lunes, diciembre 27, 2004

Ultimo número del 2004

El disidente dejará de salir durante enero. A partir de la semana que viene pondremos en el sitio una selección de notas del año y en febrero volvemos.

Poder úniko

Alberto Fujimori sucedió en el poder al gobierno izquierdista de Alan García Pérez que había dejado al Perú en la ruina. El 5 de abril de 1992, después de acusar al Congreso y al Poder Judicial de no "dejarlo gobernar", Fujimori dio un golpe interno con apoyo de las Fuerzas Armadas disolviendo a los otros dos poderes del estado y aboliendo la Constitución de 1979. El Congreso peruano en realidad había sido sumamente complaciente con Fujimori, sólo que no había aceptado otorgarle alguno de los superpoderes que solicitaba.

Años antes en la Argentina el alfonsinismo enarboló un concepto novedoso llamado "gobernabilidad", que fue la base conceptual del fujimorazo. Esta "gobernabilidad" presentada como valor, da la idea de que el poder no debe encontrar obstáculos. La "ingobernabilidad" no tiene nada que ver con la anarquía, porque el Estado sigue funcionando, las leyes siguen vigentes y el poder punitivo también. La "ingobernabilidad" es la contrariedad a los deseos del gobernante de turno por parte de dos poderes del Estado que tienen como misión contrapesarlo y hasta contradecirlo si es necesario.

Esa "gobernabilidad" que en general es invocada por gobiernos que gozan de contrapesos complacientes en los otros dos poderes, no es un valor de la república o del régimen constitucional, ni siquiera del Estado, sino una aspiración del partido oficial.

Que el partido oficial quiera realizar cambios para los que no tiene apoyo suficiente o que resulten del algún modo antijurídicos no quiere decir que el país los necesite, y que no lo logre no es una frustración del sistema sino una victoria, en desmedro claro de los deseos de la facción gobernante. Hablar de gobernabilidad como un problema del país, equivale a confundir al Estado con el partido.

La Argentina vive un fujimorazo sui generis con el poder uniko del señor K. El Poder Judicial fue arrasado en el año 2004 por orden del presidente, que constitucionalmente tiene prohibido entrometerse en cuestiones judiciales y que tampoco tiene función alguna que cumplir en cuanto a la remoción de jueces. Los motivos invocados se mostraron todos falsos. De hecho cambiaron muchas veces, las causales aún siendo falsas o intrascendentes alcanzaban a jueces que no fueron cuestionados y el procedimiento conducido por la señora Cristina K fue un verdadero tribunal popular en el que no se respetó el derecho de defensa.

El senador Miguel Angel Pichetto, se acordó un poco tarde del problema al considerar un acto propio de los comités de salud pública de la revolución francesa a la acusación hecha por la Cámara de Diputados al Juez Antonio Boggiano, el único de los llamados jueces (bautizados así por Horacio Verbitsky) de la "mayoría automática" que fue retirado de la lista del cadalso por el kakismo después de haber arreglado obediencia indebida.

Esos comités de salud pública ya funcionaron en el país. Los presidió la propia Cristina K, de la que Pichetto es seguidor. Operaron sobre el resto de los jueces de la Corte pero no sobre Boggiano. Por las mismas causales que se invocaron para echar a algunos jueces se debiera echar a todos los que quedaron. En cambio con justicia podríamos decir, contradiciendo a Pichetto, que la visión del kakismo sobre lo que tienen que ser los juicios políticos se parecen demasiado al pulgar para arriba o para abajo con el que el emperador romano deponía de la vida de los gladiadores.

Con el Congreso ocurre lo mismo que con el Poder Judicial. Un estudio realizado por el diputado Mario Negri prueba que el presidente no ha tenido problemas en hacer aprobar sus iniciativas, que recibieron sanción a razón de una cada siete días. Muchas de las que no se aprobaron fueron desalentadas por el propio Poder Ejecutivo.

Pese a eso, el señor K ha batido todos los records en materia de decretos de necesidad y urgencia, que lo convierten en virtual dueño de la ley en la Argentina. Y por si con esto no bastara, se le concedieron los poderes extraordinarios que se le negaron en su momento a Fujimori, por lo que K no necesita dar un golpe institucional.

Este contexto muestra un estado de excepción institucional en la Argentina asimilable perfectamente al fujimorazo peruano. La diferencia tal vez sea que en Perú hubo quienes se opusieron. En nuestro caso no tenemos esa suerte. La oposición está muy ocupada compitiendo en irresponsabilidad con la izquierda y actuando como si la Argentina fuera Suiza (y no precisamente porque se confundan por la seriedad de nuestros bancos).

Dialogando con el caníbal

El Jefe de Gabinete Alberto Fernández resumió la rendición del señor K frente a Fidel Castro por el asunto de la libertad de Hilda Molina con la frase "se va a superar dialogando, no presionando". Por el momento nada se ha arreglado con Castro jamás dialogando, pero la expresión de Fernández es otra muestra de la política que hemos denominado "blandureza k", que consiste en ser duro con los blandos y blando con los duros.

La deuda en la concepción oficial se resuelve a los golpes. Con insultos a los acreedores el señor K trata a las personas que confiaron en el Estado al que él representa. Con piqueteros, criminales y Fidel Castro, la política es la franela.

También habló Fernández para enmarcar mejor la cobardía del gobierno de "respetar las idiosincrasias de cada pueblo". De eso se trata la causa de la libertad de Cuba. Los cubanos tienen que huir de la isla para vivir su idiosincrasia.

¿Qué más "amigables" pueden ser los términos del diálogo con Fidel que la carta suplicante que el señor K le envió días atrás? ¿Cuál ha sido el resultado de semejante respeto a la idiosincrasia dictatorial de Castro? El kakismo está convirtiendo a la Argentina en un país lame-botas del déspota cubano. En este caso mejor usado el término imposible, tratándose de un dominio por la fuerza.

lunes, diciembre 20, 2004

¿cómo se atreven a actuar bien?

Jorge Taiana es el perfecto vice canciller para el señor K, no sólo por haber servido a las órdenes de Alfonsín y Menem (una demostración más de lo poco claro que tenía este último lo que significaría la ultra izquierda para él), característica que comparten muchos de sus colaboradores, sino sobre todo por su visión tuerta de los "derechos humanos".

Como secretario general de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presionó fuertemente sobre el gobierno de Fernando de la Rúa y luego sobre Eduardo Duhalde para obtener la liberación de los terroristas que perpetraron en 1989 el ataque al cuartel de la Tablada; hoy es el más firme sostenedor de la tesis de que nadie puede meterse ante la determinación del régimen cubano de prohibir a una médica salir del país para ver a su hijo y nietos después de diez años, en nombre de un "principio" de no intervención. Así piensan aquellos a quienes se les ha atribuido el monopolio para enseñar derechos humanos al mundo: El terrorismo debe quedar impune pero el ejercicio de la medicina y el desacuerdo con la conducción de un hospital no.

No debe caerse en el error de interpretar esto como incoherencia. Al contrario, cuando Taiana defiende a los terroristas de la Tablada, defiende a la facción que le simpatiza aunque lo haga en nombre de los derechos humanos, y defiende a Castro que armó y financió la operación. A su vez, cuando se opone a que se contraríe al dictador sigue la misma línea.

La culpa por supuesto no es de esta izquierda abiertamente parcial, sino del resto del espectro social y político, en los países más desarrollados y en los menos, que les atribuye esa autoridad aunque sea lo mismo que encargar al virus de la viruela una campaña de profilaxis.

Lo cierto es que el gobierno argentino sin darse cuenta, y como consecuencia de la soberbia presidencial de la que surgió la idea de que una presión K sería irresistible para Castro, pasó de aparecer como preocupado por una cuestión humanitaria a protagonizar su gran papelón semanal, algo que viene sucediendo desde el anuncio de la llegada del papá Noel chino.

Si se decidió echar al señor Valdez, principal asesor del canciller, por haber sugerido la idea de la carta que cambiaría la historia, con cuanta más razón habría que echar al máximo responsable de esa carta tonta que fue su autor. No hace falta ser experto en relaciones exteriores ni estar más que medianamente informado para saber que Castro carece por completo de flexibilidad en ésta y en otras materias, porque mantiene a once millones de personas (no solo a una médica y a su madre) en condiciones de esclavitud, bajo un régimen rígido al que cualquier fisura podría convertir rápidamente en una nube de polvo. Castro es el primer preso de su propia tiranía.
El grupo de adolescentes avejentados que nos gobierna es incapaz de ver esto. Tendrían que explicar igual cómo es que se negaron a que se envíe una misión del alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos a Cuba y ahora se ven en situación de rogar al sátrapa gobernante cubano que deje salir de su feudo a un par de señoras mayores.

Se bajó del caballo muy rápido el señor K. No vaya a ser que algún pone bombas local lo critique. Un militante de la FUBA recriminándole alguna traición al ideario marxista de museo, puede causarle más aflicción que el papelón que está haciendo ante el mundo. En eso se equivoca Carlos Alberto Montaner en el artículo que reproducimos en este número: Son dos los gobiernos arbitrarios e irracionales. Lo que uno no tiene de tan arbitrario lo tiene de más irracional.

El fin de la tropelía pone a K al nivel de Castro, en cuanto a que la vida y la libertad de las personas están a merced de sus propósitos políticos y de su particular ego: Un gobierno intenta que se cumplan un par de disposiciones de "derechos humanos" de las que la izquierda hizo aprobar para sus propios cómplices, un tirano rechaza semejante pedido y el resultado es que se producen renuncias en aquel gobierno peticionante. Pero no son renuncias por no haber obtenido resultados, sino por haber importunado al tirano.

Hilda Molina y su madre han quedado a merced ahora de los designios de Castro y sus acólitos. El acto más deleznable que haya producido nuestra cancillería en la historia, y eso que se trata de un premio por el que hay mucha competencia. Ahora el gobierno K en retirada planea el peor de los actos presionando al hijo de Molina para que sea él quien visite la isla, dando por sentado el derecho de Castro de disponer sobre la circulación de las personas, sin importar si expone la vida y la libertad de Quiñones y de su mujer e hijos argentinos.

El campo de los "derechos humanos" se va haciendo cada vez más estrecho. Hasta ahora fueron tratados como un privilegio de los marxistas. Ahora son para un grupo de marxistas, los que no contradigan a la autoridad porque Hilda Molina pertenecía a sus filas, aunque es cierto que en Cuba es difícil saber quién forma parte del partido para sobrevivir y quién para dar rienda suelta a su depravación.

Sirve el episodio para demostrar que el liberalismo es la verdadera fuerza defensora de la libertad humana, que no distingue si se trata de los derechos de un marxista o de un propio, donde una persona puede ser respetada y valorada por sus conocimientos y habilidades como neurocirujano sin importar cuál sea su visión sobre otras cuestiones. ¿Hasta cuándo seguirá el mundo civilizado pidiendo perdón a quienes lo desafían desde la tribu?

¿Para qué quiere Kirchner amigos como Castro?

Por Carlos Alberto Montaner

Les ocurre a todos los recién llegados a la casa de gobierno. El presidente Néstor Kirchner está aprendiendo lo difícil que resulta ser amigo de Fidel Castro, a menos de que se adopte una actitud de total incondicionalidad. Decepción que, en su momento, también sufrieron Felipe González, Carlos Andrés Pérez, Vicente Fox y cuanto gobernante se ha acercado al Dictador con el ánimo cordial de mantener una buena relación con su gobierno.

El asunto parecía muy sencillo: en Buenos Aires vive el médico de origen cubano Roberto Quiñones, casado con la ciudadana argentina Verónica Scarpatti, con quien ha tenido dos hijos, Roberto Carlos y Juan Pablo, de nueve y tres años respectivamente. Los niños no conocían a su abuela Hilda Molina, una eminente neurocirujana cubana de 61 años, ex directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica de Cuba (CIREN), de donde se retiró hace una década por discrepancias ideológicas y éticas con el régimen. La doctora Molina había sido miembro del Parlamento cubano.

Como millones de cubanos, Hilda había perdido todas sus ilusiones con el comunismo, pero tal vez le repugnaban aún más los injertos de tejidos de fetos en los cerebros de extranjeros enfermos de Parkinson que pagaban en dólares por el dudoso tratamiento. Otro médico, el doctor Antonio Guedes, había denunciado desde el exilio que, cuando en el CIREN necesitaban tejidos con urgencia, en algún centro de ginecología se engañaba a mujeres embarazadas, haciéndoles creer que el hijo que llevaban en el vientre tenía alguna grave malformación, para practicarle un aborto que proporcionara de inmediato ese material. La doctora Molina se negó a condonar semejante monstruosidad.

En todo caso, cuando el presidente Kirchner y su canciller Rafael Bielsa, de la mano de Alicia Oliveira, subsecretaria de Derechos Humanos de la nación, supieron que había dos niños argentinos que querían conocer a su abuela cubana, pensaron que era una causa noble e hicieron gestiones para que el gobierno cubano permitiera esa ansiada reunión familiar. ¿Cómo Castro iba a oponerse a que una abuela se reuniera con sus dos inocentes nietos?

Ante el silencio de Castro, Kirchner le envió una carta emotiva, en la que subrayaba el aspecto humano de este pequeño conflicto. Estaba seguro de que el Comandante entendería sus razones y atendería su petición. Al fin y al cabo, su gobierno, alejándose de la conducta de las grandes democracias del mundo -toda Europa, Estados Unidos, Canadá- se había abstenido de condenar a Cuba ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, revirtiendo una política trazada por el presidente Menem y seguida por su sucesor De la Rúa. No es que Kirchner o Bielsa ignoraran que en Cuba, como en todas las dictaduras comunistas, se violan flagrantemente los derechos humanos, sino que prefirieron renunciar a los principios a cambio de tener buenas relaciones con La Habana.

¿Por qué Castro, aunque fuera por cálculo político, no recompensaba el gesto de Kirchner y permitía la salida de la doctora Molina? Dos son las razones que explican esta terquedad, y vale la pena explicarlas, porque ejemplifican con toda claridad la naturaleza de la dictadura más larga que registra la historia escrita del hombre: por ahora, casi cuarenta y seis años de ininterrumpida mano dura.

La primera tiene que ver con la manera con que Castro se relaciona con Cuba y con los cubanos. El país y sus once millones de ciudadanos son su patrimonio particular. Le pertenecen. Él -ni el Partido Comunista, ni el gobierno- decide si durante quince años los cubanos deben pelear en guerras africanas, participar en aventuras intervencionistas en cincuenta países, Argentina incluida, o enviar quince mil médicos y otros tantos policías a Venezuela a consolidar el poder de un satélite lleno de petróleo. Él, nadie más, decidió convertir a Cuba en un eslabón del imperio soviético, y cuando ese experimento, felizmente, se deshizo, él, contra el criterio de miles de sus partidarios y las esperanzas de todo el país, se negó a buscar una salida política y un tránsito hacia la democracia que permitiera que los cubanos abandonaran la miseria y la opresión en la que viven. Hilda Molina, sencillamente, es uno de esos once millones de juguetes que él tiene en el cajón para jugar cuándo y cómo le da su augusta gana.

La segunda razón -según médicos del CIREN- es más íntima y secreta: Hilda Molina, debido a su especialidad, probablemente sabe algo muy incómodo de la deteriorada salud mental de Castro, quien sufrió el primer espasmo cerebral en 1989, punto de partida de una creciente decrepitud que ya no hay forma de esconder o disfrazar: olvidos, repeticiones inmediatas, incoherencias, "ausencias", gesticulaciones extemporáneas, ataques de ira y otras manifestaciones de senilidad progresiva que tiene angustiada a toda una estructura de poder incapaz de colocarle una camisa de fuerza o de hacer otra cosa que no sea aplaudir y asentir con una mueca risueña.

Este triste episodio debe servirle al gobierno argentino para entender que es imposible tener aliados arbitrarios e irracionales. Además, ¿por qué hacer ese sacrificio inútil? Durante casi medio siglo, el gobierno de Castro ha perjudicado a los argentinos como ningún otro del mundo. En los sesenta, envió guerrillas y "lavó" dinero de secuestros; en los setenta, se alió con los militares en el terreno diplomático para bloquear las denuncias de los demócratas de la oposición; en los ochenta, financió, armó y adiestró a los atacantes de La Tablada, en el momento más frágil de la recuperación de las libertades; en los noventa, insultó sin el menor decoro a los dos presidentes electos del país. Y durante casi todo ese periodo, claro, acumuló una deuda de mil quinientos millones de dólares que ni paga ni piensa pagar. Francamente, averiguar por qué el presidente Kirchner quiere ser amigo de un personaje con esta conducta es un misterio absolutamente insondable.

Fuente: www.hacer.org

Los "secretos" de Hilda

Por Pablo Alfonso

Si fuera necesario demostrar el carácter vengativo de Fidel Castro y la mezquindad de su dictadura, el caso de la doctora Hilda Molina bastaría para probarlo.
La reconocida neurocirujana espera en La Habana, desde hace diez años, viajar a Argentina para reunirse con su hijo, el también neurocirujano Roberto Quiñones Molina y conocer a su nuera y sus dos nietos.

La autorización para esa salida del país depende directamente de Castro. De él provienen las reiteradas negativas que el régimen cubano le ha dado a numerosas figuras políticas, que han intervenido en favor de la doctora Molina a lo largo de una década.
El pasado viernes se conmemoró un nuevo aniversario de la proclamación por Naciones Unidas de la Declaración Universal de Derechos Humanos. A propósito de la fecha vale la pena recordar el caso de la doctora Molina.

Por eso y porque hace unos días el presidente argentino Nestor Kirchner, envió una carta a Castro pidiendo que deje viajar a Molina a Buenos Aires. No es la primera vez que lo hace. En diciembre del 2003, Kirchner pidió también lo mismo, sin resultados.

¿Quién es la doctora Molina? ¿Por qué la dictadura cubana no la deja salir del país? ¿Posee acaso secretos inconfesables de la dictadura castrista? ¿Tienen algo que ver con los criterios de Molina sobre las incursiones del narcotraficante norteamericano, Robert Lee Vezco -ahora encarcelado en la isla-, en la industria biomédica cubana? ¿O se trata, simplemente, de una mezquina venganza de Castro?

Molina, de 61 años, fundó y dirigió desde 1989 el Centro Internacional de Restauración Neurológica hasta que renunció y rompió con el régimen en 1994 "respondiendo a los dictados de mi conciencia y mi corazón", según explicó entonces en una carta abierta. Renunció también como diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular cargo para el cual había sido electa, "en reconocimiento a mi labor científica", como indicó en la misma misiva.

Como científica Molina es una reconocida pionera internacional de implantes en el cerebro para combatir el mal de Parkinson. Se ha expresado contraria al uso en Cuba de tejidos de fetos humanos para los extranjeros que pagan el injerto en moneda dura.

En su condición de directora del Centro, Molina trabajó en un programa de atención integral al envejecimiento, concebido y diseñado por ella, en particular en la obtención de una crema estimulante para masajes destinados a la restauración biológica geriátrica.

Como otros cubanos de su generación Molina fue en su juventud una firme defensora de la revolución cubana. En los años 60 formó parte de las fuerzas armadas por cuatro años y después de graduarse de la escuela de Medicina, en 1974, estuvo más de dos años en Argelia como parte de un contingente médico que Cuba envió a esa nación norafricana.

Mucha agua ha pasado por debajo del puente desde entonces. Tanta, que el argumento esgrimido por la dictadura en casos semejantes, es ridículo. ¿Qué secretos puede poseer Hilda Molina? ¿Cuáles serían los trastornos que esta científica pudiera ocasionarle al país en razón de las responsabilidades científicas que ejerció?

"Considero extraordinariamente ilógica esa posición del Gobierno cubano, pues soy una persona que lo único que he hecho en este país es trabajar", declaró esta semana Molina a la agencia EFE en La Habana. "No soy, ni nunca me sentí, política, di lo mejor que pude hasta un momento en que sentí que discrepaba con cuestiones básicas relacionadas con mi profesión y específicamente con mi Centro".

Castro ha ejercido su poder dictatorial en Cuba como un sistema de premios y castigos. Trata a los a los cubanos -sobre todo a quienes se le oponen-, como siervos de un desaparecido sistema feudal.

De ahí que cuando quiere obtener alguna ventaja ofrece a cambio la libertad de algunos presos políticos o permisos de salida del país a sus rehenes favoritos.Esperemos que en esta ocasión, cuando la dictadura trata de recomponer sus deterioradas relaciones exteriores, el pedido del presidente Kirchner no caiga en saco roto.

Fuente: Miami Herald en Español
Nota: Para mayores precisiones sobre los "secretos" de Hilda, El disidente recomienda la información suministrada por la fundación Lawton.

lunes, diciembre 13, 2004

Ya nos acostumbramos

"Una nación que intente prosperar a base de impuestos es
como un hombre con los pies en un cubo tratando
de levantase estirando del asa"

Winston Churchill

"La gente se muere de hambre porque
el gobierno los machaca con sus impuestos".

Lao Tze

El brillante ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires sentenció este domingo que debíamos acostumbrarnos a convivir con el delito. Sería la perfecta respuesta al subsecretario de Ingresos Públicos bonaerense, Santiago Montoya, quien en el marco de un operativo "tormenta de verano" anunció que allanará cajas de seguridad, indagará números telefónicos y controlará la salida hacia el exterior de deudores del fisco provincial. Moraleja de la semana: los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires deben resignarse a vivir en la inseguridad, pero deben pagar como si se los protegiera.

Montoya llamó a esta campaña fiscal perversa "tormenta de verano", en alusión claro al operativo "tormenta del desierto" llevado a cabo por Estados Unidos en la primera guerra con Irak. Toda una paradoja de la Argentina K bizarra en la que nos toca vivir: "derechos humanos" para los criminales, guerra contra los deudores de impuestos.

Otra paradoja es que hay deudores y deudores. Una cosa es deberle a la provincia por impuestos (es decir, deberle al señor Solá plata de uno) y otra cosa es deberle plata que la provincia graciosamente prestó (es decir, deberle plata que sí es de la provincia). Ahí podría decirnos el licenciado Jorge Sarghini, presidente del Banco Provincia de Buenos Aires, que debemos acostumbrarnos a vivir con amigos del poder a los que se les regala la plata que se les prestó.

No hay guerra declarada contra los Soldati, Gualtieri, los dueños del Showcenter, cuyo gerente financiero era el señor Machinea. A ellos se los beneficia con un fideicomiso formado para transformar en patrimonio propio de los deudores las fortunas que pertenecen al erario público (y que antes pertenecían, valga la reiteración, a los que pagan impuestos). La guerra es, como siempre en la Argentina K, contra los indefensos. Ni los piqueteros oficiales como el señor Luis D'Elía se quejan del tratamiento a los deudores del Banco Provincia, botín de guerra de la peor lacra política del país.

Ese estado provincial, causante del corralito con sus agujeros financieros, causante del derrocamiento de Fernando de la Rúa, capital nacional de los negocios ilegales, tierra fértil para el delito, paraíso de las patotas llamadas "piqueteros", que ofrece un sistema educativo calamitoso dominado por sindicalistas de la peor calaña dedicados a la huelga, es el que nos dice que los que no pagan para que esa fiesta continúe son en realidad los únicos malos de esta película de terror.

Entre las falacias fiscalistas que hacen que las víctimas colaboren con sus victimarios, se dice que el que no paga obliga a los otros a pagar más. Es algo parecido a decir que en un campo de concentración los carceleros podrían quejarse porque algunos prisioneros no quieren pagar su estadía. Algunos la pagan, pero no es que se hacen cargo del "incumplimiento" de los otros, sino de la voracidad del cobrador.

En síntesis podemos concluir: es mucho más fácil acostumbrarse a convivir con el delito que con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Se dijo:


Pregunta del diario La Nación: Daría la impresión de que usted quiso despegarse del tema de los fondos depositados en el exterior cuando anunció que los repatriaría.
Respuesta: Están por llegar 86 millones para construir un fideicomiso para construir un gasoducto. Y también llegarán 38 millones de dólares más, (el resto) lo traeremos en cualquier momento...

Respuestas del gobernador
de Santa Cruz

Sergio Acevedo



Al señor gobernador no se le cae la cara. Durante la campaña electoral que lo llevó a ocupar el cargo, prometió la inmediata repatriación del dinero que llevó el señor K al exterior tratándolo como si fuera suyo.
Después nos dijo que no podía traerlo hasta que la Argentina no saliera del default por temor a que fueran embargados por los acreedores, pese a que acababan de ser enviados de Luxemburgo a Suiza.
Ahora nos dice que entraron 86 millones que no sufrieron ninguna incautación de acreedor alguno. Señor Acevedo, con tanto dinero contrate a Steven Spielberg que es el único que podría escribir un guión que explique todos estos misterios y suene creíble.

De tapas en Madrid

En otros tiempos se mandaba a la mujer a lavar los platos, en cambio el señor K ha decidido mandar a la suya a arreglar los platos rotos. El problema es que la mandó al lugar equivocado; en este caso a España para arreglar la deuda con el FMI.

En su forma básica de pensar, el presidente en serio razonó de la siguiente forma: El titular del FMI Rodrigo Rato es español. Los ciudadanos de los países deben obedecer a los gobiernos porque si no los gobiernos los aprietan. La independencia del FMI respecto de su propio titular y de España, es puro cuento, casi como la independencia del Banco Central argentino. España tiene un rey, eso del parlamento y demás está de adorno, es evidente que el mandamás hace lo que quiere. El señor K creyó que el rey de España, como él mismo hace en la Argentina, con una buena apretada podría obligar a Rato a rendirse a los deseos de la patota que preside.

No hablaría nunca con el señor Aznar, que es en todo caso el verdadero referente político de Rato. El es filo-marxista y por lo tanto no hace negocios capitalistas con gente de derecha. Si el rey pudiera hablar se llevaría una sorpresa, pero para fortuna de don Néstor, está sólo de adorno.

Como es habitual en él también olvidó el mal trato que hace sólo un par de semanas le dispensó al monarca español en Rosario, y el trato que se le dio a las empresas españolas durante el inicio de su gobierno, antes de "arreglar".

Hay un método más simple de cancelar la deuda con el FMI como es la aparente intención del gobierno argentino. Se golpea la puerta de la caja y se entrega el cheque. Claro que esa metodología no le permitiría a la primera dama aprovechar las ofertas del Corte Inglés.

Seguimos dando la nota en el mundo, pero no hay nada de qué avergonzarse. El prestigio sólo lo pierde el que lo tiene.

lunes, diciembre 06, 2004

¿A quién le importa?

La exposición de León Ferrari en la Recoleta con figuras como la imagen de Cristo dentro de una licuadora, es algo más que un agravio a una religión, en este caso la mayoritaria. Se enmarca en el espíritu autoritario que no tolera ninguna expresión de devoción fuera del proyecto colectivista. Los marxistas siempre han visto a Dios como un competidor.

Son varios los actos de los últimos años tendientes a debilitar o humillar al catolicismo. Desde el retiro de una imagen de María en Tribunales hasta esta muestra de Ferrari que si no fuera por este contexto, no pasaría de ser uno de tantos bodrios hechos en nombre del arte pero en realidad limitado a la explosión de un resentimiento personal.

Debe preocupar que cualquier religión sea perseguida. No porque sea la propia o porque uno tenga una y no quiera que la intolerancia le alcance. El problema es que su persecución es síntoma del avance de tendencias totalitarias que no soportan ningún tipo de introspección.

Por supuesto que en nombre del cristianismo se han hecho barbaridades y existe el derecho a criticarlas y darlas a conocer. No es esa la intención de esta muestra hecha en un lugar público. El marxismo ha perseguido siempre al cristianismo, en China, en la Unión Soviética y por supuesto en Cuba y lo ha hecho por motivos muy distintos a los pecados católicos y con metodologías que superan con creces a cualquiera de ellos. Una costumbre de los militantes comunistas cuando funcionaban los colegios católicos era entrar a las aulas, descolgar imágenes cristianas (al menos no recurrían a un Bendini para hacerlo) y desafiar a los estudiantes diciéndoles que ellos nunca habían visto a Dios, pero si en cambio a Fidel Castro. El único dios para el comunismo es el propio dictador.

El marxismo en la Argentina sigue tanteando a la sociedad civil y lo hará hasta que encuentre resistencia. No hay mucha por ahora. En este caso a lo sumo se han formado grupos de oración. Ferrari expone sus insultos a las creencias trascendentes mayoritarias en público y la respuesta se hace en privado.

Parece que se hace algo, pero no se hace nada. No se promueve una manifestación masiva tan libre como la de Ferrari, en sentido contrario, no se hace un petitorio para destituir al secretario de cultura, simplemente se reza, como si fuera Dios el responsable y el único que puede hacer algo contra la fauna izquierdosa que ha puesto a la mayoría del país en retirada simplemente exclamando ¡buh!

Hace veinte años Raúl Alfonsín intentó un avance estatal sobre la educación religiosa a través de un hipócrita "Congreso pedagógico". La reacción fue virulenta y pacífica a la vez. Una masiva participación civil impidió que se atentara (más) contra la libertad de educación. En ese entonces los resortes que mantienen a una sociedad en movimiento estaban todavía en su lugar. Hoy se reza como se haría frente a un fenómeno natural e inevitable o en medio de una sangrienta e invencible dictadura.

Hoy en día, en lugar de eso, algunos representantes de la Iglesia declaran su amor por Alfonsín, como el señor Laguna (lo llamó en Página 12 "el mejor presidente lejos"). Este sujeto que suele abusar de su sotana para hacer tomar partido a Dios por sus favoritos políticos, que dijo haber conocido a "los pobres" hace pocos años (algún día conocerá como se sale de pobre, aunque no le haya tocado nunca hacer sudar su generosa frente), se pronunció por la despenalización del aborto de manera ambigua, como todo en él, y no tuvo vergüenza en lamer las medias del señor K.

Muchas cosas han cambiado en veinte años, pero algo sigue igual: Dios, aún para los que crean en él, nunca viene a hacer nuestro trabajo.

Se están dando cuenta

Horacio Verbitsky, fue líder de la inteligencia de la agrupación terrorista Montoneros con la que se identifica el oficialismo. Actualmente es titular de la organización política CELS que audita desde una escala de valores de ultra izquierda varias áreas del Estado y cuenta con mayor poder que el propio Congreso de la Nación, que pasa por una etapa de profundo relax.

Verbitsky sabe vivir bien. No distribuye su riqueza (¿qué marxista lo hace?), aunque el hecho de que los demás vivan en lugares tan elegantes como él (la coqueta esquina de Juncal y Pueyrredón) es según el criterio que a fuerza de muchos dólares sus innumerables empleados difunden, la verdadera causa de la delincuencia. La culpa por el delito es de las víctimas que obligan a los criminales a delinquir por el sólo hecho de no haber entregado voluntariamente sus bienes antes del atraco. El que no piense esto, además, es nazi.

Su principal destino turístico no es la gran favela de Cuba sino los Estados Unidos, en donde fue considerado vocero de la prensa argentina y transmisor único de las verdades locales durante toda la década del noventa. Allá los norteamericanos con su ceguera, porque gran parte de quienes lo escuchaban lo hacían de buena fe. Con la fachada de la organización "periodistas" disuelta ahora después del escándalo Nudler, Verbitsky fue incluido como fuente oficial del senado norteamericano en materia de libertad de expresión.

Su último periplo por los "states" no fue tan feliz según contó Offnews.info. En una conferencia hecha en el edificio del senado en Washington recibió fuertes críticas por su actual papel de prensa oficial ("partidista y militante" se lo llamó) del gobierno autoritario de Néstor Kirchner.

Verbitsky sufre la misma crisis que otros compañeros de la ruta antinoventista. El colapso de la Alianza, la cooptación de Poder Ciudadano, el papel absurdo de muchas ONGs que hablaban de problemas institucionales pero en plena revolución se entretienen con la lista sábana y la oposición que hacía pulcrismo durante el gobierno de Menem pero deja escapar los elefantes sin abrir la boca. Todo ese gran conjunto pro nada, sino unidos por el antimenemismo, padecen ahora el inicio del post post menemismo. La etapa en la que estar en contra de Menem ha dejado de darles de comer.

Luces y Sombras de las recientes liberaciones en Cuba

por Celso Sarduy Agüero
Editor de Tema Libre y Noticuba Ed. Buenos Aires


Las recientes excarcelaciones de unos pocos presos políticos cubanos nos alegran profundamente por el alivio al sufrimiento personal de ellos y su familia. No por ello se debe sobredimensionar el papel desempeñado por el gobierno socialista español, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Tampoco debemos tomarlo como un gesto altruista del tirano Fidel Castro o de una preocupación especial por la disidencia cubana de parte de la flamante administración española, quien recientemente, durante los festejos del Día de la Hispanidad, a través de su canciller Moratinos, desairó a representantes de la oposición cubana, en una recepción organizada en la embajada española en La Habana.

Al contrario la preocupación central de ésta ha sido asumir el papel de abogado defensor de la dictadura cubana ante el resto de las países miembros de la Unión Europea, intentando por todos los medios plausibles que la Comunidad Europea levante las sanciones diplomáticas y económicas que le aplicó a la dictadura más antigua del Mundo a raíz de la Ola represiva conocida como la Semana Negra en Marzo de 2003.

En ese momento, pasaron a engrosar la varias veces centenaria lista del presidio político cubano alrededor de 75 disidentes que fueron sometidos a parodias de juicios y sentenciados a condenas que van de los 15 a los 28 años de prisión por cometer crímenes tan horrendos como: fundar bibliotecas independientes, organizar sindicatos y partidos políticos o ejercer el periodismo independiente. Quienes hemos leído algunas de las actas de esas condenas nos sentimos espantados ante "elementos probatorios" tales como "poseer un fax" o una "copia de la declaración de los derechos humanos".

Estos opositores fueron condenados en definitiva por intentar ejercer sus derechos básicos más elementales, algo que resulta inadmisible para una tiranía cuyo sostén se basa claramente en el control absoluto sobre la ciudadanía, la desinformación y el terror de Estado.

Pero queda aún más que decir sobre el sistema represivo de Cuba: como si fuesen poco estas condenas, a los presos políticos cubanos no se les reconoce su condición de tales, comparten celdas con criminales de máxima peligrosidad, y purgan condenas en las cárceles más alejadas de sus hogares (aspecto no menor en un país donde las personas viajan en el volquete de un camión, distancias de centenares de kilómetros o pueden permanecer una semana durmiendo en el piso de una terminal ferroviaria a la espera de un boleto para viajar); muchas veces, después de sufrir este calvario los familiares del reo se encuentran con la prohibición de ver a su ser querido. Para completar el cuadro, aquel preso que no acepte la orwelliana "reeducación" que la magnanimidad del sistema le ofrece para reinsertarse en su cárcel ideológica, es sometido a prolongados períodos de aislamiento en celdas tapiadas, donde pierden la noción del tiempo, recibe una ración inmunda de "alimento" y se le niega la atención médica más elemental; con el fin de minar su salud física y sus reservas psicológicas y morales y condenarlo a un lento exterminio.

Esta amplia descripción de la situación que con tanta ligereza se trata en algunos medios, nos parece un hecho no menor que permite medir con mayor acierto lo que aquí está en juego: Aquí se trata de un intercambio de favores: el Tirano libera a cuentagotas unos pocos presos de conciencia, a cambio se oxigena, le levantan las sanciones, reactiva su economía, remodela su imagen externa y aparece a los ojos de la opinión publicada como un personaje magnánimo capaz de perdonar a sus enemigos.... A cambio, la actual administración española se queda con un crédito que está muy lejos de corresponderle. Castro ha cedido a la presión insostenible que las sanciones de la UE y los EE.UU. le han impuesto a su régimen y ha elegido hacer alguna concesión ante una administración amiga y armar un operativo de prensa que le permita a ésta última quedarse con el crédito.

Mientras tanto, puertas adentro, en las sombras de la Isla Cárcel, continúa encarcelando, torturando y asesinando, ahora con nuevo aire y más divisas que en el caso cubano siempre han significado: más terror y más represión... Así permanece desde hace décadas inamovible en su reinado, acercándose ya al medio siglo, lo cual además de un record de permanencia en el poder en términos absolutos es una vergüenza para la humanidad, y no sólo que se tolere internacionalmente esta situación ya entrado este siglo XXI, sino que para colmo se coquetee con esta clase de regímenes aberrantes por trasnochados resabios ideológicos.

No caigamos en la ingenuidad de pensar que gracias a la tolerancia y el diálogo de la administración Zapatero se pueda vislumbrar algún tipo de apertura en Cuba, no cedamos a la presión propagandística de algunos medios que pretenden hacernos tragar la "inocentada" de que Castro sólo necesitaba que le acaricien la cabeza y que Zapatero llegó a la historia de occidente para lograr "convertirlo" en un ser humano respetuoso de las ideas ajenas...!!!!

Lo sucedido demuestra todo lo contrario! Castro ha cedido gracias a las presiones de la Unión Europea, que en su momento, haciéndose eco de las gestiones del ex-presidente José María Aznar para condenar la tiranía cubana, se decidió a dejar atrás "exhortaciones" y "llamamientos a la democratización" y aplicó SANCIONES económicas y diplomáticas muy concretas sobre el régimen de La Habana.

Estas sanciones, junto a las que mantiene firmemente los Estados Unidos de América se convierten en la única soga posible para ahogar a este sistema totalitario que aún subsiste en América Latina y que se da el lujo, a costa de la hambruna y la ruina de sus ciudadanos, de exportar ideología y minar al resto del continente con esa plaga mortal para el resto de las naciones.

El tirano está jaqueado económica y políticamente y, con excepción de las administraciones distraídas -o en algunos casos cómplices- de Latinoamérica, le quedan pocas puertas que golpear. Sólo con más presión saldrán en libertad los cientos de presos políticos que hoy abonan en la cárcel la libertad que Cuba tiene derecho de ejercer. Sólo con fuerte presión y concretas sanciones y sólo entonces, saldrán todos los presos políticos en libertad y podrán quedarse en Cuba, sin verse obligados a partir hacia el exilio forzoso condenados a elegir entre el silencio, las rejas o la expatriación.

La verdad se ha demorado, pero hoy, con estos acontecimientos más que nunca sale claramente a la luz: la esencia estalinista criminal del régimen que Cuba soporta desde hace casi medio siglo, es cada día más difícil de ocultar a los ojos de todo hombre de buena voluntad en el Mundo y queda claro que la única forma de deshacerse de este monstruo es presionarlo aún más... hasta que reviente.