martes, mayo 31, 2005

El hampa vs. Pimpinela

Lo que está bien bajo el régimen kakero es cortar calles, referirlo todo "a la década del 90" y la "dictadura", secuestrar, componer canciones con aventuras delincuenciales, acomodarse con el gobierno para participar en adjudicaciones directas, hacer desaparecer ochocientos millones de dólares y no decir ni siquiera dónde están, remover obispos por decreto, asaltar comisarías, llevar a cabo un golpe de estado contra la Corte Suprema, decirle pito catalán a los acreedores, alabar a los asesinos y recordarlos poniéndole su nombre a las calles. Lo que está mal es decir que los ladrones son malos y los policías son buenos, querer circular libremente por las calles, pretender que la inocencia o culpabilidad de una persona sea decidida en tribunales por procedimientos legales, producir y ganar dinero sin ser socio de la mafia gobernante, quejarse por los asaltos o enojarse con los delincuentes, estudiar, respetar a los mayores, recordar los crímenes y el baño de sangre provocado por los intentos revolucionarios de la década del 70.

Lo que está bien es "idealismo", lo que está mal es derecha, que entre nosotros es sinónimo de "fascismo". Las calles llevan nombres de asesinos totalitarios y en los museos hay fusiles de terroristas. Ya no es lo mismo la Biblia que el calefón porque el calefón no aceptaría sentarse en la misma mesa que la Biblia.

Un observador externo diría de la Argentina que es un campo fértil para la confrontación en el plano ético. Una expresión que en la política suele ser un lugar común como "hay que rescatar los valores fundamentales", tendría en la Argentina un significado real. Sin embargo nadie quiere ocupar el lugar del que pone las cosas en su lugar. Dicen que eso no es "político" y por esa razón los mismos que desbordaban en juicios morales sobre la "década del 90" de repente se han vuelto simples tecnócratas frente al gobierno del "lado oscuro de la fuerza".

Puede que se considere que el "2 más 2" es una causa perdida o que en el fondo se comparta la locura que emana de Balcarce 50 que ha envenenado al país. El motivo da igual. La izquierda consolida su poder destruyendo el sistema de valores que sustenta la civilización, la convivencia pacífica y la colaboración, y el resto habla de una eficiencia que a nadie le importa y no está en condiciones de exhibir como su patrimonio exclusivo.

La forma amoral en que la nueva oposición encara su posicionamiento frente al marasmo kakero se disfraza de "a-ideologismo". "Izquierda / derecha" son términos del pasado dirán al unísono Macri, Lopez Murphy y todos sus lugartenientes. Pero lejos de existir un problema terminológico o una obsesión por la precisión de las palabras, Latinoamérica es el lugar donde la izquierda del mundo vuelca sus esperanzas, no ya desde el colectivismo de tipo marxista, pero sí desde diversas formas de subversión en el real sentido del término, sobre los fundamentos de la convivencia y la civilización.

Absurdas reivindicaciones de un indigenismo que no es otra cosa que una ficción de vendedores de souvenirs, distribucionismo, populismo, extorsión de masas, formas diversas de acción parasitaria sobre empresas e individuos, golpismo institucional, en general ataques al derecho de propiedad. Claro que podemos ponernos académicos y elegir no llamarle izquierda a esto. Llamémosle pues "blanco". Del problema argentino diremos entonces que no existe el negro.

En los westerns de Hollywood cuando los indios estaban a punto de vencer a los granjeros atrincherados en el establo, llegaba a tiempo la caballería haciendo sonar con orgullo las trompetas. Los argentinos podemos llegar a esperar que en una situación así, a lo sumo llegue un equipo de ingenieros agrónomos recién recibidos a enseñarnos cosas que ya sabemos sobre la explotación del establecimiento.

Cuando a Macri le preguntan sobre el cambio de nombre a la Avenida Cantilo por la de Che Guevara, su desacuerdo se basó en los lauros de Cantilo y en que "no son temas que importen", que más vale hablar de equipos, de eficiencia, de cualquier otro tema, menos uno que amerite una definición moral. De los métodos asesinos del señor Guevara y de su intención de instaurar regímenes totalitarios como el que le colgó a Cuba por 45 años no se habla, ese es un tema menor, de gente obsesionada por la ideología, en suma, de la vieja política.

Podemos suponer sin embargo que el nuevo frente Macrista - López Murphysta está contra todas esas manifestaciones de antivalores y que consideran al Che Guevara tan perverso como cualquiera de nosotros. Sabemos también que los equipos de los que suelen hablar no pueden siquiera mostrarlos porque sus partidos son bolsas de gatos, y no de gatos siameses, sino de un rejuntado de resaca de toda la política. La eficiencia que pregonan no se compadece con su inexperiencia en el poder (y en algunos casos con experiencia pueden hablar menos todavía).

Quieren ganar seguramente porque no soportan ese sistema de disvalores, pero sin que se sepa, porque les da vergüenza o tal vez tienen temor.

En esa nada resultante de una actitud de evasión generalizada se llevará a cabo la recién iniciada campaña electoral. El nivel con el que el kakerismo y el duhaldismo dirimen sus cuotas de rapiña no puede sorprender porque no existe parámetro alguno.

El ministro Aníbal Fernández, heredado de Duhalde, se ocupa de la peluquería de doña Chiche porque ella osó discrepar con el mandamás en sus ataques a la nueva entente Macri - López Murphy. La señora contesta dejando aclarado que ella también está contra la "década del 90". A Solá "le paramo" el presupuesto si no se alinea con quien es debido. Con toda crudeza se discute quién es el dueño de la cueva de Alí Babá, porque cualquier otro asunto sería "ideología" y esas son cosas que la oposición ya ha definido como algo feo.

López Murphy no acepta discutir los disparates setentistas oficiales porque dice no querer entrar a confrontar en los términos que le propone el gobierno. Pero sí discute en los términos que le propone el gobierno cuando lo acusan del pecado de ser noventista: Ahí sí se enoja y le reprocha al presidente ser más noventista que nadie por haber compartido boletas electorales con el ex presidente Menem.

Los nuevos socios coincidieron en que algunas cosas de la década del 90 estuvieron bien, pero que faltó reparto. Nadie discute, dijo López Murphy, la necesidad de un sistema de seguridad social, de educación pública gratuita, lo que se conoce como "bienestar general" (asegurado por el Estado claro). Un diagnóstico igual, sumado a una catarata de denuncias, fue el que sustentó la campaña de la Alianza entre el Frepaso y el Radicalismo. Durante la década del 90 sin embargo el Estado saltó por el aire por ese reparto, ese falso bienestar que más que gratuito demostró ser impagable, sobre todo para sus supuestos beneficiarios que cargaron con todo el problema. El gasto público excesivo de los 90 no venía de obras públicas, que se hacían con inversión privada, sino de populismo "social".

El hampa discute por su botín. El resto lo enfrenta con pistolas de agua y empobrece el debate. Se avecina una campaña electoral muy aburrida y poco "eficiente".

La Derecha Fallida

Por María Zaldivar

Ya sé. Usted me va a decir que el título de esta nota está desactualizado porque en nuestro país lo que ha fallado es el todo y no sólo la parte, y yo estoy de acuerdo con Ud. Si la Argentina es un estado fallido, ¿cómo no va a serlo la derecha? Espere un poco que le comento y va a ver que, al final, coincidiremos.

Veamos primero qué se entiende por estado. Sin ponernos académicos, un estado es un territorio con gente adentro regida por leyes y un sistema político determinado; ¿cierto? Bueno, la República Argentina tiene todo eso: un expandido territorio, casi 40 millones de habitantes, leyes para tirar al techo y la autoridad pública repartida entre tres poderes más las instituciones intermedias, como sistema político.

Ahora me va a disculpar porque, si bien pretendo no ampararme en lo académico, en este punto se impone una definición filosófica: la verdad del objeto ¿está en su definición o en el objeto mismo? Porque he aquí el nudo gordiano del resto: si el objeto es su definición, la Argentina es un estado; si el objeto es su realidad, la Argentina no lo es.

En este punto, los peronistas no deberían menos que parafrasear a su líder y al grito de "La única verdad es la realidad" aceptar, compungidos por la responsabilidad que les cabe en tal disolución, que la realidad argentina muestra sin pudor que esto no es un estado, y los pragmáticos, ídem.

Y en vías de chequear la veracidad de la comprobación empírica, comencemos analizando el componente esencial: su sistema político. Tenemos un Poder Ejecutivo faccioso al punto de anular explícitamente la participación real de la de por sí poco gravitante figura del Vicepresidente de la Nación; un Ejecutivo que se mueve (reminiscencias de la juventud, probablemente) como una célula guerrillera por minúsculo y cerrado, con relaciones punto a punto, nunca generales alimentando la desconfianza entre pares, principio de sustentación básico de los regímenes totalitarios (remito a la Rusia stalinista y post stalinista, la Alemania nazi, la Italia del Duce, la Venezuela actual o la Cuba castrista).

Un Poder Legislativo tan desacreditado como corporativo, ese sí en el más puro sentido delictivo que pretendió darle el presidente Kirchner a la protesta de los jueces que reaccionaron a sus insolentes opiniones sobre fallos judiciales recientes. Legisladores veteranos que se han pasado décadas dentro del Congreso a la sombra protectora de una dieta más que holgada, camino a morirse sin haber conocido la sensación de ganarse alguna vez la retribución que perciben. Un Poder Legislativo que confronta en público, para la gilada que los mira por tevé, y acuerda en privado porque en la defensa de sus privilegios no hay distinción de partido, objetivos o delito. Un verdadero aluvión zoológico que nos hace recordar con nostalgia aquellos personajes de las últimas dos décadas que nos parecían patéticos y que ahora nos venimos a dar cuenta de que con ellos estábamos mucho mejor, cuando creíamos que estábamos mal.

Y un Poder Judicial entrampado en el descrédito que alimentan perversamente los otros poderes del estado por aquello de "Mal de muchos, consuelo de tontos". La independencia de los jueces perdida a manos de la inmoralidad de quienes se prestaron a fallar al compás de los requerimientos políticos, que son algunos y conocidos con nombre y apellido, enchastra al resto y se transforma en el paraguas protector para seguir allí, al abrigo de los que hacen bien las cosas y cargan con el prontuario de los magistrados del Ejecutivo de turno.

Hoy, para más datos, la sociedad asiste sin que se le mueva un pelo al enfrentamiento entre los poderes del estado instigado por el mismo Ejecutivo Nacional. "Siempre acompañamos al señor Blumberg porque estamos con todas las expresiones populares" ha dicho recientemente el Ministro Aníbal Fernández para profundizar el error de inducir al ciudadano, erróneamente, a considerar legítimos cualquier reclamo y cualquier forma.

Señores: el Poder Ejecutivo no puede "acompañar" una marcha contra otro poder del estado porque está incentivando la disgregación, el caos y la anarquía aunque le entusiasme coincidir con las aspiraciones de Juan Carlos Blumberg de establecer un estado autoritario. Que quede bien claro para los que, como el presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, doctor Durrieu, avalan y alientan las intenciones del gobierno y de sectores fascistas de controlar la correspondencia, las comunicaciones y la vida privada de los individuos.

Y vamos por una hojeada a las instituciones intermedias: los sindicatos, las cámaras empresarias, los colegios profesionales, los cultos religiosos, las fuerzas armadas y los medios de comunicación, para mencionar algunas de innegable importancia.

Perón volvería a morirse de ver la conversión de sus descamisados y los jefes de sus descamisados en empleados mal pagos de un estado burócrata y explotador. Son el invento que superó al inventor; el Mr. Hyde del doctor Jeckyll. Si alguna vez habían sido la representación de la masa obrera, hoy son su peor enemigo. Se reparten ganancias mal habidas, negocian con los políticos, pactan con los empresarios a espaldas de sus defendidos, a expensas de ellos y en su contra. En connivencia con este gobierno populista le niegan al trabajador la libertad sindical y mantienen el monopolio en cabeza de la central "amiga".

Las cámaras empresarias, en este contexto, tratan de arañar subsistencia que no significa otra cosa que prebendas, decretos a medida, leyes de promoción y cuanta porquería intervencionista pueda caber en la anchísima manga del puñado de funcionarios que nos deciden el destino. Una Unión Industrial renovada y vergonzosa que repta tras una migaja de más y más estatismo tan bochornosa y desembozadamente que pronto Ignacio de Mendiguren, el padre de la pesificación asimétrica, nos va a parecer un prócer.

Los colegios profesionales están pivoteando entre lo que debe ser y lo que les conviene a sus clientes. Por eso salen mal y tarde a criticar el avance descarado del gobierno sobre las libertades individuales.

Las autoridades religiosas tratan de mantener el perfil bajo, en la convicción de que el momento es tan delicado, que alguien tiene que asumir una actitud responsable, opción descartada y desconocida para el presidente y sus adláteres.

La desintegración interna de las fuerzas armadas es un proceso que no reclama demasiada descripción. Duele a los que las respetaban y alegra a los que las odiaron. De cualquier modo, es lamentable admitir la entrega de las propias banderas y comprobar que ni los uniformados y sus familias acompañaron a Monseñor Basseotto en la misa que ofició el Día del Ejército.

Y vaya el párrafo final para los medios de comunicación. Tal vez sea éste el indicador más alarmante de la decadencia actual. Que los cuatro oligopolios que totalizan más del 90% de la información radial, gráfica y televisiva de nuestro país hayan aceptado la reciente adjudicación por decreto de la extensión de sus concesiones, es un dato absolutamente desalentador. Porque ellos sí tenían forma de operar un cambio de rumbo sobre las actuales autoridades, particularmente sensibles a las encuestas, a la pantalla y a la imagen. Pero prefirieron el negocio. Y se alquilaron.

En cuanto al componente del territorio, todavía está, reconozco aunque debido a la indiferencia ajena más que a una política local activa. En otras palabras: está porque nadie nos vino a sacar nada, no porque su resguardo sea una prioridad de nuestras autoridades; casi no cuenta o cuenta tanto como cualquier otra circunstancia devenida de la casualidad.

Entonces, frente a esta desintegración, la verdad, usted que una vez fue bajo la lluvia con la boina celeste a la cancha de River y gritó de emoción cuando "El Chancho" llamó al batacazo en las urnas, que la UCeDé hizo realidad meses después; dígame: ahora ¿se explica por qué la unión de Macri y López Murphy le importa tanto como el divorcio de Carozo y Narizota?

lunes, mayo 23, 2005

Ensalada de falacias en la republiqueta Kakista

Casi infantes, la minoría revoltosa izquierdista del Colegio Normal 9 que inició la cadena de piqueterismo imberbe que vivimos en la Ciudad de Buenos Aires la semana pasada, decidió "tomar" el establecimiento educativo para protestar por el peligro de estudiar en un edificio que no está en condiciones.

Evidentemente el peligro estaba en estudiar más que en la permanencia en un edificio deteriorado, porque estos protestones, pese a los supuestos indicios de derrumbe no temían quedarse ahí como tomadores.

La visión perversa kakista, fielmente representada por la ex diputada radical María José Lubertino (hoy alineada con el maná oficial) en el programa de Mariano Grondona en la noche de Canal 9, festejó los acontecimientos como muestra del renacimiento de una "juventud comprometida políticamente". En este caso el compromiso no es dentro del sistema político, que incluye canales institucionales para protestas, reclamos e ideas, sino fuera. El compromiso que festeja es contra la política y a favor de la extorsión y la patota.

Una joven protagonista de los acontecimientos alineada con la ética lubertiniana corría a sus interlocutores con sus reclamos por los techos que se caen y las ratas que conviven con los estudiantes. Para aventar tales peligros buscaron detener el tránsito poniéndole el cuerpo a los autos y exponiéndose a la represalia de los agredidos y cuando el recurso se agotó eligieron volver a las ratas y los techos caídos a través de la "toma" del colegio.

Decían, repitiendo una vieja falacia piquetera que nadie contesta que "no tenían otro método para ser escuchados". ¿Cuál es el método para ser escuchados al que deberían recurrir las víctimas de esta extorsión que son los ciudadanos comunes?

Acto seguido mostraban que el juez en lo Contencioso Administrativo Roberto Gallardo les había dado la razón clausurando el establecimiento por su estado. Lo mismo habían repetido los "periodistas" de la cadena de la felicidad kirchneriana como demostración de que "la razón la tenían los chicos". El argumento, como es típico en esta época, dice lo contrario a lo que se quiere extraer de él: había otra forma de protesta y además era más efectiva y rápida.

Del otro lado de la mesa del debate en el programa de Grondona estaba la diputada Michetti del macrismo quien sostuvo que estaba mal dejar a los menores hacer el trabajo de los adultos y que a vez entendía que los límites a los jóvenes tenían que venir del lado del diálogo, nunca de la "represión". La Argentina es así, cualquier cosa que intente detener el uso de la fuerza por la izquierda es considerada represión de la ultra derecha.

A la ultra izquierda no se le opone otra fuerza que sea una negación lisa y llana de sus métodos y metas. A lo sumo los que no quieren participar de las revueltas y extorsiones varias, eligen ser "centro".

Oposición o club del resto

El episodio de las tomas de colegios es útil para poner en su debido contexto la noticia del acuerdo entre López Murphy y Macri que pretende ocupar el lugar de la oposición de la que carece el gobierno. Podría transformarse en la construcción de una nueva frustración si al menos no se resuelven dos cuestiones.

La primera es que ser oposición significa estar en contra del gobierno en sus principales líneas. Se ha acusado a ambos líderes de tibios en ese sentido, porque se sospecha que están más en desacuerdo de lo que dicen y si quienes lideran vacilan, ¿qué le queda a sus seguidores?

Ninguno de los dos defendió a la Corte anterior por temor a quedar vinculados al desprestigio mediático que habría sufrido. El señor Kirchner llevó a cabo su golpe de estado contra el principal poder de la república sin problemas (Macri lo critica por eso ahora, tardíamente y sin demasiada convicción).

Ninguno de los dos defendió al primer Procurador del Tesoro que nombró el señor K, echado por haber sido abogado de militares que en la sociedad montonera están estigmatizados.

Ninguno de los dos defendió a Monseñor Baseotto por temor a ser considerado como avalando sus supuestos exabruptos contra el ministro de salud.

Ninguno de ellos pide sanciones para los alumnos que violaron la ley, en defensa de quienes la cumplen y fueron perjudicados, porque temen ser tildados de anti-jóvenes.

Tampoco proponen defender con la fuerza pública a los transeúntes y automovilistas agredidos todos los días por piqueteros, por no ser considerados "represores de la protesta social". Están en contra de esa metodología, pero no dan los pasos que se siguen por añdidura.

Ninguno de los dos se opuso, tampoco sus legisladores, a que se monte un monumento al terrorismo en la ESMA, para no quedar como defensores de las violaciones a los derechos humanos. La lista podría continuar.

Ni uno ni otro saldrá a poner el grito en el cielo cuando la Corte de K cumpla una de las misiones para las cuales fue impuesta: la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de perdón haciéndola valer contra el principio de la ley más benigna, porque no querrán que se los identifique con los militares.

Ninguno de los dos defendió a las empresas privatizadas para no quedar como apoyando las privatizaciones de la década del 90.

Tanto Macri como López Murphy llevan sus propios sayos puestos desde la izquierda. Cuando la campaña sobre ellos alcance el éxito suficiente nadie los defenderá para no quedar pegados a los respectivos estigmas que les han cargado.

Ningún perseguido puede ser defendido por su perfección, porque ni siquiera existe la perfección. Los perseguidos deben ser perseguidos por el sólo hecho de ser perseguidos. Ni al nazismo ni al comunismo se le podía oponer una "eficiencia de los equipos". El duhaldo-kirchnerismo representa una amenaza, pero no contra el superavit fiscal del que son en realidad constructores, sino contra nuestra forma de vivir libres, contra nuestro derecho a defendernos de quienes nos amenazan y contra nuestra aspiración de producir sin ser despojados a favor de nadie.

El otro desafío del entendimiento Macri ? López Murphy es el de otorgarle a su acuerdo un alma. En la década del 80 el sector que aspiran a aglutinar abogaba por privatizaciones, control de la inflación y apertura. Eran objetivos claros y precisos que, salvo por el proteccionismo oficial que no alcanza para construir una oposición, están cumplidos en gran medida.

Un programa, un alma para un proyecto alternativo en un sistema que carece de oposición, no se hace con el típico elenco de arribistas que dedican su vida a los partidos políticos y que en ambas vertientes de esta alianza sobran.

La versión más pesimista sobre este nuevo entendimiento es la que reconoce las falencias pero esgrime que es lo único que hay. Como si hubiera que tomarlos o dejarlos y nada tuviera remedio. El kirchnerismo trabaja para despertar a la oposición, pero no ha hecho lo suficiente.

La "cultura del miedo", una estrategia clásica de la izquierda

Por Emilio Cárdenas
www.economiaparatodos.com.ar


Con entereza y dignidad, son muchos los cubanos que -a pesar de las presiones y las masivas encarcelaciones- están trabajando para "vencer el miedo" y hacer oír sus voces.


Pocos parecen haber advertido el porqué de la llamativa coincidencia del mensaje final de Juan Pablo II con el inicial de Benedicto XVI acerca de la necesidad de "vencer el miedo". Pero basta una mirada sobre la Cuba actual para poder comprenderlo.

Desde hace muchos meses, cada domingo en ciudad de La Habana, tres docenas de mujeres, impecablemente vestidas de blanco, se encuentran en la iglesia de Santa Rita para allí rezar piadosamente la Santa Misa.

Terminada ésta, salen en grupo y caminan, juntas, en silencio, una docena de cuadras, hasta una plaza aledaña en donde se disuelven ordenadamente. A la vista de todos.

Son las llamadas: "Damas de Blanco". No profieren gritos, ni llevan carteles. No recurren al insulto. No gritan, ni vomitan resentimientos.

Hacen lo suyo, en respetuoso silencio. Con la enorme imagen de dignidad que ciertamente las caracteriza.

Son las valientes esposas de los 75 presos políticos que, encarcelados hace algunos meses, están poblando las inhumanas cárceles de Fidel Castro por, simplemente, animarse a disentir y a hacerlo públicamente.

Por el "delito de opinión", entonces.

Sin que sus Derechos Humanos, ni sus libertades civiles, valgan un céntimo en una tierra donde el comunismo los pisotea abierta y sistemáticamente, sin que los "progresistas" del mundo susurren siquiera una protesta. Porque todo lo que hace Fidel es "correcto", automáticamente. Para ellos, no hay espacio alguno para la crítica. Ni existen errores. Su visión "progresista" de la "justicia" es siempre subjetiva y, desde luego, absolutamente selectiva.

Pero la verdad, está claro, es muy otra. Es la que transmiten con su digno silencio las "Damas de Blanco" de la querida Cuba.

Fidel Castro trató -sin éxito- de desbandarlas el pasado Domingo de Ramos. Para ello mandó a sus secuaces. A sus "piqueteras adictas". A sus grupos de choque, entonces. O como se los quiera llamar. En este caso particular, a unas 150 vociferantes e insultantes mujeres, del tipo que nosotros conocemos bien.

Ellas produjeron un cordón de histeria, a través del cual, sin inmutarse, caminaron -siempre imperturbablemente dignas- las "Damas de Blanco". Pese a los insultos; más allá de los agravios; sin perjuicio de los manoseos y de las vulgares escupidas; en verdad, pese a todo. Y el episodio terminó siendo un desastre para el castrismo. Razón por la cual nunca más lo repitió.

El próximo 20 de Mayo, las 365 organizaciones disidentes de Cuba, pese a los riesgos y al terror, celebrarán -en La Habana- una "Asamblea para promover la sociedad civil en Cuba". Venciendo para ello al miedo. Como sugieren nuestros Pontífices.

En rigor, la estrategia de los disidentes, encabezados informalmente por el infatigable Osvaldo Payá, pasa ahora por el activismo en grupos pequeños. Muchos de ellos, que multipliquen su impacto en toda la isla. Para vencer así a la "cultura del miedo" que se impone desde el poder. Porque recuerdan que, en su visita a Cuba, Juan Pablo II los instó una y otra vez a "vencer al miedo" y a no dejarse paralizar por las amenazas.

Cabe recordar que, entre los que están detenidos, aparece un joven médico cubano, de color, Oscar Elías Biscet. Su crimen imperdonable fue el de animarse a denunciar que el régimen de Fidel Castro utiliza, entre otras prácticas, una sustancia denominada Rivanol para abortar los casos de gravidez avanzada. Aún en niñas de 12 años. Esto es, para él, simplemente quitar la vida a seres inocentes, sin asistencia médica para ellos.

Biscet primero perdió su trabajo. Luego, su casa. Enseguida, él y su familia fueron atacados por los grupos de matones al servicio del régimen. El final, previsible, fue la prisión, que no ha doblegado sino fortalecido sus convicciones. Pese a los 25 años de prisión a que fuera condenado. El resto de sus días, cabe suponer.

Para doblegarlo, lo tienen en confinamiento solitario, en una estrecha celda, sin ventanas, ni baño. Pero el espíritu de este médico afro-cubano no se ha quebrado. Sus familiares, que lo certifican, tampoco. No tiene miedo. Ha podido vencerlo. Todo un ejemplo para quienes allí o aquí sienten, de pronto, miedo. Por la razón que sea.

Los Piqueteros Estudiantiles Propician una Educación Contra los Más Pobres

Por Martín Simonetta,
Director Ejecutivo de la Fundación Atlas


En las últimas semanas, con el recuerdo aún fresco de la tragedia de Cromagnon, estudiantes de la ciudad de Buenos Aires iniciaron una serie de protestas públicas, signadas por cortes de calles y tomas de colegios, con el objeto inicial de exigir soluciones a la inseguridad edilicia de sus escuelas. Con el correr de los días, la lista de reclamos se amplió e incluyó algunos de los temas tradicionales de la izquierda vernácula.

Sin embargo, el reclamo permanente ha sido la necesidad de un mayor presupuesto educativo como medio para solucionar los problemas señalados. Un estudio desarrollado en el marco de la Fundación Atlas concluye que la escasez de recursos no es el problema ya que la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires gasta más dinero por alumno que una buena parte de los colegios privados. Paradójimente las quejas por problemas de riesgo edilicio se centraron en las escuelas municipales, no así en las privadas.

Según el mencionado estudio, el costo anual por alumno en las escuelas del municipio de Buenos Aires es, en el caso de educación inicial, $1.807 (equivalente a 11 cuotas de $164); en educación primaria de $ 2.261 (11 cuotas de $205) y en secundaria $2.767 (11 cuotas de $251).

Sólo a modo de ejemplo, mencionaremos el caso de dos colegios privados -considerados aleatoriamente- en los que la educación cuesta menos de lo que paga el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Tal es el caso del Colegio Don Bosco, del barrio de Congreso, en el que la cuota mensual de la educación primaria es $ 162,80 y para la secundaria $173,20. En el caso del Instituto Cristo Obrero de Villa Soldati, la educación inicial y la primaria cuestan mensualmente $35 y la secundaria $45.

Tabla I. La Educación Pública en la Ciudad de Buenos Aires es más Cara que la Privada
Presupuesto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2005, pesos)Alumnos Matriculados en Escuelas Municipales de la Ciudad de Buenos Aires (2003)Costo anual por alumno matriculado (pesos)Costo mensual (11 cuotas, pesos)
Educación inicial84.636.62346.8311807164
Educación primaria342.078.726151.2382261205
Educación secundaria284.924.304102.9462767251

Fuente: Fundación Atlas en base a datos del Departamento de Estadística de la Dirección de Investigación - DGPL, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

De esta forma, mientras las escuelas municipales carecen por completo de incentivos competitivos para atraer alumnos, ya que los ingresos de directivos y maestros dependen del presupuesto asignado independientemente de sus performances, las escuelas privadas (con y sin financiamiento público) deben esforzarse para reclutar alumnos, forjar su prestigio y credibilidad y asegurar en el largo plazo el valor de su marca para ser exitoso en la conquista de un nuevo educando y el mantenimiento de los existentes.

La ayuda pública rendiría mejores frutos si se otorgara a los padres de los estudiantes la libertad de elegir su educación y se les proveyera un cheque educativo que les permitiera escoger a qué colegio enviar a sus hijos, entre todos los privados y municipales disponibles. Esta propuesta de cheques, vales o vouchers educativos no es nada original y hace tiempo que se aplica en diferentes áreas de los Estados Unidos tales como Florida, Cleveland o Milwaukee, siendo el Premio Nobel de Economía Milton Friedman uno de sus principales promotores.

Tabla II. La Educación Privada más Barata que la Provista por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Costo mensual por alumnoEscuelas Municipales de la Ciudad de Buenos Aires (pesos)Colegio Don Bosco (cuota mensual en pesos)Instituto Cristo Obrero (cuota mensual en pesos)
Educación inicial164,29-35
Educación primaria205,62162,8035
Educación secundaria251,60173,2045


Finalmente, es preciso señalar que el rubro educación representa el mayor porcentaje del abundante presupuesto de la ciudad de Buenos Aires (25%), seguido de cerca sólo por el gasto en salud (23%), y dentro de este rubro los recursos asignados a la educación inicial, primaria y media significan un 50% del presupuesto educativo. Esto reafirma que el problema no son los recursos, sino los incentivos que guían su asignación.

Lamentablemente hoy los chicos más pobres -que no pueden elegir su escuela- están cautivos de la peor educación, agigantando de esta forma la brecha inicial ya existente.

La propuesta simple y sensata de los cheques educativos devuelve a los padres el derecho a elegir sobre la educación de sus hijos y terminar con la paradoja de un municipio rico y una educación de pobre calidad, tanto intelectual como de infraestructura física.

lunes, mayo 09, 2005

La crisis de los sobres sueltos

Los gastos reservados se utilizan por definición, en cuestiones que no se pueden mostrar. Espiar personas, montar empresas fantasmas, comprar "opiniones" y "operaciones", mantener amigos. Cualquier alternativa que se nos pueda ocurrir a la de pagar sueldos o aumentarlos a gente que de verdad trabaja para el Estado, es por cierto peor.

La situación no puede juzgarse sin tener en cuenta ese contexto: el Estado "moderno" realiza actividades inconfesables y pagar retribuciones por servicios "blancos", de todo lo que uno puede imaginar es lo menos condenable. En los análisis del escándalo de las últimas semanas desatado mediáticamente a partir de una carta a la Nación de María Julia Alsogaray, parece estar implícita la idea de que si no se pagaran sueldos o sobresueldos, habría mejores alternativas. Pero en principio, cualquier gasto "mejor", más exhibible que ese, no sería un gasto "reservado" sino uno presupuestado explícitamente o blanqueado después de hecho (sobre todo ahora que el Jefe de Gabinete es dueño del dinero público con sus "facultades extraordinarias").

Digo en principio porque en el propio presupuesto hay gastos moralmente indefendibles, como por ejemplo el monumento al terrorismo en la ESMA o el pago a piqueteros por entorpecer la vida de gente que trabaja y paga impuestos, algunos de los cuales se dedican así a actuar como fuerza de choque del gran califa de Balcarce 50.

También está presupuestada la actividad de propaganda oficialista del "joven" K Nicolás Trotta, el viaje del presidente a Brasil para impedir que podamos comprar productos brasileros y beneficiar a los piqueteros industrialistas que nos quieren vender más caro o los subsidios a una empresa aérea implicada en tráfico de estupefacientes. Podríamos mencionar también a ese engendro creado cuando todos los marginales de la política y la economía se juntaron en diciembre de 2001 para realizar la "pesificación asimétrica" y voltear a su propio Kerensky, Fernando de la Rúa. Me refiero a la "Mesa del diálogo argentino". Esa mesa de jubilados de las charlas de café, mezclados con pillos y bobos útiles, pensada originalmente para generar un consenso entre lo peor de la ineptitud local en un momento de crisis violenta, le sigue costando plata a los argentinos, porque está intacta promoviendo diálogos vaya uno a saber entre quiénes, funcionando con dineros públicos.

La lista de gastos inmorales es infinita porque somos víctimas de un estado repartidor y orgulloso de serlo. Si abusamos del positivismo y creemos que la legislación es lo que santifica todo, tenemos que tener en cuenta que los gastos reservados están también autorizados legalmente. Y no es como decía un periodista oficialista en un programa de televisión: que están previstos para otras cosas. No están previstos para ninguna cosa en particular, sino para lo que quiera el funcionario que los tiene asignados; en general para cosas peores.

En ninguno de los casos mencionados antes se trata de gastos que el Estado esconda. Podemos hacernos una idea de adónde va el dinero que no nos muestran.

Este affaire de los sobresueldos y el modo en que se aborda muestra hasta qué punto la función periodística no es la mera recopilación de datos y está distorsionada por una especie de laborismo sindicalista. Los datos hoy sobran. Hay demasiados, tantos que gente bien formada no tiene tiempo de analizarlos y darles el valor que tienen. Habrá distintas formas de hacerlo que hasta pueden resultar opuestas, pero no se puede prescindir de esta operación. Para que la información sirva, debe ser puesta en un contexto adecuado y ser relacionada con otra información. Hay una forma muy sofisticada de mentir que consiste en informar arbitrariamente.

La influencia de esta mala información (que nada tiene que ver con falta de datos) es tal, que el gobierno parece estar en el mejor de los mundos mientras asiste al escándalo como espectador por la sencilla vía de negar que los gastos reservados se utilicen en la actualidad para pagar o mejorar las retribuciones de los funcionarios. Ni siquiera importa que de risa oír al Jefe de Gabinete negar haber recibido sobresueldos. El punto importante es que un gobierno que no paga sueldos con gastos reservados tiene más para explicar en cuanto al destino de ese dinero que uno que sí lo hace (si no se reparte de arriba para abajo, ¿quedará todo en poder del matrimonio mandamás?).


Otros gastos escondidos

Los sobresueldos no es la única forma escondida de remuneración que realiza el Estado. Hay otra en la que es cómplice la Organización de Naciones Unidas, denominado "Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo" (PNUD). El PNUD contrata personas para trabajar en el Estado de acuerdo a un amplio programa de posibilidades para el "fomentar el desarrollo" de los países. Quien supervisa el cumplimiento del programa es el propio Estado, de manera que se puede contratar a una persona para que estudie la influencia del Tsunami en la cosecha gruesa y ponerlo a trabajar en realidad para cualquier cosa, hasta en alguna que sirva para algo.
¿Y quién paga a todos estos estudiosos? No precisamente las Naciones Unidas, sino el Estado "beneficiario" a través de un préstamo. El PNUD paga sueldos y el Estado le paga al PNUD a través de la deuda externa. Sueldos escondidos en éste y en todos los gobiernos anteriores.
María Julia Alsogaray habló en Clarín de Gustavo Beliz como uno de los beneficiarios de sobresueldos. Según el mismo periodista oficialista que mencioné antes el ex ministro de gobiernos opuestos, no los cobró porque depositaba el dinero en una cuenta. En el castellano que todos conocemos esto significa en realidad que sí los cobró, pero lo interesante es que al poco de salir del gobierno de Menem se le preguntó a Beliz de qué vivía. Su respuesta fue que tenía un contrato con el PNUD. Es decir, le pagaba el Estado aún después de haber dejado el gobierno. Este es el tipo de gastos peores como alternativa al pago de sueldos que pueden ser catalogados dentro del rubro de gastos escondidos.

!Pobre López Murphy otra vez!

Por María Zaldívar

Si mi abuela, Dios la tenga junto a El, fuera espectadora del pastiche que están intentando Macri y Lopez Murphy, seguro mascullaría un apesadumbrado "Tras llovido, mojado" porque ella sería una defensora acérrima del fundador de Recrear. Mi abuela siempre tuvo idéntica debilidad por las causas nobles y las causas perdidas.

Con absoluta inmodestia, puedo afirmar que no tengo la experiencia personal de ser la "opción B" de nadie. Pero imagino que debe vivirse, por lo menos, como deslucido. Y, si el pragmatismo y la memoria no le fallan, Lopez Murphy tendrá presente que la "opción A" del dirigente político part-time Mauricio Macri siempre fue, explícitamente, Eduardo Duhalde. Claro que el enamoramiento no fue recíproco; y Duhalde prefirió ocupar su tarjeta de baile sólo con Néstor, probablemente porque entre ellos nunca se pisan compartiendo los acordes de la marcha peronista ni les produce pudor "combatir el capital" aún en el siglo XXI. Para un compañero, no hay nada mejor que otro compañero y, a pesar de que parezcan despedazarse, la máxima sigue vigente en el mutante partido peronista. "Pertenecer tiene sus privilegios" decía una publicidad de origen norteamericano que nunca como en la Argentina adquirió una vigencia inusitada, y si no, que le pregunten a María Julia.

El bostero millonario, sin embargo, abrigó sus esperanzas. Y con una paciencia digna de mejor causa y sólo comparable con una ignorancia política mayúscula o una petulancia que los adolescentes calificarían de "vergüenza ajena", esperó al bañero bonaerense mientras el bloque de 23 legisladores que supo instalar en capital se le cae a pedazos transformando la primera minoría en una banda de 23 francotiradores encolumnados detrás de sus propios intereses y coordinados por el Gran Bonete.

Ahora, frustrado y dilapidado, Macri vuelve a la casita de los viejos y lo primero que hace es llamar a la ex. Y la ex, como buena esposa y madre, le perdona la aventurita (al fin de cuentas, la otra era una cualquiera) y aquí no ha pasado nada. "Vamos a lo importante" dice siempre la historia argentina en estos casos, cual repetición macabra de situaciones: armemos las listas. Este lugar para vos, éste para mi; éste lo tiramos a cara o ceca.

Pero, ojo que la reunión es secreta y recontra íntima; tanto que hasta Manuel Solanet fue desplazado de la mini carpa recreativa de negociación por decisión del propio jefe y a pesar del hondo pesar y los esfuerzos en contrario de Paul Leclercq, su fiel asistente. No obstante los recatos y recaudos del caso, no faltan los muñecos de siempre merodeando la Moncloa centrista. Es el caso del fantasma de la UCeDé resucitada (¿resucitada?) que, en cabeza de su titular capitalino, Jorge Pereyra de Olazábal se asoma a la ventana, en puntas de pie y descansa la ñata contra el vidrio, siempre del lado de afuera. Porque esto de no jugar en primera es casi un karma del hombre de corbatas estridentes y suerte esquiva; le pasó en el liberalismo, le pasó en el menemismo y, como la sabiduría popular suele enseñar, no hay 2 sin 3, le vuelve a pasar ahora. Falta de reconocimiento para algunos, justicia divina según otros.

Lo cierto es que el pobre Lopez Murphy está rodeado: trepados a su carro tiene unos cuantos personajes que, a la hora de las evaluaciones, le resultaron un salvavidas de plomo: los que votaron, contra su directiva, la ampliación del número de empleados públicos; una legisladora master en imaginación, inventora de una capacitación académica que la hizo acreedora del sobrenombre de "Giselle Rímolo" entre sus pares; votaciones de una incoherencia dogmática injustificable y ausencias bochornosas a la hora de defender causas ríspidas. Una performance legislativa paupérrima.

Como si esto fuera poco, diría un vendedor de colectivo, por el mismo precio y directamente de fábrica a precio mayorista únicamente por hoy, esta increíble oferta: el macrismo fané y descangayado y las hilachas de un menemismo que se niega a aceptar su propia defunción política. Son las viudas de Duhalde y de Menem aspirando a poner en marcha el "plan B" antes que quedarse en la estación. Ambos aportan lo suyo, con algunas diferencias sutiles pero no menos interesantes. Macri trae una bolsa llena y variada; un gaucho de cada estancia en términos ideológicos; pero el resultado de tan ecuménica gestión política es el número. El aporte de Pereyra, en cambio, es infinitamente más humilde. Menemistas, pocos pero puros eso sí, pero los mismos que lo hacen blasfemar sapos y culebras al, en el fondo, radical de Ricardo Hipólito. Bueno, tampoco es que Lopez Murphy se vaya a horrorizar con tamaña "melange"; basta con hacer memoria y recordar que su última aliada venía del peronismo violento que en los 70 tomó las armas contra el orden constituido.

Los peronistas sí que saben entretener al público porque, actúan pésimo, el decorado es vulgar, los personajes, patéticos, el libreto, de cuarta, pero no alteran la regla de oro de todo culebrón que se precie: final feliz. En este contexto ¿cómo no se van a abrazar Néstor y Eduardo, y hasta Chiche y Cristina? Compromisistas, los seguidores de "Compromiso para el Cambio", recreativos los de "Recrear"; si el único animal que comete el mismo error dos veces se llama "hombre"; ¿cómo se le dirá al que lo repite y lo repite y lo repite?

El 25 de Mayo y el orden social de la libertad

Por Rafael Sarmiento
(conferencia en el Rotary Club, 04/05/2005)

Al celebrar el 25 de mayo y rendir homenaje a los fundadores de nuestra Patria parece forzoso referirse a las ideas, al sistema, al tipo de orden establecido a través de esta Revolución, como también indicar cuáles siguen siendo las causas profundas que funcionaron y funcionan, en claro antagonismo con el patriótico empeño de nuestros ilustres antepasados.

El movimiento para lograr la libertad de España, a principios del siglo 19, es seguido por la declaración de la independencia jurídicamente proclamada ante la faz de la tierra por el Congreso de Tucumán en 1816, y luego por el de la organización nacional con la Constitución fundacional de 1853.

Las tres etapas están unidas por una idea conductora: la del orden social de la libertad.-
Gobierno propio, autodeterminación, que seguirá expresándose desde el mismo 25 con expediciones libertadoras al Alto Perú, al Paraguay y a la Banda Oriental.

Belgrano, Moreno, Saavedra con sus propuestas y acciones, nos llevan a la Asamblea del año 13 que elimina privilegios, protege a los indios, da el primer paso para abolir los tormentos y la esclavitud, nos deja nuestro Himno Nacional y el escudo Nacional con los colores de la bandera que Belgrano enarbolará por primera vez el 27 de febrero de 1812.

Rivadavia es quien emprende la necesidad de interpretar filosóficamente la Revolución de Mayo que se concreta en el pensamiento de Esteban Echeverría, quien, según Alberto Julián Perez en su obra ?Los dilemas políticos de la cultura letrada? sostiene que Echeverría muestra a América como un territorio virginal e inocente que no sufría yugo alguno; que la llegada de España significó para ellos la pérdida de la libertad, la esclavitud; que el hombre debe luchar para ser libre, que la humanidad sigue su marcha hasta su total liberación; que esa es la idea iluminista de la que Echeverría estaba totalmente convencido: libertad o muerte tal como lo quería Mayo; que esa es la lucha por la Nación y la Nación no puede existir sin independencia y libertad. Agrega Echeverría que el único plan futuro viable era el plan liberal a punto que su fracaso equivalía a la disolución de la Nación.

Mayo ya es una tradición ideológica pasando al impulso revolucionario, a la doctrina que se anuncia republicana democrática y netamente moral. Así es como nos dirigimos a una sociedad antitotalitaria, solidaria, pluralista y teista.

Del Dogma Socialista de Esteban Echeverría se pasó a la militancia; de la Asociación de la Joven Argentina, hasta la aparición de la tiranía; los tiempos de la emigración con la Asociación de Mayo, ya en Montevideo. Fue el tiempo de los expatriados o ?proscriptos?, los que también trabajan en Chile, donde Sarmiento puede decir: ?todo está listo, lo único que sobra es Rosas?, quien, con su poder personal, ambicionaba perpetuarse en el gobierno reemplazando el proyecto de Nación de los hombres de Mayo. Como se ve, Rosas representa el anti sistema, el anti Mayo.

Las Bases de Alberdi y el Facundo de Sarmiento pasan a ser doctrinas para la transformación y el desarrollo de la sociedad del orden social de la libertad, en contraposición con el orden social autoritario y tiránico, que ya imperaba con caudillos y tiranuelos.

Es la lucha de los principios, y sobre el punto nos dice Hayek: sólo los principios salvaguardarán la libertad; el culto al pragmatismo la aniquila; la libertad sólo puede salvarse si se la considera, en todo momento, principio supremo no sacrificable en aras de circunstanciales ventajas.
De allí es que se considere al liberalismo como un sistema de principios.

Cuando me refiero al orden social de la libertad, me estoy remitiendo al liberalismo como fuente ideológica contraria al autoritarismo que deviene en dictadura y tiranía.

A Mayo y sus patriotas les debemos estos principios cardinales que luego conoceremos en Cartas Magnas como derechos y garantías; limitación y división de poderes; independencia del poder judicial; supremacía de la ley o de la Constitución; supremacía de la condición humana, soberanía del hombre, libertad de prensa y de culto; federalismo y soberanía de la Nación; así como, más adelante, el control de constitucionalidad de los actos de gobierno por una Corte Suprema de Justicia.

Con las ideas de Mayo surgía la Nación hecha ley que habría de crecer jurídicamente organizada, como ya he dicho, después de Caseros vencido Rosas, precisamente por las ideas del orden social de la libertad que también sirvió para voltear a Perón en 1955.

Como puede apreciarse desde aquellas palabras de Saavedra ?el pueblo es el que tiene autoridad y mando? la democracia también es Mayo en la noción que Lincoln da en su discurso memorable del 19 de noviembre de 1863 al sostener (cito) ?y este gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá jamás de la faz de la tierra?.

Según Sebastián Soler, en ?Temas antiliberales? el liberalismo transforma la vida política de occidente a partir de los siglos 17 y 18 sosteniendo la fe en el futuro y la fe en la capacidad creadora del hombre.

Bien se ha dicho que el poder absoluto debe limitarse por la división de los poderes, de tal manera que cuando las libertades públicas peligran, el poder debe detener al poder. En la limitación del poder está dada, la supervivencia de las libertades públicas.
Con la prematura y sospechosa muerte de Moreno se pierde la posibilidad inmediata de una Constitución, la que tampoco fue posible en la Asamblea del año 13, ni en el Congreso de Tucumán de 1816 que, aunque declaró la independencia, decidió solamente regir con el Reglamento Provisorio de 1817, no sin antes defender el sistema republicano de gobierno, obra de Tomás de Anchorena y especialmente de Fray Justo Santa María de Oro.
Cierto es que, en 1819, como el 24 de diciembre de 1826, tuvimos constitución, unitaria, rechazadas por las provincias.

En el accionar de Belgrano; de Güemes en el norte; de Brown cuidando las espaldas de San Martín en el Río de La Plata; y del propio San Martín en su campaña a Chile y al Alto Perú, están presentes las fundacionales ideas de libertad e independencia.

Aprovecho para destacar, que poner a San Martín a la par de Rosas y de Perón fue y sigue siendo un claro despropósito. Nada tenía que ver San Martín con el autoritarismo tiránico de Rosas, ni Perón con San Martín.

A la independencia sucedió la anarquía y las trágicas guerras civiles con el protagonismo de los seguidores de don Juan Manuel, seguidores que dependían de su poder corruptor; que ejercía una autocracia local y despótica tan contrarias a los fines liberales de Mayo.
Después, el deseo de alcanzar un orden nacional llevó a muchos a buscar modelos en una adecuada forma de organización nacional, especialmente en el exitoso sistema de los Estados Unidos.

En las proximidades del 1852 se anuncia la solución a la relación de contradicción existente entre un régimen liberal y una realidad autoritaria.

La prédica de Sarmiento, de Alberdi, de Mitre, y el triunfo en Caseros que pone a Urquiza del lado de los hombres de Mayo, hacen posible en 1853, con el Congreso General Constituyente, la Carta Magna no lograda en 1810, ni en 1813 ni en 1816.

Unitarios y federales entraban en razón, como que la lectura del Preámbulo de la Constitución Nacional de 1853 muestra a las claras las definidas convicciones de los protagonistas que no habían abandonado las ideas fundaciones del 25 de Mayo de 1810.

Había sonado la hora de la organización nacional como la tercera etapa en la construcción de una gran nación, una gran nación que sólo estancaba su progreso material y moral y producía empobrecimiento paulatino, cuado abandonaba o abandona el criterio rector de la vida de los pueblos civilizados, cuando su dirigencia abandonaba las ideas de Mayo.

Porque, curiosamente, Mayo siempre estuvo entre nosotros, aunque muchos líderes políticos, incluidos los actuales, encariñados con el autoritarismo, no estuvieran ni están consustanciados con la doctrina liberal del orden social de la libertad.

Las reformas constitucionales de 1949 y 1994 y el criterio rector de quienes suponían más eficiente el centralismo como una forma de autoritarismo, todavía nos tiene en cautiverio, desde el 4 de junio de 1943 hasta nuestros días.

La concentración de poder en unidad de régimen, la más de las veces por una partidocracia sospechada de inservibles y corrupta, ha probado su fracaso.

Debe volverse al sistema de desconcentración del poder, de libertad, de autonomía, de tal manera que ni la soberanía del pueblo, ni el federalismo, ni la periodicidad, ni la rendición de cuentas puedan ser burlados.

Debe volverse al poder limitado y al funcionamiento prolijo y ordenado de las instituciones republicanas y federativas.

Como lo señala el Preámbulo de la CN, el país necesita, hoy, paz interior mediante una urgente ley de amnistía y con el oportuno retorno a la Constitución Nacional de 1853 con su reforma de 1860.

Si Sarmiento entrara al Congreso les diría: no sean brutos, vuelvan a la Constitución fundadora.
Debe volverse a los ideales, a los principios cardinales de Mayo si queremos volver a ser una gran nación y un pueblo prospero moral y materialmente.

De la práctica electoralista hay que erradicar, como lo señala Victor Massuh, en su obra ?La Argentina como sentimiento?, la tendencia a convertir la política en una religión vernácula; al líder popular en un dios folclórico; evitar que se siga prescindiendo de la inteligencia que constituía y constituye la verdadera fuerza del argentino.

Amigos rotarios; compatriotas: Mayo es mucho más que la fecha de un feriado. Es una doctrina, un estilo de vida, un mandato y el camino para la igualdad y el progreso.

Cuando ya han transcurrido 195 años desde aquel 25 de Mayo, todavía sigue siendo un estilo combatiente, una clarinada, un ejercicio cotidiano para el juicio crítico y para el propósito de enmienda para oponernos a toda forma de dictaduras y tiranías.

Sarmiento repetiría: ?soldado con la pluma o con la espada combato para poder escribir, escribo como medio y arma de combate que combatir es realizar el pensamiento?.
Un homenaje supone un compromiso.

Hoy tememos por una nueva versión autoritaria.

Por eso hoy volvemos a comprometernos con las ideas de Mayo.

Por eso señores, señor Presidente, en la semana de Mayo, a la manera de un brindis por la Patria deseo que la unión nacional, la libertad y la paz sea entre nosotros.