lunes, junio 28, 2004

"ARGENTINA, PAIS VIOLENTO"

"La democracia y la paz juegan en la Argentina con el arco desguarnecido: no tienen arquero"
Guillermo Alchouron
Diputado nacional


"La Argentina se está convirtiendo en un país violento"
José Pampuro
Ministro de defensa



Una insinuación de existencia de algo parecido a oposición apareció este lunes, después de más de un año de gobierno ilimitado del señor K. Radicales y macristas se lavaron la cara e impulsaron citaciones a ministros a raíz de los permisos oficiales para que los violentos actúen sin ser molestados.

El presidente encontró unos minutos entre foto y foto en la Muralla China para reprender al ministro Pampuro por teléfono. ¿Cómo es eso de que la Argentina se está convirtiendo en un país violento?

Pampuro no entiende que cuando la violencia la ejercen los amigos es algo así como lucha por un mundo mejor, con más piquetes, con más lucha de clases, con más delitos, con menos empresas y más comedores comunitarios.

De idealismo Pampuro no entiende nada, por eso hace esa evaluación después de una semana en la que la agrupación política Quebracho atacó la sede del Ejército, Castells usurpó locales de Mc Donald's, piqueteros cortaron el Puente Pueyrredón por un día entero, ocuparon cabinas de peaje y tomaron un tren de la línea Roca, para finalizar con la destrucción de una comisaría por parte de una agrupación oficialista y oficializada con presencia de tres ministros del gabinete del señor K en la misma semana.

Pampuro sabe que está dispuesto a trabajar para cualquier gobierno, pero no pudo imaginar que debía llegar a tanto. Se adaptó rápidamente y desmintió haber dicho lo que efectivamente dijo.

Y ya que hablamos de versatilidad, no se puede olvidar esta frase que buscó convertir las acciones del vocero presidencial Luis D'Elía en la Comisaría 24 en un acto de justicia: "Hay situaciones y ciertos mensajes que parecen decirnos: mejor no investiguen a fondo el comportamiento policial porque se puede afectar la gobernabilidad y la seguridad". Palabras dignas del propio D'Elía, o de Castells, o de Moyano, o de Shocklender, pero las dijo el ministro de Justicia y Seguridad Gustavo Beliz.

El viceministro del Interior, Rafael Folonier, y el subsecretario de Seguridad, José María Campagnoli, acudieron rápidamente al lugar de los acontecimientos, pero no para poner orden, sino para santificar el desorden y relevar a la cúpula de la comisaría como tributo a nuestro proyecto de Rohm, don Luis D'Elía, quien los acusó y sentenció por el homicidio de un amigo militante piquetero, ocurrido el mismo día.

Carlos Blumberg sufrió el homicidio de su hijo de manos de uno de los tantos secuestradores que el gobierno protege con sus políticas pro delicuenciales. Como respuesta reunió cuatrocientas mil personas en una manifestación pacífica frente al Congreso y ratificó su defensa de las instituciones republicanas. El gobierno lo trató como una amenaza y lanzó a sus lúmpenes de la pluma a atacarlo para minar la confianza del público en él.

En cambió D'Elía, un favorito oficial, atribuyó el homicidio de su amigo, con el mismo fundamento con el que dice todo (es decir, ninguno), a un complot para complicar su idilio con el señor K. Hecha la sentencia en segundos, la ejecutó en minutos, pero no con los que según él (sin ninguna investigación) lo mataron, sino con la policía que no los había agarrado (el mismo día del hecho).

Con una horda enfurecida por él mismo, destruyó la comisaría 24. Es decir, D'Elía no sólo reemplazó al sistema judicial, sino que aplicó como juez ad hoc, habilitado por su condición de consentido del poder, una solución de mano no dura, sino durísima.

El "garantismo" progre está para aplicarse en el caso de delitos cometidos contra la población común. Cuando los delincuentes afectan a uno de ellos, la respuesta es la sentencia instantánea y la ejecución contra todo derecho humano.

Ni D'Elía, ni Beliz, ni K, ni ninguno de sus ministros, se preguntaron siquiera un instante sobre los "problemas sociales" o económicos de los homicidas. No indagaron si la mamá o el papá de quienes mataron al "Oso" Cisneros los trataban bien o mal. Se olvidaron de repente de las máximas del señor Zaffaroni.

Suena un poco rara la vara con la que juzgan a Blumberg en ese contexto. El diario oficial Página 12, que refleja la psicología presidencial, cataloga a Blumberg que pregona una respuesta legal de "facho" y a la acción violenta de D'Elía como respuesta a una provocación. ¿Dónde quedaron las palabras, los razonamientos rebuscados y los alardes de comprensión delictual con los que juzgaron a Blumberg y que ahora no aplican al jefe de las fuerzas callejeras del kakismo?

A los pobres acusados del homicidio del piquetero Cisneros, les espera un futuro sin garantía alguna. La sentencia contra ellos es una necesidad kakista y eso acaba con la libertad de cualquiera.

Sentencias ilícitas

El ministerio de justicia puede darse por satisfecho con la condena a María Julia Alsogaray. En la situación para-institucional en la que el kakismo colocó al poder, una condena a un opositor es un logro del ministro de Justicia.

La gran duda es qué ocurrirá con esa sentencia cuando tenga que ser convalidada por el doctor Zaffaroni en la Corte, porque su ilegalidad es manifiesta.

La figura del enriquecimiento ilícito es contraria al debido proceso por revertir la carga de la prueba, pero el ilícito consiste en no demostrar el origen de un enriquecimiento patrimonial ocurrido durante la función pública. María Julia Alsogaray le demostró al Estado que era el mismo Estado quien le había pagado sobresueldos y lo había hecho por una ley secreta. Reprochable o no el procedimiento, el mismo Estado que la juzga es el que puso las reglas de juego.

En el afán por arribar a un resultado condenatorio, los jueces olvidaron que lo único que debían juzgar era si el origen del enriquecimiento era informado, ese es el único sentido de la reversión de la carga de la prueba.
Si María Julia Alsogaray hubiera contestado que el dinero lo había robado de la caja del Banco Nación, la figura del enriquecimiento ilícito habría quedado agotada y debería juzgársela por robo.

Lo que no podría hacer el Tribunal, siguiendo el mismo ejemplo, es dictar sentencia por robo (figura para la que la prueba no se encuentra invertida) y con fundamento en ese robo, condenarla por enriquecimiento ilícito, que consiste sólo en no responder al requerimiento efectuado.

Sin embargo, por apurarse a responder a las necesidades políticas dictadas desde el ministerio de justicia, los jueces cometieron una serie de dislates lógicos y jurídicos. En primer lugar, aunque no era su cometido, dieron por sentado que los sobresueldos fueron ilegales. En un procedimiento con la carga de la prueba invertida juzgaron hechos no incluidos en ese procedimiento excepcional, por los que María Julia no fue ni imputada ni acusada debidamente. Sobre la base de esa sentencia paralela, consideraron que no respondió al requerimiento respecto a su incremento patrimonial.

Lo más curioso tal vez sea que a pesar de que la irregularidad del pago de sobresueldos es un supuesto de la sentencia condenatoria, el tribunal ordenó la extracción de fotocopias para que el hecho sea investigado en otro proceso aparte. ¿En qué quedamos? ¿Los pagos fueron irregulares o es algo que está pendiente de ser juzgado?

Con independencia de lo que se crea respecto a cuál debe ser el monto de los sueldos de los funcionarios o la simpatía que pueda despertar María Julia Alsogaray, cuando se la condena de manera irregular, se pone en peligro un sistema jurídico que nos ampara a todos. Más que nada debe amparar a quienes quieran ejercer la función pública, atenerse a las leyes secretas o no, y que ahora, aún cuando sigan el comportamiento que el Estado les marca, se ven en peligro de ser encarcelados si su popularidad está afectada.

Se dijo:

"Yo no tomé una actitud violenta. La actitud violenta la tomaron el juez y el fiscal que no investigaron esta muerte [por Martín Cisneros]".
Luis D'Elía
Jefe de las Fuerzas de Calle Presidenciales


A raíz de estas declaraciones, suponemos que la no-violencia aplicada a la Comisaría por no resolver en tres horas un homicidio, será ahora aplicada al fiscal.


"No voy a reprimir con esta policía de gatillo fácil"
Néstor Kirchner
Presidente


El señor K se refería al episodio donde la policía fue reprimida por las hordas del palazo fácil que le responden. Cuando se refiere a esta policía de gatillo fácil, no estamos seguros de si alude a los policías que se dejaron golpear y ocupar una comisaría o a los que salieron corriendo en Hurlingham mientras les quemaban un patrullero. Gatillo difícil si los hay.

Nostalgias deliberantes

Mientras algunos dirigentes de la derecha que se hace llamar centro siguen averiguando si en la Argentina hay izquierda, las expropiaciones de empresas ocupadas por militantes marxistas siguen a todo ritmo.

La legislatura porteña convalida ocupaciones realizadas por llamadas asambleas barriales que desconocen órdenes de desalojo.

Acuciados por el clima de terror que la política argentina ha brindado a las actividades económicas en los últimos años, o por circunstancias propias del negocio, muchas empresas en dificultades cayeron en quiebra. Los militantes marxistas las ocupan e instalan actividades diversas todas antieconómicas. Los dueños, no sólo tienen que lidiar con la quiebra sino también con la ocupación y la simpatía del Estado por los ocupantes. Muchas veces como en el caso del bar La Alameda de Floresta, un nuevo dueño se ve impedido de abrir una actividad útil que genere riqueza, por la impunidad para el delito con la que cuenta la izquierda en la Argentina.
Como respuesta a esa situación, la Legislatura porteña expropia el lugar, para convertirlo en una empresa del Estado delirante y sin control, que tenemos que pagar entre todos. Las voces de la oposición no suenan fuerte. Parecen murmullos afónicos.

Los diputados que responden al bloque de Mauricio Macri estaban dispuestos a votar en contra de la ilegal iniciativa, pero faltaron cuatro de sus miembros (queremos suponer que las ausencias fueron simples ausencias) y los vecinos de la ciudad deberán ahora pagar para mantener a delincuentes.

En El disidente extrañamos al primitivo Consejo Deliberante, en el que se cobraban coimas para permitir la construcción de edificios que al menos significaban actividad y riqueza. En su versión post "que se vayan todos", ese Consejo Deliberante nos hace pagar para que lo peor de la sociedad destruya riqueza.

Pike, la sombra oculta de Neki

Por Gustavo Lazzari


En un ejercicio de alkahuetería sin precedentes un escritor desde las cómodas instalaciones de su departamento del primer mundo inventó un eventual superhéroe proveniente del sur argentino.

Se trata de Neki, un pingüino valiente que lucha contra las "águilas" norteamericanas, las empresas, el desempleo y la desocupación.

Neki intenta ser un héroe, un paladín de los pobres, un ídolo. Sigue los ideales de un tal Hornero que rememora a Juan Domingo Perón y a Alondra, que sería Evita.

Neki también lucha contra la globalización, las águilas imperiales, y una sarta de resentidas excusas.

El autor de Neki es un guionista argentino llamado Carlos Clavero, tan argentino y tan esperanzado con su ídolo Kirchner que sigue plácidamente instalado en Barcelona, España. Lo suficientemente lejos del campo de batalla de su ídolo. Extraña valentía de este tipo de combatientes.

Sin embargo, aún no publicada está la historia de "Pike, la sombra oculta de Neki".

Neki es un personaje simpático, genera admiración y esperanza siempre y cuando impida que la gente conozca su sombra negra, Pike.

Pike es el diminutivo de Piketero, una personalidad oculta del pingüino heroico. Tiene contradicciones, misterios y enigmas, como todo antihéroe.

Odia al orden policial y militar pero crea una milicia propia armada de palos y prepotencia. Detesta la globalización pero se beneficia de los impuestos a las exportaciones a un país globalizado. Si China no hubiera entendido que el mundo trasciende su muralla, el precio de la soja, el petróleo y otros commodities no le permitirían a Pike estar tan contento con la recaudación fiscal.

Pike, odia a los Estados Unidos pero su amada pasea por la quinta avenida haciendo tanto shopping como las misiones oficiales de los años noventa.

Pero nuestro protagonista tiene un enigma oculto. Hay 800 millones de razones para buscar las valijas de Pike. En los noventa unas valijas se vieron en las cercanías del PAMI. Ahora otras valijas no se ven en ningún banco extranjero. Hay interés por las valijas de Pike, el antihéroe de Neki.

El Sr. Carlos Clavero dice que no es ningún pecado apoyar a un gobierno y que su historieta no tiene apoyo oficial. Puede ser cierto, pero da un poco de vergüenza ajena ver servicios de alcahuetería y para peor no remunerados.

La intención de Clavero es que su libro sea leído en los colegios. Si fuera tan exitoso y creativo... ¿por qué no intenta que su "ayuntamiento" civilizado exija a sus alumnos leer semejante rejunte de resentimiento caricaturizado?

Realismo mágico pero a la europea

Por Armando P. Ribas

"El Holocausto, el fascismo, el stalinismo
incluso, tienen raíces muy profundas en
la civilización europea"

George Steiner


Las elecciones para el Parlamento europeo dan la tónica de la enfermedad que afecta y ha afectado a Europa desde ya tiempo inmemorial: El nacionalismo (tribalismo en términos de Popper) y el socialismo que surgiera del terror y la guillotina bajo el nombre de liberalismo. Fue Bernstein en 1899 quien en sus Las Precondiciones del Socialismo confundió aún más el mundo al convertir al socialismo de revolucionario en democrático a través del sufragio universal.

Esta confusión ya venía de Montesquieu, quien había escrito que la República se sustentaba en la frugalidad y la igualdad en la propiedad. Y lo peor en Bernstein es que hizo creer -o creyó, que para el caso es lo mismo- que el socialismo era una superación del liberalismo, y que todos los principios de aquél como la libertad, estaban incluidos en el socialismo. Así escribió: "Pero con respecto al liberalismo como un movimiento histórico, el socialismo es su heredero legítimo no sólo cronológicamente sino intelectualmente... De hecho no existe un sólo pensamiento liberal que no forme parte del equipamiento intelectual del socialismo".

Evidentemente, Bernstein diferencia entre el capitalismo y el liberalismo. De esa forma el capitalismo continuaría siendo tal como Marx lo había descripto, el resultado de la explotación del hombre por el hombre. Por el contrario, el liberalismo sería el reino del derecho de la libertad. El problema de Bernstein es que confunde al liberalismo con Rousseau e ignora lo que al respecto dijera Alexis de Tocqueville en su obra El Antiguo Régimen y la Revolución: "Tan cierto es que la centralización y el socialismo son productos del mismo suelo." Y en ese sentido en su Camino de Servidumbre, Hayek había advertido: "El socialismo puede ser puesto en práctica sólo por métodos que la mayoría de los socialistas desaprueban".

EL CAMINO ACTUAL

Evidentemente, éste es el camino seguido por la Unión Europea donde hoy el gasto público alcanza a cerca del 60% del PBI. Peor aún, los sistemas sindicales tienen tal poder que de hecho significa una inseguridad para la propiedad privada. En otras palabras, la propiedad privada que está expuesta a los proyectos distribucionistas del gobierno (burocracia incluida) y a los derechos sociales crecientes, desaparece como derecho. La consecuencia es la caída de la inversión, la reducción del crecimiento económico y en última instancia la falta de libertad y el empobrecimiento.
Podemos ver cómo la economía de la Unión Europea en su conjunto está estancada, con la excepción de España, ahora en manos de los socialistas, e Irlanda. Y lo peor es que cuando esos gobiernos socialistas (de izquierda y de derecha) intentan modificar esas condiciones, pierden las elecciones. Los privilegios otorgados por el Estado en función de la raison d?etat y en desmedro de the rule of law se convierten por la fuerza de las mayorías en derechos inalienables. El problema es qué hacer cuando ya no se pueden pagar.

Enfrentados a esta realidad, finalmente se acordó la Constitución europea, que tiene unas 350 páginas. Como nota al pie, quedó pendiente la decisión por la forma de votación. Pequeño detalle. Es decir que igualmente el acuerdo no habría cambiado nada, o casi nada.

Ahora se necesita la aprobación de dicha Constitución y ya Inglaterra y Dinamarca han manifestado que ésta se sujetaría a un referéndum. Todo parecería indicar que en Inglaterra los euroescépticos triunfarían y en Dinamarca... De hecho Inglaterra está fuera de la unión monetaria y también del sistema laboral y así como del acuerdo inmigratorio. Al mismo tiempo, la imagen de Blair se encuentra en baja, curiosamente por la razón inversa que sería su participación en la guerra de Irak. Es decir, precisamente por su desacuerdo con Francia y Alemania, los directores de este nuevo Sacro Imperio Romano Germánico.

EL GRAN ANTAGONISMO

La problemática que enfrenta la llamada civilización occidental es precisamente la ignorancia de la verdadera raíz del antagonismo hoy existente entre Estados Unidos, Francia y Alemania. En un artículo reciente de Foreign Affairs, "Renovando la Legitimidad de Estados Unidos", Robert Kagan señala: "Hoy una realidad más oscura prevalece. Un gran cisma filosófico se ha abierto dentro de Occidente, y un antagonismo mutuo amenaza debilitar a ambos lados de la comunidad transatlántica". La realidad es que ese cisma no surgió sino que se puso de manifiesto después de que durante la Guerra Fría, el temor a la Unión Soviética determinó la aparición de una realidad cuyo antagonismo venía ya de la diferencia ético-filosófica entre no taxation without representation y Libertad, Igualdad y Fraternidad. Aún en el medio de la Guerra Fría, De Gaulle sacó a Francia de la OTAN y rechazó dos veces la inclusión de Inglaterra en la entonces Comunidad Europea.

Pero el antagonismo era tan evidente que no fue otro que Adam Smith quien escribiera: "No fue la sabiduría y la política sino el desorden y la injusticia de los gobiernos europeos los que poblaron y cultivaron a América." Asimismo Hamilton en El Federalista decía refiriéndose a Europa: "La superioridad que por largo tiempo ha mantenido por la fuerza o por el fraude la han inducido a sentirse la Amante del Mundo y a considerar que el resto de la humanidad ha sido creado para su beneficio". Aún Alberdi se percataba de esta realidad y escribía: "Es mi convicción que si la Inglaterra y Estados Unidos desaparecieran, desaparecería la libertad en el mundo".
Así la ignorancia reinante al respecto de la falacia ético-filosófica de Occidente es la causa determinante de la confusión que prevalece respecto a la naturaleza de la problemática que enfrentamos en que se conjugan aparentemente el terrorismo con la globalización. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Hitler apareció como el único nazi, y así se olvidó la pléyade de los Master Thinkers Kant, Hegel, Nietzsche, Herder, Fichte, etc. que dieron los fundamentos morales al nacionalsocialismo.

EL OTRO MITO

Demás está decir que igualmente Marx también era alemán y la influencia del ginebrino Rousseau fue determinante del terror y la guillotina. Más tarde los bolcheviques al decir de Lenin tomaban el curso de los jacobinos, y el temor al Imperio Soviético se convirtió en la razón de ser de la Alianza Atlántica que hoy parece desvanecerse ante la aparición del realismo mágico de la Unión Europea. Desdibujado el llamado milagro de Grecia después de haber despertado el pensamiento y superar al mito religioso, con Platón a la cabeza, el cambio de la mayéutica a la dialéctica produjo el mito de la política. En otras palabras, entre el mito religioso y el mito político se disputaban en Europa la razón de ser de la omnipotencia del Estado a través de su historia hasta la llegada de los tanques Sherman. Desde entonces hasta nuestros días, el mito de la socialdemocracia se ha apoderado de la amante de Zeus y hoy ella representa el mayor desafío a la libertad y al desarrollo de los países.

La igualdad de algunos más iguales que otros una vez más prevalece mientras la libertad se toma por dada, y sólo amenazada por el terrorismo islámico. Fundado en esta visión errónea de la realidad, Europa parece percibir que la amenaza a su libertad y aún al terrorismo islámico se debe al denominado unilateralismo de Estados Unidos. Las elecciones en el mundo se ganan en función del antiamericanismo, que no es más que la ignorancia del rule of law y la persistencia de la razón de Estado. Tal fue la razón del triunfo del candidato de Al Qaeda en España.

En virtud de este desconocimiento universal, la Unión Europea, impregnada del realismo mágico, encarnado en la socialdemocracia, pretende desafiar al país, cuya existencia y sólo ella ha hecho prevalecer la libertad en el mundo. La realidad de Estados Unidos no es su unilateralismo y mucho menos una vocación por la guerra que jamás ha tenido, sino su unicidad como país donde el socialismo jamás ha hecho carne en su política por más que existan desvíos de esta naturaleza entre los mal denominados liberals.

EL VIRUS MALDITO

La civilización estadounidense hasta la fecha ha estado vacunada del virus socialista que ha sido inoculado en Europa a través de lo que he dado en llamar el oscurantismo de la razón. Así se ignora que el verdadero antagonismo no es entre el capitalismo y el socialismo como diferentes sistemas económicos, sino el producto de dos concepciones éticas diametralmente opuestas. La una pretende la racionalización del deber ser como un imperativo categórico que ignora la naturaleza humana, y en la búsqueda de un hombre nuevo mata a diestra y siniestra. La otra -si bien fuera descubierta por la Gran Revolución de 1688- tomó vida a través de los pilgrims y se sustenta en la noción cristiana de la falibilidad del hombre y el amor al prójimo en el amor a sí mismo. Esta dicotomía no es tampoco un fatalismo histórico producto de la Reforma. Por ello, el verdadero antagonismo se encuentra entre la ética liberal y la socialista, que es el realismo mágico europeo.

martes, junio 22, 2004

El sueño de la mafia propia

El señor K jugó el papel de víctima que suele utilizar cada vez que protagoniza una agresión, al mejor estilo de cualquier régimen autoritario.

Su oponente Eduardo Duhalde dista de ser un santo, pero no hizo en este caso otra cosa que reclamar junto al gobernador Solá una parte mayor de los impuestos que la nación recauda en la Provincia de Buenos Aires. El oficialismo en cambio le puso título: divorcio.

K viene preparando su "desembarco" para disputar la hegemonía duhaldista en la provincia más importante del país, desde hace meses, mucho antes de que comenzara la discusión con Solá por los dinerillos públicos (que los repartidores rápidamente privatizan en su propio beneficio político), con la ayuda del montonero Carlos Kunkel, subsecretario general de la presidencia.

Parte de ese plan siempre fue que la nación, la caja que maneja la facción oficialista, conservara los recursos que en otros tiempos formaron el poder duhaldista con el "Fondo del conurbano bonaerense".

En la fase B del KK plan (Kirchner - Kunkel) no sólo se esgrime la candidatura de la señora Cristina K; también se busca atraer a los demonios que, hace unos pocos meses, según palabras del ultra-versátil en matéria ética Gustavo Béliz, compartían pactos perversos con la Policía bonaerense. El KK plan ya no tiene problemas en tratar con esos dirigentes.

Según dijo el ministro de Justicia poco tiempo atrás: "Los que han podrido las instituciones policiales han sido dirigentes políticos que han pactado con la policía de una manera perversa para financiar sus cosas sucias"

Se refería claro, entre otros, a los intendentes que esta semana se reunieron con el señor K, pero no precisamente para hablar de seguridad, sino de un eventual pase de las filas duhaldistas (facción antiguamente poseedora de "la caja") al kakismo. Ellos son Hugo Curto (Tres de Febrero), Julio Pereyra (Florencio Varela), Gerardo Amieiro (San Fernando) y Alberto Descalzo (Ituzaingó).

En aquél momento Béliz creyó interpretar la línea presidencial y ganarse unos puntos en lo que más le importa en la vida que es conservar el cargo, pero fue replicado duramente por los Fernández. Sobre todo por Aníbal que se sintió aludido. Podía pensarse que doblemente tocado, como dirigente del conurbano y como referente duhaldista, pero los hechos revelados del KK plan más recientemente permiten pensar que en realidad Beliz estaba desafiando a una "mafia" que por ser un objetivo de seducción presidencial, en realidad no era tan mafia. Una cosa es querer terminar con una mafia y otra intentar adquirirla.

Lo único que le falta al señor K es un ministerio de la verdad como el de "1984", la obra de Orwell, para que borre las noticias del pasado actualmente inconvenientes. Pero aunque no lo tiene, cuenta con Página 12, que en su confusión entre el periodismo y la militancia oficialista, reconoce este objetivo de adquisición de los "perversos" y la metodología típicamente peronista con la que se piensa alcanzar.

Un año atrás el país soportaba las consecuencias de la pelea Menem - Duhalde, que llevó a este último a llevar al poder a un izquierdista cuyos planes no conocía del todo, por privilegiar su odio y el de su cónyuge a cualquier otra consideración política. Inclusive la propia supervivencia.

Es una incógnita si Duhalde se plantea haber confundido un enemigo personal con uno político y viceversa. Pero lo cierto es que entre los varios precipicios que bordea el kakismo permanentemente está el de transformar el odio en amor y ser el generador de una renovada junta peronista que hasta hace meses parecía imposible.

Good news, bad news

Mientras el ministro de Seguridad sigue intentando encontrar cuentas en Suiza o convencer a los jueces chilenos de que sus urgencias políticas son además jurídicas el problema de seguridad se sigue agravando.

Como en el caso de los piqueteros la sensación es que el único modo en que los secuestros extorsivos se van a terminar es por el retiro voluntario de la actividad de los delincuentes. Cuando no tengan dónde guardar el dinero o los secuestrados sean más que los que están afuera negociando con ellos, la industria del secuestro entrará en colapso.

En el ínterin, el ministro de seguridad bonaerense, León Arslanián, el de la nación (cuando aparece) Gustavo Béliz y el propio presidente K, expresan su alegría en conferencias de prensa o llamando a las víctimas, cada vez que un secuestro alcanza su objetivo de lograr el pago del rescate.

Una vez que la familia paga, y el secuestrado es liberado, el festejo es unánime: El estado, la familia y los secuestradores podrían juntarse en una misma fiesta para alegrarse de lo ocurrido.

La sociedad enloquecida por la dialéctica mediática provocada desde el Estado, también se alegra, cuando debería enfurecerse por haber vuelto a perder por enésima vez un round por la seguridad y por prevenir un próximo secuestro.

Los secuestradores de Cristián Ramaro tienen varios cientos de miles de dólares que podrán invertir en la logística de su próximo golpe.

Los funcionarios no pueden pensar razonablemente bien, si la sociedad responde al desquicio valorativo y jurídico que representa el kakismo como montonerismo redivivo y tardío, con aceptación masiva de los delitos diarios del poder.

No digo errores políticos, porque ordenar a los fiscales esconder una información (como lo hizo un ministro en el caso Blumberg para después sacar el cuerpo y culpabilizar a los policías), instruir a la policía para que no detenga a los secuestradores cuando están cobrando un rescate y en general poner al Estado en actitud pasiva respecto de todos los delitos que no involucren a opositores como ocurre con los piqueteros, no es impericia o negligencia, sino la comisión de varios delitos tipificados respecto de funcionarios públicos.

Tanto los ministros, los gobernadores y el propio presidente se creen amparados por una forma de amnistía inaugurada por el kakismo, que no tiene origen en una ley (como lo manda la constitución), ni siquiera en un decreto. La fuente actual de amnistía en la Argentina es la conferencia de prensa. Los jueces y fiscales obedecen la política pro-delictual del poder de turno que se anuncia en los medios.

En el orden etéreo vigente las incumbencias explícitas del ministerio de justicia y seguridad son letra muerta: "preservar la libertad, la vida y el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías en un marco de plena vigencia de las instituciones del sistema democrático".

En esa línea hay también nuevas buenas noticias: En un asalto que los delincuentes se lleven el botín con tranquilidad, en un secuestro que la familia pague el rescate sin ser observada, en un piquete que las hordas puedan cortar las calles o tomar edificios públicos o privados, sin encontrar resistencia.

En la Argentina no hay violencia dicen, cuando en realidad está prohibida la resistencia a la violencia y la única forma de lidiar con ella es concederle una victoria total y gratuita.

Se dijo:

Le hemos encontrado la verdadera utilidad a las universidades. Antes se creía que estaban para transmitir conocimientos. Pero basta ver las actuales para percatarse de que tal objetivo es ilusorio. El rector de la de Tres de Febrero nos informa que en realidad están, como las escuelas y los colegios secundarios, para repartir "la copa de leche":

"El presupuesto no contempla el crecimiento de las universidades del Gran Buenos Aires, que están cumpliendo con una función de contención social..."

Aníbal Jozami
Rector de la Universidad
de Tres de Febrero

La Inseguridad como excusa

Por Rubén Benedetti

"Este año entrará en la historia de la humanidad,
porque será la primera vez que una Nación civilizada
pueda restringir el acceso a todas las armas.
Nuestro país será más seguro y nuestra policía será más eficiente.
El mundo seguirá nuestro ejemplo en el futuro"


Adolf Hitler

La república atraviesa indudablemente un reflujo en lo que refiere a los valores de la libertad. Bajo el pretendido interés general, el bien público, los derechos de la comunidad y otros argumentos difusos se enmascara un permanente recorte a los derechos y libertades individuales. Ahora el amenazado es el derecho a la legítima defensa. ¿Mañana será el de defender a la constitución?

En los últimos tiempos, y con la excusa de la escalada delictiva, mal llamada crisis de inseguridad, numerosas organizaciones vienen propugnando por el desarme de la sociedad civil, sin distinguir la diferencia entre armas legales y armas ilegales, error análogo a confundir drogas legales e ilegales, y pretender que prohibiendo los antibióticos, las aspirinas y las farmacias se va a terminar con la drogadicción.

El discurso de las organizaciones desarmistas merece revisarse en detalle: entre los argumentos que esgrimen aparecen consideraciones obvias como que aquel que lleva un arma a su casa está aumentando el riesgo de accidentes (cosa que sucede también al llevar una patineta, o al instalar una cocina a gas) pero no es nada risible que algunas de estas ONG sostengan que no puede haber armas legales porque todos podemos en algún momento tentarnos a delinquir.

Esta clase de pensamiento permite concluir que estos sujetos están convencidos que la sociedad es potencialmente mala y que le cabe al Estado el rol de vigilarla. Desde la óptica de la defensa de la libertad, y el ejercicio amplio del libre albedrío estas opiniones son aberrantes, y cobijan un peligrosísimo germen autoritario.

Es cierto que se emplean armas de fuego para la concreción de hechos delictivos. Pero también se emplean teléfonos, celulares, o automóviles y a nadie se le ocurre prohibir estos elementos y mucho menos requisar los existentes, en regla con la ley.

Lo que se soslaya en la visión desarmista es el hecho que el delincuente no entrega sus armas, y encuentra métodos ilegales para proveerse de las mismas aún cuando se restringe su venta, generando un notorio mercado negro. También se soslayan las estadísticas, ya que éstas muestran que difícilmente puede relacionarse la disponibilidad de armas con el delito.

Pocos países tienen una población civil más armada que Suiza, donde sus ciudadanos integran una suerte de ejército cívico. A pesar que en cualquier placard helvético se pueden encontrar fusiles de asalto o pistolas militares, el índice de homicidios dolosos es de 1.4 cada 100.000 habitantes, mientras en México o Brasil, países que tienen un estricto régimen de control de armas los homicidios son 17 y 19 cada 100.000 habitantes en cada caso. El punto está claro: las armas no son causa de las muertes: la delincuencia sí, y ésta conseguirá siempre maneras de agenciarse de las mismas. No son las armas las que deben erradicarse sino los delincuentes.

Notablemente ciertos medios masivos de difusión - curiosamente los más próximos al presente gobierno - mantienen una línea editorial a favor de la eliminación de todas las armas en poder de los civiles: preferimos ciudadanos desarmados, expresó taxativamente Clarín el 6/6/2004, en relación al empresario que dió muerte a dos asaltantes e hirió a un tercero.

De esta manera el gran diario argentino fija su posición negando el derecho de legítima defensa, expresamente contemplado en los incisos 6º y 7º del artículo 34 del Código Penal: el monopolio de las armas de fuego debe estar en poder del estado.

Con benevolencia, puede pensarse que la idea de "despistolizar" irrestrictamente a la sociedad civil aspira a crear un mundo feliz, el mundo sin maldad del Emilio de Rousseau. Pero pueden pensarse otros propósitos menos ingenuos.

Alemania, 1928. Durante la llamada República de Weimar se dictó una ley que determinaba un control muy estricto de las armas en poder de civiles, creada con el espíritu declarado de evitar la conformación de grupos paramilitares que amenazaran a la frágil democracia. Las buenas intenciones duraron poco. Diez años después, casi sin necesidad de modificar el régimen legal Hitler pudo retirar las armas en manos civiles, y mediante una modificación a la misma en 1935 la hizo mas restrictiva aún para los judíos.

Se le atribuye una frase que hoy sonaría a música en los oídos de los desarmistas:

- Este año entrará en la historia de la humanidad, porque será la primera vez que una Nación civilizada pueda restringir el acceso a todas las armas. Nuestro país será más seguro y nuestra policía será más eficiente. El mundo seguirá nuestro ejemplo en el futuro!

El desarme de la sociedad alemana no fue el factor determinante, pero seguramente ayudó a ejecutar la eliminación de toda oposición y la solución final para la limpieza étnica.

En nuestro país el derecho a la propiedad y el derecho a la vida, están constitucionalmente consagrados, sin embargo hoy está en tela de juicio la posibilidad de defenderlos. El propio texto constitucional indica en su artículo 21º que todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de la propia Constitución.

Si la sociedad legítimamente armada - en cumplimiento de leyes y decretos existentes - es obligada a desarmarse, ¿qué camino quedará para dar cumplimiento a esta obligación? Si efectivamente debiéramos defender a la patria o a nuestra carta magna, ¿tendremos que apelar a piedras y palos? ¿O deberemos mansamente, como ganado, ir a los hornos?

http://www.sinemetu.com.ar/

lunes, junio 14, 2004

La pelea por la marginalidad

La incógnita de la semana es quién se quedará con el aparato de reparto de dinero público, pobreza y servidumbre de la Provincia de Buenos Aires.

Los fondos por los que luchan Kirchner y Duhalde son los que mantienen viva la marginalidad que rodea a la Ciudad de Buenos Aires mediante la inyección de dinero, que tiene una importancia política fundamental. Ese aparato fue la causa de la caída del primer gobierno de la Alianza y de todos los sucesivos, hasta de poner en funciones al actual.

Seres humanos tratados como ovejas, mantenidos con dinero público en nombre de la bondad, que son manejados comprando sus voluntades y corrompiéndolos. Lo que se conoce como "ayuda social", que vendría a ser la versión estatista de la caridad (palabra tan demonizada como privatización) pero que se le parece tanto como el sexo libre a la violación.


La Constitución perdida

Cuando la Constitución del 53 trataba la distribución de los recursos, no se trataba de dinero concebido para ser repartido, ni mucho menos se tenía la loca idea de que era el Estado el que luchaba contra la pobreza (se tenía claro que más bien era el que la causaba).

Para que el Estado tenga recursos, no hay otro remedio que destruir riqueza, es decir generar pobreza. Cada peso que el Estado reparte con la pretensión de solucionarle en algo la vida a alguien, es un peso que antes le ha complicado la vida a alguien.


Igualitarismo

El socialismo monocorde se tranquiliza diciendo que el Estado le saca a los que tienen más (los empobrece) para darle a los que tienen menos (los enriquece). El problema es que los que dan trabajo, adquieren bienes y servicios y generan el movimiento para que los que tengan menos tengan más, son precisamente los que tienen más. Asaltar a los que tienen dinero es asaltar a los clientes de los que no lo tienen.

Entonces las personas con menos recursos, en vez de brindar servicios o producir algo para un mercado (es decir, para las demás personas), lo hacen para los asaltantes de ese mercado: los políticos "buenos" que a cambio requieren ciertos servicios o sumisiones.

Además esto de que el Estado cobra impuestos sólo a los que tienen más es un mito, desmentido por la simple experiencia del ahogo impositivo al que el fisco somete a la población en general.

En el paraíso post devaluatorio el Estado vive en gran medida de lo que absorbe del sector exportador, fundamentalmente la soja y el petróleo. Estos sectores no se quejan. De cualquier manera están ganando mucho dinero.

El problema es que podrían ganar muchísimo más. En la mentalidad pueblerina local eso sería probablemente una mala noticia. Lo bueno para la ética predominante es que el Estado, aunque no haga nada útil, sea el que gane esa diferencia para poder "ayudar" (para poder tener esclavos en el conurbano bonaerense).

El campo argentino podría estar generando una corriente migratoria inversa a la que se produjo en la década del cuarenta, pero no en función de "ayudas sociales" sino de producción efectiva y por tanto como solución real al problema.

Librar al mercado de un Estado (supuestamente) auxiliador significa tener una economía en la que no se necesite auxilio. Hablamos de cifras siderales, de un Estado que consume más de la mitad de los recursos que se producen, de toda una economía tirada al piso en función de un bienestar prometido que no existe y que multiplica la pobreza en lugar de paliarla.

De modo que antes de hablar de la coparticipación federal es necesario puntualizar que más allá de la corrección o incorrección del modo en que se reparten los recursos, de entrada estos no están en manos de quienes deberían estar: quienes los producen.


La provincia se cavó la fosa

La discusión entre Kirchner y Solá define si el verdadero mandamás es el señor K o Duhalde.

El gobernador de la Provincia es un mero elemento de un juego de poder que no se da a través de las instituciones concebidas para canalizarlo. Toda discusión de poder en la Argentina se ha transformado en para-institucional.

Duhalde para vencer a Menem debió alterar todo el sistema político. Ahora está cayendo en la cuenta de hasta qué punto su victoria fue en verdad pírrica.

El Estado provincial que es la base de su poder sufre también las consecuencias de la concepción igualitaria llevada al ordenamiento político. El artículo 75 de la Constitución del 94 respecto de la coparticipación señala:

"La distribución entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires y entre éstas, se efectuará en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una de ellas contemplando criterios objetivos de reparto; será equitativa, solidaria y dará prioridad al logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidad en todo el territorio nacional".

Esta norma implicó la alteración total del concepto federal. En primer lugar porque asumir la nacionalización de los recursos (que ya ocurría por ley antes de la reforma) implica socializar para siempre las autonomías.

En la primera parte el artículo habla de un criterio de distribución basado en servicios. En la segunda habla de equidad y solidaridad. Además de que esta segunda parte contradice a la primera, en ambos casos se aleja del único criterio que podría ser compatible con las autonomías provinciales: el del grado de contribución de esas provincias a la formación de la torta a repartir.

La autonomía tiene directa relación con el manejo de los propios recursos. Los hijos son autónomos cuando producen sus propios recursos y los gastan, no cuando los padres se los reparten en relación a sus gastos o de manera igualitaria. Y las provincias ni siquiera son hijas de la Nación, sino al revés.

Pero no podíamos esperar mucho más del nivel de constituyentes del año 94. Hay que tener en cuenta que Chacho Alvarez era tratado de prócer y una hasta entonces desconocida diputada, llamada Elisa Carrió, se lucía aprovechando la situación para introducir los mayores horrores, como la incorporación de los tratados internacionales de derechos humanos que significó de hecho la derogación de la parte doctrinaria de la Constitución.

Duhalde apoyó esa reforma que ahora la provincia paga, porque perseguía un objetivo superior a la Constitución, a la Provincia y al sistema federal: ser el delfín de Carlos Menem en 1999 o el "candidato natural" sin que el entonces presidente se opusiera.


Frankenstein contra su creador

Otros atajos de la misma calaña también complican el tablero en el que se debe desenvolver esta disputa. El reclamo de Felipe Solá tendría que tener una instancia posterior a la negociación en el ámbito adecuado que es el jurídico. Un conflicto entre la nación y una provincia es de competencia originaria de la Corte Suprema de Justicia.

Pero Duhalde fue el iniciador del embate anti Corte que completaba el golpe de Estado contra de la Rúa. El asalto a la Corte posibilitaba convalidar la confiscación masiva de depósitos y la pesificación asimétrica y para ese fin contó con el apoyo del hoy partido transversal: El CELS del montonero Horacio Verbitsky y todas sus ramificaciones, interesados en torcer la tradición jurídica del país para facilitar sus políticas de persecución de militares e indemnizaciones a compañeros de armas.

El problema es que su sucesor fue quien dio el golpe definitivo a la Corte y quien ejerce la influencia que él hubiera querido tener en la Justicia.

El tandem Duhalde / Solá por tanto se encuentra con una Constitución que no favorece sus pretenciones y una Corte que responde al señor K y al partido transversal.

En lo político se encuentra en minoría, en una democracia ilimitada y prebendaria al estilo de la que describía Benjamín Franklin: "La democracia son dos lobos y un cordero votando sobre qué se va a comer. ¡La libertad es un cordero bien armado rebatiendo el voto!"


Igualdad privilegiada

Cuando el artículo 75 de la Constitución habla de "equidad" lo hace en relación a las provincias, más específicamente a los territorios. Para hacerlo debe desigualar a los habitantes. Los de la provincia de Buenos Aires pagan muchos impuestos que se derivan en gran medida a mantener aparatos político-estatales de provincias inventadas como la de Santa Cruz. Los habitantes de las provincias inviables gozan de la ecuación inversa. Unos son privilegiados y otros siervos.

Ahora bien, colocadas las provincias como sujetos de igualación, queda todavía el problema del mayor número de voluntades entre los gobiernos provinciales que se ven beneficiados por un sistema perverso. Eso le permite al señor K hacer el desfile de gobernadores que le rinden pleitesía como respuesta al reclamo de Felipe Solá.

La Provincia de Buenos Aires es el cordero entre dos lobos o tal vez más. Pero sus principales lobos son internos.


Gobernabilidad

En ese contexto para-institucional surgen nuevos valores que reemplazan a los antiguos y verdaderos. Uno de ellos es el supremo valor de la "gobernabilidad".

Toda república funciona sobre el valor opuesto, el de la ingobernabilidad. El propósito que la anima desde Montesquieu hasta acá (al menos hasta que llegó Alfonsín al poder) es limitar al poder, tornarlo no del todo manejable.

La gobernabilidad en cambio requiere ciudadanos gobernables. No se gobiernan las geografías sino las personas. El valor gobernabilidad, a nivel ciudadanía significa menor libertad. En ese sentido, el sistema más gobernable de todos es el totalitarismo. Podemos decir que Cuba es un país muy gobernable y Estados Unidos uno mucho menos gobernable.

Cuando además esa "gobernabilidad" se la considera dependiente de la no existencia de opiniones divergentes, la tiranía se convierte en valor. Así plantea el señor K a la incipiente disidencia que empieza a tener, más por haber perdido algunas plumas que por aparición de valientes.

Tanto la discusión de su idea sobre la coparticipación como la oposición al envío de tropas a Haití son tratados como un atentado a la "gobernabilidad" (es hora de traducirlo, el derecho del gobierno a hacer lo que quiere). Es difícil saber por qué la oposición al envío de tropas a Haití puede generar un problema de "gobernabilidad", pero no la oposición a mandar tropas a Kuwait que dispuso Menem en su momento.

Pero lo más difícil de comprender es por qué las opiniones diferentes son consideradas mayor atentado a la gobernabilidad que la toma de las calles por las hordas piqueteras, la impotencia de la policía por disposición superior o la destrucción de las fuerzas armadas. Eso es impedir el ejercicio legítimo del poder, que es un problema institucional y no político.

Lo cierto es que mientras la calle se ha vuelto ingobernable e ingobernada, el señor K mira los diarios, a ver si alguien discute sus locas ideas.

Se dijo:

El dinero de las provincias no se toca

"El Presidente debe reflexionar que no podemos permitir que la Nación cubra su déficit con el dinero de las provincias. Debe abandonar su estilo ineficiente de gobernar porque de esta manera no podrá reconstruir jamás la confianza que necesita para poder seguir administrando el país"

Néstor Kirchner
Página 12, 1/11/2002


El modelo no se discute

"¿En qué se diferencia su diagnóstico del de la Alianza? Porque esto que usted dice lo podrían decir también Chacho Alvarez, Terragno o Fernández Meijide.

-Si hablamos específicamente del diagnóstico... bueno, es parecido. Ahora, eso no quiere decir que pensemos exactamente lo mismo. Hay sectores de la oposición que cuestionaron durante mucho tiempo las bases mismas del modelo, cosa que yo nunca hice. Y cuidado con esto, que la oposición tampoco ha dicho hasta ahora cómo se resuelven esos problemas."


Néstor Kirchner
La Nación, Enfoques, 16/11/1997


"Totalitarismo es la nueva palabra que hemos adoptado para describir las inesperadas pero inseparables manifestaciones de lo que en teoría llamamos socialismo."

F.A. von Hayek


"Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política."

Winston Churchill

"Para cambiar la historia"

(Slogan de la campaña Menem Presidente - 1989)
Por Rubén Benedetti
http://www.sinemetu.com.ar/

La República, por algún motivo que escapa a mi entendimiento tiene un conflicto continuo con el pasado. Con el advenimiento de la llamada Restauración Nacionalista, se inventó una versión reescrita de la historia argentina, aborto literario enmascarado bajo el nombre de "Revisionismo Histórico" muy del gusto de la seudo intelectualidad setentista.

Siempre me pareció una preocupante patología esto de pensar que nos contaron la historia cambiada, incorporando siempre la hipótesis conspirativa: Alguien nos hizo creer lo que no es: nuestra historia sería un gran compilado de de diarios de Yrigoyen.

Yo mismo sostengo -y lo remarco a mis alumnos- que la Historia admite infinitos relatos y visiones. Esta multiplicidad de relatos significa agregar piezas a un rompecabezas, fragmentos a un collage. Es una diversidad positiva, nunca destructiva.

Sin embargo en la Argentina, donde campea la visión única de las cosas, un relato no admite ser complementado por otro: debe ser sustituido, borrado. Bien lo expresa Litto Nebbia: "Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia". Menem no propuso Mejorar el futuro. Habló de Cambiar la historia.

Hay algo orwelliano en este conflicto con el pasado. Winston Smith hacía un trabajo que sería muy bien remunerado en este país: modificaba lo publicado en diarios viejos, de manera que el texto impreso siempre coincidiera con el mensaje actual del régimen.

Hay algo muy orwelliano en la pasión por reescribir la historia. El museo en la ESMA, el cuadro de Videla, las indemnizaciones a los muertos del 56 (del 56!!), se conjugan con el escarnio público al que se pretende someter al que piensa distinto, o a lo que representa una visión alternativa del mundo.

Para una guerrilla semiológica

En defensa del Crimen de Pensamiento

Umberto Eco, en su libro La Estrategia de la Ilusión dedica muy buenas reflexiones a la galaxia de la comunicación electrónica, dando un par de vueltas de tuerca a Marshall McLuhan y a su Media is the Message.

Eco señala (anticipando el presente mediático, aunque atrasando respecto a Orwell) que un país no pertenecerá a quien controle la policía o el ejército, sino a quien controle los medios de comunicación. Que la información dejó de ser un instrumento para producir bienes económicos, para convertirse en un bien en sí mismo y más aún, remarca que los medios de comunicación de masas no son portadores de ideología, son en sí mismos una ideología.

En la Argentina actual, en que el gobierno maneja sus actos a fuerza de golpes mediáticos y según las pulsiones de las encuestas, y en que la "oposición" está constituida apenas por dos o tres figuras sin poder fáctico pero con buena performance televisiva y radial, los medios se han convertido en una verdadera extensión de la sociedad, usado este término con el significado que le asigna a esta palabra McLuhan. El ojo escrutador del Gran Hermano vigila y detecta a todo el que piensa distinto, que inmediatamente es tildado de Conspirador.

Pero hay que remarcarlo, Eco destaca que quien tiene el poder puede dominar al canal (la emisora de TV, de radio, el diario) y puede controlar a la fuente (el periodista, el redactor) y que en estas circunstancias ante la imposibilidad de dominar los medios, la única salida es practicar la guerrilla semiológica: quien tiene el poder no puede controlar la manera en que el destinatario interpreta el mensaje.

En un país en que el mensaje es casi único nos queda alterar la manera en que la gente da cuenta del mismo. O sea, según Orwell motorizar el Crimen de Pensamiento.

Salud, Winston.

lunes, junio 07, 2004

El gran conspirador

Adolf Hitler llegó al poder siendo apenas una primera minoría cuya única arma para imponerse era la agresividad. Sentado en el poder formal, lo acrecentó persiguiendo disidentes y aterrorizando a la oposición. Su metodología de avance fue la denuncia de conspiraciones, sobre todo de los judíos. El decía representar los sanos sentimientos del pueblo alemán, que lo habilitaban para cometer todos sus crímenes.

Muchos de los cobardes que no se atrevieron a enfrentarlo y que significaron la más importante colaboración con su avance hacia el totalitarismo, creían que no era más que un delirante que caería por el peso de sus propios errores. Esa era la excusa por la que no actuaban. Disfrazaban el temor de estrategia.

En materia de colaboración, nosotros tenemos de todo. No sólo los cobardes estratégicos. Los hay comprados, los hay alquilados y los que siguen hablando de Menem, mientras en el país se diluyen las libertades más elementales y tenemos un gobierno que no encarcela opositores sólo porque no se siente suficientemente fuerte para hacerlo. Debo reconocer en ese sentido que los únicos que merecen benevolencia son los que tienen expuesto su capital en un país gobernado por salvajes. No me animo a juzgarlos porque tienen mucho que perder.

Adolf Hitler fue un conspirador porque mientras distraía con sus denuncias de conspiraciones avanzaba en sus planes. Alemania había sufrido un cataclismo económico y no había oposición apreciable.

El señor K es un émulo tercermundista de la misma metodología conspirativa. Sus manejos económicos son similares a los del nacional socialismo. La economía se planifica centralmente pero sin modificar los títulos de propiedad y dejando al empresario, que se convierte de hecho en un empleado del gobierno, gran parte de los beneficios.

Por supuesto, el señor K no tiene a Joseph Goebbels sino apenas al montonero Miguel Bonasso. Pero tiene sus SA (antecedente de las SS) en los piqueteros que actúan como ejecutores de las condenas mediáticas y cacerías de brujas que lanza.

El kakismo es una fuerza todavía débil pero el nazismo también lo fue. La tecnología es calcada del nacional socialismo.

La de la semana pasada fue la cuarta conspiración en un mes y medio. Primero fue la denuncia de Bonasso de un intento golpista de Mariano Grondona y la revista Cabildo. La segunda mencionada por el señor K en el grandilocuente anuncio del Plan de Seguridad (la de los que hablan y los que escriben con cuya "impunidad" prometió terminar), la tercera le tocó a los asistentes a una comida multitudinaria en el Regimiento de Patricios (que hasta incluía al interventor kakista en el Correo estatizado). Esta vez le tocó a los economistas de FIEL, a José Luis Espert y Jorge Avila, y le seguirán otros, tal vez nosotros mismos.

A pesar de que los insufribles Fernández hacen esfuerzos para subir o bajar el tono de la denuncia día por día u hora por hora de acuerdo a como se presenten las complicaciones, si se sigue el hilo de cómo se inició esta campaña de criminalización de la disidencia escondida bajo una mascarada, los nuevos conspiradores fueron imputados de provocar un incendio en la estación Constitución y de la ola de delitos. Como dijo hasta un conocido servidor de K, el conductor Roberto Petinatto, sería el único caso de bandas de delincuentes que asaltan como forma de conspirar contra el gobierno.

En una de las múltiples versiones de lo que estaban denunciando Alberto Fernández dijo que el presidente hablaba porque manejaba "información". Tal vez Daniel Artana haya comprado una caja de fósforos o algún otro de los involucrados haya saludado al policía de la esquina. No sabemos en realidad la clase de información que necesita un gobierno para superarse día a día en el ridículo de sus denuncias.

"Desde el Gobierno nunca usamos la palabra "conspiración" o "complot", porque creemos que un complot supone ya acciones concretas de ruptura institucional y eso no lo hemos verificado", dijo Alberto Fernández. ¿Qué es a lo que llaman "desestabilización" entonces? ¿Acaso a diferir con el gobierno? ¿No es esto criminalizar la opinión?

Cómo le llamaría entonces a quienes nos oponemos de verdad al señor K, del modo en que se hace en los países libres (algo cada vez más lejano de nosotros); tanto que creemos que ha superado con creces los requisitos para ser sometido a un juicio político (institución bien republicana por cierto).

Ni siquiera se sabe en qué consiste la conspiración, pero varían todo el tiempo los conspiradores, sin tocar a nadie políticamente relevante. El último señalado por el gobierno es Carlos Menem. Hace una semana decían los kakistas que no querían perder el tiempo hablando de él porque no existía y nadie lo seguía, pero ahora lo presentan como al caballo de "Rebelión en la granja" de George Orwell, como el gran fantasma provocador de todos los fracasos del gobierno.

El Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en algún momento apuntó a "algunos que se sintieron protectores de la sociedad cuando eran jefes de la Policía Federal, a sectores de la policía que han cuestionado severamente nuestras decisiones, a empresarios que dicen que este gobierno no termina el mandato y economistas que se han cansado de pregonar el caos en Argentina".

Una de las características curiosas de las denuncias del tandem Verbitsky / Bonasso / K / Fernández, es que entre todos los fantasmas que enarbolan, no figura ninguno con apreciable capacidad de conspirar. De hecho, los únicos que tendrían la posibilidad de llevar a cabo un intento serio por mandar de vuelta al señor K a Santa Cruz a explicar dónde están los 800 millones de dólares de la provincia que se llevó, serían Duhalde y Alfonsín. A ellos sin embargo no los incluye en ningún intento.

Esta curiosidad prueba que la tesis del delirio presidencial, sostenida por Eduardo van der Kooy en el Clarín del domingo, no es la explicación a la aparente paranoia oficial, sino una burda intención propagandística para tapar tal vez la nueva oferta a los acreedores, faltando el presidente a su palabra, o el envío de tropas a Haití.

El diario La Nación del 4 de junio señala que "según altas fuentes de la Casa Rosada, la denuncia de Kirchner sobre intentos desestabilizadores, lanzada anteayer, tuvo como base análisis e informes de la SIDE y de cuerpos de investigación de la Policía Federal".

Si al presidente se le ocurriera decir la mitad de las versiones sobre lo que denuncia en la declaración testimonial que le requirió el Juez Urso, a pedido del Fiscal Stornelli, sería fácilmente imputado de falso testimonio.

Respecto al tercer complot, el que se atribuyó a una comida entre jubilados, militares y políticos de todos los partidos, llevado a cabo en el Regimiento de Patricios, el titular de la Secretaría de Inteligencia y ex gobernador de Santa Cruz Héctor Icazuriaga dijo que ese "tipo de reuniones no son inocentes".

De manera tal que al igual que en los peores regímenes totalitarios, estamos todos bajo vigilancia porque reunirse bajo la característica común de no ser oficialista es considerado "culpable".

Contrasta bastante con sus ideas sobre lo que tenía que ser la SIDE antes de que se le ofreciera oficialmente el cargo: "La SIDE no tiene que servir para perseguir dirigentes" decía entonces.

Olvidó también otra de sus máximas sureñas: "Un Estado serio debe tener inteligencia, pero también tiene que tener inteligencia seria".

Tal vez era bien consciente de que no hablaba de la Argentina kakista.

LA IZQUIERDA ROBA AL ESTADO

La indemnización es un acto de justicia que consiste en colocar a la víctima de un ilícito en la situación anterior a la comisión de ese ilícito. Como acto de justicia en una república su establecimiento corresponde con exclusividad al Poder Judicial.

En el caso del Estado, la doctrina señala que sólo los jueces podrían determinar una indemnización, no sólo por una cuestión de división de poderes, sino porque al basarse en parámetros subjetivos requiere un acto jurídico y no una mera decisión. De otro modo se convertiría en un fácil mecanismo para vaciar las arcas oficiales.

Se puede decir en tal sentido que ningún sector ha metido tanto la mano en la lata en la Argentina como la izquierda terrorista. Mediante múltiples actos del Congreso y del Poder Ejecutivo ha obtenido indemnizaciones automáticas sin control alguno y en las sombras de los despachos oficiales, contribuyendo en una medida alarmante al aumento del gasto público sin que sepamos el grado de justificación que en cada caso concreto pudo haber tenido cada uno de esos pagos.

Este gobierno inventó dos olas nuevas de transferencias de recursos a su facción. Como el famoso cheque de la cruzada de la solidaridad que involucró a María Estela Martínez de Perón con una defraudación al Estado, el señor K reparte dinero en complicidad con el Congreso alegremente. Primero fueron los "hijos nacidos en cautiverio", que a su vez recibieron indemnizaciones por familiares de "desaparecidos".

A pedido de la Comisión de Exiliados Políticos de la República Argentina (COEPRA) el Estado Argentino se dispone a "indemnizar" a todos los que estuvieron exiliados durante el último gobierno militar, incluidos aquellos que se hayan ido por razones económicas. Podemos imaginar la cantidad de anotados que habrá, pero la característica común es que ninguno de ellos se habrá creído con derechos suficientes para reclamarlo, como cualquier hijo de vecino, ante un tribunal. De hecho los plazos de prescripción habrían sido superados con creces.

Los servicios jurídicos del Estado y la Procuración del Tesoro de la Nación, tienen dicho hasta el hartazgo que el Estado no puede pagar obligaciones prescriptas, porque consistiría en un acto de liberalidad que no corresponde ser hecho por el Estado. En este caso, se pretende por enésima vez, inventar un daño, darlo por probado e incluir a un conjunto de gente para transferirles recursos públicos, basados en un prejuicio que los interesados jamás alegaron en la Justicia, habiendo vencido el plazo para que lo hicieran.

SE DIJO:

"Los socialistas tienen una enorme devoción por la libertad y las autonomías individuales"

Alberto Benegas Lynch
La Nación, Enfoques, 6 de junio de 2004



"El verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, donaciones y regalos"

Plutarco


"Un gobierno no puede controlar la economía sin controlar a la gente"

Ronald Reagan


"Pensé que estábamos en democracia y no en la Cuba de Fidel Castro, donde a las personas que no están de acuerdo con el gobierno se las injuria y se las persigue de esta manera"

José Luis Espert


"Del modelo se pueden rescatar la estabilidad y la convertibilidad"

Nestor K, 12 de julio de 1996


"Los sectores que buscan inviabilizar el gobierno son aquellos desplazados, representantes de la década del '90, defensores del endeudamiento argentino y de la convertibilidad"

Nestor K, 4 de junio de 2004-06-07


"Es evidente que una de las encuestas fue mal hecha, como estuvieron mal hechas las que un año atrás daban a López Murphy ganando"

Artemio López

Tiempo para elegir, o "El Discurso"

Por Ronald Reagan

(Discurso pronunciado en 1964 ante la Convención Nacional Republicana)

Voy a hablar de asuntos controvertidos. No pido perdón por ello.

Es hora de que nos preguntemos si todavía recordamos las libertades que los Padres Fundadores quisieron para nosotros. James Madison dijo que "basamos todos nuestros experimentos en la capacidad de la humanidad para el autogobierno".

¿La idea? Que el gobierno se debía al pueblo, que no tenía otra fuente de poder es todavía la más moderna y original idea en toda la larga historia de las relaciones del hombre con el hombre. Ese es el asunto de estas elecciones: si creemos en nuestra capacidad para el autogobierno o si abandonamos la Revolución Americana y confesamos que una pequeña élite intelectual en una capital distante puede planear nuestras vidas por nosotros mejor de lo que nosotros mismos podemos hacerlo.

A ustedes y a mí nos han dicho que debemos escoger entre izquierda y derecha, pero yo les sugiero que no existe izquierda ni derecha. Sólo existe arriba y abajo. Arriba está el sueño antiguo del hombre de la máxima libertad individual posible manteniendo el orden, y abajo el hormiguero del totalitarismo. Sin poner en duda su sinceridad, sus motivos humanitarios, aquellos que sacrificarían la libertad por la seguridad se han embarcado en ese camino descendente. Plutarco advirtió que "el verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, donaciones y regalos".

Los Padres Fundadores sabían que un gobierno no puede controlar la economía sin controlar a la gente. Y sabían que cuando un gobierno se decide a hacer, debe usar la fuerza y la coerción para lograr su objetivo. Así ha llegado el tiempo para elegir.

Los servidores públicos dicen, siempre con la mejor de las intenciones, "qué gran servicio podríamos prestar si tan sólo tuvieramos un poco más de dinero y un poco más de poder". Pero la verdad es que fuera de su función legítima, el gobierno no hace nada tan bien y tan económicamente como el sector privado.

Sin embargo, cada vez que ustedes y yo cuestionamos los esquemas de esos bienhechores, somos denunciados como contrarios a sus objetivos humanitarios. Parece imposible debatir legítimamente sus soluciones sin la asunción de que todos nosotros compartimos el deseo de ayudar a los menos afortunados. Pero nos dicen que estamos siempre en contra de, no a favor de nada.

Estamos por una provisión que asegure que el abandono no debe seguir al desempleo por razones de edad, y por ese objetivo hemos aceptado la Seguridad Social como un paso para enfrentarse con ese problema. Sin embargo, estamos en contra de aquellos que confían en este programa cuando nos engañan acerca de sus defectos fiscales y acusan de que cualquier crítica sobre el mismo significa que queremos eliminar los pagos?

Queremos ayudar a nuestros aliados compartiendo nuestras bendiciones materiales con naciones que compartan nuestras creencias básicas, pero en contra de repartir dinero de gobierno a gobierno, creando burocracia, si no socialismo, por todo el mundo.

Necesitamos reformas impositivas que al menos marquen el comienzo de la restauración, para nuestros hijos, del Sueño Americano de que la riqueza no se niega a nadie, que cada individuo tiene el derecho a volar tan alto como su fuerza y habilidad le lleven? Pero no podremos tener tales reformas mientras nuestra política fiscal sea diseñada por gente que ven los impuestos como medios con los que lograr cambios en nuestra estructura social....

¿Tenemos el coraje y la voluntad de encarar la inmoralidad y discriminación de los impuestos progresivos, y demandar un regreso al tradicional impuesto proporcional?... Hoy en nuestro país el porcentaje que el recaudador de impuestos obtiene de cada dólar ganado es de 37 centavos. La libertad nunca ha sido tan frágil, tan cercana a resbalar de nuestros dedos.

¿Tenéis la voluntad de ocupar vuestro tiempo estudiando estos asuntos, ser conscientes de los problemas y luego trasmitir esta información a vuestra familia y amigos? ¿Resistiréis la tentación de recoger las migajas del gobierno para vuestra comunidad? Debéis daros cuenta de que la lucha de los médicos contra la medicina socializada es vuestra lucha. No podemos socializar a los médicos sin socializar a los pacientes. Debéis reconocer que la invasión del poder público es un asalto a vuestros propios negocios. Si alguien entre vosotros teme mantenerse firme por miedo a las represalias de los clientes o incluso del gobierno, debe reconocer que está alimentado al cocodrilo esperando ser comido el último.

Si todo esto parece demasiado, pensad en lo que está en juego. Tenemos enfrente al peor enemigo que la humanidad ha conocido en su largo camino desde los pantanos hasta las estrellas. No puede haber seguridad en ningún lugar del mundo libre si no hay estabilidad fiscal y económica dentro de los Estados Unidos. Aquellos que nos piden comerciar con nuestra libertad por la sopa de pollo del estado del bienestar son los arquitectos de una política de acomodamiento.

Dicen que el mundo se ha vuelto demasiado complejo para tener respuestas sencillas. Están equivocados. No hay respuestas fáciles, pero hay respuestas sencillas. Debemos tener el coraje de hacer aquello que sabemos que es moralmente correcto. Winston Churchill dijo que "el destino del hombre no se mide por cálculos materiales. Cuando las grandes fuerzas se mueven en el mundo, es cuando averiguamos que somos espíritu, no animales". Y también dijo que "hay algo sucediendo en este tiempo y espacio, y más allá del tiempo y del espacio que, lo queramos o no, se deletrea como deber".

Tenemos un encuentro con el destino. Debemos preservar a nuestros hijos la última gran esperanza del hombre en la tierra, o les sentenciaremos a tomar el primer paso dentro de miles de años de oscuridad. Si fracasamos, al menos nuestros hijos y nietos dirán de nosotros que justificamos nuestro breve paso por este mundo. Hicimos todo lo que podía hacerse.

Los pingüinos paranoicos

Por Gustavo Lazzari
Fundación Atlas


"No somos gente fina, tampoco lo peor" reza un estribillo de un grupo de rock argentino llamado Los Ratones Paranoicos. Sus fans deliran con los primeros acordes del cuarteto argentino que rememora en cada show a los mismísimos Rolling Stones. Los "ratones" son un grupo legendario del rock argentino.

En la intención de reemplazar todos los emprendimientos privados, el gobierno optó por formar su propio cuarteto para enamorar a las masas. También musical y también paranoico.

Hay sin embargo algunas diferencias entre los "ratones paranoicos" y los "pingüinos paranoicos". Los "ratones" prefieren una formación tradicional con varios instrumentos. Los pingüinos optaron por formar un cuarteto de guitarras.

Lejos de interpretar agradables canciones, este cuarteto del sur compone su repertorio con melodías conocidas del pasado, rememora viejos temas, y lucha contra los mismos fantasmas de formaciones habituales de otras décadas. Algunas canciones son tan conocidas que los fans las cantan a coro y festejan con nostalgia.

El último hit ocupó rápidamente los primeros lugares en los rankings de los medios. Podría llamarse "cuando pase el complot". En la última semana el gobierno mostró cuanto fantasma pudo imaginar. Confundió la diferencia de criterios con conspiración, los intereses contrapuestos con complot y dispares diagnósticos con actitudes antidemocráticas. Extrañas formas usó el cuarteto oficial. Cuando los periodistas quisieron saber un poco más sobre la supuesta conspiración, el cuarteto respondió a coro: "¿quién habló de complot?, ¿nosotros jamás insinuamos eso?".

Sin embargo expresiones tales como "están agazapados, escondidos, esperando volver" son estribillos viejos, escuchados varias veces en el pasado. Tales expresiones fueron expresadas por el líder del grupo en una reunión donde los empresarios respondieron con aplausos la consolidación del default. Así como en el ambiente musical, es común que los fans aplaudan cualquier cosa....

El gobierno debe dejar esta actitud quinceañera de agarrar la guitarra y despotricar contra todo el mundo. Los fantasmas no existen. Las diferencias de opinión son la esencia de la democracia. La propia sombra suele ser inofensiva, desde chicos nos enseñan a no tener miedo.

Sostener que la creación de Enarsa es un delirio, que la quita es confiscatoria, que la recuperación es endeble, que el gasto público nos conducirá a una nueva crisis no es equivalente a golpear las puertas de la conspiración.

A los argumentos se responde con argumentos. Los fanáticos suelen hacerlo con apelaciones emocionales, los dictadores responden con denuncias de conspiración antipopular.

Argentina merece un debate serio sobre el rumbo económico, sobre propuestas alternativas y sobre el proyecto de país hacia el futuro.

Apelar a los estribillos viejos y desgastados para hacerse la víctima de conspiraciones y apelar a las emociones juveniles es un error. La gente suele hacer zapping cuando el estribillo suena repetido.