colapso es inexorable.

Y la solución a todo esto no pasa por imponer a las empresas una especie de responsabilidad social corporativa, sino por soluciones muy simples que fueron desarrolladas y explicadas desde hace bastante tiempo por gente como Adam Smith, Mises, Rothbard, Kirzner o muchos otros significativos economistas que han sido excomulgados por las universidades... y por el gobierno.

La cuestión es sencilla: una cosa es gastar tu propio dinero, pero el deseo irrefrenable de gastar el dinero de otra gente, como en el caso de los gobiernos, da lugar a la pobreza, las detenciones políticas y nacionalismo.

Pero en cualquier caso, el comunismo tradicional definido como la propiedad pública de los medios de producción se colapsó hace 15 años. En perspectiva, ¿cómo valorarías este proceso de transición hacia sociedades supuestamente libres?

Bueno, para empezar, hay un país que no se ha movido hacia ninguna parte: Bielorrusia, la última dictadura de Europa. Tenemos un gobierno que no tolera ningún valor o principio en los que se basa Occidente.

Por otra parte, Rusia o Ucrania tienen estados deficientes, tienen que cambiar todos sus sistemas administrativos. El problema, sin embargo, es que son países que padecieron revoluciones antigubernamentales que fracasaron.

A principios de los 90 estos países tenían que moverse desde el comunismo al capitalismo, desde la esclavitud a la libertad, y esto lo hicieron de muy mala manera, pues buscaron una guía intelectual en Occidente. Esta guía vino de Jeffrey Sachs, Galbraith o gente que acababa de destruir África con su teoría económica. Todos estos economistas llegaron a la misma conclusión: "copiadnos a nosotros, somos los mejores, somos ricos y vosotros seréis ricos si nos copiáis".

De esta manera, los intelectuales de nuestros países que tomaron acríticamente las ideas occidentales, empezaron a copiar las instituciones del Estado de Bienestar.

Y, como hemos dicho, el Estado de Bienestar provoca numerosos errores como consecuencia de la expansión del poder político. Estos errores han dado lugar a desagradables consecuencias. Impuestos, enormes impuestos, muchos impuestos, esto es, el paraíso de los políticos; redistribución de la renta a través de la inflación, devaluación, distintos tipos de cambio para diferente tipos gente, préstamos baratos para los políticos y préstamos caros para los empresarios.

También ingentes regulaciones que pretenden salvar a los ciudadanos de los empresarios explotadores occidentales y que reducen la inversión extranjera, provocando una crisis de la familia. Simplemente imagina que muchas personas pierden sus trabajos y que a muchos padres de familia les resulta imposible vencer todo el complejo de regulaciones para encontrar un trabajo o ser autónomo. Por ello, los ricos oligarcas están contentísimos con este sistema empresarial donde los pobres son los supuestamente protegidos por el Estado mediante las regulaciones.

Por todo ello la gente se levanta en armas y emprende una revolución contra el Estado. Estas revueltas pueden ser positivas si no son sangrientas, pero en muchos casos sí corre finalmente la sangre.

Sin embargo, desde Occidente observamos que estos regímenes oligárquicos, como el de Kuchma en Ucrania, en muchas ocasiones han terminado con esas revoluciones pacíficas que afirmas haber fracasado. En este sentido, ¿qué opinión te merecen las famosas "Revoluciones Naranja"?

Bueno, la razón por la que he dicho que estas revoluciones están a punto de fracasar o ya han fracasado, como en el caso de Ucrania, es porque las revoluciones no han proporcionado aquello que los revolucionarios prometieron, no han estado a la altura de las expectativas. Por ejemplo, ¿qué clase de revolución es aquella que establece precios máximos? ¿Qué clase de revolución es aquella en la que el gobierno empieza a regular la venta de combustibles? Hemos tenido nacionalizaciones, reprivatizaciones e incrementos del gasto público.

En Ucrania se despidió a 80000 burócratas para sustituirlos por 80000 nuevos funcionarios, en muchos casos con una menor educación y menores conocimientos- nombrados para ocupar exactamente las mismas funciones, en el mismo marco administrativo. Ésta es la mejor manera para crear más burocracia, más corrupción, más oligarquía; el Estado no se redujo en ningún sentido para acercarse a la gente. El poder oligárquico-económico sigue estando allí.

Ucrania, pues, es un buen ejemplo de este fracaso; un engaño para la gente que estuvo en la plaza durante más de un mes. Los políticos siguen hablando de la necesidad de ganar las siguientes elecciones parlamentarias y luego pedirán ganar las elecciones locales; es sólo una excusa para mantenerse en su posición de control. En el fondo, desconfían enormemente de la gente corriente, pues piensan que es incapaz de distinguir entre el bien y el mal.

Se trata de la típica arrogancia de los ungidos; los políticos creen que de alguna manera ellos tienen una mejor educación para dirigir al pueblo. Un fenómeno cuya raíz podemos encontrar probablemente en la Edad Media, cuando los caballeros y la nobleza se apiadaban de la gente pobre a la que consideraban incapaz de cuidarse por sí misma.

No hace falta analizar esto desde una perspectiva económica, podemos hacerlo desde una perspectiva humana. Es muy triste que la gente sea castigada por su creatividad y por su dedicado trabajo; esto va en contra del cristianismo, del libre mercado, del objetivismo y de cualquier otra estructura de valores. Y todo esto es lo que han traído las Revoluciones Naranja.

Así pues, deberíamos ser muy cuidadosos en no confundir las Revoluciones Naranja con revoluciones liberales o revoluciones capitalistas.

Completamente de acuerdo. Después de 15 años podemos afirmar sin lugar a dudas que no ha habido ni una sola revolución capitalista en Europa central y del Este. El caso más que más se aproximaba era Estonia, pero ahora Estonia ha sido corrompida por la legislación de la Unión Europea, por el acervo comunitario; ha reintroducido 11000 aranceles y numerosas regulaciones y ahora está siendo presionado para volver a implantar el impuesto sobre sociedades. Por lo tanto, Estonia es un típico ejemplo de Estado burocrático.

Y estoy seguro de que la gente joven de Estonia empezará a tener problemas para encontrar trabajo, de manera que se verá forzada a emigrar a otros países. Por tanto, lo que el mundo entero no necesita es más marxismo o sus derivados ideológicos; estás ideologías han dominado el mundo durante todo el siglo XX.
Lo que necesitamos, básicamente, es oponernos al Consenso de Washington ya que sus errores son patentes: ha creado Estados oligarquías, proteccionismo y pobreza. En Rusia o Bielorrusia casi el 40% de la población vive en la pobreza. ¿Ello es así por el capitalismo o porque se ha pretendido aprovechar el Estado para redistribuir la riqueza desde la población a la Nomenclatura? Obviamente se trata de ésta última posibilidad; nosotros no hemos tenido una revolución capitalista.

Cuando Corea del Sur, Japón, Hong Kong o Singapur iniciaron sus reformas capitalistas, el gasto público en estos países estaba por debajo del 15%. ¡15%! Ahora en Europa del Este estamos por encima del 50%. Por tanto, es imposible que se produzcan resultados sociales positivos, por no hablar de los resultados económicos.

Entonces, lo que puede haber ocurrido es que los ciudadanos de los países de Europa del Este estén profundamente confundidos acerca del significado de las palabras "libertad" y "capitalismo".

No, no saben qué significan realmente esas palabras. Para ellos el capitalismo está asociado con la corrupción, el nepotismo y las enormes desigualdades. No lo identifican con el cumplimiento de los contratos, sino con el poder del rico: los ricos cortan el bacalao, compran los tribunales y la policía.

Por tanto, hemos tenido unas reformas que se han llamado liberales y capitalistas y que no lo han sido en absoluto. De ahí que después de 15 años no deberíamos extrañarnos de que la gente de Europa del Este odie el nombre de capitalismo, cuando en realidad deberían odiar el estatismo. La gente quería libertad política y económica, pero los políticos nacionales e internacionales no fueron capaz de proporcionársela.
Por ello creo que Europa central y del Este tendrán que emprender las auténticas revoluciones capitalistas, sin asociarse con fracasados Estados de Bienestar como Alemania, Francia o Italia.

Por tanto, no confías en que la Unión Europea podría estimular esas revoluciones capitalistas.

De entrada, la Unión Europea está sumergida en una crisis profunda de tal calibre que nadie sabe qué aspecto tendrá dentro de 10 o 15 años.

Pero obviamente la Unión Europea no tiene credibilidad alguna para dar ningún tipo de consejo a nadie. Sólo observando el fracaso de los compromisos de Lisboa podemos darnos cuenta de que no ha sido capaz de realizar aquello que prometió. Estamos en la peor tradición de los planes quinquenales de la URSS.

En lugar de crear cultura empresarial y de abrir las puertas a libertad individual, en la Unión Europea es el gobierno quien domina la economía. Es realmente estúpido, por ejemplo, que la Unión Europea pida a Irlanda o Estonia el incremento de los impuestos cuando su reducción ha generado un espectacular crecimiento económico y prosperidad social.

Por eso creo que el movimiento liberal mundial, más que la Unión Europa, debe proporcionar la base necesaria para emprender las reformas capitalistas en Europa del Este.

El movimiento liberal tiene una oportunidad única para presentar su propia agenda para cambiar el estatismo mundial. Tenemos que hablar de cosas muy simples: cómo combatir la pobreza, las hambrunas, las enfermedades y cómo alcanzar la prosperidad.

Tenemos que dejar claro que la única teoría económica que no han experimentado los países en vías de desarrollo y por los países ricos ha sido la teoría austríaca, la teoría liberal. ¿Por qué no se da una oportunidad a estas ideas? Después de 30 años lidiando con "terceras vías" creo que ahora tenemos una oportunidad para implementar el capitalismo y debemos estar preparados para ello.

Ahora, yendo un poco más a la situación de tu país, ¿cuál es la situación de Bielorrusia?

La Unión Soviética no se colapsó, sino que se trasladó a nuestra república. Si quieres comprobar de primera mano cómo el funciona el socialismo, ven a Bielorrusia. Es una gran ocasión para investigadores y estudiantes para ver cuál es el aspecto de un moderno estado totalitario.

Los occidentales pueden disfrutar con su visita: calles limpias, gente hospitalaria y mujeres hermosas. Si no participas en política, si no intentas montar un negocio, si no te dedicas a la educación, entonces estás a salvo. Pero si quieres realizar cualquiera de esas actividades tendrás enormes problemas.

Tenemos prisioneros políticos y disidentes que han sido asesinados o deportados por el gobierno, pues suponen una amenaza para el hermoso "modelo socialista de Bielorrusia".

No hemos tenido elecciones libres por más de 10 años; los diputados han sido nombrados a dedo por Mr. Lukashenko y su clan. Por su parte, la industria petrolera ayuda a mantener un cierto nivel de vida en Bielorrusia que es ligeramente mejor que Ucrania y mucho mejor que Moldavia.

Pero si observas las raíces del crecimiento bielorruso comprobarás que se trata de factores fuera del control de las políticas del gobierno de Bielorrusia. Políticas que, sin embargo, provocan que los oligarcas se vuelvan cada vez más ricos y la gente corriente cada vez más pobre. En una encuesta realizada hace unos pocos meses, el 75% de los estudiantes querían abandonar el país al no alumbrar ninguna esperanza de cambio.

Cuando Rusia deje de subvencionar a Bielorrusia habrá un gran desastre económico. Éste es el motivo por el que no nos creemos las increíbles cifras de desempleo de Bielorrusia, que está por debajo del 2%. Y es que, si estamos viviendo un milagro económico, ¿por qué nadie viene a Bielorrusia a establecerse?

¿Podríamos esperar una Revolución Naranja para Bielorrusia como las que previamente has descrito?

Vamos a tener elecciones presidenciales en unos 10 meses. La oposición democrática bielorrusa está trabajando muy duramente previendo el escenario de que la gente salga a la calle después de las elecciones. No hay ninguna posibilidad de que las elecciones sean libres, por lo que estamos ocupándonos del día siguiente a las elecciones. Y en esta situación nadie sabe si las autoridades bielorrusas empezarán a disparar a la gente o no.

La oposición bielorrusa está unida y mucho mejor organizada que cualquier otro partido político. Ahora mismo estamos eligiendo quién nos representará en las elecciones. Pero estamos mucho peor que la gente en Yugoslavia bajo Milosevic o en Ucrania bajo Kuchma.

Tú eres uno de los líderes de la oposición y también el presidente de uno de los think tanks liberales en Bielorrusia. Si llegarais al gobierno, ¿qué cambios políticos y económicos introduciríais en Bielorrusia?

Bueno, recientemente he publicado un libro titulado "El camino de Bielorrusia hacia el futuro", el punto de referencia del programa político liberal de la oposición. No contiene teoremas, sino propuestas muy concretas de reforma.

Políticamente, la democracia parlamentaria es el mejor sistema para un país como Bielorrusia. Por supuesto, hemos de disponer de derechos humanos, entre ellos, libertad de expresión y de reunión. En este sentido, resulta prioritario privatizar la radio y televisión pública, una reforma que ni un solo país centroeuropeo realizó, ya que todos los gobiernos quisieron conservar el control sobre los medios de comunicación. Pero debe haber libertad de entrada y competencia en este sector.

Reduciremos el número de ministerios de 25 a 5 y separaremos radicalmente los poderes.

Económicamente, queremos introducir la libre competencia entre monedas, permitiendo a los bancos crear su propia dinero respaldándola por mercancías, como el patrón oro. De hecho, haría un llamamiento a todos los bancos mundiales para que comenzaran a imprimir billetes y a acuñar monedas en Bielorrusia. Todo esto es algo que muchos teóricos monetarios están demandando; recientemente incluso el Premio Nobel Robert Mundell ha dicho que éste es el sistema del futuro.

En lugar de 38 impuestos propongo sólo cinco, que serían básicos y de tipo único; así, por ejemplo, un 10% en el impuesto sobre la renta y no tendríamos ni impuesto de sociedades ni IVA, fuente de corrupción continua en Bielorrusia y en su lugar tendríamos un impuesto sobre ventas al por menor. Los beneficios de este impuesto son enormes ya que los exportadores no se verían sometidos a él. En cuanto a aranceles tendríamos un tipo único de 3 o 4%, sin discriminar por bienes según su valor. Sería un sistema claro y transparente.

Estoy seguro de que sería el mejor sistema fiscal del mundo.

Tenemos una estrategia muy clara para saber cómo privatizarlo todo. No vamos a establecer exigencias a los inversores sobre creación mínima de puestos de trabajo o construcción de guarderías. Tendrán que ser subastas muy abiertas y transparentes, anunciadas en televisión, que no discriminen a nadie bajo ningún principio. El Estado no tiene ni por qué ser propietario de los edificios donde está instalado.

Ahora bien, sí tendremos una reducida Seguridad Social pues el Estado debe cumplir sus obligaciones con los pensionistas, evitando que la gente quede desamparada y sin pensión al privatizar el sistema.

Esto son prioridades de un Estado que funciona, no de uno que fracasa.

En otras palabras, no sólo cambiarías muchas cosas en Bielorrusia, sino también en Europa.

Bueno, si todo ello ocurriera estoy seguro de que habría una gran entrada de capital en Bielorrusia y ello presionaría enormemente a la Unión Europea. Por ello, aunque no queramos entrar en la Unión Europa, estoy seguro de que si todas estas reformas se llevaran a cabo, se nos invitaría a unirnos a la Unión Europa y a aceptar el acervo comunitario.

Con todo, espero que la presión de Bielorrusia presione a los países europeos a adoptar buena parte de nuestras reformas.

Hemos dicho que eres uno de los líderes de la oposición bielorrusa, pero también presidente del Mises Center, un importante think tank. En ese sentido, dado que Europa y España necesitan de reformas como las que quieres emprender en Bielorrusia, ¿qué lecturas recomendarías al movimiento liberal español para que gane la batalla de ideas contra el socialismo?

Si no tienes ningún conocimiento económico y tienes una mente abierta capaz de pensar por sí misma, empieza por Economía en una Lección de Henry Hazlitt, un libro muy bueno y fácil de entender. Luego, por supuesto, La Ley de Bastiat, otro excelente y simple libro.
Si realmente quieres entender la inmoralidad y la naturaleza inhumana del socialismo y el estatatismo, lee a Rand, que ayuda a desarrollar una filosofía de gente libre.

Aunque, por supuesto, el mejor libro, mi favorito, que me ayudó a entender el comportamiento humano, es La Acción Humana de Ludwig von Mises. Si bien también es recomendable leer la Teoría del Dinero y el Crédito y Socialismo, escrito en 1920 mucho antes de que nadie hubiera pensado sobre los fallos del comunismo.

Hay muchos grandes libros de Kirzner, Rothbard o Buchanan. Grandes escritores que han sido despreciados pero que son ciertamente impresionantes. Estoy seguro de que, así mismo, en España tenéis profesores que aprecian estos libros y que contribuyen a la causa liberal al enriquecer, modernizar y divulgar la teoría.

Y es que debemos superar al marxismo y al keynesianismo, creando una auténtica alternativa en el pensamiento científico. Está es la razón por la que los estatistas y muchas universidades que afirman estar a favor del pluralismo, están horrorizados por tener que combatir y discutir con la alternativa real: la Escuela Austríaca y la filosofía randiana, el liberalismo en general.

Acto de homenaje en memoria de Argentino del Valle Larrabure

El 23 de agosto, en Plaza Mitre, Av. del Libertador y Agote, a las 11 horas, frente al busto que desde el año 1996 lo recuerda, se celebrará un homenaje y misa en memoria de Argentino del Valle Larrabure, el ingeniero del Ejército que fuera asesinado por la organización terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 11 de agosto de 1974, después de 372 días de cautiverio en una de las llamadas "cárceles del pueblo". El disidente invita a sus lectores a concurrir y acompañar a sus familiares en este acto de justo recuerdo.

miércoles, agosto 03, 2005

El señor K se lava las manos

El presidente K muestra sus manos y dice que las tiene limpias. No se alcanza a ver el trabajo que hizo en ellas la manicura, pero a nadie le interesa, lo que se quieren ver son los papeles, las boletas de depósito, las liquidaciones de intereses y comisiones, los saldos ininterrumpidos por doce años de desaparición de más de seiscientos millones de dólares que sacó del sector público como gobernador de Santa Cruz y que hoy deberían ser según cualquier cálculo más de mil. Si gastó una parte, como dice el actual gobernador Acevedo, debe mostrar el movimiento del dinero en cuestión.

En lugar de eso juega al triunfalismo en una grotesca declaración de prensa sin que ningún periodista independiente pueda preguntarle absolutamente nada.

Según Acevedo, sólo tiene que rendirle cuentas a los santacruceños. Puede que él si, pero el señor K es presidente de la Nación. Si le faltan 500 millones de dólares, se negó a rendir cuentas por doce años, es un problema nacional, tanto como lo sería que hubiera pisado a una viejita por la calle sin hacerse cargo, o que hubiera cometido alguna tropelía defraudatoria en negocios privados.

Si al matrimonio Clinton ante el escándalo de Whitewater que los involucraba en negocios inmobiliarios cuestionados antes de su llegada al poder en el Estado de Arkansas, se le hubiera ocurrido mostrar las manos como toda respuesta, acusar a los periodistas de corruptos por preguntar, o decir que sólo daría explicaciones a los ciudadanos de Arkansas, hubiera volado del poder con un juicio político promovido por los propios representantes del Partido Demócrata.

En la Argentina ni la oposición cuestionaría al señor K en esos términos. Puede que esto sea en definitiva la nueva política, en la vieja esto no hubiera ocurrido jamás.

Como el señor K maneja a la Justicia con más facilidad que a la Provincia de Santa Cruz, la reapertura oportuna de la investigación de coimas en el Senado huele mal. Como diría el señor Chacho Alvarez, aliado de este gobierno, como no se le puede dar pan a la gente con la pesada inflación a la que se somete a la gente de menores recursos, se le da un poco de circo.

Para contribuir al país en serio que nos propone el señor presidente, hemos elaborado una nueva versión de declaración jurada para que nuestros lectores presenten ante la AFIP. También puede ser utilizado el formulario al llegar a Ezeiza, como reemplazo de la declaración de bienes ingresados para evitar que el Estado revise nuestra ropa interior.

Se dijo:

"A los señores periodistas, antes de hablar de la moral de los demás que se fijen bien qué es lo que dicen. Se habla con una liviandad y una falta de propiedad intelectual que da pena"

Néstor Kirchner
Presidente de la Nación


Por supuesto que el señor presidente, promotor de la toma de fábricas y de las confiscaciones disfrazadas de declaración de utilidad pública, dictador de una Corte que convalidó confiscaciones masivas de depósitos, interventor compulsivo en contratos privados, no parece tener "autoridad moral" para dar lecciones de "propiedad intelectual".

Desde adentro

La semana pasada falleció Julio Nudler, el columnista que dejó de serlo por informar sobre hechos cuestionables que involucraban al Jefe de Gabinete Alberto Fernández. Nudler, un hombre de la izquierda local fue sacrificado pese a pertenecer al riñón ideológico del Gobierno, como lo serán todos los que no entiendan que el oficialismo es una organización tiránica.
Esta carta reproducida por Notiar escrita contra el ideólogo del gobierno y falso personero de los derechos humanos y promotor de la expulsión de Nudler (del diario Página 12), Horacio Verbitsky ("el perro"), podría ayudar al señor K a distinguir entre aceitados e independientes.


Por Julio Nudler

"La extensa nota del comisario político Horacio Verbitsky en la edición dominical de Página/12 confirma, lamentablemente, su degradación moral, ya tal vez sin redención posible. ¡Demasiados años de enjuagar ropa sucia y publicar aguas servidas! Pudiendo ser un buen periodista, incluso brillante, él optó por la permanente manipulación política, en el peor sentido. Hace mucho que engaña desaprensivamente a sus lectores si con ello cree beneficiar a alguien por quien aboga, nunca trasluciendo sus verdaderos móviles.
En función de no sé cuáles operaciones políticas, asume ahora el papel de defensor de dos personajes siniestros, en este caso Alberto Fernández (jefe de Gabinete) y Claudio Moroni (Síndico General de la Nación), secuaces el uno del otro. El único en no enterarse de la clase de corruptos que son estos personajes es Verbitsky. Ellos han manejado el sector Seguros -de cuya operatoria Verbitsky no entiende una jota- durante casi todo el menemismo, régimen que Verbitsky denunció como absolutamente corrupto. Pero ahora nos dice que Fernández y Moroni, dos de los grandes sirvientes de Menem en el manejo de un sector donde se mueve muchísima plata, obraron honestísimamente. ¿Cómo, entonces no estaba todo podrido con Menem?
Hace poco, Verbitsky ensalzó con frenesí a Martín Pérez Redrado, con elogios que convirtieron al propio Verbitsky en el hazmerreír del país, que ya no se engaña sobre sus piruetas mentales y verbales. Una vez más, el único en desconocer la laya de Pérez Redrado es Verbitsky, repentinamente seducido por el golden boy, uno de los paradigmáticos representantes del menemismo. Alguien denunciado incluso por Amalia Fortabat como coimero, y apañador de los Macri en una estafa a pequeños inversores por 34 millones de dólares, según comprobación de la Comisión Nacional de Valores, ahora es una suerte de Che Guevara del antineoliberalismo porque consagra sus afanes al gobierno actual, con el que Verbitsky ha sellado un extraño pacto de obscena adhesión. A Verbitsky las pequeñas cuestiones de la honradez y la hombría de bien no le interesan: si el presidente Kirchner designa a Moroni y a Pérez Redrado, éstos adquieren por ese solo hecho patente de impolutos y héroes de la nueva era política.
Lo cierto es, sin embargo, que si alguna brizna de credibilidad le quedaba aún prendida a la ropa, a Verbitsky se le ha volado definitivamente. Se recordará también, entre tantas posiciones asombrosas de Verbitsky en el pasado, su alineamiento absoluto con Fernando de la Rúa a mediados de los '90.
Cambiando de tema, pocos días atrás implosionó bochornosamente la Agrupación Periodistas, que él fundó, pero Verbitsky no le dedica una línea a la cuestión en su largo sermón dominical. El vuelve a afirmar que la no publicación de mi columna no fue un acto de censura, callando adrede lo que sabe muy bien: que esas mismas denuncias, en notas pormenorizadas, habían sido publicadas por mí en Página/12 años ha, sin suscitar querella alguna por parte de Fernández ni de Moroni por una sencilla razón: las denuncias contra ellos son aplastantes, salvo para el candoroso Verbitsky. Ellos lo saben demasiado bien, y tienen miedo porque si en este país se restablece la Justicia, irán presos.
Es por eso también que mi situación de censurado ha experimentado un ascenso: ahora soy un proscripto. No sólo se tiró a la basura una nota mía: luego se me despojó de la columna y de todo otro espacio desde el que pudiera volver a denunciar la corrupción del gobierno de Kirchner. De esto Verbitsky tampoco dice nada, pero sí opta por publicar mi vieja columna, que ya todo el mundo conoce sobradamente gracias a Internet, convirtiéndose él en una especie de Verbitsky/12 de segunda mano.
¡Gracias, compañero Horacio, por tu compromiso inquebrantable con la libertad de expresión! ¿Cómo puede la politiquería conducir a tanta enajenación mental?
Mientras tanto, Verbitsky refiere sus fallidos encuentros con la cúpula gerencial y periodística de Página/12 en términos irreproducibles, concluyendo que son personas con las que es imposible todo diálogo. Pero como para que no queden dudas sobre su bajeza, afirma que mi denuncia "fue un conmovedor grito de desesperación y despedida", extendiéndome así el certificado de defunción debido al cáncer que padezco. Sin embargo, y por sugerencia suya, yo acababa de tomar un turno con su esposa, la doctora Müller, homeópata, que él me recomendó -en la misma visita que le hice el jueves a pedido suyo- para mejorar mi estado general y moderar cualquier efecto colateral de la quimioterapia.
Por precaución, y sin que esto implique juicio alguno respecto de la idoneidad y la conducta profesional de la facultativa, acabo de cancelar el turno. Tuve la fantasía de que era Horacio Verbitsky quien me prescribía las drogas, y me sobresalté."

Nuevo Formulario de DD.JJ.

Manos-742856.jpg Les presentamos el nuevo formulario para hacer la declaración jurada en la AFIP y ante la Aduana:

Podcast: Humberto Toledo

Humberto Toledo habló en un desayuno organizado por la Fundación Atlas el 4 de agosto, sobre la política exterior de la Argentina, la pelea Kirchner Duhalde, el futuro de Lavagna, entre otros temas. El disidente reproduce en exclusiva el audio de la exposición de Toledo.

Link (en Windows Media streaming audio)