lunes, julio 25, 2005

Morgado se chupa el dedo

Claudio Morgado, ex conductor del programa Televisión Registrada desde el que levantaba con facilidad el dedo para acusar a políticos que no le simpatizaban, está ahora del otro lado del mostrador, porque el presidente K lo invitó a formar parte de la lista de diputados oficialistas por la Capital que encabeza Rafael Bielsa. Como nuevo político le tocó debutar siendo retado por el señor K por haber respondido al reportaje que le hicimos en FM La Isla haciéndose cargo de que al Jefe de Estado se le perdieron mil millones de dólares cuando era gobernador de Santa Cruz que nadie sabe dónde están. Para mostrarse independiente dijo que él investigaría el caso, pero desde Balcarce 50 le respondieron: "estás muy equivocado Claudio querido".

El paradigma de la rebeldía porteña fue llevado a la pantalla chica por Mario Pergolini en la década del 90 y seguido por muchos como si fuera un modelo de periodismo.

Claudio Morgado es un producto mediático de esa confusión entre nihilismo y periodismo que representó Pergolini, que permite el ataque sin necesidad de sostenerlo en argumentación alguna. Era humor después de todo, y no periodismo, por eso nadie les exige que la misma vara que aplicaban al gobierno de Menem que los alimentó, la utilicen para Néstor Kirchner (bueno, también los alimenta en realidad), quien superando con creces muchas de las falencias del primero sólo recibe flores de los escépticos de otros tiempos.

Una risita o una cara de vivo en ese tipo de programas pueden dar la idea de que hay algo muy inteligente detrás, tanto que mejor no decirlo; "lo dejamos ahí". Pero las luces se apagan, el maquillaje se lava, el guión se tira a la basura y sólo queda la realidad de una ausencia absoluta de contenido.

Hasta la semana pasada me preguntaba si Morgado en su arbitrariedad estaba cegado por prejuicios ideológicos o si veía poco, y no con los ojos precisamente. El ahora candidato del Frente de la Victoria en la Capital Federal por designación presidencial demostró en la nota que le hicimos en el programa "Ambiciones" por FM La Isla (ante mi pregunta dijo que propondría una comisión de investigación por los desaparecidos fondos de Santa Cruz) que su aceptación de la candidatura a diputado parte de la idea equivocada de una amplitud de criterio presidencial ilusoria, como se la vendieron en el oficialismo.

Su noción sobre la "nueva política" representada por un caudillo feudal patagónico que padece el pequeño problemita de mil millones de dólares que se le perdieron, descansa sólo en el hecho de que poco se dice de él (por la forma en que controla la información) y su antimenemismo ciego fue más que una convicción política, una necesidad basada de la misma manera en todo lo que se dice de Menem (por la forma en que éste permitió que la información circulara). Morgado resulta ser lo que "tiene que ser", como tantos otros.

El "tener que ser" lleva a contradicciones que el simplemente "ser" evita. "Tengo que estar con la nueva política" habrá pensado Morgado leyendo Página 12 para enterarse de cuál debía ser su discurso. Se estrelló con una pared no bien se topó con la pregunta prohibida que el gobierno no controla. Cuándo la máscara de la "nueva política" se cayó a pedazos el conductor de TV no supo dónde "debía" estar. "¿En este caso, qué es ser rebelde?" se habrá preguntado sin lograr una respuesta.

Morgado no es el problema por supuesto. El es sólo el emergente actual de un sistema opresivo que funciona en el llamado "ambiente artístico" igual que en el periodístico, que hace valer una forma "políticamente correcta" de pensar. Como un libreto más, la corporación artístico-periodística dicta una ideología izquierdista (no digo marxista porque para eso hay que salir del Patoruzito) obligatoria, que en muchos casos es un requisito para poder ganarse el sustento. Algunos lo aceptan, otros se suben con entusiasmo a la ola para disfrutar de los privilegios. De vez en cuando, muy de vez en cuando, se les pide que profundicen en algo de lo que afirman entre una ensalada de calificativos, que son su especialidad, y entonces hacen agua mostrando toda su fragilidad.

Para cualquiera que lo mire desde afuera era obvio que alguien que no formara parte de un esquema de lealtades al estilo "cosa nostra" tendría serias dificultades para insertarse en la realidad de un gobierno que no permite a los empresarios chistar sobre cuestión alguna sin tomar represalias abusando del poder o que interpreta cualquier perdida objeción en un medio periodístico como un desafío golpista. Pero Morgado no tenía idea de dónde estaba metido.

Con la misma ingenuidad, después de recibir los llamados al orden y el mal humor kakista, lamentó no ser un "hábil declarante", apelativo que se aplica en el ambiente penal al que sabe zafar de sus imputaciones con la lengua. De independiente y políticamente correcto pasó en menos de 24 horas a proclamarse aspirante a cómplice. Creyó que eso era en ese momento lo que "tenía que ser".

En la Argentina no hablan los medios, ni los empresarios, ni los políticos, sean del oficialismo o de la oposición. Cuando ocurre algún hecho importante, los dirigentes del propio oficialismo se esconden. No quieren opinar porque cualquier punto o coma de más puede despertar la ira presidencial. Y la ira presidencial significa perder algún pago de los que hace la Casa Rosada para sostener el sistema de obediencia más perfecto que se haya construido en un gobierno no militar.

Que Morgado piense que se le permitirá levantar el dedo para protestar habla de su ingenuidad, aunque resulta todavía difícil explicar por qué acepta postularse en apoyo de un gobierno sobre el que sea necesario disentir en temas tan gruesos como el reemplazo del Congreso por los decretos de necesidad y urgencia o cientos de millones de dólares desaparecidos.

Moria Casán, la otra persona del "ambiente artístico" que ingresó de manera sorpresiva a la política, dio sus primeros pasos con el modelo opuesto. Se limitó a "ser" y dijo sin tapujos lo que pensaba de una serie de temas.

A diferencia de los principales líderes de la oposición Moria se paró en el terreno de juego frente al presidente y le dijo lo que nadie le dijo en dos años. Sus definiciones provocaron polémica, justamente por no cuidarse ni de la opresión políticamente correcta, ni de lo que "debía ser"; simplemente fue. Ese camino tiene sus inconvenientes, pero a diferencia del otro que ya se ha visto que también está lleno de espinas para quien lo elije, produce la satisfacción de la autenticidad y de que cualquier victoria es real. Por eso, mientras Claudio Morgado se chupa el dedo, Moria Casán le moja la oreja al poder.

Sensaciones que matan

Carta de Wenceslao Rosso Picot

La forma en que el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires León Arslanian explicó cómo se condujo la investigación que terminó con el homicidio del niño Santiago Miralles nos tiene que preocupar seriamente.

Según este funcionario, no se allanó el domicilio de los sospechosos porque la familia de la víctima no lo había indicado a la policía ni al juez competente. Quiere decir que, por lo menos en la Provincia de Buenos Aires, quien es víctima de un delito, tiene que dirigir personalmente la pesquisa, dando directivas al magistrado y fiscal intervinientes y a los efectivos policiales.

Como abogado y funcionario de la Justicia Penal de la Nación durante década y media, jamás había oído algo así. Me dieron ganas de tirar los libros y el título por la ventana. ¿No sería más práctico hacer justicia por mano propia?

Por otra parte, y como no podía ser de otra manera, arremetió contra Juan Carlos Blumberg, afirmando que los padres del menor habían sido influenciados por él, quien con esas actitudes lleva agua para su molino.

Me pregunto ¿a qué molino llevaría Blumberg agua, cuando le han arrebatado no sólo el molino, sino el tanque australiano y los bebederos, siendo que la indecencia e ineficiencia política, judicial y policial como coautores con los secuestradores le mataron a su único hijo?

Pero, eso sí, este ministro insólito que nos dejará a merced de los asesinos por lo menos nos tranquiliza. Dijo que "la inseguridad es una sensación".

La izquierda frente al 7-J

Por Pablo Martín Pozzoni

El atentado terrorista contra Londres, como era de esperar, trajo de regreso los viejos slogans izquierdistas al "vox populi". Otra vez se nos dice que a los gobiernos occidentales no les preocupa sus poblaciones civiles, que no les interesa su seguridad porque son responsables de dichos atentados, cuando es a esos gobiernos a los que sí le preocupan sus poblaciones civiles, ya que de otra forma no se los podría extorsionar atentando contra sus ciudadanos.

¿Cómo es esto? Serían responsables porque, si se hubiera hecho lo que los terroristas quieren (por ej.: no apoyar a Estados Unidos en liberar países de los feudos estatales y socialistas de sus dictadores anti-occidentales) entonces no habrían existido tales atentados. Solución: hacer lo que los terroristas quieren y no habrá más terrorismo.

La falacia de la argumentación izquierdista es cuádruple:

1) Es falso que el terrorismo anti-occidental no existía antes de la intervención de Occidente en Oriente Medio y que pueda llegar a cesar cediendo a su voluntad.

2) Es una obvia falsedad que, aunque lo anterior fuera cierto, no puedan ser legítimas tanto dicha intervención extranjera como la pluralidad de intereses que la motivan: la explotación de recursos mediante la inversión de empresas privadas extranjeras y la expansión del pluralismo occidental, el Estado de Derecho y por ende del orden de mercado capitalista que este posibilita.

3) Es falso que los ataques de la acción terrorista nacen de una "respuesta mayoritaria" de la población de los países de origen de las organizaciones que los cometen, en reclamo de alguna suerte de inexistente soberanía democrática sobre bienes económicos o culturales del Estado, porque EUA no ha privado a nadie su propiedad, ni en Alemania, ni en Japón, ni en Corea, ni en Irak. Los gobiernos autoritarios y/o totalitarios de estos estados terroristas en cambio sí privan de derechos de propiedad a la población empobreciéndola artificialmente.

4) La peor falsedad de todas es afirmar que existe alguna forma de terrorismo defensivo ¿Defenderse de peatones? ¿de mujeres embarazadas? ¿de ancianos y niños? El terrorismo es siempre una agresión de carácter extorsivo, y esto queda aún más claro cuando pretende extorsionar a los gobiernos agrediendo a sus poblaciones civiles.

Cabría agregar otra quinta mentira. Los terroristas no inician sus crímenes para influenciar la política exterior de quienes les estorban, sino para competir por el poder en países donde el éxito político se mide con baños de sangre. El terrorismo es un modus operandi para infiltrarse y sostenerse en el poder, y no desaparecerá en ausencia de enemigos externos, sino todo lo contrario.

El terrorismo no es consecuencia sino causa, y aún como producto de un conflicto anterior permanecerá automotivado por su propia fuerza. Sea con excusas nacionalistas o con religiosas, las primeras víctimas de las organizaciones terroristas son los ciudadanos de sus países de origen que se opongan a la conquista del poder de sus aliados en diferentes frentes políticos y movimientos de escala nacional. Ha sido así con las luchas de poder intestinas libradas por Arafat mediante la OLP, con Hamas y Hezbollah (el Partido de Dios) que del Líbano e Israel extendió sus actividades al este de Turquía, Egipto, India y Sri Lanka; con los terroristas kurdos en Turquía que crearon la innovadora moda de las mujeres suicidas; con los niños suicidas con los que Iran abría el camino minado a sus tropas regulares durante los años ochenta. Además la numerosa red de grupos terroristas revolucionarios en los países árabes fue abiertamente financiada y organizada por la URSS durante la Guerra Fría, e incluso el reclutamiento de sus miembros quedó en sus manos, como fue el caso de la trístemente célebre Universidad Patricio Lumumba.

La simbiosis entre fundamentalismo islámico, socialismo marxista y terrorismo subversivo es completa: la Abu Nidal conocida a través de diferentes formas: Consejo Revolucionario Fatah, Consejo Revolucionario Arabe, Brigadas Revolucionarias Arabes, Septiembre Negro, y la Organización Revolucionaria de Musulmanes Socialistas, de los cuales gran parte de sus víctimas han sido tanto otros países árabes como organizaciones terroristas rivales incluyendo a la OLP. También es el caso de Hezbollah (el Partido de Dios) también conocido como Jihad Islámica, Organización de Justicia Revolucionaria, Organización de los Oprimidos de la Tierra, y la Jihad Islámica para la Liberación de Palestina, cuyo fin fue establecer en el Líbano, bajo las directivas de Teherán, una república islámica semejante a a la iraní. Otros casos son el PKK (Partido Obrero de Kurdistán) abiertamente marxista-leninista con apoyo de Siria, Irán y del Irak de Hussein, con el fin de imponer un Estado marxista en el sudeste de Turquía, y el de los atentados del FPLP -también marxista- simultáneamente contra israelíes y árabes moderados. La lista es interminable.

La guerra del terrorismo de izquierda, tanto marxista como islamista, no es contra Estados Unidos en tanto tal, sino en contra de Occidente, y más particularmente, en contra de sus principios. La propiedad privada y los derechos individuales que la hacen posible no son un invento de Occidente, sino un producto natural de una libre convivencia social. En los engendros artificiales de Libia, Irán y Corea del Norte, también existe el mercado y las relaciones contractuales entre las personas. La única diferencia es que en aquellos países estas naturales, pacíficas y productivas propensiones humanas son sistemáticamente reprimidas; la sociedad fuera del Estado es una noción que el totalitarismo repudia e intenta vilipendiar como ajena a un bien común colectivista que la clase política encarnaría, para así poder sostener sus gobiernos omnipotentes, su control total del movimiento de sus súbditos, de la programación parcial o total de sus mentes, extendiendo así la voluntad política a la sociedad toda, unificándola coactivamente bajo un único mando para el cual deberán militar de la cuna a la tumba.

Esta movilización permanente al servicio del partido gobernante requiere, ya no simplemente de eliminar a la oposición sino de eliminar cualquier disidencia aún dentro del movimiento. Es ahí donde entra en juego el terror y ya no el miedo. Ya no se trata de amenazar con que una ametralladora descubra al ciudadano en su hogar, sino de hacer presente la amenaza en forma continua: no se tiene verdadero hogar salvo la calle, caminando en la dirección deseada por el líder con la ametralladora del terrorista en la nuca en todo momento del día. El terrorismo y la configuración artifical de la sociedad por los revolucionarios es en realidad una sola cosa: desde el Terror de Robespierre hasta la esquizofrénica vuelta al campo de Pol Pot. Hoy tenemos a Kim Jong II en Corea del Norte y al Ayatollah Ali Khameini en Irán.

El terror totalitario que evadamos ahora, nos atacará mañana.

Lecturas recomendadas: Los atentados de Londres de David Horowitz (aunque recomiendo todos sus artículos), sin descontar los libros La obsesión antiamericana de Jean-François Revel, La teoría pura de la ideología de Kenneth Minogue, El Islam de Daniel Pipes, Al-Qaeda's Armies de Jonathan Schanzer, y finalmente los dos imprescindibles clásicos de Oriana Fallaci: La rabia y el orgullo y su posterior La fuerza de la razón.

Moria Casán: Lo de Morgado acusando al Presidente no es ético

En declaraciones al programa "Ambiciones" de FM La Isla, 89.9 Moria Casán dijo que no le parecía ético que Claudio Morgado mordiera la mano del que le da de comer diciendo que podría investigarlo.

Link al reportaje completo (en Windows Media streaming audio)

Podcast: Morgado dice que Investigaría a Kirchner por los Fondos de Santa Cruz

18 de Julio de 2005

En declaraciones al programa Ambiciones que conducen Dolores Pereyra Iraola y José Benegas, el candidato kirchnerista a diputado Claudio Morgado dijo que propondría una comisión de investigación por el destino de los fondos de Santa Cruz. También dijo que se opondría a otorgar facultades extraordinarias al jefe de gabinete en la Ley de presupuesto, como así también está en contra de que se le otorguen al gobernador Solá.

Link al reportaje completo (en Windows Media streaming audio)

Comentarios publicados en distintos medios derivados de este podcast:
InfoBae, Cadena 3, Urgente 24

lunes, julio 11, 2005

Anarquía prostibularia

La anarquía se define en el diccionario de la Real Academia española como la "ausencia de poder público" o "desconcierto, incoherencia, barullo". La Argentina kakista cae dentro de ambas caracterizaciones. El poder del señor K es faccioso, porque de manera abierta favorece sus propios intereses y no reconoce para otros las reglas que esgrime para beneficiar a su grupo, lo que hace que no se lo pueda reconocer como gobierno de todos o "poder público". El desconcierto, la incoherencia y el barullo, le siguen por consecuencia, además de ser moneda corriente de sus discursos y ser palpable por el del patoterismo piquetero que sostiene el actual statu quo.

Para completar el panorama del sistema político en que vivimos bastaría observar el acto de lanzamiento de la mujer del señor K en la Plata. La presencia de gobernadores, las defecciones en su favor desde el duhaldismo, como la del ex monaguillo kakista el señor Pampuro, el ministro del interior o el propio gobernador Solá, no obedecen a conversiones, sino a alquileres, probablemente temporarios, que encuentran su explicación en la mayor fuente de carisma de la argentina: el cheque.

Por la misma vía que se consiguen en la Argentina chicas del rubro 59, se pueden obtener gobernadores, diputados, senadores, empresarios, líderes de ONG?s "reformistas" y periodistas.

Un año atrás comentábamos en El disidente como K había ordenado lo que el llamaría "reprimir la protesta social" en Tucumán porque en este caso en lugar de perjudicar a personas privadas, las quejas se lanzaban contra él. Este año se aseguró de que no le pasara con fuertes operativos de seguridad para que no ingresen a la plaza central de San Miguel de Tucumán "infiltrados".

Mayor confusión entre su facción y el país no podría utilizar. ¿Cómo puede haber "infiltrados" en un acto por el 9 de julio que es un acto nacional que incluye a todos? Infiltrados puede haber en un acto peronista cuando subrepticiamente ingresen radicales para generar desorden. Pero en un acto patrio, la presencia de argentinos a los que no les gusta el gobierno, sólo desde una visión facciosa podría calificarse de esa manera.

La "madre de todas las batallas" se le ha llamado al enfrentamiento entre K y su papá político Eduardo Duhalde. Para el oficialismo nacional la actitud de Duhalde afecta la "gobernabilidad". ¿Y en qué consiste la actitud de Duhalde? El dirigente bonaerense no le da al presidente los lugares en las listas de candidatos a diputados del partido peronista que él quiere. En resumen, si el presidente no confecciona a gusto y placer las listas de candidatos de los distritos con gente que le responda, independientemente de que no tengan nada que ver con la acción política en el distrito e independientemente de la voluntad de los afiliados del distrito (las elecciones afectarían la gobernabilidad, claro) eso afecta alguna institución que no sabemos bien cuál es, pero suponemos que se trata del humor caprichoso del mandamás.

La Nación destaca en la edición de este domingo cómo se han llamado a silencio los empresarios por temor a que se enoje el señor K. Los programas políticos en televisión y radio tienen que hacerse sin presencia de políticos en la mayoría de los casos. La anarquía prostibularia no les permite a los jerarcas de segundo orden emitir opinión por temor a rozar alguna posición ni siquiera explicitada del matrimonio gobernante, y sufrir así la pérdida de alguna suma. Con motivo de los atentados en Londres intentamos consultar en la radio a políticos de todo el espectro de ideas, pero fue imposible: nadie se anima a condenar al terrorismo y correr el riesgo de enojar a un gobierno montonero.

Los diarios no reflejan ni remotamente lo que ocurre. El señor Moyano se quedó con la CGT mediante la compra de voluntades con el presupuesto público, gracias al beneficio sobre los aportes patronales que el gobierno le otorgó a las empresas que formaran parte del convenio colectivo con los camioneros. Y esto es sólo parte de la captura que grupos de poder privados han hecho de lo público en la era K.

Ni siquiera la "gobernabilidad" es una institución republicana. Es apenas un invento alfonsinista para tratar de convertir en principio la obediencia ciega a un Führer. La república en cambio busca poner obstáculos al poder, no facilitarlo. Cualquier dificultad para ejercer el gobierno derivada de las reglas de la Constitución es nada más que una muestra de que el poder que se ejerce es extralimitado.

Por supuesto que nada de esto puede llevarnos a sostener la inocencia del duhaldismo. La anarquía prostibularia fue inaugurada por ese sector al voltear al gobierno de la Alianza, y la instalación del poder vengativo de los montoneros es obra del odio del matrimonio Duhalde a Carlos Menem. Duhalde cambió todas las reglas de juego democráticas para impedir una victoria de su rival de entonces (un asunto personal) convirtiendo al país en un bien ganancial. Tanto instaló el sistema prostibulario, que al ceder la lapicera del que firma los cheques, una masa importante de meretrices políticas cambiaron de bando a favor del nuevo repartidor de presupuesto.

La libertad no es gratis

La Nación del domingo destaca el clima de temor instalado por el gobierno en el ambiente empresario.

La arbitrariedad económica con la que el Estado decide la continuidad o viabilidad empresaria ha colocado a las principales empresas del país en extensión de la voluntad política del gobierno, sistema que fue inaugurado por el nacional socialismo alemán. Pese a lo interesante y fundado del planteo, ningún medio se hace eco, por el mismo motivo por el que los empresarios no hablan.

El lúcido y siempre sorprendente economista Juan Carlos de Pablo opinó sobre el contenido de la nota en la misma edición que da lugar a un debate fundamental para el destino de la Argentina como país. La suya es una de las posiciones posibles que pueden tomarse frente al problema: los empresarios no son políticos, ni tienen objetivos políticos y por lo tanto no se les puede pedir que enfrenten al poder en un país en el que el presidente y el ministro de economía son muy poderosos.

A favor de esa posición podría agregar que los empresarios que no gozan de seguridad jurídica (una seguridad basada en la existencia de reglas por encima de la voluntad del gobierno, disponible para todos) tienden a buscar seguridad política como sucedánea (una seguridad basada en la buena voluntad, en el favor del gobierno, disponible para los amigos del poder).

Sin embargo esto es lo que ocurre y la explicación de cómo ocurre. No sirve para encontrar una solución ni para justificar la indignidad implícita en el servilismo y la complicidad.

La pregunta que surge es: ¿si los empresarios no tienen que hacer el gasto, acaso quién? Muchos empresarios habrán leído la nota de la Nación y seguramente se habrán tranquilizado después de leer la opinión de Juan Carlos de Pablo. Puede que se hayan dirigido a sus hijos, que los cuestionan (permítaseme este optimismo) por cobardes y les hayan explicado: "chicos no se preocupen, papá tiene miedo pero con razón, porque el ministro de economía es muy poderoso".

Atrás de la justificación de que los empresarios no son políticos hay a mi juicio un error básico. La "clase política" no existe. No hay roles innatos establecidos en una sociedad plural. Como no hay clases sociales sino distintos niveles de ingresos que pueden cambiar, tampoco hay "clase política" ni "clase dirigente" ni clase de ninguna cosa sino individuos que se mueven y cambian de posición libremente.

El contexto en el que se desarrolla una empresa es el de la paz y el derecho de propiedad, nada de lo cual llega por bendición divina sino que requiere una permanente vigilancia. Todos los interesados en que ese sistema rija, tienen un rol, una responsabilidad política que cumplir para sostenerlo. Los únicos eximidos son los atracadores. Los empresarios no pierden la responsabilidad de cuidar ese contexto como cualquier ciudadano por el hecho de ser empresarios, sino que son más responsables que cualquiera de cuidarlo, justamente por los recursos con los que cuentan.

Responsabilidad quiere decir justamente eso: habilidad para responder. Los empresarios no tienen por qué ofrecerse como diputados, pero tienen un papel político fundamental que en la Argentina no cumplen y hasta se sienten moralmente eximidos de cumplir.

Si aceptamos que está perfectamente justificado el silencio y la inacción empresaria en la Argentina kakista, ¿cómo podríamos calificar a un empresario que se toma la libertad que la Constitución le da de decir lo que quiere del gobierno? ¿Tonto, loco o irresponsable?

La solución que propone de Pablo es: que los políticos se ocupen de contestar al gobierno. Y la pregunta que se abre entonces es: ¿Con qué financiamiento cuenta un político para esa tarea? ¿Se admite al menos que el empresario debería financiar a políticos que sostienen el sistema que le permiten a él ser empresario? Otro tanto podría decirse del periodismo, el mismo miedo que para de Pablo es justificación para la inacción, también es fundamento para no sostener voces discordantes en cualquier ámbito de actuación.

Pareciera ser que el sistema de libertad y propiedad privada depende de que gente sin recursos se inmole. El famoso "alguien" de la máxima argentina "alguien tiene que hacer algo".

Si el New York Times puede pronunciarse por un candidato y no sufrir problema alguno porque gane el otro, no es debido a que los políticos norteamericanos sean más buenos, ni a que el New York Times tenga todo en regla, sino a que las reglas en primer lugar se pueden cumplir y en segundo lugar están por encima del Estado tanto como por encima de los empresarios y éstos intervienen en la política de manera activa para que esa libertad sea posible.

El modelo de la democracia sostenida por buenos, informados y bien pensantes votantes que funciona a pesar de que nadie ponga el cuerpo para que la libertad subsista, está muy bien como cuento para primero inferior o para llenar el manual de una ONG dedicada a vivir de fondos públicos sin trabajar, pero no es real, no ha existido nunca, ni existirá. La libertad se sostiene en una lucha diaria contra quienes la amenazan y pensar que los empresarios deben preocuparse sólo del costo de sus insumos es, cuanto menos, suicida.

La Argentina, como cualquier país, sobre todo si es democrático, requiere tener una élite (que no es una "clase") bien plantada, despierta y activa. Las masas siempre son y serán ignorantes (ignorantes de lo que debe saberse); siempre tenderán a creer que se puede vivir gratuitamente. Lo grave de la Argentina es que son los empresarios los que creen que pueden seguir siendo empresarios gratuitamente.

No cuenten con Argentina para luchar contra el terrorismo

Por Mary Anastasia O'Grady
Wall Street Journal, 08/07/05, traducido por Urgente 24

¿Está Argentina convirtiéndose en un "santuario nacional para terroristas extranjeros"? Esa es la pregunta que se hace el sitio de internet Ambitoweb.com esta semana. Como sugiere el provocativo comentario, es una posibilidad que alarma a más de un argentino estos días.

Es también una pregunta que amerita la atención de los políticos de los Estados Unidos. La Argentina se parece cada vez más a la Arabia Saudita de antes del 11 de Septiembre, pero en Sudamérica.

Aunque las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos son cordiales, lo que se está cultivando en el Cono Sur difícilmente califique a la Argentina como aliado en la lucha contra el terrorismo. Habiendo probado los frutos del doble lenguaje saudí cuatro años atrás, los Estados Unidos no deberían ser sorprendidos una segunda vez.

La preocupación despertada en Ambitoweb.com llega inmediatamente después de una decisión de un juez argentino de rechazar la solicitud de Chile de extraditar a Sergio Galvarino Apablaza.

También conocido por su nombre de guerra, Comandante Salvador, el chileno es un antiguo jefe del grupo extremista de izquierda llamado Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Está acusado del asesinato del senador chileno Jaime Guzmán en 1991, y del secuestro de Cristian Edwards, hijo del propietario del diario chileno El Mercurio.

El gobierno del socialista chileno Ricardo Lagos no es precisamente una junta derechista dedicada a capturar enemigos políticos, particularmente uno de la ideología de Apablaza. Lagos es famoso porque una vez desafió al General Augusto Pinochet a dejar el poder.

Pese a esto, según Ambito, el juez argentino que rechazó el pedido de extradición "asumió que los crímenes atribuídos a Apablaza eran de naturaleza política", y ordenó su libertad inmediata.

El miércoles, Apablaza se presentó en el cuartel general de un grupo de derechos humanos en Buenos Aires, proclamando que lo único que lamentaba era "no haber hecho más para terminar con la tiranía de Pinochet".

Eso suena muy valeroso, hasta que uno se entera del hecho de que Guzmán fue asesinado mucho después de que el Gral. Pinochet voluntariamente dejara el poder en manos de un gobierno civil elegido democráticamente. Su asesino obviamente tenía algún otro objetivo en su mente, más que el de liberar al pueblo chileno.

Como era de esperar, el Partido Comunista de Chile celebró la decisión argentina. El Comandante Salvador mantiene su inocencia y el jueves pidió a las Naciones Unidas que le reconozca status de refugiado político.

Lamentablemente, la decisión del tribunal federal de proteger a un terrorista chileno buscado no es un evento aislado, sino un rasgo distintivo que hoy prevalece en los niveles más altos de la política y la jurisprudencia argentinas.

En mayo, la Corte Suprema rechazó la extradición de un terrorista que pertenece al grupo separatista vasco conocido como ETA, que se ha cobrado más de 850 vidas desde 1968. Jesús María Lariz Iriondo está acusado de un atentado con bomba en 1984 en Eibar.

Sin embargo la Corte dictaminó que el acto terrorista que le es atribuído no es un crimen de lesa humanidad. Por lo tanto, el delito ha prescripto y su autor ya no puede ser acusado por el hecho.

En una editorial titulada "Crímenes de lesa humanidad", el diario La Nación, en su edición del día 6 señaló que esto es directamente contrario a la resolución de 1996 de las Naciones Unidas, que define crímenes de lesa humanidad como "actos criminales con objetivos políticos cometidos o planificados con el objeto de provocar un estado de terror entre la población en general o en un grupo específico de individuos".

Una interpretación literal de la resolución de las Naciones Unidas resulta inconveniente para el gobierno de Kirchner. El grupo terrorista argentino conocido como "montoneros", junto al ERP (apoyado por Fidel Castro), cometió atrocidades -como las de ETA- contra inocentes durante una década, antes de y durante el gobierno militar que tomó el poder en 1976, produciendo más de 1.500 víctimas.

Hoy, la Argentina permite a muchos montoneros reconocidos circular por el país con impunidad. Algunos son miembros del gobierno. Esto, por supuesto, es el núcleo del problema de Kirchner: ¿cómo puede perseguirse a terroristas chilenos y vascos mientras los antiguos montoneros gozan de absoluta libertad?.

La base de pensamiento de Kirchner es de extrema izquierda, antiestadounidense, y durante los últimos dos años se ha movido rápidamente para llenar el máximo tribunal argentino con jueces que piensen como él.

En nombre de la justicia la corte recientemente anuló la amnistía otorgada a los militares en 1986 y 1987 por sus crímenes durante la "guerra sucia". Pero no ha dicho nada respecto de investigar a antiguos terroristas de ERP y montoneros que utilizaron el mismo tipo de tácticas observadas ayer por la mañana en Londres, hasta que fueron acallados por el gobierno militar.


Hoy en día la Argentina tienen poco en común con países serios como Chile, y más en común con Nicaragua, que está nuevamente bajo el ataque sandinista. En mayo, jueces nicaragüenses se negaron a extraditar a Italia a Alessio Casimirri, acusado del secuestro y asesinato del ex Primer Ministro Aqldo Moro en 1978.

Para entender el porqué de las simpatías del gobierno de Kirchner, es válido prestar atención a uno de sus más importantes aliados políticos, Hebe de Bonafini, de Madres de Plaza de Mayo, que festejó lo sucedido el 11 de septiembre.

Informes periodísticos en Buenos Aires dicen que Bonafini luchó duramente para que le fuera otorgado asilo político a Lariz Iriondo.

El mes pasado estuvo en La Habana con Fidel Castro, Hugo Chávez y el guerrillero salvadoreño Shafik Handel, protestando contra los Estados Unidos por no haber extraditado al anticastrista Luis Posadas Carriles a la provincia cubana de Venezuela, para ser juzgado por terrorismo.

La Argentina tiene una historia de haber protegido a algunas de las figuras más oscuras del mundo, incluyendo fugitivos nazis luego de la 2da. Guerra Mundial.

El Hezbollah, patrocinado por Siria e Irán, está sospechado de haber orquestado en 1992 el atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires, y en 1994 contra el centro comunitario judío AMIA.

Nadie ha sido llevado ante un tribunal por esos terribles eventos. Kirchner dice estar investigando nuevamente aquellos atentados, pero los 11 años transcurridos no dan muchas esperanzas.

A pesar de esa promesa, Kirchner se niega a condenar a Chávez pese a que en 1994, el niño malo venezolano atacó de palabra a la comunidad judía de su país, y apañó un ataque a una escuela judía de Caracas.

Según el sitio web del Departamento de Estado americano, en el año 2004, volantes antisemitas estaban "disponibles al público en la sala de espera de los ministerios del Interior y Justicia".

Cuando la Secretaria de Estado Condi Rice se reunió en Abril con el ministro argentino de Relaciones Exteriores, la agenda contemplaba el tema de los derechos civiles en Venezuela.

Pero un vocero del ministro argentino dijo que, en lugar de eso, la conversación se centró en lo que Argentina quiere: más préstamos del FMI, presumiblemente para mantener a los simpatizantes de Kirchner provistos de banderas americanas para quemar. Los Estados Unidos deberían haber aprendido más de su experiencia saudí.

O ESTÁN JUGANDO CON FUEGO O HAY UN PLAN

Por Guillermo Lascano Quintana

El presidente y quienes lo acompañan en su acción política (ministros, gobernadores, militares, sindicalistas, periodistas, dirigentes políticos y gremiales) ¿están jugando con fuego o tienen un plan?. Cualquiera de las dos hipótesis conduce a resultados siniestros.

Lo que resulta de la acción política, directa e indirecta, son las siguientes realidades, comprobables por cualquier ciudadano:

-No funcionamiento del Congreso, que se ha transformado en un cuerpo sin vida, sin mandato, que se mueve al compás que le marca el presidente.

-No funcionamiento del Poder Judicial, cuya cabeza hace lo que el presidente le manda, con el agravante de su anterior avasallamiento por vía de la destitución de varios de sus integrantes, por un Senado indigno y complaciente.

-No funcionamiento de los jueces de grado, que o bien responden a la lógica de los tiempos o carecen de instrumentos idóneos para aplicar la ley.

-No funcionamiento de la policía y demás fuerzas de seguridad, acorraladas por la doctrina dominante, desprestigiada por quien debería defenderla, carente de personal, preparación y armamento.

-Tolerancia, cuando no connivencia, con aparatos extralegales (piqueteros y afines) que hostigan a quienes piensan distinto del gobierno e infunden temor al ciudadano común.

-Hostigamiento a las fuerzas armadas, impidiéndoles cumplir con su papel específico y enlodándolas por su actuación en el pasado.

-Hostigamiento a cualquier atisbo de oposición, con ataques directos o indirectos a la prensa no adicta al gobierno.

-Campaña de ensañamiento por los enfrentamientos del pasado, intentando cambiar la historia y sembrando el presente y el futuro con semillas de discordia.

Esas son algunas de las realidades consecuencia del accionar del gobierno. Ninguna de ellas puede ser endilgada a otros gobernantes; son resultado de la política inaugurada el 25 de mayo de 2003.

Con ello no se persigue algún fin noble, elevado, destinado al bien común. Lo que se está haciendo es destruir las bases de cualquier convivencia civilizada. Sin policía que combata el delito, sin jueces que apliquen las leyes, sin legisladores que las sancionen, sin medios de difusión que informen, sin partidos políticos que ofrezcan otra propuesta, sin fuerzas armadas capaces de defendernos, con nacientes y crecientes organizaciones extralegales, en el marco de un ensañamiento digitado por los enfrentamientos del pasado, estamos a un paso del colapso como nación civilizada.

La pregunta que surge de este breve señalamiento es si todo lo descripto es pura casualidad o si responde a un plan. Desde el punto de vista del resultado la respuesta es indiferente, pues las consecuencias son deleteras en cualquiera de las dos hipótesis. Pero, para considerar los remedios, se hace necesario analizar, con un poco mas de detenimiento, la hipótesis de un plan.

Quienes hoy gobiernan son herederos, putativos, pero herederos al fin, de una doctrina populista y totalitaria (el peronismo o justicialismo) alimentada por la visión marxista revolucionaria y violenta, encarnada por los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo. Esa visión fue derrotada por las armas, en una contienda iniciada por ellos, en el campo y con los métodos impuestos por ellos. Sin embargo, por circunstancias de las que son responsables todos los argentinos, aunque especialmente sus clases dirigentes, miopes e incapaces, sus herederos tienen hoy una considerable cuota de poder real (gobierno, dinero y desfachatez), que no trepidan en usar para intentar lograr los objetivos de aquellos tiempos (una patria socialista, justa, libre, soberana y demás estupideces) adecuados a los tiempos que se viven. Así con un mensaje demagógico y confuso, obtienen el rédito de una popularidad ficticia, pero útil a sus fines: destruir la nación establecida en los pactos liminares (Constitución de 1853) e instaurar algún engendro similar al pregonado por Chavez en Venezuela.

Hay que desenmascararlos y actuar en consecuencia. Aún tenemos una oportunidad con las próximas elecciones. Con todas las engañifas que se están gestando, con todo el dinero que se está repartiendo, si los argentinos reaccionan y niegan sus votos a este gobierno y a sus aliados, se abrirá una cuota de esperanza, no para la solución de nuestros problemas, que son muchos y graves, sino para enfrentarlos con sensatez, sin declaraciones grandilocuentes, con tenacidad, trabajo e inteligencia, educándonos, insertándonos en el mundo civilizado, cumpliendo con la ley, confiando en nuestras fuerzas. De lo contrario acontecerá el caos, que es quizás, lo que están buscando quienes hoy gobiernan.

Podcast: Acto Inaugural de la Fundación Alvaro Alsogaray

Por Klaus Pieslinger
Staff disidente

Para todos los que no pudieron asistir a la inauguración de la Fundación Alvaro Alsogaray que tuvo lugar ayer viernes 1ro. en el anexo de la Cámara de Diputados de la Nación, Riobamba 25, publicamos este "podcast" en formato Windows Media Audio para que puedan escuchar en sus PCs (audio stream).
  1. Apertura - José Benegas, Alvaro Alsogaray (h)

  2. Disertación de Carlos Maslatón

  3. Disertación de Bernardo Neustadt