jueves, diciembre 22, 2005

Kirchner será tan dictador como le permitamos ser

Muchos lectores me preguntaron qué pasaba con El disidente que no estaba saliendo con regularidad y en parte lo que ocurre es que los hechos en la Argentina están hablando por sí solos y muestran en toda su crudeza un avance sobre todas las instituciones de parte del tandem matrimonial kirchnerista que no quiere dejar resquicio alguno fuera de su control. Desde agosto de 2003 en que salió el primer número advertimos que estaban dadas todas las condiciones para que este avance se diera y lo importante que era no permitir que Beliz y sus colaboradores hicieran el trabajo sucio de acabar con una Corte que la ultra izquierda representada por Verbitsky odiaba y estigmatizaba porque no podía controlar y estorbaba sus planes de desangrar al Estado con indemnizaciones a sus compañeros terroristas. La Corte "menemista" de la "mayoría automática" fue asaltada para convalidar la pesificación asimétrica, a favor de la caterva de ladrones que acompañaron la hiperdevaluación y para arrasar con el derecho y avanzar gravemente sobre los derechos humanos de los militares de forma tal de alimentar un circo revolucionario y llenar de plata a los violentos. Los más compraron los argumentos de esta izquierda mentirosa pero no porque los creyeran sino porque les tienen pavor.

Ese crimen contra la república se consumó y hubo complicidad por omisión de nuestro "centro" vergonzante y cobarde, lo que le sirvió a los autores en bandeja al principal poder del estado donde descansa, descansaba, la constitución y nuestras libertades. Es tarde para quejarse de lo que ese mismo sector hizo con Luis Patti entregándoselo a los montoneros con el mismo fundamento, nulo, con el que se entregó a la Corte.

"Alguien" no va a hacer nada y la libertad no es gratis, no llegará la caballería y los Moyano, Bonasso, D?Elía, Kirchner y demás son nuestro problema como ciudadanos. No es que podemos dedicarnos a nuestras cosas y esperar a ser defendidos. Ya juzgan cómo votamos.

Cada vez será más caro, para los empresarios, para los profesionales, para los jueces, para los legisladores que quieren obrar con independencia y por supuesto para los periodistas. Todos pagarán las consecuencias de hacer como que la dictadura no es tal y se trata sólo de un gobierno eficiente y bocón que sabe mucho de manejo de las cuentas públicas.

No se trata por suerte de resistir con violencia, pero sí de abrir las bocas, instruir a los jóvenes, protestar, presentar amparos, concurrir a los actos, darles vuelta la cara a los 102 sujetos que impidieron la llegada de Patti a la Cámara de Diputados, hacer lo mismo con los que convalidaron el asalto a la Corte, no recibir, ni confraternizar con quienes colaboran con un déspota sicótico que no resiste examen psicológico alguno, contarles a los que no la conocen la historia de una generación sangrienta que tiene renovadas energías para seguir destruyendo al país, dejar de aceptar la mentira total sobre lo ocurrido en la década del 70 y quiénes son los montoneros, unos perversos asesinos que llenaron al país de odio y que lo quieren seguir haciendo ahora no en nombre de la revolución, sino de un marketing romántico que les permita seguir robando a mansalva.

Todo lo que nos asombra hoy de este gobierno se está construyendo hace muchos años por parte de esta izquierda minoritaria, frente a una derecha mayoritaria y mojigata que encima la niega. Desde Alfonsín que avanzó para politizar el ingreso a las facultades y llenar de telarañas las cabezas de una generación entera, pasando por el CELS de Verbitsky que mediante favores, ayudas y operaciones de prensa dominó la Justicia y subvirtió elementales conceptos jurídicos que tienen que ver con la libertad más elemental, hasta los que apostaron a la existencia de una socialdemocracia precapitalista con la Alianza, cosa que en la Argentina no existe ni ha existido nunca y finalizando con los empresarios que durante toda la década del 90 sólo alimentaron al periodismo extorsionador disfrazado de comunista para cometer las peores tropelías.

¿Qué viene ahora? ¿Empalarán a los que no sepan recitar el manifiesto comunista con el apoyo de la oposición, o a los que suban el precio de los tomates?

Venimos advirtiendo hace mucho cosas como que la Argentina no tiene un problema de listas sábana, sino de socialismo que corroe al sistema republicano por más transaparentes que sean las elecciones. No tenemos un problema de educación porque los más bestias de nuestros gobernantes y los tipos que colaboran con la banda kakista dirigente son universitarios. Lo que tenemos es un problema de un Estado dando libremente educación socialista, en el caso de las universidades marxista. Tampoco tenemos un problema de corrupción por cierto, los marxistas inclusive mejoran cuando se corrompen, ya no te quieren matar, te quieren tentar o llevarse una tajada, eso es un gran avance.

La corrupción, la calidad de los métodos de elección y el marketing son problemas de políticos en países civilizados donde se debate "en libertad" pero no se debate "la libertad".

El problema de la libertad es el primero de los problemas políticos para un republicano. Ningún otro puede competir con el asunto de la autonomía del individuo frente al poder y cuando la libertad está amenazada vale la pena sacrificar cualquier otro asunto en función de ella. Que se quiera tergiversar este concepto elemental como si dijéramos "roban pero hacen". Acá nos roban y nos esclavizan.

El nuestro no es un país civilizado, la ecuación política a la que se debe responder es si vivimos bajo un sistema de propiedad privada, si tenemos derecho a responder con la fuerza a los agresores, si podemos opinar libremente y ser dueños de nuestro destino. No se puede entregar la libertad en nombre de una prolijidad encima falsa, porque repasemos las instituciones e intelectuales que protestaban por la "calidad institucional" en la década del noventa y que ahora con un presidente despótico, psicótico, violento y populista, que amenaza empresarios, utiliza patotas para amedrentar a las empresas que no quieren venderle a sus amigos, promueve la toma de empresas, hace homenajes a terroristas, roba como no se ha robado jamás en la historia, se apodera de mil millones de dólares de una provincia, se han llamado a silencio.

El hecho de que se permita a la ultra izquierda sostener que el terrorismo de las décadas del 60 el 70 eran hippies idealistas y quienes les respondieron criminales, que detenerlos era "secuestrarlos" y responder al fuego que abrían cuando se los quería detener era "homicidio" es nada más que un síntoma y un negocio perfecto para dirimir el poder actual que la izquierda conoce bien y para el que no encuentra resistencia. La derecha no le da importancia porque tiene miedo, pero los montoneros están en la Casa Rosada y son inmensamente ricos a costa del Estado sólo gracias a esa farsa.

Las dictaduras no las construyen los dictadores por sí mismos. La que está creciendo en la Argentina tampoco.

Buenas noticias: aumentan los precios

El título no tiene que ver con el deseo de ver al montonerismo de billetera disminuir en su popularidad. Eso no debe ocurrir todavía porque un país no debe tener nada mejor que el gobierno que se merece.

Es buena noticia que aumenten los precios pero por motivos económicos. Y es buena noticia porque esa reacción del mercado llevará a que podamos consumir más y no menos.

Sea por aumento de la demanda o disminución de la oferta los precios suben sin hacer que las posibilidades de consumir varíen. Si en el mercado hay disponibles diez tomates en un momento dado, no importa cuál sea su precio la posibilidad de que once personas consuman un tomate no existe. El precio, sin interferencias, sólo tiende a acercarse al nivel en el cual haya sólo diez personas que prefieran llevarse un tomate antes que hacer otra cosa con ese dinero. En ese nivel máximo los productores y distribuidores también examinan si el precio llega a un punto en el que valga la pena dejar otras actividades para dedicarse a aumentar la producción de tomates. Cuando el precio sube, reflejando una situación existente, activa o desactiva a productores y distribuidores conforme al comportamiento de los consumidores. Entendido esto (los chicos lo entienden, los montoneros no) la suba de precios es tan buena noticia como la baja de precios o la estabilidad de precios.

El problema es la escasez relativa de productos en un momento determinado y para eso los precios en aumento deben festejarse del mismo modo que se festeja que exista el teléfono para llamar a la ambulancia cuando hay un accidente. El accidente es el problema, el llamado a la ambulancia es un éxito de la civilización en función de la atención de los accidentes. Los precios que crecen deben ser tratados igual.

El gobierno intenta controlar los precios, no importa que quiera llamarse a eso control o que se haga por ley. Quiere controlar a los precios como controla a los empresarios asustándolos (qué tarea sencilla en la Argentina) o a la prensa mediante presión. Pero intenta que eso no sea asociado ni con las experiencias argentinas en la materia ni con los más de cuatro mil años de intentos de que los precios respondan a los deseos del poder sin haber logrado siquiera una vez un éxito. Es que el éxito es imposible porque el precio no es un problema sino una solución.

Da igual como quiera hacer para que los precios estén como quiere el gobierno que estén. Si consigue alterarlos para arriba o para abajo respecto del nivel que las partes le hubieran dado no aumentan las posibilidades de consumo (porque están físicamente limitadas) y altera las decisiones de inversión en el sentido contrario al que llevaría a aumentar esa posibilidad de consumo relativa de uno o de muchos productos.

Si el alza de precios se debe a alteraciones monetarias, que son sólo responsabilidad de los gobiernos que la emiten o la expanden, o a la fijación de un precio que es el tipo de cambio, los precios aumentando también deben festejarse igual porque buscan reestablecer el nivel relativo entre ellos que refleje las preferencias del mercado: qué cosas deben hacerse a qué costo, dónde deben ponerse mayores esfuerzos, qué debe dejarse de lado por el momento. Siempre los precios son la respuesta a un problema real.

Un "bueno" debe comprar al precio libre y regalar en todo caso, con lo cual "avisa" al mercado que debe aumentar la producción para responder a su regalo.

El precio de la carne es uno de los que más se ha disparado. La población aumenta y el número de cabezas se mantuvo estable. Esto ocurrió por falta de inversión y la falta de inversión es consecuencia de que hay algo más conveniente para hacer con el dinero. A su vez la razón por la que hay algo más conveniente para hacer con el dinero puede ser la mayor utilidad de otra inversión o el deseo de preservar el capital productivo de las ansias rapaces fiscales o del clima de terror e incertidumbre que crean los gobiernos. En ambos casos, el comportamiento de dejar de invertir en el sector lleva a aumentar nuestras posibilidades de consumo. Es mejor que no se invierta y se preserve para momentos más seguros a que ese dinero se pierda o se queme por políticas depredatorias del gobierno.

El primitivo presidente que Duhalde nos regaló tampoco entiende otros conceptos elementales. Por eso le dijo a Alfredo Coto que "no quiera aumentar su rentabilidad más allá de lo razonable" subiendo los precios en Navidad. ¿De dónde habrá sacado este señor, que pasó por todas las etapas del sistema educativo que el Estado le proveyó, que tuvo oportunidades de rozarse con gente que usa la cabeza para algo más que para llenarse de resentimiento, este concepto tan troglodita: que aumento de precios significa mayor rentabilidad?

Cuando los supermercados hacen ofertas de fin de semana no las hacen para ganar menos, sino para ganar más. Cuando los precios de las computadoras disminuyen vertiginosamente no significa que los productores estén ganando menos, sino que están ganando más.

La rentabilidad, algo que se sabe desde la revolución industrial (que en la Argentina no se aprende porque el Estado enseña en los colegios que fue un desastre) aumento de producción y disminución de precios es el mejor negocio que existe. Pero primero viene el aumento de la producción y el aumento de la producción no llega sin que aumenten los precios, del mismo modo que la ambulancia no llega hasta que no se la llama.

Brindemos entonces en este fin de año para que los precios aumenten por nuestro propio bien y si es necesario que aumenten en el mercado negro. Algún día superaremos la etapa de los médicos brujos y no habrá que esconderse para hacer las cosas bien.

El disidente en televisión

Nos complace anunciar que a partir del mes de febrero El disidente pasará a tener un formato televisivo.

Un regalo disidente

Les enviamos con este número un ejemplar scaneado y en formato PDF del libro "Evita", un libro de lectura confeccionado para primer grado inferior en el año 52. No tiene desperdicio y además nos puede dar una idea de cómo terminarán los planes del señor gobernador setentista y noventista Felipe Solá de repartir manuales "oficiales" de enseñanza.

Haga click aquí para leer "Evita" en formato .pdf (Adobe Acrobat Reader)

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jueves, noviembre 10, 2005

¿Cuál es la sorpresa?

Nadie puede decepcionarse si Minguito organiza un cocktail y su actuación como anfitrión resulta bochornosa. Por el mismo motivo, comentar el papel del matrimonio K en la cumbre de Mar del Plata, que son como los Beverly Ricos arribados a Buenos Aires y que por milagro Duhaldista recalaron en Balcarce 50, sería un ejercicio poco útil.

La mona por más que se vista de seda mona queda y esto es especialmente válido para la señora que aplica tantos recursos a su atuendo. Cuando iba a la facultad de derecho había unas cuantas mujeres de su estilo que a la mañana se vestían y pintaban como para un casamiento (de esos casamientos muy coloridos) y cuyos esfuerzos estaban más dirigidos a conseguir un abogado que un título de tal. En este caso consiguió al último que quedaba y tiempo después se demostraría que se había ganado la lotería.

Dicho esto, la mala educación es la inmediata explicación al estúpido manejo de la cumbre marplatense. La pequeñez le provoca al dúo una ansiedad por ser aprobados por la empresa estatal Página 12 y organizar una marcha anticumbre para compensar el contacto con George Bush. No le pidamos peras al olmo, esta gente no da para otra cosa. Consideremos que en la misma postura de querer agradar a ese pasquín se encuentran hasta representantes de la "centro derecha".

Lo que debiéramos preguntarnos es por qué gente de este nivel llega a la presidencia de la nación y puede provocar tanto daño. Entonces veríamos que lo preocupante no es la actuación presidencial sino la genuflexión de la línea de la cancillería argentina y la de los empresarios que en lugar de contener al gobierno actúan de cortesanos, igual que los gobernadores, o la prensa y el establishment en general.

Ni siquiera el problema es Bielsa, un hippie encanecido que estaría mejor haciendo dulces en el Bolsón, pero que de ningún modo puede decirse que es más inútil que muchos cancilleres de este mundo.

En pocos países malos gobiernos hacen tanto daño como en la Argentina, porque en pocos países un matrimonio bananero se toparía sin resistencias ni institucionales ni informales que le enseñen las artes del gobierno (ni siquiera digo la orientación correcta). Y eso tal vez se le deba a Perón que entendía este problema y para hacerse con todo el poder no sólo destruyó las instituciones políticas sino que se ocupó particularmente de arrasar lo que livianamente se llamaba "oligarquía" reemplazada a partir de ahí por un ejército de Cóppolas más o menos pulidos pero todos con la misma actitud de estar atentos al hueco para rascar un cobre con alguna mentira. Y no es que ese establishment arrasado por el peronismo haya sido brillante, pero era el poseedor de una serie de valores institucionales a resguardar y esa era su única misión en definitiva.

Carecemos de un poder permanente, informal, espontáneo que modere a los gobiernos estúpidos que votan los muy educados argentinos, con lo único que contamos es con la fauna brillosa que aparece en las fotitos de las revistas semanales. Esa carencia era resuelta años atrás por raptos compensatorios llamados golpes de Estado, pero ya no los hay y tampoco parece que eso haya obligado al país a buscar otras fuentes de contención. Los sucesos del 19 y 20 de diciembre del 2001 ocurrieron como reemplazo de los tradicionales golpes militares, pero ya no en busca de reordenar al sistema sino de desordenarlo como sistema.

Debemos mejorar la puntería porque entretenernos con Cocoliche y señora nos conduce al engaño de suponer que son ellos el problema de la Argentina cuando en realidad serían anecdóticos si la Argentina estuviera mínimamente sana. Un sujeto que se agarra cuanto virus aparece no tiene un problema de una infección sino de la inexistencia de defensas. Sólo un mal médico no advertiría que hay un problema en la persona que es el verdadero origen de cada infección. La Argentina no tiene una infección que se llama K, sino un sida que se llama anomia.

La cancillería falla, porque su línea se acostumbró a postrarse ante un espectro de gobiernos ideológicamente tan amplio en la materia como el del señor K y Menem. Han aceptado relaciones carnales con demasiada gente y por tanto no son capaces de actuar de contención. Los militares fallan porque confunden subordinación con evasión y últimamente con traición, los empresarios fallan porque se engolosinan con tajadas en el corto plazo, la oposición falla porque se compra argumentos adversarios y pierde los objetivos. El señor Olivera denunció la utilización de los resortes del poder y de la inteligencia del estado para inventarle la existencia de cuentas en el exterior no declaradas y hay serios motivos para investigar al propio presidente la nación por el escándalo. En los Estados Unidos cayó el presidente Nixon por algo mucho menos grave como fue espiar un comité opositor. En la Argentina no ha habido hasta ahora actividad alguna seria de la oposición tendiente a esclarecer el asunto, salvo del partido involucrado. Los K son los únicos que no fallan, ellos son eficientes en hacer el daño que se proponen y para el que han sido formados.

¿No nos industrializan los subsidios agropecuarios norteamericanos?

En la polémica acerca de si es conveniente que la Argentina participe de las negociaciones para la construcción del ALCA se puso como principal obstáculo el hecho de que subsistan subsidios agrícolas que perjudican a los productores locales.

Se nos ha dicho hasta en el colegio, cuando intentaban convertirnos en futuros potenciales votantes del señor K, que la Argentina fue dependiente de un modelo agro-exportador y que una buena política sería reemplazar esas exportaciones por otras de origen industrial. Las retenciones agropecuarias eran justificadas de esa manera. ¿Cuál es la diferencia en cuanto a efecto "industrializador" entre retenciones a los productores argentinos y subsidios a los productores norteamericanos? Ninguno, en lo que se refiere al aspecto comercial unas y otros generan incentivos contra las exportaciones agropecuarias argentinas y a favor de la producción agropecuaria norteamericana. La diferencia es que en un caso los beneficiados son los productores estadounidenses y en el otro el estado argentino.

Aclaro que la pretensión de que una producción es mejor que otra bajo cualquier otro parámetro que no sea la rentabilidad es en mi opinión absurda y que creo en la apertura unilateral e irrestricta, justamente para que la rentabilidad de la producción (es decir la posibilidad de transformarla en mayor consumo) aumente. Pero el propósito de este comentario es desnudar la falsedad de las argumentaciones anti-ALCA del gobierno argentino.

Tanto las retenciones como los subsidios a los productores norteamericanos o incluso los europeos estorban exportaciones, lo que genera una disminución del ingreso de divisas. Al ingresar menos divisas el valor de éstas en el mercado local es mayor al que debiera ser, lo que a su vez es un incentivo para otros exportadores. Conclusión, se perjudica una exportación y se favorece otras con cualquiera de ambas políticas. "El país" no se ve perjudicado sino los productores agropecuarios, lo cual es injusto y nos lleva a desaprovechar ventajas comparativas, pero de ninguna manera hace a "nuestra economía" menos exportadora. Produce un efecto que aquéllos que consideran que una producción es mejor que otras debieran festejar. No hay menos exportaciones sino exportaciones menos útiles desde el único punto de vista que interesa que es el subjetivo de los sujetos que intercambian y que en definitiva terminan posibilitando menor consumo (mayor pobreza).

Cualquier acuerdo de libre comercio en consecuencia es ganancia, aunque los subsidios agrícolas no se toquen. Una operación de comercio internacional, como cualquier intercambio voluntario beneficia a ambas partes. El argumento argentino y el que utiliza toda la burocracia diplomática mundial para justificar sus sueldos es que las libres exportaciones de unos deben ser intercambiadas por las libres exportaciones de otros. Pero restringir importaciones o exportaciones es perjudicial para ambas partes. Del mismo modo que no ganaría nada por negarme a comprar en el supermercado más barato porque su dueño se niega a poner un aviso en mi programa, esa parodia de intercambio de figuritas que realizan los gobiernos carece por completo de fundamento.

Es de ignorantes pensar que cuando el señor K dice que entorpece la entrada de un producto realizado en los Estados Unidos para extorsionar al gobierno norteamericano con el objeto de que se facilite la exportación desde la Argentina de una tonelada de cereal, lo que está haciendo es defender a un argentino contra un norteamericano. Esta creencia no sólo es falsa, es tonta. Tanto en el estorbo a una importación como en el estorbo a una exportación hay un argentino y un norteamericano perjudicados. En nombre de la defensa de los productores argentinos cerrar la economía a otras operaciones comerciales es como un intercambio de rehenes, pero propios.

Una pregunta disidente

¿Usted se haría atender por un resfrío por el doctor Eduardo Lorenzo Borocotó?

viernes, octubre 21, 2005

Tal para cual

El gobierno le ha encontrado una virtud a Enrique Olivera: dicen que tiene un par de cuentas en el exterior; igual que el presidente, aunque en el caso del candidato a diputado del ARI parece que están llenas con plata propia (nadie ha dicho lo contrario) y no de fondos de una provincia. En esta gran asamblea de la FUA en que se ha convertido la política en la Argentina el tener cuentas afuera del país es motivo de escándalo, tanto que hasta el interesado lo ha desmentido. El esfuerzo de la señora del ARI fue aún mayor por diluir la "acusación". Después de todo en su poco seria "comisión antilavado" del menos serio aún Congreso había convertido en delito, y sobre todo en pecado, el hecho de tener fondos fuera del país y había hecho de los anónimos una fuente legítima para difamación de mucha gente. Nadie como ella ha contribuido a rebajar el debate hasta esta estudiantina.

El fin de semana no se va a hablar de las acusaciones cruzadas por la "veda electoral", asumiendo todos los denunciantes y denunciados que esto es parte de la campaña.

El señor K se dio el lujo de dar un par de entrevistas como cierre de campaña (aunque jamás accede a conferencias de prensa), en las que se atrevió a desafiar a Olivera a presentar los papeles que demuestren que no tiene las cuentas en Estados Unidos y Suiza. Lo pide él, que nadie sabe dónde puso seiscientos millones de dólares de la provincia de Santa Cruz por los últimos doce años. Carrió le respondió con una denuncia por "tratar de inducir el voto mediante engaños" demostrando que o adolece de un exagerado sentido del humor o no entiende que ahora que no es favorita del CELS, organización que tiene capacidad para inducir procesamientos por cualquier estupidez, las denuncias tienen que tener un poco de fundamento. Le toca a ella en esta instancia ahogarse en su propio caldo y eso no deja de ser un espectáculo interesante.

Carrió y el gobierno de mamarrachos que la hostiga se merecen mutuamente.

Pero el club de los que se merecen entre sí es más amplio todavía. En la ciudad de Buenos Aires se realizará "el juego del voto electrónico". Por toda la ciudad hay carteles invitando a la población a jugar a votar electrónicamente, sin valor alguno en lo electoral ("Vení a probar el voto electrónico". Señor Ibarra: ¿nos puede decir por qué nos tutea?). Ese es el residuo del "ONGísmo" reformista de "los noventa". Asociadas al gobierno en un "comité asesor" de la mano de Marta Oyhanarte, las mismas organizaciones que nos torturaban diciendo que todo se arreglaba en el país una vez que se modernizaran los mecanismos electorales, asistieron estos dos años en silencio a la asunción de la suma del poder público por parte de los Beverly Ricos de Río Gallegos y convirtieron sus "banderas" en un "jueguito" para entretener a los porteños. La vergüenza quedó atrapada en el corralito; por eso también sobrevive CQC, el programa de humor oficial, y un Pergolini puede jugar a la ética yéndose de Canal 13 porque llega Tinelli y ni siquiera ruborizarse por hacer de su supuesta rebeldía un instrumento de propaganda de los impresentables de Balcarce 50. Pero Tinelli hizo también lo necesario para oficializarse como antinoventista converso. Por eso Tinelli y Pergolini se merecen, y ambos merecen a Marta Oyhanarte.

La oposición los merece a todos por supuesto. Veremos el lunes si la tibieza de los mensajes de los dos últimos años fue una idea brillante en lo estratégico o no. Reclaman eficiencia que es la única característica indiscutible del emirato kakista.

Sin embargo somos grandes. Y como tales tenemos que elegir entre lo que hay. Y si tuviéramos la oportunidad de votar a alguien normal, probablemente figuraría en el rubro "otros" de las encuestas. De modo que: paciencia.

Los orgullos del Canciller

Tanto en los debates con Carrió y Macri como en los actos públicos el señor Bielsa exhibió como los dos más importantes logros del oficialismo el asalto a la Corte y la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final. Pero Bielsa no siempre pensó así. Como Timerman y Ocaña que se transformaron en antililitistas después de conseguir un conchavo en el Estado, el candidato oficialista hizo también su gran viraje.

En el número 5 de El disidente, el 7 de octubre de 2003 publicamos este "Se dijo" que pertenece a Bielsa cuando corría el rumor de que sería Ministro del señor K:


“Con respecto a la Corte Suprema, creo en una relación de comunicación sin cohabitación. En toda la maquinaria de remoción de un juez de la Corte, el Poder Ejecutivo no tiene nada que hacer; la acusación es un resorte de una de las cámaras del Congreso y el juicio, de la otra. Tampoco me parece bien como Gobierno confrontar públicamente en función del contenido de los fallos: no puede ser que cuando la Justicia nos favorezca sea considerada correcta y cuando nos perjudique sea menemista o adicta”.
Rafael Bielsa
La Nación 11 de mayo de 2003



Durante la campaña presidencial, el kirchnerismo no mostraba la cara de Gustavo Beliz para cuestiones de la Justicia, sino la de Rafael Bielsa. Cuando el presidente se percató de que el ahora canciller no estaba dispuesto a hacer ciertas cosas, para las que no tiene problema en anotarse "“zapatitos blancos”", los ministerios fueron asignados de otra forma.
Bielsa hablaba como miembro del equipo judicial del entonces candidato Kirchner, de manera que lo que él decía era tomado como el programa de gobierno en la materia. Mentiras, engaños o "“marketing político”" como lo llama Chacho Alvarez cuando se emiten desde la izquierda.


El canciller también habló y mucho sobre las leyes de obediencia debida y punto final. Lo que reproducimos acá son las partes sobresalientes de un reportaje publicado por la revista La Maga el 28 de enero de 1998, cuando se debatía la derogación de esas leyes, sin llegar a la aberración luego cometida de anularlas. Estas declaraciones también explican por qué el Canciller es Canciller y alguien más flexible fue puesto a cargo de la cartera de Justicia. Lo que no explica tanto es por qué acepta formar parte de un gobierno que tiene una línea de conducta tan opuesta a sus principios declamados. El título de la nota extraído de palabras de Bielsa es "Derogar estas leyes es abrir la Caja de Pandora".
Veamos:

“¿Qué diferencias hay entre la Ley de Punto Final y la de Obediencia Debida?

Las diferencias surgen claramente cuando se revisan los hechos tal cual pasaron. Cuando (Raúl) Alfonsín hizo campaña, sólo tenía en su cabeza la idea de juzgar a las juntas militares. Después, un poco por el fervor democrático, por ese espejo deformante que hizo que toda la sociedad argentina se creyera más derecha y más humana de lo que era, se precipitaron las cosas y, como decían, si tirabas de un teniente coronel del otro lado salía un colimba. Cuando empezaron a verse involucrados una cantidad enorme de personas, se dictó la primera ley, la del Punto Final, cuya clave está en el artículo primero, que establece la extinción de la acción penal hacia toda persona por su presunta participación en cualquier grado en estos delitos de los que hablamos, que no estuviese prófugo o declarado en rebeldía o que no haya sido ordenada su citación a prestar declaración indagatoria por un tribunal antes de los sesenta días corridos a partir de la fecha de promulgación de la ley. Esto era como decir: "“Los que están procesados hasta aquí van a seguir procesados, pero nadie más".

¿Es posible hablar técnica y fríamente acerca de unas leyes que afectaron significativamente a los argentinos?
Es muy difícil hablar de las razones por las cuales es posible derogar o no estas leyes sin hacer algunas salvedades previas. Resulta un poco humillante y desconsiderado hablar de cuestiones técnicas fríamente. Yo siempre detesté la expresión "Yo soy un técnico", como diciendo "“Soy un individuo aséptico", cuando está de por medio el legítimo dolor de tanta gente que se vio privada de seres queridos, de gente que tiene que ir en el mes de julio a tirarles llores marchitas a sus parientes, porque no saben dónde han ido a parar sus cuerpos. De modo que no quiero separar las opiniones técnicas que voy a dar de mi solidaridad y de mi simpatía respecto de todas esas manifestaciones de justicia. Porque precisamente, creo que se puede hacer una distinción entre derecho y justicia. Lo segundo queme parece importante decir es que, en términos objetivos y desde mi punto de vista, la derogación de la Ley de Punto Final -23.492- y de la Ley de Obediencia Debida -23.521- a mí me parece que complicaría la gobernabilidad global del país, en los dos años que le quedan a Menem y aún más si la Alianza gana las próximas elecciones, ya que un sector de la Alianza ha impulsado esta idea derogatoria.

¿En qué sentido complicarían la gobernabilidad?

No me preocupa tanto el sector castrense como factor de perturbación, porque, sin dejar de ser un grupo de presión y una corporación, desde el 3 de diciembre de 1990 ha dejado de ser un factor de poder. La frase “ir a golpear las puertas de los cuarteles" carece de significación. Lo que sí me preocupa es la posible reacción del establishment, el statu quo. La Argentina no es un país de víctimas, hubo algunas víctimas y el resto del país fue gente que iba ocupando un lugar de opinión, pero no de compromiso, según iban cambiando las situaciones políticas. La misma gente que entre el 76 y el 83 decía "en algo andarían", en el 83 vivó a Alfonsín y se emocionó con la lectura del Preámbulo, en el 85 miró por televisión los juicios sin voz a las juntas militares y se alegró con las condenas a las cúpulas. Es la misma gente que en el 89 le bajó el pulgar a Alfonsín y en el 91, en el auge de la convertibilidad, disfrutó de ese dinero producto de la estabilidad monetaria. Entonces me parece que la Argentina es un país que todavía no dio muestras de su compromiso democrático. Nosotros, los argentinos, no conquistamos la democracia. La democracia vino por una derrota militar, por una debacle interna del Ejército y de las Fuerzas Armadas. El establishment -que ha hecho negocios durante la dictadura, durante el gobierno de Alfonsín y durante el gobierno de Menem- vería con mucho resquemor la derogación de estas dos leyes, porque sería como una vuelta atrás en un tema tan sensible que habilitaría luego volver atrás en otros temas sensibles, como las privatizaciones de aerolíneas, de teléfonos; procesos que han dejado agujeros negros que no se han investigado o se han investigado mal. Yo creo que la derogación complicaría la necesaria confianza que tiene que tener la gente de dinero para poner el dinero en su propio país.

¿Esto implicaría no revisar el pasado?

Para nada. Una cosa es revisar los defectos jurídicos de dos leyes y otra cosa es discutir el pasado. A mí me parece que el pasado hay que discutirlo y discutirlo en serio; la discusión sobre los 70 en la Argentina está aún pendiente. Aquí no se ha dado un debate sin prejuicios acerca de los motivos por los cuales una cantidad de jóvenes eligieron la violencia como camino. Esto no tiene nada que ver con esta imbecilidad, esta cretinada de la teoría de los dos demonios. Y cuando digo esto, digo que me parece tan mortificante que lo corran a Firmenich a carterazos cuando pretendía ir al homenaje del padre Mujica como la terrible confusión que hay en la sociedad entre el símbolo que es Astiz y lo que simboliza Astiz. Astiz no es lo único malo del 76 al 83. Es malo, hizo daño, pero pretender que Astiz exorcizará los fantasmas del pasado es un error. Y te vas a dar cuenta muy rápidamente. En cuanto insistan con demoler la Esma va a quedar claro que este debate está pendiente y que la verdad siempre sobre flota; la podés mandar un poquito para abajo, pero va a volver a salir a la superficie.

¿La democracia se construye sobre la base de renunciamientos y de injusticias?

En cierta medida, sí. Churchill decía que la democracia es el menos peor de los malos sistemas. Y es una planta muy frágil y muy cara. Porque la falta de Constitución no se arregla con desvíos y con atajos. La democracia es una cosa que se va fortaleciendo en la medida en que la gente va comprendiendo que aceptar las normas del estado de derecho le da más beneficios que transgredirlas.

¿Cuáles son los argumentos a favor de la derogación de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida?

Los argumentos sobre los cuales uno puede apoyarse lógica y jurídicamente para estar de acuerdo con la derogación de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida son varios. En primer lugar, a mí me parece que, como dijo algún ministro de la Corte Suprema que votó en disidencia en aquel momento, la Ley de Obediencia Debida fue básicamente una sentencia del Poder Legislativo. Esa es una definición muy importante porque la injerencia del Congreso en las atribuciones del Poder Judicial, mediante la Ley de Obediencia Debida, fue como si los legisladores les hubieran ordenado a los jueces "no hagan más lo que están haciendo". Además sucedió otra cosa. Al final del artículo uno de la Ley de Obediencia Debida, se establece que se considerará que las personas mencionadas obraron en estado de coerción bajo subordinación a la autoridad superior y en cumplimiento de órdenes sin facultad o posibilidad de inspección, oposición o resistencia. En este caso, la Ley de Obediencia Debida impidió que los jueces probaran en cada caso si, efectivamente, estas condiciones de obediencia debida habían existido. Porque podrían no haber existido. Podría haber pasado que los tipos que salían a matar lo hacían alegremente.
El segundo argumento, muy vinculado con el anterior, es que la labor de los Parlamentos es, por lo general, la de dictar normas generales y abstractas, destinadas a regir a toda la población, a cubrir todas las situaciones. En este caso, no se trató de una norma general sino de una norma parcial, dirigida a un grupo mínimo de ochocientas personas.
La tercera razón, que yo considero bastante fuerte y que daría pie a la derogación, es que es que la Ley de Obediencia Debida es una ley discriminatoria en los términos del artículo 16 de la Constitución Nacional, en el que se establece que todos los habitantes son iguales ante la ley. Evidentemente, esta norma hizo que algunos habitantes sean menos iguales ante la ley y pudieran salir, a pesar de los delitos cometidos.

¿Qué se necesita para que una ley pueda ser declarada anticonstitucional?

Para que una ley sea declarada inconstitucional debe haber una persona con un perjuicio concreto que reclame ante el Poder Judicial, que es el encargado de establecer si una ley es anticonstitucional. No la liquida sino que la declara anticonstitucional para el caso. La ley sigue vigente, pero todo el mundo se empieza a apartar del uso de la cláusula que es considerada anticonstitucional, porque se sabe que si la Corte Suprema ya la declaró anticonstitucional, así se va a seguir declarando. Finalmente, el Poder Legislativo la reforma. Pero una ley puede ser absolutamente imperfecta.

¿Cuáles son los argumentos en contra de la derogación?

No sería aconsejable, porque si se asimilan las leyes de Punto de Final y Obediencia Debida con una amnistía, significaría que el Poder Legislativo actuó de conformidad con el artículo 75, según el cual es facultad de este poder conceder amnistías generales. Esto si aceptáramos que estas leyes fueron de amnistía. A mí me parece que lo han sido en un sentido material, pero no en un sentido formal. Porque una ley de amnistía en sentido formal se llama Ley de Amnistía. Acá no, acá se buscaron ciertos recovecos jurídicos para no llamarlas "de amnistía". Entonces, si se tratara efectivamente de una amnistía, no corresponde al Poder Judicial, porque esta esfera corresponde al Poder Legislativo.
Otro de los argumentos en contra es que la ley restablece la situación de inocencia preexistente respecto de quienes tenían un proceso abierto al momento de dictarse la ley. Después de la Ley de Obediencia Debida, esta gente pasa a tener un estatus equiparable al de la sentencia definitiva. Si se derogaran y estas personas volvieran a ser juzgadas, se incurriría en una vulneración de un principio jurídico que significa volver a juzgar por la misma causa a una persona. Esta práctica está expresamente condenada por el Pacto de San José de Costa Rica, en su artículo 8.
Por otro lado, si aceptáramos que se trata de una amnistía y se derogara, estaríamos en un problema. Una amnistía es una ley de carácter excepcional. Si se vuelve a presentar la situación excepcional y hay que recurrir de nuevo a una ley de estas características, se perdería mucho valor disuasorio lleva implícita, porque ¿cómo se puede disuadir a unos tipos alzados en armas a que depongan las armas con el argumento de que serán amnistiados cuando una ley similar fue derogada?
Por último, existe otro argumento discutible, que es el siguiente: vamos a suponer que se deroga las dos leyes que habían declarado muerta la acción penal. Pero ¿dónde está escrito que derogar las leyes que hicieron fenecer la acción penal revive a la acción penal?

¿Si tuviera que evaluar todos estos argumentos y expedirse con una opinión, ¿usted qué posición adoptaría?

En términos jurídicos, me gustaría defender la posición de que hay que derogar la Ley de Obediencia Debida. Técnicamente, estas leyes pueden ser derogadas. Cualquier ley puede ser derogada por una ley posterior. Lo que sucede es que creo que no es conveniente., porque la Argentina es un país que tiene muy poca práctica de obedecer al derecho; tiene más bien una práctica conceder a los poderes momentáneos. En la Revolución del 30, la Corte permitió remover a jueces; en la del 43, se le permitió al Ejecutivo tener funciones legislativas; en la del 55, se le permitió tener funciones constitucionales; en la del 76, se le permitió la creación de actas y estatutos con el mismo rango de la Constitución Nacional. Eso demuestra que la concesión en términos jurídicos siempre implica una barbarie mayor. En el caso de estas leyes, en un determinado momento, la sociedad argentina representada por todo el espectro político, resolvió algo. No dudo de que esta resolución haya sido injusta. Ortega y Gasset señalaba una paradoja, en la época de la República española, entre la justicia y el derecho: la justicia está asesinando al derecho porque el afán de hacer justicia le quita al derecho lo más importante que tiene, que es su estabilidad, que es la posibilidad de reducir conflictos sociales planificando la conducta.
Puede ser muy justo que si te secuestran un hijo salgas con un arma a la calle y le vueles los sesos al secuestrador, pero no es jurídico. Este conflicto en el que la justicia se mezcla con el derecho debe ser resuelto con sabiduría por un gobernante prudente para poder zanjarlos en función de los menores costos sociales.

Chacho chocho con Pinochet

En "Ambiciones" (FM La Isla) difundimos el audio de la conferencia que Carlos "Chacho" Álvarez (¿futuro canciller?) brindó en la Fundación Pent el miércoles 18 de octubre. El ex vicepresidente de la nación, no puso como ejemplo a seguir por parte de la Argentina a la "República Bolivariana" de Hugo Chávez, sino a España y a Chile. Respecto de este último país explicó que su éxito se debió a... "la cancha que dejó marcada la dictadura más que a cualquier otra cosa". Luego agregó que "La dictadura militar fue eficaz a la hora de refundar un camino económico que luego generó un consenso en las fuerzas políticas".

Al explicar el progreso de España de los últimos años, Álvarez dijo que fue consecuencia del ingreso en Europa y los incentivos producidos por "el vecindario".

Audio difundido en Ambiciones

lunes, octubre 03, 2005

"Un liberal indecente es mucho mejor que un socialista impoluto"

Elisa Carrió se ve a sí misma como una salvadora capaz de otorgar credenciales para el club de los honestos. No faltan los compradores para esta pretensión, de otro modo se trataría simplemente de un asunto de diván, pero en la Argentina la existencia de la vara redentora de la jungla izquierdosa es un asunto político de los más complicados. Dijo la semana pasada la líder de "Argentina República de Iguales" que "un liberal decente es mejor que un socialista corrupto". Enseguida varios dirigentes del nuevo "centro" local se mostraban ansiosos por ser aprobados por la varita mágica progre y sentirse parte de un mismo equipo, sin izquierdas ni derechas; sólo compuestos por almas puras. Por algo estamos en una de las etapas de mayor oscurantismo antiliberal.

Además de este pedestal permanente en el que juega Carrió, la frase no hace más que expresar por un lado un error grueso en la forma de entender el sistema republicano, basándolo en purezas de espíritu en lugar de hacerlo en incentivos institucionales correctos y límite al poder, sino que también muestra la magnitud de la degradación de la política en la Argentina, donde el asunto de si la sociedad se organiza de manera liberal o socialista es considerado un asunto menor. Menor al menos que la moral personal de los dirigentes, juzgada como si esto fuera poco desde la impresión personal, los prejuicios o las imposturas políticamente correctas derivadas del trabajo mediático. El sistema republicano tampoco admite esto. Las conductas de las personas se juzgan en tribunales mediante procedimientos legales y la "sabiduría" de los ungidos no tiene papel alguno que jugar en ese sistema. Que esos asuntos sean tratados como parte de un debate electoral demuestra la hecatombe sufrida por el pensamiento político en la Argentina. "Argentina República de Pastores" debería llamarse el ARI para que descendamos definitivamente al fundamentalismo de los turbantes.

Un liberal consecuente construye una ética de la organización institucional sustentada en que nadie puede ser obligado a trabajar para otro, actúa en política sin inmiscuirse en asuntos privados ni en lecturas de almas. Los asuntos delictivos los deja para los jueces y desconfía de los juicios públicos sobre las conductas de las personas. El derecho penal liberal se basa en un procedimiento debido, no en una "sentencia debida". El liberal no ejercería violencia contra otro sino para defenderse de una agresión. Entendido el liberalismo así, como algo serio, la cuestión de catalogar moralmente los actos de ese liberal es de una absoluta intrascendencia.

Un socialista es un individuo que quiere colectivizar el trabajo y convertir a sus congéneres total o parcialmente en esclavos, no tiene un sentido de justicia, sino que lo reemplaza por un simplificado e improductivo sentido de igualación, desea dirigir la vida de los otros porque considera que lo único confiable es el poder político representado en el estado, mientras que el afán de lucro como todo deseo de los individuos de ser felices es egoísta y corruptor. La pureza de espíritu del socialista lo convierte en un fanático capaz de matar por sus ideas. Ellos veneran ese idealismo violento llevado a cabo por los más "buenos" entre ellos. Si este socialista ayuda a las ancianas a cruzar la calle ¿a quién le importa?

Rebeldes sin causa

Los diputados de la oposición más el duhaldismo que resulta difícil de catalogar, quisieron hacer un acto de independencia respecto del Poder Ejecutivo votando una nueva suspensión de ejecuciones hipotecarias. El poder encargado de producir las bases legales de la sociedad se siente independiente cuando suspende la vigencia del derecho.

Entrevisté en la radio el jueves a Rodolfo Frigeri sobre este asunto y me habló de la situación económica de los deudores. Le pregunté que había averiguado de la situación económica de los acreedores pero por más que le repetí la pregunta no conseguí que me respondiera. Conclusión: no tienen ni la más pálida idea de qué les pasa a los acreedores. Por eso después aplauden el default, a costa de los futuros jubilados cuyas AFJP eran tenedoras de esos títulos. Nuestros diputados, sean oficialistas o de la oposición, no tienen la más mínima idea de nada porque su negocio desde hace muchas décadas es el clientelismo político. Cualquiera sea el nivel de ese clientelismo, sea para entregar un mísero "plan" (subsidio directo) o para desviar dádivas de cifras siderales para la política de sus provincias. Por eso cuando deciden ser mejores personas, se les ocurren cosas tales como que "liberal o socialista da lo mismo mientras sean decentes". Las inmoralidades que resuelven todos los días con apoyo de ambas cámaras, como esta de pisar el patrimonio de los acreedores son sólo "ideas".

El Congreso podría independizarse de verdad no prestándose a regalarle una Corte adicta al gran califa, votando un presupuesto realista sin facultades extraordinarias, juzgando al ministro del interior que permite cortes de ruta, indagando el destino de los fondos de Santa Cruz (a propósito ¿ustedes los vieron volver?). Pero con un gobierno que se considera a sí mismo la ley, competir en ilegalidad no parece la mejor idea.

Dentro de la demagogia que se utiliza para justificar este tipo de medidas está el mito de la "pérdida de la vivienda". Cuando se adquiere una vivienda con un crédito hipotecario que no se paga, lo que se pierde no es la vivienda que es del deudor sólo en parte, sino el crédito, nadie le quita al deudor lo que le pertenece, sino lo que es del acreedor. No se puede perder algo que no se tiene, más allá del drama de frustración que significa sin dudas la pérdida de una expectativa. El dinero que vuelve al circuito si se trata de un sistema moral (liberal para que se entere Carrió; que es mucho mejor que un sistema gobernado por un santo socialista) que respeta al propietario (al señor o señores que trabajaron para obtenerlo) vuelve a ponerse a disposición de otro deudor dispuesto o que puede pagar. De eso se trata el capitalismo, de un sistema tan respetuoso del que trabaja, que éste pone su fruto a disposición de otros con menor suerte y ni siquiera lo hace por caridad sino porque le conviene.

martes, septiembre 06, 2005

Cuando no es serio ser serio. Un milagro socialista

Roberto Gallardo es el juez en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad que ordenó otorgar un subsidio de $205 por hijo a los cartoneros que reciclan privadamente basura en las noches de Buenos Aires. A esta disposición le agregó la paralización de las cuentas del gobierno local para pagar ese subsidio en su propio juzgado, justificándolo en que el municipio goza de superávit.

Gallardo se tomó en serio la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires que entre otras generosidades, sanciona en su artículo 17: "La Ciudad desarrolla políticas sociales coordinadas para superar las condiciones de pobreza y exclusión mediante recursos presupuestarios, técnicos y humanos. Asiste a las personas con necesidades básicas insatisfechas y promueve el acceso a los servicios públicos para los que tienen menores posibilidades". No entiende el juez que el socialismo, y sobre todo la socialdemocracia, necesitan una alta cuota de hipocresía para sobrevivir. Sancionar tonterías es gratis, tratar de llevarlas a cabo es caro. Si el concepto de "justicia", requerido para la convivencia en cualquier sistema político, se extiende hasta un igualitarismo según el cual las personas tienen "derecho" a cosas o servicios en cuya obtención no tienen el deber de trabajar, esa idea de justicia requiere sí o sí que ese trabajo indispensable le sea extraído a otro cuyas necesidades no se tengan en cuenta. La única entidad que puede hacerse del trabajo ajeno, o de su fruto, es el estado, de modo que Gallardo al apropiarse del presupuesto municipal hace lo único que tiene a mano para llevar a buen puerto un proyecto igualador que ni siquiera es suyo, sino de los amigos de Ibarra que sancionaron la Constitución de la Ciudad, tratando de insensibles a los que no apoyaran sus excitaciones distribucionistas.

Claro que de acuerdo al sistema republicano el presupuesto público y su utilización deben ser discutidos en el órgano parlamentario y los ciudadanos no tienen otra forma de controlar el modo en que se utilizan los impuestos que pagan que no sea votando representantes ante ese órgano con facultades de discutir el punto. Ese valor, el del mantenimiento de ese principio republicano, es el que fundamenta la existencia de un delito específico como el de "malversación de caudales" que consiste en darle a los fondos públicos un destino distinto al presupuestado. Pero todo el sistema republicano está en crisis no porque a Gallardo se le haya ocurrido que las declaraciones socialistas son tan reales como le pueden haber enseñado "padres buenos" o "profesores generosos". Él mismo debe haber denostado a unos cuantos "neo-liberales" que le habrán querido arruinar su bondad hablándole del costo sobre otras personas que siempre, inexorablemente, tiene el reparto (de hecho los cartoneros son consecuencia del reparto). El es solo un peón que quiere ser coherente por el lado equivocado, es decir por el lado de la utopía, pero la subversión del sistema republicano empezó con la sanción de esa constitución estúpida llena de promesas que tiene la Ciudad de Buenos Aires. Es el jefe de gobierno, el Frepaso, el peronismo, el radicalismo y los partidos de "centro" que no se opusieron, los que establecieron normas como la que acabo de describir. Y esto recién empieza, porque hay varios jueces de la Ciudad que se reúnen para "soñar" con todas las igualdades que les dice la Constitución. Los magistrados que no se suman a la cruzada son los hipócritas, convertidos gracias a los soñadores en los funcionarios más importantes de un aparato enloquecido, en válvulas de escape del sistema.

También el sistema republicano requiere que los jueces sean los que hagan justicia. Gallardo también aprendió esto. Si el concepto de justicia se extiende de "dar a cada uno lo suyo" a "dar a cada uno lo que necesita" la actitud del juez no puede sorprender ni molestar a nadie, es un simple cumplimiento de su deber. Esto era lo que querían los convencionales de la ciudad ¿o no? ¿No es económicamente posible? Es algo que debió pensarse a lo largo de los 7 años de educación primaria, 5 de secundaria y 5 de Universidad en los cuales se le plantó en el cerebro al juez que hablar de recursos escasos es de ultra derecha y de gente mala. Gallardo está siendo bueno al modo en que se le enseñó. ¿Esto termina en el gobierno de los jueces que es una forma de terminar con la división de los poderes y por tanto promover una dictadura? ¿Y qué culpa tiene Gallardo de eso? A él se le paga por aplicar una Constitución antirrepublicana.

Un punto aparte merece la pretensión de "educar" a los hijos de los cartoneros. Viven en barrios de emergencia como toda la gente que está fuera del carísimo sistema "blanco" que regentea el estado con impuestos cada vez más caros. Se encuentran en un ambiente en el que predomina la cultura del delito al que con facilidad podrían volcarse, teniendo en cuenta además la impunidad que rige para el crimen en la Argentina. Aún así, se dedican a trabajar, hacen algo productivo para sobrevivir que pocos estarían dispuestos a hacer, como es revolver basura. Su enemigo principal es el municipio que se proclama "dueño" de los desperdicios de los vecinos. Podrá parecernos desordenado el espectáculo de los cartoneros, pero su actividad es mucho más honesta que la del gobierno y no puede siquiera compararse con la de los "piqueteros" que saquean al estado con extorsión.

La alternativa que se le propone a los menores que son capaces de volcarse al trabajo, cuando todo lo demás se les presenta como más fácil, es mandarlos al colegio. Al mismo colegio que mandaron a Gallardo a aprender que el reparto es la máxima virtud, lo que provocó que el estado pasara a convertirse en un gigante por el cual una persona que gana 700 pesos tiene que entregar el 40% de sus ingresos para obtener los horribles "beneficios gratuitos" del socialismo. La calle, para quien quiere aprender, es mejor escuela de la que se le ofreció a Gallardo.

México y Estados Unidos: Una frontera, un dilema

Por Eneas A. Biglione
Experto en temas políticos y económicos de América Latina

"Envíenme a los que estén más cansados, a los más pobres y a los más oprimidos que anhelen respirar libres"
(Frase de bienvenida a los inmigrantes escrita en la base de la Estatua de la Libertad)


En un reciente viaje de Estados Unidos a México, tuve la oportunidad de volar en el avión junto a Gregorio, un joven Mexicano de unos 21 años. Me comentó que vivía en Carolina del Norte y que viajaba por cuatro meses a visitar a su familia en la ciudad de México. Me contó que vive en Estados Unidos con su hermano de 18 años y que están felices de tener un empleo en una companía de instalación y reparación de techos de tejas.

Conversamos de todo un poco, sobre su trabajo y su experiencia durante los últimos dos años. Los temas pasaban del clima a las turbulencias de las que era víctima nuestro avión. Gregorio me venía comentando que a él le encantaba viajar así, cuando de pronto me hizo una confesión que cambiaría el rumbo de nuestra conversación durante la próxima hora: "Ojalá el viaje de regreso fuese tan cómodo. Digo, porque lamentablemente voy a tener que caminar bastante para volver...". Me quede sorprendido, su último comentario me dejaba muy claro que había estado conversando con un mexicano indocumentado de los que tanto se habla y polemiza últimamente en los Estados Unidos. La posibilidad de entrevistar a un ?mojado? no se tiene todos los días, y en menos aún, a uno con tanta espontaneidad como la que caracteriza a Gregorio.

Tanto oír sobre las nuevas medidas de control fronterizo, la polémica iniciativa privada conocida como minuteman project, las propuestas de militarización de la frontera y los interminables debates entre los legisladores que insisten una y otra vez en evitar una amnistía de ilegales (pese a que desde 1986 ya llevan aprobadas un total de 7) y en particular en no encontrar una solución conciliatoria para los Mexicanos indocumentados, que mi próxima pregunta era casi predecible: "¿Y no se ha puesto un poco difícil viajar así últimamente?". Grande fue mi sorpresa al enterarme que las cosas "están igual de fáciles que siempre" y que la clave de todo es "tener un coyote de confianza, alguien que conoces desde hace tiempo, que normalmente es de la ciudad de la que uno viene". En el caso de Gregorio, un coyote chilango, es decir un Mexicano del Distrito Federal, conocido de su padre y puntualmente quien los cruzó a él y a su hermanito por primera vez hace dos años, era la persona clave para garantizar su regreso. "Lo malo es tener que caminar buena parte del camino al regresar" explicaba Gregorio, "la vez pasada caminamos más de 20 horas para llegar, fue terrible". Según mi entrevistado, los mexicanos que provienen de pueblos más pequeños o los centroamericanos que intentan llegar a Estados Unidos por medio de México, son los que más sufren en manos de coyotes que aceptan su dinero y luego los abandonan a su suerte en medio del desierto, no sin antes violar y secuestrar a las mujeres del grupo para luego prostituirlas.

Mi próximo comentario iría dirigido a la amenazante iniciativa del minuteman project. Como muchos saben este tan publicitado grupo de ciudadanos ha venido criticando fuertemente la capacidad de trabajo de las autoridades migratorias y ha decidido armarse de binoculares y telescopios buscando evitar que llegue el día en que según ellos los "extranjeros ilegales y sus descendientes pasen a ser el grupo poblacional dominante en los Estados Unidos y se hallan apoderado de tal manera de nuestros sistemas políticos y sociales que tendrán mas influencia que la constitución sobre el modo en que se gobierna nuestro país". Mi pregunta fue simple "¿Y que tan problemático es el esfuerzo de los minuteman en la frontera?". "No pasa nada" dijo Gregorio una vez más. "Debes entender que los coyotes tienen a sus socios norteamericanos del otro lado de la frontera y que estos les informan en tiempo real de la posición de las autoridades migratorias, minuteman y demás problemas que puedan encontrar en el camino. Una vez que reportan eso, es tan solo cuestión de cambiar de ruta".

Caben varias reflexiones a partir de esta conversación. La primera: una frontera de más de 2.000 millas, que atraviesa cuatro estados norteamericanos y seis mexicanos, es algo muy difícil y caro de controlar con éxito. Dilapidar miles de millones de dólares para la construcción de un muro o el envío de militares para eliminar mexicanos que tan sólo intentan tener un trabajo que les permita alimentar a sus familias, es una alternativa lo suficientemente onerosa, extrema e inhumana como para ser descartada de plano. El mismo presidente Bush ha dicho en repetidas oportunidades que: "hay valores familiares al sur del Río Grande". Ha llegado entonces el momento de que su administración demuestre que continúa sosteniendo eso. Porque en caso de aplicar políticas anti-Mexicanos como las que apoya Tom Tancredo, el gobierno federal terminará concentrando sus recursos en perseguir a jardineros y a meseros mexicanos, mientras los terroristas continúan entrando como lo han venido haciendo hasta el momento: en un cómodo avión y con visas en sus pasaportes. El grado de rechazo de los indocumentados mexicanos entre los ciudadanos norteamericanos continuará dependiendo de si los medios liberales se cansan o no de repetir una y otra vez que la economía de los Estados Unidos se encuentra estancada. Esta bien claro que cuando dichos medios dejen de inyectar propaganda política en periódicos y televisión, y reconozcan la bonanza económica de hoy día, la histeria anti-mexicanos disminuirá indefectiblemente.

Una política migratoria sana consistiría entonces en brindarles la posibilidad a los mexicanos de cumplir las leyes migratorias de los Estados Unidos. Después de todo, el problema migratorio comenzó poco tiempo después de la declaración de la independencia de Texas en 1845, y el tratado de Guadalupe en 1848, por el cual Nuevo Mexico, Utah, Nevada, Arizona y California pasaron de manos mexicanas a manos norteamericanas. Hoy en día el sistema migratorio aprueba un máximo de 5.000 visas anuales para gente no profesional que proviene de México. Pero la economía de los Estados Unidos requiere a cientos de miles de personas avocadas a regar jardines, cuidar bebes, limpiar habitaciones de hoteles y preparar comidas. El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha dicho al respecto que: "a medida que vamos creando una economía mas compleja y acelerada, la necesidad de traer recursos y gente de otros países para que continúe funcionando sin problemas, es de gran importancia". Sería entonces cuestión de prestar atención a la propuesta del presidente Vicente Fox y dejar que los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se extiendan a los trabajadores de México y crear una nueva categoría de visados para ciudadanos mexicanos con habilidades básicas que vendrían a tomar puestos de trabajo que ningún norteamericano desea aceptar por tratarse de actividades monótonas, repetitivas y que no constituyen ningún desafío en lo profesional. Obviamente, debería aplicarse fuertes multas a quienes han venido violando las leyes migratorias, para no ser injustos con los que hacen el esfuerzo de cumplirlas al pie de la letra. Esta solución tendría, desde el punto de vista de la seguridad nacional, una enorme ventaja: los organismos de seguridad e inteligencia de Estados Unidos contarían con información detallada de cada inmigrante mexicano: nombre, apellido, lugar donde viven, actividades que desarrollan y huellas digitales al día. No caben dudas de que en tiempos de terrorismo global, es bueno minimizar el número de indocumentados de los que no se tiene ningún tipo de registro. En el nuevo escenario, tendríamos inmigrantes mexicanos felices de respetar la ley y alimentar a sus familias, trabajando legalmente en las mismas actividades que lo hacen hoy en día, pero pagando los impuestos correspondientes y colaborando con los oficiales de migraciones. Las autoridades de seguridad tendrían precisa información sobre el paradero de estos trabajadores y el tipo de tareas que realizan. A partir de esta nueva situación, sería clave el esfuerzo conjunto de Estados Unidos y México en la lucha contra el narcotráfico en la frontera y la efectiva detención de potenciales amenazas a la seguridad del territorio norteamericano.

lunes, agosto 29, 2005

Juan Bautista Alberdi: Una estrategia para la libertad

Este 29 de Agosto de 2005 se cumplen 195 años del nacimiento de Juan Bautista Alberdi, y en esta Argentina renegada y antiliberal la fecha quedará en el olvido. De algún modo es correcto que ello ocurra, porque sería hipócrita y absurdo que Alberdi fuera recordado al mismo tiempo que las universidades públicas se dedican a lavar el cerebro de los estudiantes con slogans contrarios a la tradición jurídica del país y vivimos en un sistema que es mezcla de los inconvenientes de una anarquía violenta con un estado omnipresente que se jacta de su superávit fiscal a la vez que la mitad de la población a duras penas sobrevive, y esto último sólo porque no paga impuestos.

Cuando Alberdi escribe "Bases y puntos de partida..." el país había logrado su independencia pero no su libertad. Fue él quien vio con mayor claridad que cerrarse al mundo ya no tenía sentido ni siquiera en el contexto de ese deseo de no pertenecer más a España. En una de las cartas explicativas de la obra señala:

"Todas las constituciones cambian o sucumben cuando son hijas de la imitación; la única que no cambia, la única que acompaña al país mientras vive, y por la cual vive, es la Constitución que ese país ha recibido de los acontecimientos de su historia, es decir, de los hechos que componen la cadena de su existencia, a partir del día de su nacimiento. La Constitución histórica, obra de los hechos, es la unión viva, la única real y permanente de cada país, que sobrevive a todos los ensayos y, sobrenada en todos los naufragios".

En el preciso momento en que reinaba la confusión y el país se había librado de su tirano, Alberdi apareció proponiendo una salida inclusiva, oportuna, superadora del concepto de libertad como mero sinónimo de independencia, es decir, pregonando a favor de la libertad y la propiedad del hombre común, del "privado" de poder y de nobleza. No proponía salir a perseguir a los cómplices de Rosas ni a despojarlos de sus bienes, sino establecer una constitución para todos bajo la cual los beneficios del comercio, el intercambio voluntario y la colaboración mostraran su inmensa ventaja por sobre la violencia, la obcecación chauvinista o religiosa. De algún modo la Constitución de 1853 inspirada en Alberdi significó un gran borrón y cuenta nueva en un país que lo necesitaba imperiosamente.

Las observaciones de Alberdi sobre la necesidad de la apertura a Europa tienen que ver con el interés por superar la guerra con España y sus comentarios de elogio hacia la inmigración anglosajona en particular no tenían nada de racista como se le atribuye livianamente a veces, sino obedece a la experiencia de esa población de vivir en el tipo de libertad y bajo el amparo de los derechos individuales que él quería para nosotros.

En Las Bases, hace un recorrido por las experiencias constitucionales de 1819 y 1826, explicando su fracaso en el hecho de no construir el ambiente de libertad que es el meollo de la prosperidad.

Ese ambiente de libertad individual amplio, es también el sostén principal del sistema político porque permite al ciudadano obrar con independencia y al limitar al gobierno lo privan de la posibilidad de hacer grandes daños. No es la madurez cívica de los norteamericanos lo que hizo perdurar doscientos años a su democracia sino el poco margen de error de sus gobiernos, al menos en términos comparativos con los países con democracias débiles.

Alberdi hace hincapié en los beneficios económicos de establecer un estado de derecho, especialmente en "Sistema Económico y Rentístico..." porque observaba la postergación de este problema por parte de la dirigencia de la época, mientras que la región era un desierto. La libertad religiosa que defendía con entusiasmo respondía a su visión de tentar a grandes masas de inmigrantes que vinieran a contribuir al desarrollo argentino, que pudieran profesar con libertad sus creencias.

En materia educativa estableció objetivos que son demasiado adelantados para ser comprendidos aún hoy. Hablaba de la necesidad de vincular la educación a la producción y del efecto educativo del trabajo. Esto nos dice en "Sistema Económico...":

"La industria es el gran medio de moralización. Facilitando los medios de vivir, previene el delito, hijo las más veces de la miseria y del ocio. En vano llenaréis la inteligencia de la juventud de nociones abstractas sobre religión; si la dejáis ociosa y pobre, a menos que no la entreguéis a la mendicidad monacal, será arrastrada a la corrupción por el gusto de las comodidades que no puede obtener por falta de medios. Será corrompida sin dejar de ser fanática. Inglaterra y los Estados Unidos han llegado a la moralidad religiosa por la industria; y España no ha podido llegar a la industria y a la libertad por simple devoción. España no ha pecado nunca por impía; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la corrupción y del despotismo".

Esta perspectiva desafía el paradigma tan exitoso difundido por Max Weber en "La ética protestante y el espíritu capitalista". No es una determinada religión la que al sustentar una ética de la producción hace posible el capitalismo, sino que la práctica de la empresa y la producción libre generan una ética que se aprende con la observación y la experimentación de los beneficios de una conducta civilizada. De ahí lo perniciosa que resulta la desvinculación de la educación y la producción y la malformación de generaciones en un enciclopedismo que expide títulos académicos como un reemplazo vulgar de los títulos de nobleza.

Su agudeza política era notable. No porque estuviera atento a las rencillas del momento ni tuviera la habilidad propia del mediocre estratega de los que está plagada la realidad que vivimos hoy en día. Sus objetivos eran muy superiores a los de los rapiñadores políticos. En sus "Cartas Quillotanas" defiende la figura de Urquiza como el hombre que representa la oportunidad de construir un país libre. Se niega a juzgarlo en otros aspectos frívolos. La ética que representa el liberalismo no está relacionada con aspectos de la personalidad de los gobernantes; ni siquiera con su moral individual. La ética liberal está dada en un sistema que permite a las masas adueñarse del fruto de su trabajo y progresar. La conducta personal de quien empuja a favor de ese milagro de la historia que es la libertad de las personas comunes, es un tema menor, tan menor como lo sería la conducta del guardia del campo de concentración que abriera la puerta para que podamos escapar.

El civismo moralista nada tiene que ver con la tradición liberal. Es más bien un instrumento de extorsión moral hábilmente utilizado por los enemigos de la libertad. El liberal se ocupa de los límites al poder que a su vez impiden la corrupción. Los hechos delictivos los considera fuera del ámbito de la política, como algo propio de profesionales del derecho que no se mezclan en asuntos de gobierno.

"No hay más que un medio de admitir los principios y es admitirlos sin excepción para todo el mundo, para los buenos y para los pícaros. Cuando la iniquidad quiere eludir el principio, crea distinciones y divisiones; divide a los hombres en buenos y malos; da derechos a los primeros y pone fuera de la ley a los segundos, y por medio de ese fraude funda el reinado de la iniquidad, que mañana concluye con sus autores mismos. Dad garantías al caudillo, respetad al gaucho, si queréis garantías para todos"1 ... "Cree usted que Santo Domingo fuese un mal hombre? Todo lo contrario, era algo más que un hombre bueno, era un santo, y sin embargo inventó la Inquisición, para quemar vivos a los hombres que pensaban con libertad"2

Alberdi es una cantera inagotable de respuestas. Sobre todo tiene mucho que decir en relación a cómo hacer un país civilizado y libre de un país opresivo, dominado por las divisiones de sectores cada uno de los cuales encuentra más motivos para avanzar sobre las libertades y derechos ajenos.

Su estrategia no consistió en convertirse en una parcialidad sino en persuadir a quienes debían tomar las decisiones. Estuvo dónde debía estar, en el momento en que debía estar con la proposición superadora. Ni perdió el tiempo en rencillas de poder, ni se hizo el pulcro alejándose de los problemas y desafíos del momento para recluirse en su biblioteca aséptica. Alberdi hizo lo que era necesario para que el país cambie. No intentaría nunca ganar elecciones, porque las elecciones son algo que tiene sentido una vez que se tiene libertad. No se vota para ser libre, sino porque se es libre. Sabía además que las ideas que representaba no podían ser vendidas como un panfleto electoral sin traicionarlas:

"Al que no grita frenético, al que raciocina, lo supone usted insensible. No trafico yo con el calor, es cierto; no vendo entusiasmo. Nunca he creído que los poetas que fabrican versos ardientes, sean más capaces de afección que el resto de los hombres. El calor no es el patriotismo, ni la sinceridad. Cuando no bien de estrechez de espíritu, es signo evidente de mala fe. Es el resorte de los seductores del pueblo. Apasionar cuestiones que necesitan de la reflexión tranquila, es crueldad imperdonable; es vendar los ojos del pueblo para que vea el camino por dónde debe ir; es embriagar las vírgenes para que amen sus deberes. El corruptor que ve una ramera en la esposa que sujeta su conducta a la razón, ve un pueblo corrompido y servil en el pueblo que modera sus deseos y se somete a la necesidad. Estos embriagadores de oficio perderían los Estados Unidos de Norte América si a la calma que preside los negocios de ese país pudiesen ellos sustituir la pasión con que enardecen y ciegan a nuestros noveles pueblos"3

lunes, agosto 22, 2005

Almorzando con el enemigo

Veinte años atrás los almuerzos de Mirtha Legrand servían como marco para las guerras de vedettes. Entre la ensalada rusa y los ravioles las chicas de la calle Corrientes se tironeaban de las orejas y se lanzaban pedazos de pan mientras se insultaban y se burlaban unas de otras. En la versión Mirtha siglo XXI el nivel de los platos subió, incorporando las innovaciones de una gastronomía moderna muy desarrollada. Del tuco a la comida griega preparada en la cocina del Hotel Hilton. Pero quienes se pelean ahora son los periodistas mejor tratados por la corporación, y esto no habla de que las vedettes hayan elevado su nivel precisamente.

El jueves Rolando Graña, gerente periodístico y de contenidos de América TV, se vio en un rincón del ring enfrentando a Magdalena Ruiz Guiñazú, Joaquín Morales Solá y a la propia Mirtha, además de recibir algunos ataques cruzados, mucho más leves, de Rosendo Fraga (audio de la "pelea de la semana"). El objeto de la pelea era el episodio por el cual el canal recortó la aparición de Mario Pontaquarto (el arrepentido que dijo haber repartido las coimas en el senado durante el gobierno de la Alianza) en el programa oficialista Televisión Registrada, porque según el canal se le daba un lugar de juez de la televisión que a un repartidor de sobres, por más mea culpa que hubiera hecho, no le correspondía. La batahola tuvo el mismo nivel que la guerra de las vedettes y la primera baja fue la de los conceptos, porque lo que reinó en esa discusión fue el jueguito para la tribuna. Es lógico que haya ocurrido eso porque todos parecían tener de antemano algo para decir, no por prejuiciosos, apresurados o testarudos, sino porque el posicionamiento y no el esclarecimiento al público, era el principal objetivo. Se dice a veces (y se dijo también en ese programa) que la política se desconecta de las necesidades de la gente y que como consecuencia de eso sus protagonistas hablan de temas que sólo le interesan a ellos. Al periodismo también le ocurre algo parecido cuando no tiene como principal preocupación informar, esclarecer o instruir y como consecuencia de ello se desconecta de la gente para pensar en el papel del propio periodista.


¿Derecho de propiedad versus libertad de prensa?

El primer punto ausente en el debate es uno que irrita el izquierdismo mediático predominante: sin propiedad privada no hay ni pizca de libertad de prensa. Es decir, sin los recursos para hacer periodismo no hay periodismo y es más periodista alguien que pone millones de dólares para cumplir esa función que el asalariado que hace de invitado al mundo de la prensa. El que se incorpora al medio de otro debe cumplir sus reglas o irse, no sólo por las razones que hay, y son muchas, para defender el derecho de propiedad del dueño del medio, sino porque si se ahuyenta a ese empresario, por más que de la materia entienda poco porque es un recién llegado del rubro de la producción de pochoclo, no hay periodismo alguno ni libertad que ejercer. El supuesto derecho del individuo que trabaja en un medio ajeno a decir lo que quiera utilizando los medios que le provee la empresa, es una ilusión que termina con un telegrama de despido. Cada uno puede decir lo que quiera utilizando sus propios medios, así como cada uno puede circular libremente por el país, en su propio automóvil.

El canal América no censuró a la producción de Diego Gvirtz, sino que ejerció su derecho de propiedad. La censura para ser tal siempre debe ser antijurídica, es decir obrar contra el derecho a expresarse, no contra las ganas de hacerlo con lo que es de otro. El problema del grado de iniciativa, opinión propia y discusión que se permite a los individuos, o a las producciones de cada programa en un medio es una decisión empresaria que tiene relación con la espontaneidad y calidad del producto que se saca. Ahogar esa iniciativa y tratar de digitarlo todo desde la dirección del canal es una mala idea desde el punto de vista de la eficiencia, pero nada tiene que ver eso con censura que es el recorte de lo ajeno, jamás de lo propio. ¿Acaso alguien hubiera cuestionado a Gvirtz si hubiera recortado a un Pontaquarto que lo hubiera acusado al aire de estar vendido al gobierno?

Mirtha, que se dedicó a lanzarle dardos a Graña para mostrarse "independiente" juega a la independencia a costa de un principio como el de la propiedad que le permite a ella ganar el dinero que gana en buena ley. Sabe que la impunidad con la que cuenta para hacer un programa contra el propio canal en el que está no es consecuencia de su libertad y valentía, sino del poder que le da su trayectoria en la televisión que hace que cualquiera, aún teniendo derecho, tema meterse con ella. Lo de Mirtha ese mediodía fue un pavoneo abusivo más que un acto de valor, frente a un Graña cabizbajo que carece del nivel para enfrentarla (por eso ella se dio el lujo de tratarlo como un adolescente y decirle "Graña usted metió la pata"). Sin embargo tampoco se le puede achacar sus fallas a la hora de presentar éste y otros problemas, porque el lugar periodístico que tiene su programa y el valor que se le da a su desvergüenza a la hora de preguntar no es su culpa, sino la consecuencia de una decadencia profunda en un periodismo cobarde, liviano, tontamente izquierdizado y ultra oficialista que predomina y frente al cual contrasta. Entre las consecuencias de este cambio de roles está la desactualización del formato. La fuerte discusión que se llevó a cabo entre plato y plato, después de leer el menú del Hilton era un ataque al buen gusto de los espectadores.


¿Hablamos de censura o de cómo se la debe ejercer?

Algo que predominó en la discusión fue el cambio de punto de vista de los inquisidores. Cuando Graña contestaba que se había recortado a Pontaquarto porque no se aceptaba que se le diera el pedestal moral a un arrepentido de soborno, la réplica del trío Morales Solá, Ruiz Guiñazú y Legrand, no era la defensa del derecho de los arrepentidos de soborno a expresarse (que es la base de la postura con la que salieron al ring), sino la inconveniencia de los modos de proceder de Graña (el hecho de haber editado el mismo, el no haber dejado pasar el episodio para no agrandarlo, el no haber negociado mejor con Gvirtz o no haberle advertido antes), es decir que se pasaba de un cuestionamiento de fondo a uno formal que suponía en primer lugar, el derecho de Graña a recortar y su ineficiencia para hacerlo. Este salto lógico marca la frivolidad del planteo.

Se puede criticar la actuación de América y del propio Graña, así como se critica la puesta de una obra de teatro sin que eso habilite a cuestionar el derecho a que esa obra se produzca. Son dos discusiones distintas, una es ética y jurídica y la otra es de eficiencia o calidad. Desde este último punto de vista lo más cuestionable es que el programa en lugar de ser recortado no se lo hubiera levantado, pero eso hubiera chocado también con la permisividad que se le había dado a TVR hasta ahora por razones de rating. Televisión Registrada no es un producto periodístico, sino humorístico. De un tipo de humor bastante abusado que se sustenta en la burla y la diatriba, sostenido en este caso en ese hedor que abunda en la TV de izquierdismo agresivo no marxista (bajaban línea por Marx y por el "Che", pero como un recurso de marketing, porque no daban la sensación de haber leído más que el Patoruzito). Era un programa frívolo en el que a su vez se defendía el ataque a las torres y las bombas en Londres; lo insólito es que el canal haya reaccionado recién por el pedestal dado a Pontaquarto. No tiene menos derecho a hacerlo por el hecho de su permisividad anterior, pero vale aplicar aquel viejo dicho que dice "cría cuervos y te quitarán los ojos". Lo cierto es que por más que Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá den algo de risa (sobre todo la primera cuando muestra que cree que Macri y Carrió son candidatos de la Provincia cuando Mirtha lee una encuesta de Nueva Mayoría) no se entiende el lugar de supuestos periodistas estrellas desde el cual defienden corporativamente a Gvirtz que es sapo de otro pozo.

Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá no gozan de las excusas de Mirtha. Desde su pedestal inmerecido pretendieron regañar a Graña, pero cuando éste los bajó de un hondazo recordándoles que ellos formaban parte de la agrupación "Periodistas" que se disolvió para no enfrentar a su mandamás Verbitsky por su actuación en el caso Nudler, haciéndose cómplices de él, la única respuesta fue cambiar de tema. Graña se olvidó de precisar que la nota que se levantó en Página 12 sí que era periodística, que se refería a corrupción en el gobierno y que Página 12 es en la práctica una empresa del Estado. Si se quería hablar de verdad de libertad de prensa en ese almuerzo, los acusadores debieron ser los acusados.

Entrevista al opositor bielorruso Jaroslav Romanchuk

Por Juan Ramón Rallo Julián

Reproducimos esta entrevista aparecida en www.liberalismo.org que nos envió el lector Vilnis Timofejevs, por las similitudes de la situación en Bielorrusia con la Argentina y Latinoamérica.

Los europeos generalmente piensan que el comunismo cayó hace alrededor de 15 años, ¿estás de acuerdo con semejante afirmación?

Esta afirmación no es del todo exacta, dado que los comunistas son muy inteligentes; cambian sus nombres y sus etiquetas pero mantienen la esencia de su sistema. Básicamente, si queremos contestar a esta cuestión simplemente tenemos que observar qué porción del dinero de la gente gastan los burócratas y los oficiales del gobierno. Así, si el nivel del gasto público sobrepasa el 50% o está muy próximo a él, si el gobierno es propietario de una gran cantidad de activos, si su regulación estrangula a las empresas, si no tolera ningún tipo de iniciativa empresarial, entonces podemos decir que el socialismo todavía está vivo.

Por ello es muy peligroso el pensamiento de muchos politólogos occidentales que creen que el comunismo cayó hace 15 años y que ello dio lugar al fin de la historia (como en el caso de Fukuyama) Esencialmente esto forma parte de la estrategia de los comunistas e intelectuales en Europa para no verificar la validez de sus premisas; y sus premisas deben ser revisadas en primer lugar porque están intentando imponerlas sobre un conjunto de países que ha sufrido el comunismo o distintas formas de estatismo durante más de 70 años.

Por ello, cuanto antes los occidentales se den cuenta de esto, más libre y próspero será el futuro de Europa.

En otras palabras, el comunismo se ha camuflado en otras tendencias como el desarrollo sostenible o la defensa del Estado de Bienestar. Pero, ¿realmente crees que tales ideologías son tan peligrosas para nuestra libertad como lo fue el comunismo?

Es sólo cuestión de tiempo hasta que tales ideologías adquieran la forma de un intervencionismo más peligroso y liberticida; estamos ante una cuestión de grado, no de principios.

Así, el desarrollo sostenible incurre en una curiosa contradicción. ¿Cuál es el mejor modo de sostenernos? ¡El desarrollo! Europa ha sido esquilmada por el Estado de Bienestar mientras que el libre mercado convirtió a Hong Kong, Singapur y muchos otros países en sociedades desarrollados en una sola generación.

Por ello, si las Naciones Unidades publica un informe de 500 paginas acerca del desarrollo sostenible sin mencionar en una ocasión la propiedad privada, esto significa que estos tipos no han entendido nada acerca de cómo se genera la riqueza.

Así, la redistribución, la creación de un gobierno, impuestos y burocracias mundiales, da lugar a más destrucción de trabajos en los países pobres, mayor número de personas que mueren de enfermedades curables como la malaria, más gente que emigra desde Bielorrusia o Ucrania hacia otros países.

En otras palabras, estas ideologías postcomunistas puedan dar lugar a la quiebra de Europa. Es una predicción un tanto catastrófica, pero los países europeos deberían tener presente el ejemplo de Nueva Zelanda en 1984. Desde luego, puede costarle más a un país como España o Alemania alcanzar el colapso, pero hoy por hoy ese colapso es inexorable.

Y la solución a todo esto no pasa por imponer a las empresas una especie de responsabilidad social corporativa, sino por soluciones muy simples que fueron desarrolladas y explicadas desde hace bastante tiempo por gente como Adam Smith, Mises, Rothbard, Kirzner o muchos otros significativos economistas que han sido excomulgados por las universidades... y por el gobierno.

La cuestión es sencilla: una cosa es gastar tu propio dinero, pero el deseo irrefrenable de gastar el dinero de otra gente, como en el caso de los gobiernos, da lugar a la pobreza, las detenciones políticas y nacionalismo.

Pero en cualquier caso, el comunismo tradicional definido como la propiedad pública de los medios de producción se colapsó hace 15 años. En perspectiva, ¿cómo valorarías este proceso de transición hacia sociedades supuestamente libres?

Bueno, para empezar, hay un país que no se ha movido hacia ninguna parte: Bielorrusia, la última dictadura de Europa. Tenemos un gobierno que no tolera ningún valor o principio en los que se basa Occidente.

Por otra parte, Rusia o Ucrania tienen estados deficientes, tienen que cambiar todos sus sistemas administrativos. El problema, sin embargo, es que son países que padecieron revoluciones antigubernamentales que fracasaron.

A principios de los 90 estos países tenían que moverse desde el comunismo al capitalismo, desde la esclavitud a la libertad, y esto lo hicieron de muy mala manera, pues buscaron una guía intelectual en Occidente. Esta guía vino de Jeffrey Sachs, Galbraith o gente que acababa de destruir África con su teoría económica. Todos estos economistas llegaron a la misma conclusión: "copiadnos a nosotros, somos los mejores, somos ricos y vosotros seréis ricos si nos copiáis".

De esta manera, los intelectuales de nuestros países que tomaron acríticamente las ideas occidentales, empezaron a copiar las instituciones del Estado de Bienestar.

Y, como hemos dicho, el Estado de Bienestar provoca numerosos errores como consecuencia de la expansión del poder político. Estos errores han dado lugar a desagradables consecuencias. Impuestos, enormes impuestos, muchos impuestos, esto es, el paraíso de los políticos; redistribución de la renta a través de la inflación, devaluación, distintos tipos de cambio para diferente tipos gente, préstamos baratos para los políticos y préstamos caros para los empresarios.

También ingentes regulaciones que pretenden salvar a los ciudadanos de los empresarios explotadores occidentales y que reducen la inversión extranjera, provocando una crisis de la familia. Simplemente imagina que muchas personas pierden sus trabajos y que a muchos padres de familia les resulta imposible vencer todo el complejo de regulaciones para encontrar un trabajo o ser autónomo. Por ello, los ricos oligarcas están contentísimos con este sistema empresarial donde los pobres son los supuestamente protegidos por el Estado mediante las regulaciones.

Por todo ello la gente se levanta en armas y emprende una revolución contra el Estado. Estas revueltas pueden ser positivas si no son sangrientas, pero en muchos casos sí corre finalmente la sangre.

Sin embargo, desde Occidente observamos que estos regímenes oligárquicos, como el de Kuchma en Ucrania, en muchas ocasiones han terminado con esas revoluciones pacíficas que afirmas haber fracasado. En este sentido, ¿qué opinión te merecen las famosas "Revoluciones Naranja"?

Bueno, la razón por la que he dicho que estas revoluciones están a punto de fracasar o ya han fracasado, como en el caso de Ucrania, es porque las revoluciones no han proporcionado aquello que los revolucionarios prometieron, no han estado a la altura de las expectativas. Por ejemplo, ¿qué clase de revolución es aquella que establece precios máximos? ¿Qué clase de revolución es aquella en la que el gobierno empieza a regular la venta de combustibles? Hemos tenido nacionalizaciones, reprivatizaciones e incrementos del gasto público.

En Ucrania se despidió a 80000 burócratas para sustituirlos por 80000 nuevos funcionarios, en muchos casos con una menor educación y menores conocimientos- nombrados para ocupar exactamente las mismas funciones, en el mismo marco administrativo. Ésta es la mejor manera para crear más burocracia, más corrupción, más oligarquía; el Estado no se redujo en ningún sentido para acercarse a la gente. El poder oligárquico-económico sigue estando allí.

Ucrania, pues, es un buen ejemplo de este fracaso; un engaño para la gente que estuvo en la plaza durante más de un mes. Los políticos siguen hablando de la necesidad de ganar las siguientes elecciones parlamentarias y luego pedirán ganar las elecciones locales; es sólo una excusa para mantenerse en su posición de control. En el fondo, desconfían enormemente de la gente corriente, pues piensan que es incapaz de distinguir entre el bien y el mal.

Se trata de la típica arrogancia de los ungidos; los políticos creen que de alguna manera ellos tienen una mejor educación para dirigir al pueblo. Un fenómeno cuya raíz podemos encontrar probablemente en la Edad Media, cuando los caballeros y la nobleza se apiadaban de la gente pobre a la que consideraban incapaz de cuidarse por sí misma.

No hace falta analizar esto desde una perspectiva económica, podemos hacerlo desde una perspectiva humana. Es muy triste que la gente sea castigada por su creatividad y por su dedicado trabajo; esto va en contra del cristianismo, del libre mercado, del objetivismo y de cualquier otra estructura de valores. Y todo esto es lo que han traído las Revoluciones Naranja.

Así pues, deberíamos ser muy cuidadosos en no confundir las Revoluciones Naranja con revoluciones liberales o revoluciones capitalistas.

Completamente de acuerdo. Después de 15 años podemos afirmar sin lugar a dudas que no ha habido ni una sola revolución capitalista en Europa central y del Este. El caso más que más se aproximaba era Estonia, pero ahora Estonia ha sido corrompida por la legislación de la Unión Europea, por el acervo comunitario; ha reintroducido 11000 aranceles y numerosas regulaciones y ahora está siendo presionado para volver a implantar el impuesto sobre sociedades. Por lo tanto, Estonia es un típico ejemplo de Estado burocrático.

Y estoy seguro de que la gente joven de Estonia empezará a tener problemas para encontrar trabajo, de manera que se verá forzada a emigrar a otros países. Por tanto, lo que el mundo entero no necesita es más marxismo o sus derivados ideológicos; estás ideologías han dominado el mundo durante todo el siglo XX.
Lo que necesitamos, básicamente, es oponernos al Consenso de Washington ya que sus errores son patentes: ha creado Estados oligarquías, proteccionismo y pobreza. En Rusia o Bielorrusia casi el 40% de la población vive en la pobreza. ¿Ello es así por el capitalismo o porque se ha pretendido aprovechar el Estado para redistribuir la riqueza desde la población a la Nomenclatura? Obviamente se trata de ésta última posibilidad; nosotros no hemos tenido una revolución capitalista.

Cuando Corea del Sur, Japón, Hong Kong o Singapur iniciaron sus reformas capitalistas, el gasto público en estos países estaba por debajo del 15%. ¡15%! Ahora en Europa del Este estamos por encima del 50%. Por tanto, es imposible que se produzcan resultados sociales positivos, por no hablar de los resultados económicos.

Entonces, lo que puede haber ocurrido es que los ciudadanos de los países de Europa del Este estén profundamente confundidos acerca del significado de las palabras "libertad" y "capitalismo".

No, no saben qué significan realmente esas palabras. Para ellos el capitalismo está asociado con la corrupción, el nepotismo y las enormes desigualdades. No lo identifican con el cumplimiento de los contratos, sino con el poder del rico: los ricos cortan el bacalao, compran los tribunales y la policía.

Por tanto, hemos tenido unas reformas que se han llamado liberales y capitalistas y que no lo han sido en absoluto. De ahí que después de 15 años no deberíamos extrañarnos de que la gente de Europa del Este odie el nombre de capitalismo, cuando en realidad deberían odiar el estatismo. La gente quería libertad política y económica, pero los políticos nacionales e internacionales no fueron capaz de proporcionársela.
Por ello creo que Europa central y del Este tendrán que emprender las auténticas revoluciones capitalistas, sin asociarse con fracasados Estados de Bienestar como Alemania, Francia o Italia.

Por tanto, no confías en que la Unión Europea podría estimular esas revoluciones capitalistas.

De entrada, la Unión Europea está sumergida en una crisis profunda de tal calibre que nadie sabe qué aspecto tendrá dentro de 10 o 15 años.

Pero obviamente la Unión Europea no tiene credibilidad alguna para dar ningún tipo de consejo a nadie. Sólo observando el fracaso de los compromisos de Lisboa podemos darnos cuenta de que no ha sido capaz de realizar aquello que prometió. Estamos en la peor tradición de los planes quinquenales de la URSS.

En lugar de crear cultura empresarial y de abrir las puertas a libertad individual, en la Unión Europea es el gobierno quien domina la economía. Es realmente estúpido, por ejemplo, que la Unión Europea pida a Irlanda o Estonia el incremento de los impuestos cuando su reducción ha generado un espectacular crecimiento económico y prosperidad social.

Por eso creo que el movimiento liberal mundial, más que la Unión Europa, debe proporcionar la base necesaria para emprender las reformas capitalistas en Europa del Este.

El movimiento liberal tiene una oportunidad única para presentar su propia agenda para cambiar el estatismo mundial. Tenemos que hablar de cosas muy simples: cómo combatir la pobreza, las hambrunas, las enfermedades y cómo alcanzar la prosperidad.

Tenemos que dejar claro que la única teoría económica que no han experimentado los países en vías de desarrollo y por los países ricos ha sido la teoría austríaca, la teoría liberal. ¿Por qué no se da una oportunidad a estas ideas? Después de 30 años lidiando con "terceras vías" creo que ahora tenemos una oportunidad para implementar el capitalismo y debemos estar preparados para ello.

Ahora, yendo un poco más a la situación de tu país, ¿cuál es la situación de Bielorrusia?

La Unión Soviética no se colapsó, sino que se trasladó a nuestra república. Si quieres comprobar de primera mano cómo el funciona el socialismo, ven a Bielorrusia. Es una gran ocasión para investigadores y estudiantes para ver cuál es el aspecto de un moderno estado totalitario.

Los occidentales pueden disfrutar con su visita: calles limpias, gente hospitalaria y mujeres hermosas. Si no participas en política, si no intentas montar un negocio, si no te dedicas a la educación, entonces estás a salvo. Pero si quieres realizar cualquiera de esas actividades tendrás enormes problemas.

Tenemos prisioneros políticos y disidentes que han sido asesinados o deportados por el gobierno, pues suponen una amenaza para el hermoso "modelo socialista de Bielorrusia".

No hemos tenido elecciones libres por más de 10 años; los diputados han sido nombrados a dedo por Mr. Lukashenko y su clan. Por su parte, la industria petrolera ayuda a mantener un cierto nivel de vida en Bielorrusia que es ligeramente mejor que Ucrania y mucho mejor que Moldavia.

Pero si observas las raíces del crecimiento bielorruso comprobarás que se trata de factores fuera del control de las políticas del gobierno de Bielorrusia. Políticas que, sin embargo, provocan que los oligarcas se vuelvan cada vez más ricos y la gente corriente cada vez más pobre. En una encuesta realizada hace unos pocos meses, el 75% de los estudiantes querían abandonar el país al no alumbrar ninguna esperanza de cambio.

Cuando Rusia deje de subvencionar a Bielorrusia habrá un gran desastre económico. Éste es el motivo por el que no nos creemos las increíbles cifras de desempleo de Bielorrusia, que está por debajo del 2%. Y es que, si estamos viviendo un milagro económico, ¿por qué nadie viene a Bielorrusia a establecerse?

¿Podríamos esperar una Revolución Naranja para Bielorrusia como las que previamente has descrito?

Vamos a tener elecciones presidenciales en unos 10 meses. La oposición democrática bielorrusa está trabajando muy duramente previendo el escenario de que la gente salga a la calle después de las elecciones. No hay ninguna posibilidad de que las elecciones sean libres, por lo que estamos ocupándonos del día siguiente a las elecciones. Y en esta situación nadie sabe si las autoridades bielorrusas empezarán a disparar a la gente o no.

La oposición bielorrusa está unida y mucho mejor organizada que cualquier otro partido político. Ahora mismo estamos eligiendo quién nos representará en las elecciones. Pero estamos mucho peor que la gente en Yugoslavia bajo Milosevic o en Ucrania bajo Kuchma.

Tú eres uno de los líderes de la oposición y también el presidente de uno de los think tanks liberales en Bielorrusia. Si llegarais al gobierno, ¿qué cambios políticos y económicos introduciríais en Bielorrusia?

Bueno, recientemente he publicado un libro titulado "El camino de Bielorrusia hacia el futuro", el punto de referencia del programa político liberal de la oposición. No contiene teoremas, sino propuestas muy concretas de reforma.

Políticamente, la democracia parlamentaria es el mejor sistema para un país como Bielorrusia. Por supuesto, hemos de disponer de derechos humanos, entre ellos, libertad de expresión y de reunión. En este sentido, resulta prioritario privatizar la radio y televisión pública, una reforma que ni un solo país centroeuropeo realizó, ya que todos los gobiernos quisieron conservar el control sobre los medios de comunicación. Pero debe haber libertad de entrada y competencia en este sector.

Reduciremos el número de ministerios de 25 a 5 y separaremos radicalmente los poderes.

Económicamente, queremos introducir la libre competencia entre monedas, permitiendo a los bancos crear su propia dinero respaldándola por mercancías, como el patrón oro. De hecho, haría un llamamiento a todos los bancos mundiales para que comenzaran a imprimir billetes y a acuñar monedas en Bielorrusia. Todo esto es algo que muchos teóricos monetarios están demandando; recientemente incluso el Premio Nobel Robert Mundell ha dicho que éste es el sistema del futuro.

En lugar de 38 impuestos propongo sólo cinco, que serían básicos y de tipo único; así, por ejemplo, un 10% en el impuesto sobre la renta y no tendríamos ni impuesto de sociedades ni IVA, fuente de corrupción continua en Bielorrusia y en su lugar tendríamos un impuesto sobre ventas al por menor. Los beneficios de este impuesto son enormes ya que los exportadores no se verían sometidos a él. En cuanto a aranceles tendríamos un tipo único de 3 o 4%, sin discriminar por bienes según su valor. Sería un sistema claro y transparente.

Estoy seguro de que sería el mejor sistema fiscal del mundo.

Tenemos una estrategia muy clara para saber cómo privatizarlo todo. No vamos a establecer exigencias a los inversores sobre creación mínima de puestos de trabajo o construcción de guarderías. Tendrán que ser subastas muy abiertas y transparentes, anunciadas en televisión, que no discriminen a nadie bajo ningún principio. El Estado no tiene ni por qué ser propietario de los edificios donde está instalado.

Ahora bien, sí tendremos una reducida Seguridad Social pues el Estado debe cumplir sus obligaciones con los pensionistas, evitando que la gente quede desamparada y sin pensión al privatizar el sistema.

Esto son prioridades de un Estado que funciona, no de uno que fracasa.

En otras palabras, no sólo cambiarías muchas cosas en Bielorrusia, sino también en Europa.

Bueno, si todo ello ocurriera estoy seguro de que habría una gran entrada de capital en Bielorrusia y ello presionaría enormemente a la Unión Europea. Por ello, aunque no queramos entrar en la Unión Europa, estoy seguro de que si todas estas reformas se llevaran a cabo, se nos invitaría a unirnos a la Unión Europa y a aceptar el acervo comunitario.

Con todo, espero que la presión de Bielorrusia presione a los países europeos a adoptar buena parte de nuestras reformas.

Hemos dicho que eres uno de los líderes de la oposición bielorrusa, pero también presidente del Mises Center, un importante think tank. En ese sentido, dado que Europa y España necesitan de reformas como las que quieres emprender en Bielorrusia, ¿qué lecturas recomendarías al movimiento liberal español para que gane la batalla de ideas contra el socialismo?

Si no tienes ningún conocimiento económico y tienes una mente abierta capaz de pensar por sí misma, empieza por Economía en una Lección de Henry Hazlitt, un libro muy bueno y fácil de entender. Luego, por supuesto, La Ley de Bastiat, otro excelente y simple libro.
Si realmente quieres entender la inmoralidad y la naturaleza inhumana del socialismo y el estatatismo, lee a Rand, que ayuda a desarrollar una filosofía de gente libre.

Aunque, por supuesto, el mejor libro, mi favorito, que me ayudó a entender el comportamiento humano, es La Acción Humana de Ludwig von Mises. Si bien también es recomendable leer la Teoría del Dinero y el Crédito y Socialismo, escrito en 1920 mucho antes de que nadie hubiera pensado sobre los fallos del comunismo.

Hay muchos grandes libros de Kirzner, Rothbard o Buchanan. Grandes escritores que han sido despreciados pero que son ciertamente impresionantes. Estoy seguro de que, así mismo, en España tenéis profesores que aprecian estos libros y que contribuyen a la causa liberal al enriquecer, modernizar y divulgar la teoría.

Y es que debemos superar al marxismo y al keynesianismo, creando una auténtica alternativa en el pensamiento científico. Está es la razón por la que los estatistas y muchas universidades que afirman estar a favor del pluralismo, están horrorizados por tener que combatir y discutir con la alternativa real: la Escuela Austríaca y la filosofía randiana, el liberalismo en general.