lunes, noviembre 29, 2004

Superproblemas

Oposición en retirada

Un ejemplo de la relación del señor K con el Congreso es la actitud de algunos servidores de reparto con los que cuenta, como el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y entusiasta aspirante a Canciller Jorge Argüello. Este neo oficialista que llegó a la Cámara de Diputados apadrinado por Mauricio Macri, es uno de los tantos políticos capaces de pasar de derecha a izquierda sin detenerse siquiera en el baboso centro, no bien huelen a sillón.

Sería bueno conocer de boca del propio Macri cómo fue que su criterio "eficientista" a la hora de seleccionar nombres para sus listas con "los mejores hombres vinculados a la gestión", derivó en este cúmulo de bochornos que no significaron otra cosa que aportes al delirio progresista tanto nacional como de la Ciudad.

Si no, tenemos a los diputados de Bussi y de Patti, prestando el quórum a último momento, para que el señor Jefe de Gabinete cuente con las facultades suficientes para manejar los fondos públicos como propios.

El cuadro se completa con los legisladores de Recrear que apoyan el aumento de empleados del ex Consejo Deliberante (hoy consejo delirante), expropiaciones, homenajes a Perón y propuestas para colegiar obligatoriamente a los vendedores de departamentos en perjuicio de los consumidores.

Podríamos agregar en el mismo espectro "centrista" que nos legó "la nueva forma de hacer política" que se le propuso al país desde la década del 90, el escandalete de Poder Ciudadano, esa institución que por aquellos años se dedicaba a hurgar en los ingresos de los políticos haciendo culto a la "transparencia", pero tuvo que deshacerse de su presidente Mario Rejtman Farah al descubrirse la turbia realidad de que cobraba una jubilación de privilegio.

Si somos más amplios veremos que otras luminarias de estilo similar como Gustavo Beliz, que terminó sirviendo a un gobierno montonero en sus peores propósitos de capturar a la Corte Suprema de Justicia o al propio Cavallo que llegó al poder en su momento para demostrar que el país podía seguir de fiesta si se lo ponía a cargo de un buen animador, como él mismo, aunque no lo logró.


El señor K ya tenía superpoderes

Esto es casi todo lo que hay fuera del oficialismo, además del radicalismo residual. En semejante contexto, se puede explicar la facilidad con la que el oficialismo obtuvo los mentados superpoderes. Lo que no se sabe con exactitud es para qué los necesita, si la única pelea entre propios y extraños es para ver quién concede más. K ya estaba en situación de superpoderoso porque carece de oposición.

Podríamos explicarlo todo, como este mismo sector lo hizo años atrás, en las malas conductas de las personas. Pero eso además de ser un ejercicio inútil, nos llevaría a la confusión otra vez de creer que el país necesita un "que se vayan todos". Se fueron muchos, vinieron otros y estamos en el mismo lugar.

La derecha que no quiere llamarse derecha carece de proyecto. En 1994 se transformó una Constitución liberal en otra socialista pero ese sector se limitó a hacer oposición desde el denuncismo vacío que le proponía la izquierda con objetivos mucho más claros y hablando de "gestión" y "eficiencia" a pesar de que carecen por completo de experiencia, se pierden rápidamente en los objetivos y a la hora de votar no tienen idea de qué los hace diferentes.

La desorientación está en las cabezas. Macri practica el "nadismo", la filosofía del vacío completo, con una verborragia guitarrera que ha superado con creces al radicalismo; Ricardo López Murphy, que probablemente sea el más liberal dentro de la oferta existente, ni siquiera se toma el trabajo de controlar que sus legisladores no aporten al socialismo nacional a diario y ha expresado su fe en el "estado de bienestar", al que debería demoler y es el punto más débil del populismo / progresismo. Sobisch, la esperanza sureña, se dedica a crear empresas del Estado.

El señor K sacude y sacude, pero no consigue despertar a una oposición razonable. El kakismo es en ese sentido el Pearl Harbor de una derecha en retirada por décadas, pero no logró hacer reaccionar a ningún gigante dormido porque no lo hay.


La "deforma" del 94 y los superproblemas

La posibilidad del Jefe de Gabinete de manejar partidas del presupuesto a su antojo que ahora le acordó el Congreso, es parte de los estropicios que se derivan de la reforma de la Constitución en el año 1994. Las emergencias se resuelven en la Argentina dejando que los presidentes hagan lo que quieran, que es justamente el origen de todas las emergencias.

Desde que tales facultades fueron conferidas por primera vez a Cavallo, la Argentina ha pasado por los peores desastres, lo que bastaría para recordar que otorgar más poder a los gobiernos no ayuda precisamente a superar las crisis. Superpoderes es hasta ahora sinónimo de superproblemas.

Distinto fue el camino elegido por los constituyentes de 1853. También se encontraron con un país en problemas, pero el camino elegido para superarlo fue limitar el poder al máximo, rompiendo la inercia anterior de aumentar las facultades de Rosas con la esperanza de que por esa vía todo pudiera ser solucionado.

A ese período le siguió la mejor época de la Argentina que la convirtió de un desierto a una alternativa a Estados Unidos para las masas inmigratorias de Europa.

Grandes gobiernos han sido fruto de mínimos poderes. Gobiernos pequeños en lo intelectual y moral y grandes fracasos han sido la consecuencia de superpoderes.

Se dijo:

"El libre comercio no es lo esencial del Mercosur, sino que es una herramienta para lograr el desarrollo económico de sus miembros."

Juan Pablo Lolhé
Embajador argentino en Brasil


El "Mercado Común del Sur" pretendía ser eso justamente que el señor embajador no considera importante, es decir un acuerdo para comerciar libremente entre las partes y acordar aranceles externos comunes. Suponemos que dentro de la redefinición total de los conceptos que propone el kakismo, lo esencial del MERCOSUR para el embajador deben ser los canapés de salmón, los cargos y los viajes, porque para ninguna otra cosa sirve un mercado común si el libre comercio no importa.

Un aporte a la propaganda de Castro

El secretario de deportes ha puesto el ojo en Cuba, donde se encuentra en viaje oficial para promover intercambios de entrenadores de distintos deportes. Obnubilado seguramente por la belleza del fracaso socialista o el romanticismo del terror interno, Claudio Morresi expresó a cuanto medio pudo, su deseo de ver a Maradona "sin publicidad" y ofreció exportar a Marcelo Bielsa y a Jorge Valdano, a cambio de entrenadores de otros deportes como el boxeo provenientes de Cuba.

Es lógico que el gobierno cubano haya realizado este tipo de intercambios, porque Castro dispone de las personas como si fueran sus mascotas. Lo que no se entiende es si Morresi sabe que vive en un país donde hasta los técnicos progres manejan su vida por sí mismos o por sus representantes y no requieren gestión oficial alguna al respecto.

Tal vez tomemos el asunto demasiado en serio y este viaje no tenga otro fin que el de hacer un poco de turismo con alguna excusa que sirva para justificar los viáticos oficiales, pero lo que es seguro es que el gobierno argentino sigue aportando a la propaganda de un régimen criminal que persigue a la oposición y tiene sumido a su pueblo en la edad media.

lunes, noviembre 22, 2004

Ojalá fuera un cuento chino

El señor K probándose un sombrero en Costa Rica podría convertirse en la imagen oficial del gobierno argentino. Con cualquier sombrero y aunque haga el ridículo, reduce sus dogmas ideológicos setentistas a un cúmulo de caprichos mezclados confusamente con agresiones a sectores indefensos.

La Argentina se ha convertido en un país tan poco serio desde el derrocamiento de Fernando de la Rúa que se puede anunciar la llegada de los reyes magos para salvar todos los estropicios hechos por el país de una sola vez, sin que se produzca la más mínima zozobra política o resuene la indignación popular. Nada hay más fácil de vender a una Argentina no carente de educación sino mal educada, que la gratuidad. Todo lo roto se arreglará siempre con un toque de varita mágica.

Los 20 mil millones de dólares que llegarían desde China se convirtieron en negocios con el Estado. En ese sentido poco tendrían de novedad. La Argentina está ya agobiada por una deuda externa gigantesca, de modo tal que varias veces esos millones han llegado al país antes y hasta ahora no han significado más que problemas. La Unión Soviética ha sido más generosa con Cuba durante toda la guerra fría que lo que promete ser el comunismo Chino con nosotros.

El kakismo está a favor de su propio endeudamiento y en contra del de sus antecesores (algunos). Quiere inversiones extranjeras arregladas con el poder, pero no inversiones hechas privadamente. No está dispuesto a garantizar seguridad jurídica para que cualquier empresa privada realice cualquier negocio en la Argentina, pero sí lo está para dar seguridad política a quienes lleguen a un acuerdo con él y le respondan.

En cualquier país bananero hay inversiones extranjeras, inclusive son las que los reciben con mayor facilidad. El problema es que invierten en los gobiernos, hacen negocios con quienes ostentan la fuerza y se aseguran de una manera más directa su rentabilidad repartiendo sobres entre las lacras humanas que los dominan. El progreso de los pueblos se logra cuando personas sin influencia política realizan intercambios con otras personas sin influencia política buscando obtener un beneficio de manera limpia. Para el gobierno estas inversiones no controladas son las que deben ser perseguidas; necesitamos a los políticos para que los negocios se santifiquen.

El kakismo rechaza "la invasión" de productos extranjeros, salvo que provengan de países "amigos". Mientras sus negociados mantengan un halo izquierdoso, la idiotizada progresía local seguirá saltando de alegría por la recuperación tardía de una utopía fracasada.

Durante los estigmatizados años noventa economistas aislacionistas y sindicalistas combativos rechazaban el embate de juguetes chinos, usados como símbolo de la "apertura indiscriminada" del comercio (que en realidad fue una tímida apertura). En nombre de ese tipo de nacionalismo de chucherías se cambió "el modelo", pero ninguno de los protestones de entonces puso el grito en el cielo, cuando el gobierno cambió un acto de propaganda como el anuncio confuso e indefinido de inversiones para tapar el impacto de las bravuconerías de la semana anterior, por el reconocimiento del carácter de economía de mercado a China, con lo que se aceptarán los costos internos chinos a los efectos de eventuales planteos de dumping. El motivo es sencillo: el nacionalismo de chucherías es y ha sido siempre una máscara para tapar negocios sucios con el poder a costa de los consumidores. Los que permanecen en silencio hoy, tienen suficientes incentivos para no hablar.

Todo lo acordado con China está en contra de los dogmas esgrimidos por el gobierno para llevar a cabo su revolución oral. Los juguetes chinos alegrarán la vida de los chicos argentinos, pero aquí no se instalará una sola fábrica. Ni siquiera una tintorería nueva.

Se discutió la cuestión como si hubiera una parte de esos acuerdos muy beneficioso: las benditas inversiones; y otro que fue una concesión: la mayor apertura comercial con China a partir del reconocimiento del estatus de "economía de mercado".

Para este capitalismo prebendario construido por lo que queda de la militancia comunista de la década del 70, ese conflicto es lógico. Las inversiones fortalecen al Estado y la apertura complica la vida de la plaga de acomodados que se enriquecen mediante prohibiciones y conspiraciones contra el consumidor.

Un dirigente de la Unión Industrial quiso ironizar sobre el acuerdo comercial, diciendo que si se incluyeran los automóviles hasta los piqueteros andarían en un auto chino. Imposible un ejemplo mayor de la escala de valores que esconde el proteccionismo. La capa más pobre de la población es la primera perjudicada por el proteccionismo y los protegidos no soportarían que accedan por sí mismos al bienestar.

El día que los piqueteros tengan autos chinos podremos festejar doblemente: por la posibilidad de una capa importante de la población de acceder a mayor cantidad de bienes, y porque podremos darnos el gusto de cortarles las calles nosotros a ellos.

Se dijo

"El abaratamiento de los artículos indispensables para la vida, no condenaría a muerte a ciertas industrias embrionarias, porque cuanto más barata fuera la vida para el obrero, mayores serían sus esfuerzos para que la industria en que ganaba su sustento llegara a todo su apogeo. ¿Es justo, es legal, es equitativo, despojar a la colectividad, para que vivan media docena de industrias?"

Leandro N. Alem
"El Argentino", 27 de agosto de 1894
Libertas, n° 11

El cuento cubano

Miguelito es un niño que se sienta a mi lado mientras espera que salga su padre de una oficina en uno de los destruidos edificios de La Habana. Le pregunto si va a la escuela, y me responde de manera inmediata que en Cuba la escuela es gratis, "tú no pagas nada, ¿sabes?", insiste.

Llevaba un día apenas en el país y lo que había observado ya era suficiente para tener una idea del alto costo que semejante gratuidad tenía para los cubanos.

Tampoco se pagaba por la escuela -de manera directa, porque gratis no es nada- antes de la mítica revolución en la propia Cuba y tampoco se paga en buena parte del mundo, pero cómo se iba a enterar este chico de semejante cosa si la mentira permanente es consustancial con el régimen, viene unida a él como un algo inseparable. El aislamiento informativo al que somete al pueblo, le permite al dictador hacer propaganda con nada.

"Bush es un señor muy malo" me dijo Miguelito, de solo diez años. Mientras los niños de los países normales juegan con una pelota o adquieren conocimientos útiles para su desarrollo, el régimen de Fidel los envenena con disputas de personas mayores. Y él está del lado de los adultos que creen que pueden someter a los otros adultos, diciendo que lo hacen por el bien de la humanidad. Mientras escuchaba a este niño que me bombardeaba con últimos eslóganes, ya no pensaba en la educación gratuita, sino en que nadie paga por recibir publicidad en ninguna parte.

Sin embargo no pudieron destruir por completo los impulsos más naturales e inocentes de Miguelito, porque acto seguido me contó, sin que se lo preguntara, sobre el estado deplorable de los baños de su escuela y me interrogó acerca de si en la Argentina había juegos "Atari" (por averiguaciones posteriores entre entendidos pude saber que se trataba de un juego electrónico obsoleto). Me contó también que en Varadero, la burbuja preparada por el régimen para los turistas, había televisión con muchos canales con películas y programas para niños.

Los medios de comunicación son el reflejo perfecto de la naturaleza totalitaria del Estado cubano. Los noticieros son proclamas políticas con la misma sutileza que las de los piqueteros analfabetos de Buenos Aires. Tal el nivel de ?esclarecimiento? que recibe la población. Se suceden de forma permanente con "mesas redondas" que hablan de lo mal que está el mundo y lo bien que está Cuba; y de las misiones que Castro envía afuera de sus fronteras para "liberar" a la humanidad de esos padecimientos.

En la provincia de Granma se celebró una "Tribuna Abierta de la revolución". La población arriada como ganado agitaba banderas disciplinadamente sin ningún entusiasmo con caras adustas. Los "comandantes" presentes parecían algo pasados de ron pero seguían el ritmo de la canción "hay que cuidar a Fidel porque es nuestro salvador", interpretada por el "quinteto rebelde". Un espectáculo digno de la película "Bananas" de Woody Allen, en el que otros niños inclusive menores que Miguelito hacían criticas a la democracia norteamericana y explicaban que todos los males cubanos provienen del mismo lugar de donde en realidad llega el dinero con el que viven: Los Estados Unidos.

No puedo imaginar cómo estarían los baños de la escuela de Miguelito, porque todo lo que vi de Cuba se encuentra destruido como si hubiera sido bombardeada. Ni siquiera sé porque La Habana Vieja se llama así, porque no encontré una nueva.

Sí en cambio vi una ciudad como si hubiera sido abandonada medio siglo atrás y al socialismo en su cara más real: incapaz de construir nada y hasta de mantener lo que el limitado capitalismo que lo antecedió le dejó para que se regodeara en su "justa distribución" de la pobreza.

Qué es lo que admiran de este horror, de este crimen impune contra la humanidad que es el comunismo, los García Márquez, los Kirchner, los Bielsa, los Verbitsky, los Saramago. Tal vez les atrae el control policial de los "Comités de defensa de la revolución" en cada cuadra. O la propaganda totalitaria en cada rincón, a cada kilometro en la ruta, en cada edificio. Les gusta a lo mejor que los cubanos deban tomar tantas prevenciones antes de hablar. Disfrutan acaso del tratamiento privilegiado que se otorga a los turistas a costa de la esclavitud de los cubanos que reciben monedas mientras el gobierno se queda con su salario que pagan empresas extranjeras (inversiones, sí, como las chinas).

Nadie que conozca Cuba puede creer todavía en el socialismo, ni en que posea semilla alguna de verdad, o justicia, ni tan siquiera de la proclamada igualdad. Como mentira la excusa de "el bloqueo" es más cómica que el lacrimógeno "quinteto rebelde".

Todo indica que la naturaleza pronto se ocupará de Fidel. La muerte sí que nos iguala como no lo hace el socialismo. Tal vez por eso en nombre de esa utopía haya que apagar los impulsos vitales del ser humano.

LA PETICION DE LOS FABRICANTES DE VELAS

Por Frederic Bastiat (1801-1850)

En 1845 Frederic Bastiat, colocándose en la posición de los fabricantes de velas, se dirige a los legisladores franceses, refiriéndose a las políticas proteccionistas que hoy ciento cincuenta años después se siguen practicando, en estos términos:

De: los fabricantes de velas, mechas, linternas, candeleros, postes de luz, cortamechas y apagavelas. Y de los productores de sebo, aceite, resina, alcohol y, en general, de todo lo relacionado al alumbrado.

A: los Honorables Miembros de la Cámara de Diputados
.


Caballeros:

Ustedes están en el camino correcto. Se preocupan principalmente del destino del productor. Desean liberarlo de la competencia extranjera, esto es, reservar el mercado nacional para la industria nacional.

Estamos sufriendo la ruinosa competencia de un rival extranjero quien, al parecer, trabaja bajo condiciones tan superiores a las nuestras para la producción de la luz, que está inundando con ella el mercado nacional a un precio increíblemente bajo. Porque en el momento que aparece, cesan nuestras ventas, los consumidores se vuelven a él y todo un rubro de la industria francesa, cuyas ramificaciones son innumerables, se reduce hasta un completo estancamiento. Este rival que no es otro que el sol, sostiene una lucha tan inmisericorde contra nosotros, que sospechamos está siendo alentado en contra por el pérfido Albión[1], particularmente porque tiene por esa isla orgullosa un respeto que no tiene por nosotros.

Solicitamos pasen una ley exigiendo el cierre de todas las ventanas, puertaventanas, ojos de puerta, los cierres y persianas; en suma, todas las aperturas, huecos, rajaduras y fisuras a través de las cuales suele entrar el sol a las casas, en detrimento de las industrias leales. Con ellas - estamos orgullosos de decirlo - hemos equipado al país, el cual no puede, sin evidenciar ingratitud, abandonarnos ahora en tan desigual combate.

Si ustedes cierran tanto cuanto sea posible todo acceso a la luz natural, creando así una necesidad de luz artificial, ¿qué industria de Francia no será alentada en última instancia?

Si Francia consume mas sebo, tendrá que haber mas ganado y rebaños y, en consecuencia, habremos de ver un incremento de los campos fértiles, de la carne, la lana, el cuero y especialmente el estiércol, la base de toda riqueza agrícola.

Nuestros páramos serán cubiertos de árboles resinosos. Numerosos enjambres de abejas recogerán de nuestras montañas sus tesoros perfumados que hoy pierden su fragancia como las flores de las que emanan. Así, no habrá una sola rama de la agricultura que no experimente una gran expansión.

Lo mismo es cierto de la navegación. Miles de buques se dedicarán a cazar ballenas (por el aceite de ballena) y en poco tiempo tendremos una flota capaz de defender el honor de Francia y de satisfacer las patrióticas aspiraciones de los abajo firmantes.

Pero, ¿qué diremos de las especialidades de la manufactura parisién?. Desde ahora se contemplará el dorado, el bronce y el cristal en los candeleros, en las lámparas, en las arañas y en los candelabros, brillando en grandes espacios, comparados con los cuales los de hoy no son sino pesebres.

Se requiere poca reflexión, caballeros, para convencerse de que quizá no hay un sólo francés, desde el rico accionista de la compañía Anzin hasta él más humilde vendedor de fósforos, cuya condición no sea mejorada por el éxito de nuestra petición.

¿Nos objetarán ustedes que aunque nosotros ganemos con esta protección, al final no ganará Francia, porque el costo lo cubriría el consumidor?. Tenemos lista una respuesta.

Ustedes no tienen más derecho a invocar los intereses del consumidor. Lo han sacrificado dondequiera encontraron que sus intereses se oponían a los del productor. Por la misma razón deben hacer lo propio esta vez.

En realidad, ustedes mismos han anticipado esta objeción. Cuando se les ha dicho que el consumidor tiene algo que ganar en la libre importación de acero, carbón, ajonjolí, trigo y textiles, "sí", han respondido, "pero el productor tiene algo que ganar en su exclusión". Pues bien, si los consumidores tienen algo que ganar con la admisión de la luz natural, los productores tienen con seguridad algo que ganar con su prohibición.

Si ustedes nos garantizan un monopolio sobre la producción de la luz durante el día, en primer lugar tendremos que comprar grandes cantidades de sebo, carbón, aceite, resina, cera, alcohol, plata, acero, bronce y cristal para suministro de nuestra industria. Y, más aún, nosotros y nuestros numerosos proveedores, habiéndonos vuelto ricos, consumiremos mucho más y esparciremos la prosperidad en todas las áreas de la industria nacional.

¿Dirán que la luz del sol es un don gratuito de la naturaleza y que rechazar tales dones sería rechazar la riqueza misma bajo el pretexto de alentar los medios para adquirirla?

Si adoptan esa posición, sin embargo, ustedes darán un golpe mortal a su propia política. Recuerden que hasta ahora siempre han excluido los productos extranjeros porque y en la medida que se parecían a los dones gratuitos. Ustedes tienen sólo la mitad de la razón al aceptar las demandas de otros monopolistas por el hecho de admitir nuestra petición. Porque la nuestra está completamente de acuerdo con vuestra política establecida; y rechazar nuestras demandas precisamente porque están mejor fundamentadas que la de cualquier otro, sería un absurdo.

El trabajo y la naturaleza colaboran en varias proporciones en la producción de una mercancía, dependiendo del país y del clima. La parte con que contribuye la naturaleza siempre está libre de costo; la parte del trabajo humano es la que confiere valor y por eso se la paga.

Si se vende una naranja de Lisboa a mitad de precio que una naranja de París, es porque el calor natural del sol, que por supuesto está libre de costo, hace por la primera lo que la segunda debe al calor artificial, para el cual necesariamente hay que pagar en el mercado.

Así, cuando llega a nosotros una naranja de Portugal, uno puede decir que se nos ofrece a mitad de costo, o, en otras palabras, a la mitad del precio comparado con el precio de París.

Ahora bien, es sobre la base de ser semi-gratuita la naranja extranjera, que ustedes sostienen que su ingreso debe ser impedido. Se preguntan "¿cómo puede resistir la mano de obra francesa la competencia de la mano de obra extranjera, si es que la primera tiene que hacer todo el trabajo, mientras la otra sólo lo hace a medias, ocupándose del resto el sol?". Pero si el hecho de que la mitad del costo de un producto sea gratis los lleva a ustedes a excluirlo de la competencia, el hecho de que esté totalmente libre de costo, ¿cómo puede hacer que ustedes lo admitan en la competencia?. Ustedes no son consistentes o, de lo contrario, luego de excluir - por ser perjudicial a la industria nacional - lo que está libre de la mitad del costo, deberán excluir lo que es totalmente gratuito con mucha mayor razón y con el doble de entusiasmo.

Cuando un producto - el carbón, el acero, el trigo o los textiles - viene de afuera y lo podemos adquirir por un menor monto de trabajo que si lo produjéramos nosotros mismos, la diferencia (entre lo que pagamos y nos costaría) es como un don gratuito que se nos confiere. El volumen de este regalo es proporcional al monto de la diferencia. Es un cuarto, la mitad o tres cuartos del precio local. El regalo puede ser completo si es que el donante, como el sol cuando nos proporciona la luz, no pide nada de nosotros. La pregunta es si lo que desean para Francia es el beneficio del consumo libre de costo o las supuestas ventajas de una producción onerosa. Hagan su elección, pero sean lógicos.

Porque en tanto ustedes prohíban, como lo hacen, el carbón, el acero, el trigo, los textiles extranjeros, en la medida que su precio se acerca a cero, ¡cuán inconsistente sería admitir la luz del sol, cuyo precio es cero el día entero!
[1] Albión es Inglaterra. Hace alusión a la densa neblina londinense, que favorecería a los fabricantes de velas ingleses por impedir el ingreso de la luz natural.

lunes, noviembre 01, 2004

Recrear el socialismo

"Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación"

Artículo 20, inciso 2 de la Declaración universal de los derechos del hombre

"No soy de izquierda ni de derecha, sino liberal" dice Ricardo López Murphy a quien quiera oírlo cuando se le piden definiciones en temas cruciales. Tendrá ahora una buena oportunidad de demostrar esto último de acuerdo a cómo reaccione frente a la iniciativa de su bloque íntegro en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires: Carlos Araujo y Fernanda Ferrero, junto con los legisladores del Frente Compromiso por el Cambio Jorge Enriquez y Silvia La Ruffa, de propiciar la colegiación obligatoria (proyecto 901/2004) de martilleros y corredores inmobiliarios.

Los martilleros y vendedores de departamentos, de prosperar esta idea, tendrán que conseguir un permiso de trabajo, llamado matrícula, y así nuestros "liberales" se proponen esclavizarlos en un sistema colectivista y medieval, profundamente anti-liberal y contra el que han luchado históricamente los liberales tanto en el país como fuera de él.

Las corporaciones profesionales con patente estatal son mecanismos por los que los peces grandes se comen a los pequeños y dificultan el ingreso a los mercados de nuevos competidores.

Si esta iniciativa inconstitucional se aprueba, las transacciones de inmuebles entre particulares en la Capital Federal quedarán restringidas a las personas que se matriculen como corredores, quedando prohibido el trabajo que ejercen muchas personas en esa actividad de manera libre sin perjudicar a nadie.

Las excusas de los fundamentos son una perfecta reproducción de las argucias utilizadas en otros casos para otorgar a algunos una patente de exclusividad sobre una porción del mercado y someter a sus competidores: "El poder de policía", "la necesidad de control de la ética", "la protección del consumidor". Nunca un "curro" ha sido hecho en nombre del "curro" mismo, pero estas apelaciones no sirven para desmentir lo obvio: la intención de beneficiar a algunos que vivirán a costa de sus semejantes, la búsqueda de cerrar un mercado y ponerlo a disposición de gente cercana al poder tornándolo cautivo. Se habla de "garantizar los derechos de la sociedad" al mismo tiempo que se los pisotea.

Ningún cliente necesita de una mafia oficializada llamada "colegio público" para hacer responder a un inmobiliario por un acto impropio como invocan estos legisladores. Para ello tiene a su disposición tribunales de justicia imparciales. El método de juzgamiento por "pares" es una rémora medieval y fue como tal abolido por la Asamblea del Año XIII al derogar los fueros personales. Pese a eso, entre las violaciones a la constitución más difundidas en las últimas décadas estuvo la creación de estos colegios para todas las actividades, convirtiendo el mercado en una suma de cotos de caza. Lo novedoso es que esta vez lo proponen legisladores que dicen ser liberales.

Alguno de los fundamentos son dignos del Partido Obrero: (los consumidores) "no cuentan con una entidad que se haga responsable de los perjuicios ocasionados por estas actividades que carecen de todo control". Esta es una triple falsedad. Tienen a quien recurrir como cualquiera: al poder judicial que está para eso; este colegio nuevo no se "hace responsable" de nada, sino que ejerce funciones judiciales, y nada de esto está hecho en función del consumidor, sino en su contra, con el propósito de alejarlo de la oferta a la que recurriría si no existiese una ley como ésta. También se proponen estos legisladores no idóneos medir la idoneidad de los vendedores, algo que no requiere más que encontrar lo que el cliente quiere y que sólo a éste le incumbe.

La restricción de la oferta de servicios inmobiliarios llevará a aumentar las comisiones, revirtiendo el proceso iniciado a partir de la incorporación de Internet en estos negocios. La facilidad que este medio otorgaba para la oferta y demanda de inmuebles quedará prácticamente prohibida por esta iniciativa.

Mientras nos preguntamos si no son ni de derecha ni de izquierda, ni por lo visto liberales, qué son estos legisladores, dejemos a Juan Bautista Alberdi contestar este esperpento legislativo:

"Con la abolición de los privilegios de todo género, dejan de ser constitucionales las leyes que establecen gremios cuerpos y matrículas de trabajadores. Tales instituciones son tradición de las corporaciones industriales de la edad media en Europa, que pudieron ser útiles en aquel tiempo, pero que hoy constituyen privilegios ofensivos de la igualdad, designada como base de la distribución de los beneficios del trabajo, declarado libre para todos los habitantes del país. Las inmigraciones extranjeras no podrán dirigirse en busca de trabajo y de salarios a países donde sea preciso incorporarse en gremios, matricularse en corporaciones, someterse a cierta disciplina, para poder trabajar y ganar el pan".
Alberdi, Juan Bautista: Sistema Económico y Rentístico (cap. II, punto II)

"Por el derecho local de Buenos Aires, todo el trabajo está dividido en gremios o corporaciones inaccesibles (algunos de ellos bajo pena de ser destinados al ejército de línea) a todo trabajador que no hubiese obtenido de la policía política su inscripción en la matrícula correspondiente al ramo en que quiere trabajar. Hay matrícula de lancheros del puerto, matrícula de vendedores de carne, matrícula de abastecedores, matrícula de acarreadores de ganado, matrícula de cargadores, matrícula de peones, matrícula de comerciantes, matrícula de estudiantes, matrícula de abogados y médicos. Las puertas de esos trabajos y ejercicios están cerradas para todo el que no ha cuidado de proveerse de papeletas y salvoconductos de manos de la policía política, bajo cuya inspección corren los más de esos gremios industriales.

Por un decreto del gobierno de Buenos Aires, de 17 de julio de 1823, ningún peón puede ser conchabado para servicio alguno o faena de campo, sin una contrata formal por escrito, autorizada por el comisario de policía de la sección respectiva. La falta de esa solemnidad hace ineficaz el contrato; ni es admisible en juicio demanda alguna para la devolución de un salario anticipado."
Ibid (cap II, punto VII)

Página millones

Julio Nudler, el columnista del boletín oficial Página 12, desató un escándalo al hacer circular un mail en el que contaba que su última columna había sido censurada por referirse a aspectos oscuros de Claudio Omar Moroni, nuevo titular de la Sindicatura General de la Nación y lugarteniente del jefe de gabinete Alberto Fernandez, a quien debiera controlar. La nota de Nudler no encajaba ni con la identificación entre Página 12 y el gobierno, ni con los elogios y la defensa (forzada) de la independencia de Moroni hecha días antes por Diego Shurman en el mismo medio, ni mucho menos con la dependencia económica total del diario de la publicidad estatal distribuida sin escrúpulos por el kakismo entre quienes lo sirven. En el caso de Página 12, no es siquiera un eslabón más del clientelismo periodístico con el que el oficialismo mantiene engañada a la población, porque los directivos del diario y la facción gobernante no se diferencian, son lo mismo.


Libertad de prensa o derecho de propiedad

Julio Nudler, sin embargo, no fue censurado. El diario ejerce su derecho de propiedad y es a la empresa a la que pertenece la libertad de expresión, incluida la que ejerce para chupar las medias de los funcionarios. La empresa contrata periodistas a su gusto y placer porque elige incluir sus opiniones. Al periodista le queda la libertad de trabajar o no en el medio o ejercer su libertad plena de expresión por sí mismo. Página 12 simplemente le dijo a Nudler: en este diario ésto no se publica.

Esto de cualquier manera no se compadece con la posición izquierdista "cooperativista" sostenido por Página 12, que desde sus páginas ha sostenido que las empresas son malas y los medios deben ser conducidos por sus trabajadores. Pero aunque Página 12 no merezca que se defienda su derecho de propiedad, vale la pena hacerlo para preservar el principio que nos permite subsistir.


Delito 12

El problema de este episodio es otro, tal vez inclusive más grave que el de una censura. Página 12 recibe en proporción a sus lectores una cantidad de publicidad oficial desmesurada. Lo que se supone que busca esa publicidad oficial es difusión de los actos de gobierno. Dar al diario más publicidad de la que su tirada justifica, equivale a robarle al estado en beneficio de un particular. Es lo mismo que pagar un sobreprecio en un contrato administrativo, en este caso, un precio sideral, digno de Yacyretá.

Página 12 y cada uno de los beneficiarios de la "generosidad" oficial, así como los funcionarios que reparten esos beneficios, como es el caso del propio Jefe de Gabinete, defraudan a los contribuyentes y reparten dineros públicos como si fueran propios, en su propio beneficio.

Nudler no hace más que desnudar un vínculo que muy vestido que digamos no estaba.


Clientelismo

Como el sistema político, desde la revolución que derrocó a Fernando de la Rúa, dejó de basarse en la Constitución para sustentarse en la caja, el periodismo pasó a ser parte del sistema político y depende cada vez más de los deseos oficiales.

Otros medios en lugar de perder su libertad, la vendieron, casi siempre ahorcados por las urgencias económicas a las que la hecatombe política los condujeron. Pero Página 12 es el poder mismo que retira una tajada, no tan grande como los fondos de Santa Cruz, pero por cierto por guarismos nada despreciables.

Los periodistas de Página 12 deben agradecer al señor K haberlos convertido en lo que siempre quisieron ser: empleados del Estado.


Decepción de los incautos

También deberíamos liberar a Página 12 de las decepciones que muchos expresaron durante la semana, porque el problema no es del diario sino de quienes lo convirtieron en objeto de culto. Con las tristes medallas de haber nacido como órgano oficialista durante lo peor del alfonsinismo, haber cobijado en su seno a terroristas que atacaron el cuartel de la Tablada, estar formado por terroristas no arrepentidos de la década del 70, hacer una permanente apología del comunismo cubano y tapar sus crímenes, haber sido parte de la campaña de la Alianza y bendecirla hasta que se debilitó, Página 12 sólo puede ser la decepción del analfabetismo ilustrado argentino, que tanto nos acerca a ser un país africano.

Nudler también desnuda esto un poco más. Al tapar a Moroni y a Alberto Fernández, Página 12 exhibe pornográficamente cuán interesadas y poco creíbles eran sus preocupaciones por la corrupción de los 90. Si la corrupción como preocupación queda encerrada en la dinámica amigo/enemigo, entonces todas las investigaciones hechas hasta aquí pasan a ser más sospechosas que los propios hechos denunciados aún cuando algunas pudieran ser ciertas, o tener la importancia que se les dio.


Lo peor del boletín oficial

Difícil elegir lo peor de este episodio, pero el daño hecho al país por Página 12 (no en soledad por cierto) no estuvo dado ni por actos de censura, ni por el vaciamiento de las arcas oficiales, ni por el engaño a la población o la falsificación de denuncias, todos episodios lamentables que no dejarán una huella demasiado profunda en la historia. El principal pecado consiste en haber llevado a la población a un estado de analfabetismo cívico jamás visto, con una visión idílica del poder y de la política que costará muchos años superar.

Página 12 enseñó a los lectores que la política es algo puro y que nuestros fracasos se debieron a la presencia de impuros en la cima del Estado, llevando a la población a un nihilismo sin salida que puede resumirse en la frase infantil "que se vayan todos". Esto lo cree desde la extrema izquierda a la derecha vergonzante y es en gran parte el meollo de nuestra ceguera como sociedad. La sabiduría originaria de la Constitución Nacional, consistía en desconfiar del poder y por tanto limitarlo. La génesis del fracaso argentino consiste en creer y querer que el poder lo resuelva todo, porque es intrínsecamente bueno y está esperando la llegada de salvadores benevolentes. Los fracasos son producto así de la maldad de tales o cuales políticos y no de la estupidez de las reglas de juego y la permanente apelación al Estado.


La respuesta

La única respuesta del boletín oficial consistió en una de las tantas diatribas a las que recurren todo el tiempo. Es raro que no hayan recordado que Julio Nudler perteneció a la redacción de la revista Somos en pleno gobierno militar, porque a pesar de que eso no se compadecería con el hecho de que haya sido columnista estrella del diario, la izquierda nunca necesitó aplicarse a sí misma los parámetros que enrostra a los demás.

Ernesto Tiffenberg, director de Página 12 prefirió ensuciar a Nudler de otro modo, hablando de conversaciones para empezar a escribir en la revista XXIII, recientemente adquirida por el señor Spolsky. Después dedica los siguientes párrafos a exhibir el pedigree de Spolsky, incluyendo sus vínculos con gente de derecha que para Página es sinónimo de crimen. Uno no llega a explicarse que con "tan graves" vinculaciones Nudler no hubiera sido echado del diario en lugar de levantarse su columna, pero lo más llamativo es cómo a Tiffenberg se le escapó el peor de todos los antecedentes de Nudler: el hecho de haber trabajado en Página 12.

FANTASTICO NEGOCIO: El festival de indemnizaciones

Por Nicolás Márquez
Abogado y autor del libro La Otra Parte de la Verdad.

Artículo publicado en La Nueva Provincia

Aunque tardíamente, es de celebrarse que, en mayo de este año, el ministerio de Justicia por fin se dedicó a pulir los desacertados y desacreditados listados de desaparecidos durante la guerra antiterrorista de la década del 70, publicados en su momento por la Conadep (donde figuraban erróneamente la jueza Carmen Argibay, el Dr. Esteban Righi, el juez Alfredo Meade y muchas otras personalidades conocidas y desconocidas).
De este informe reciente, se reduce la cifra original (calculada en 8.960 desaparecidos) a 6.000 (de los cuales 900 pertenecen al período constitucional 1973/76, del que nunca se habla ni se investiga). De estos 6.000, según confesión expresa del jerarca guerrillero Mario Firmenich, la mayoría absoluta eran integrantes de las organizaciones terroristas, las mismas que entre 1969 y 1979 fueron autoras de 21.665 atentados subversivos (hechos y cantidades que fueron ratificados en la sentencia dictada el 09/10/85 por la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional - Cap. 1. Cuestiones de hecho. Causa 13).

No obstante, el Estado Nacional se ha dispuesto insólitamente a indemnizar muy jugosamente a los familiares de los terroristas caídos o desaparecidos durante nuestra guerra interna. Para tal fin, se sancionó oportunamente la Ley 24411, que en su increíble artículo 5 dice lo siguiente: "En caso de aparición de las personas mencionadas en el artículo 1º, se deberá comunicar esta circunstancia al juez competente, pero no habrá obligación de reintegrar el beneficio si ya hubiera sido obtenido". Es decir, aunque posteriormente se demuestre que esto fue una farsa y una estafa al Estado Nacional y al pueblo argentino, la "platita" ya está cobrada, no habrá sanción ni devolución alguna y, como dicen en mi barrio: "pito catalán".

¿Es muy osado pensar entonces que aquí se está escondiendo un fantástico negocio? Pues, ante lo desconcertante del artículo 5 de esta ley, es de suponer que para cobrar el dinero, previamente, el peticionante debe ofrecer fundamentos inexpugnables e indubitados de la situación fáctica y que la administración pública, por ende, debe exigir rigurosas pruebas que brinden certeza plena e inequívoca que avalen la efectiva desaparición, y que, por añadidura, el margen de "reaparición" es virtualmente nulo. Sin embargo, el artículo siguiente (Art. 6) dice: "En caso de duda sobre el otorgamiento de la indemnización prevista por esta ley, deberá estarse a lo que sea más favorable al beneficiario o sus causahabientes o herederos, conforme al principio de la buena fe".

Es dable aclarar que este último artículo es transcripto prácticamente de modo literal (ahora como artículo 3) en la muy reciente ley 25914 (que extiende las indemnizaciones a los hijos de los desaparecidos).

Pero el último episodio que se adjunta al gran festival de premios a todo el enjambre subversivo se forja a partir del resonante caso Susana Yofre de Vaca Narvaja (madre del jerarca terrorista Fernando Vaca Narvaja), cuya indemnización (aprobada por la "unanimidad automática" de la Corte) se funda, en este caso, en el exilio que su familia tuvo que padecer como consecuencia de la "persecución a que fue sometida durante la última dictadura militar" (sentando un peligrosísimo precedente que abre la puerta a un nuevo megadesembolso a favor del terrorismo supérstite).

Lo insólito de esto último es que la madre del mentado terrorista perdió a un hijo suyo en 1975 (pleno gobierno constitucional), perdió a su marido el 10 de marzo de 1976 (pleno gobierno constitucional), la familia se refugia en la embajada de Méjico el 23 de marzo (pleno gobierno constitucional) y Susana Yofre reconoce haber regresado al país en 1982 (pleno gobierno cívico-militar). ¿En qué quedamos: se escapa perseguida por el gobierno democrático y vuelve durante el gobierno de facto ? ¿Acaso se sentía más segura bajo el gobierno militar que bajo el gobierno constitucional?

Sin embargo, la prensa mayoritaria informa que esto se debe a un resarcimiento para los que sufrieron la persecución durante la "dictadura militar", aunque, como vemos, en el caso de marras, esto no fue así. De todos modos, es dable aclarar que los sobresaltos que la familia Vaca Narvaja pudo haber padecido fueron como consecuencia de las actividades criminales de Fernando, y no por otra causa.

Asimismo, si bien no se puede saber ni probar si los éxodos registrados antes y durante el gobierno cívico-militar fueron producto de la libre elección o de circunstancias forzosas, lo llamativo es que los emigrados no se instalaban en Cuba, Nicaragua, la URSS o China (países a los que tanto defendían), sino que generalmente se asentaron en países occidentales y capitalistas (no fuera a ser cosa que al sufrido progresismo transatlántico le faltare el confort y el buen champagne).

Pero, lo más dramático de todo esto es que seguimos ratificando nuestra condición de país poco serio: ¿qué pasaría si el presidente de España, Rodríguez Zapatero, dispusiera indemnizaciones para cónyuges, hijos y madres de los terroristas de ETA? ¿No constituiría esto un escándalo internacional?

Otro dato lamentable de todo este espectáculo dinerario que los terroristas y sus simpatizantes están gozando es que lo hacen con el dinero de nuestros impuestos, cuyos montos, por naturaleza y función, deberían destinarse al bien común y no al disfrute de una minoría de ideólogos y activistas que ayer ensangrentaron la Patria en una demencial guerra civil y hoy la estrangulan saqueando las arcas del Estado con estos artificiosos resarcimientos.

Y a todo este dispendio nefando, tenemos que sumarle aventuras insólitas, tales como pagar 100 millones de pesos para construir el gigantesco museo apologético de la guerrilla marxista (conocido como "Museo de la Memoria"), sito en la Escuela de Mecánica de la Armada.

Si bien el PEN ha hecho del setentismo y de la venganza una política de Estado, no sabemos a ciencia cierta si esto responde a una fuerte convicción interna del presidente Kirchner o al oportunismo, la demagogia y la coyuntura local en la que le toca gobernar. Pero lo que sí podemos afirmar sin margen de error es que (más allá de las causas) esto constituye un acto de manifiesta irresponsabilidad, ausencia de cordura y tomada de pelo a los países serios del mundo que están llevando adelante un gran esfuerzo común en reforzar sus aparatos defensivos (tanto en materia jurídica, armamentística e inteligencia) para librar con éxito esta batalla contra el terrorismo mundial, tan recurrentemente aplaudido por Hebe de Bonafini, la "madre de todos nosotros", según lo afirmó públicamente nuestro desabrochado primer mandatario.

Los lunes 8 y 15 no sale El disidente

Hacemos un receso por razones operativas. Hasta el próximo número.