lunes, enero 26, 2004

VIRTUDES INTOLERABLES

La incultura política argentina está llegando a niveles alarmantes. La tapa y la nota principal de la revista Noticias de este fin de semana que es un reportaje y una larga diatriba a Julio Ramos, director de Ambito Financiero, son una muestra de cómo es la Argentina delirante de principios del siglo XXI.
El título de la nota es “el último dinosaurio” y el subtítulo “cazador de marxistas, ateos y gays”. El contenido puede imaginarse.
Julio Ramos es el típico self-made-man que ensalzan las sociedades sanas. Dirige el diario Ambito Financiero, un medio que nació en la calle mediante el reparto de un volante con información del mercado financiero y llegó a ser el más importante diario económico de la Argentina.
“Ambito”, como se lo llama familiarmente, no es un diario opositor, porque no disputa el poder como otros medios, sino que piensa distinto. Distinto en la Argentina, para que nuestros lectores en el extranjero entiendan, es sinónimo de normal. Se encuentra entre los casos excepcionales de medios que no forman parte de la red de información del gobierno. Lo que Noticias califica de “dinosaurio” es el hecho de criticar al gobierno con total honestidad. En Ambito no se leen campañas ni pro ni antioficiales, como las que predominan en la prensa argentina (hoy por hoy, sólo campañas oficialistas de un modo que no ocurría ni en tiempos de gobiernos militares); se describen los disparates que dice y hace el gobierno como lo que son: disparates, delirios, soberbia, bravuconería, fanfarronería; es decir, todo lo que se considera hoy por hoy normal en la Argentina. Julio Ramos es tratado como dinosaurio por no ser alineado. Y tal vez pronto ese calificativo pase a ser cierto.
El principal argumento editorial tras la nota de Noticias, es que Ramos ve marxistas por todos lados. Noticias en cambio no ve ninguno. La nota habla específicamente de Verbitsky, Bonasso, Hebe de Bonafini y Shocklender. Todos declarados marxistas.
Es decir, no es que Ramos indagó en los mensajes subliminales que pudieran estar mandando y extrajo por vía deductiva que alguna influencia de El Capital había en el pensamiento de estos favoritos presidenciales. Todos ellos son declarados marxistas. Los dos primeros participantes activos en organizaciones armadas que ensangrentaron al país durante una década de las que no sólo no reniegan sino que exhiben con orgullo y pertenecen al diario Página 12 apologista también de Castro, diario formado por la organización que perpetró en la década del 80 el atentado contra el Cuartel de la Tablada en pleno gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Los otros dos hablan claramente de revolución socialista y de tomar las armas. Dirigen una universidad donde sólo se habla de marxismo, son acérrimos defensores del terrorismo de estado cubano, festejaron el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas, y poseen abundantes referencias al marxismo en sus páginas web.
Ambito, por ejemplo, no dice que Gustavo Beliz sea marxista. A lo sumo lo tratará como oportunista capaz de ser el principal colaborador de un gobierno de izquierda sin sentir que sus “zapatitos blancos” (genial apelativo puesto por Ambito) se manchan. Béliz, transformado en brazo ejecutor de la política de represión ideológica del señor K mediante la corrupción por politización de la función judicial, no ejerce sus abusos en nombre del marxismo, sino de la conservación del cargo (esto lo digo yo, no Ambito). Ni siquiera dice que lo sea el Ministro De Vido o Marta Oyhanarte. Son sólo colaboradores o “che pibes” oficiales. Entonces no es cierto que Ambito, siguiendo la vieja muletilla izquierdista, vea “marxistas por todos lados”. Los ve donde los hay de manera expresa y declarada: en los alrededores del despacho presidencial.
Lo que habría que preguntarse es ¿por qué Noticias no ve marxistas en ningún lado? Ni siquiera a los que se declaran a sí mismos como tales. Uno podría pensar que Noticias está llevando a cabo una política de compensaciones, una tapa contra el gobierno y otra para apaciguar los ánimos oficiales. Este es un gobierno no dispuesto a ser criticado y con una prensa no muy dispuesta a hacerlo enojar. Es decir, seamos claros, un gobierno autoritario.
Pero la conducta en particular del medio no tiene tanta importancia. Además sería fácil atacar a la revista por jugar a un pseudo-equilibrio cuando no se está sentado en el sillón de quien debe hacer que siga funcionando. No lo justifico, pero sería una crítica cómoda.
Lo que hace de la nota un hecho trascendente es el modo en que la izquierda manipula al país. Algo parecido se dio hace poco con las declaraciones de Roger Noriega sobre el “giro” a la izquierda del señor K. Nadie en la Argentina se atrevió a reafirmar la impresión de Noriega, porque en la Argentina la gran mayoría de la derecha, el centro o como quiera que estas personas asustadas se hagan llamar, nadie siquiera se atreve a usar la palabra izquierda. Marxismo es casi una palabra prohibida, la mayoría de los no izquierdistas se siente obligado a descalificar a cualquiera que diga siquiera que alguien es… “marxista”. “El marxismo ya no existe”, es la más probable respuesta, con cara de desaprobación y censura.
Los medios en cambio viven hablando de “la derecha”. El oficialismo le atribuye todos los males, al igual que al “neo-liberalismo”. Mister K en particular. Alfonsín, hoy por hoy un moderado, habla de manera permanente de los problemas que “la derecha” le causa al país.
Un extranjero que leyera los diarios en la Argentina, y la revista Noticias, se volvería loco. Un país, en el que sólo habría derecha, que es la causa de todos los males, pero en el que cuando se le pregunta a las personas si son de derecha, nadie, absolutamente nadie dice que es de derecha. La Argentina delira de fiebre. Fiebre de hipocresía, fiebre de cobardía, fiebre de mendacidad, fabulación y disparate.
Los políticos, los famosos, las modelos, los periodistas, todos dicen ser de izquierda (o centro izquierda, no vaya a ser que cambie el viento). Pero hablar de que hay izquierda es ser “macartista”. Este es un país que se ha vuelto loco. O tal vez no sea locura sino que, como decía una vieja publicidad de la UCEDE, se trata de un país golpeado. Un país víctima endémica de terrorismo, que sigue temblando después de que las bombas dejaron de retumbar, un fenómeno no conocido en la historia. Desde la década del 70 la Argentina vive con miedo a los revolucionarios marxistas, sea que pongan bombas, que escriban en un diario, tengan un programa de televisión, manejen los resortes del gobierno, sean jueces, o simples vecinos. La regla es el temor y no sólo no se habla de las cosas como son, sino que se debe perseguir al que hable de las cosas como son, porque fundamentalmente será testigo de la cobardía del resto.
Aún sin ser marxista, es preferible acusar de macartista al que hable del rey desnudo que son los marxistas recalcitrantes que adora el señor K, antes que pasar por cobarde al mostrarse consciente de lo innegable y no hacer nada.
Otro de las acusaciones a Ramos es la de ser anti-gay y anti-ateo. Exageración propia de un acto de propaganda o de un panfleto, pero no de una revista seria. Lo cierto es que Ambito criticó la designación de Eugenio Zaffaroni como ministro de la Corte por muchas razones, y entre ellas dijo que un soltero sin hijos no respondía a la media de la sociedad argentina, sin hacer referencia alguna a la homosexualidad del candidato. Se podrá estar o no de acuerdo con el argumento (en mi caso no lo comparto. Es más, creo que responder a la media argentina hoy por hoy es descalificante), pero presentarlo como extremista “anti-gay” o retrógrado es un absurdo total.
También criticó Ramos la nominación de la doctora Argibay para la Corte, por declararse “atea-militante” y partidaria del aborto. Banderas bastante normales las de Ramos, pero, repito, lo normal en la Argentina del señor K, es marginal. El aborto por otra parte está condenado en la Constitución Nacional, por la que debería jurar la señora Argibay y la militancia atea no implica otra cosa que una forma de intolerancia que no respeta a la libertad religiosa que es una de las grandes virtudes de nuestra Constitución.
Elegimos dedicarle el número de hoy a Julio Ramos porque otro síntoma de enfermedad de la sociedad argentina es que nadie defiende a nadie. Todo el mundo espera que “alguien haga algo”, que alguien vaya al frente o que aparezca la caballería como ocurría en otros tiempos. La caballería no llegará, algo que está probado, y con los que hacen algo al menos deberíamos tener algún rastro de dignidad para respaldarlos cuando hace falta.

Sobre entrenamientos cuestionados

Pasada la necesidad de tapar las (ex) críticas (hoy elogios) de Roger Noriega al elenco K, fue desapareciendo de la prensa oficialista la ficción sobre la “denuncia” de Horacio Verbitsky y Hebe de Bonafini sobre supuestas torturas practicadas a aspirantes durante ejercicios de entrenamiento para comandos en el ejército. Hubo manifestaciones muy esclarecedoras como la que reproducimos a continuación que fue una carta al diario La Nación que no salió.
Muchos recordaron los crímenes de la organización terrorista de la que fue uno de los cabecillas Verbitsky y los hijos de la señora Bonafini, pero como el cuestionamiento actual se refiere al trato a los propios más que a los ajenos, habría que recordarles a esos sujetos que montoneros repartía pastillas de cianuro entre los combatientes para que se suiciden al ser capturados y que cualquier confesión de un terrorista ante las fuerzas regulares, era castigada por ellos con la muerte mediante un llamado “juicio sumario” y que la deserción sufría el mismo castigo. A los ejercicios de entrenamiento para soportar torturas de gente como la que ahora se erige en denunciante, se asistía voluntariamente y del mismo modo se los podía dejar. Diferencia importante con el trato que recibían los propios criminales de parte de sus cabecillas.
Reproducimos ahora la carta que anunciamos:

“Sr. Director:
Con estupor sigo atento esta ola de revanchismo irracional. Yo soy uno de esos cursantes del curso de comandos del 86'.
El ingreso al citado curso era voluntario, y todos los futuros cursantes sabíamos que íbamos a tomar parte durante nuestro "entrenamiento comando" del cursillo de "Resistencia como prisionero de guerra, supervivencia y escape".
El citado curso es practicado por todas las Fuerzas Especiales del mundo, que se consideren serias. En los países adelantados asisten todos aquellos, que de una u otra manera, corren el riesgo de caer en manos del enemigo. Es decir recibe este entrenamiento todo aquel personal que acciona en la retaguardia del enemigo: comandos, fuerzas especiales, pilotos, exploradores, buzos de combate...
Es interesante destacar que este curso de "Resistencia como prisionero de guerra y escape", es tan público, y extendido entre las Fuerzas Especiales del mundo, que en la película "G.I. Jane", donde trabaja la famosa actriz Demi Moore, se muestra una fase durante el entrenamiento de los Buzos de combate de la Armada estadounidense ( los famosos SEAL), donde hay escenas dedicadas a la práctica del "contrainterrogatorio".
En Gran Bretaña y en los Estados Unidos, el entrenamiento dado es conocido como SERE: Survival, Evasion, Resistence like prisioner of war and escape.
En el bloque oriental a este tipo de entrenamiento eran sometidos los comandos de la otrora Union Sovietica conocidos como SPETNAZ.
El entrenamiento recibido no tiene nada que ver, con que se nos haya enseñado TORTURA, muy por el contrario nos enseñaban a RESISTIR LA TORTURA, pero en especial se nos enseñaba a resistir las famosas TECNICAS DE LAVADO DE CEREBRO...que si mal no recuerdo fueron inventadas por los BRUTALES REGIMENES COMUNISTAS, conocidos por no respetar la Convención de Ginebra.
En síntesis nadie me enseño a TORTURAR sino a RESISTIR la Tortura, y a resistir las Técnicas de lavado de cerebro, inventadas por los citados "Regimenes Humanistas".
Siempre he agradecido el entrenamiento recibido en los "comandos del Ejército Argentino", pues me permitió estar preparado para enfrentar con éxito, la "agresión serbo-comunista de limpieza étnica", y estar preparado para lo peor, en los cuatro años y medio de guerra que participé.

Es interesante destacar que al sufrir el futuro comando, este tratamiento inhumano, le hace internalizar el respeto de la Convención de Ginebra, es decir el comando por haberla sufrido en carne propia, abomina este medio de extraer información.
No me extraña que el citado entrenamiento profesional trate de ser tergiversado. No me extraña que las aves de rapiña, aquellas que viven de manipular los sentimientos de las víctimas, de mantener prendida la llama del odio, de mantener vivo el conflicto entre hermanos, se sigan ensañando con los despojos de las Fuerzas Armadas Argentinas.
No me extraña tampoco, que esos "mercenarios", ayer ideólogos de la violencia y hoy escudados bajo la fachada de defensores de derechos humanos, traten de destruir el pasado de gloria ganado con sangre, por los comandos argentinos en la turba malvinera. Gloria reconocida por el enemigo, algo de lo que nos podíamos vanagloriar, como argentinos. La valerosa actuación de nuestros pilotos y de nuestros comandos.
No me extraña que a 20 años de la restauración del Gobierno Democrático, sigan usando cualquier medio para IMPEDIR SANAR LAS HERIDAS DE UN CONFLICTO ENTRE HERMANOS, sigan impidiendo que la Argentina mire para adelante y deje atrás un pasado de desencuentros. ¿Por qué esta actitud? Porque están guiados por el odio profundo a todo lo que representa la Bandera celeste y blanca con un sol en el medio; porque no lograron cambiar el sol por la estrella roja.
Recuerdan ellos el 23 de enero de 1989, y que durante ese ataque artero encontraron a un Ejército disminuido en sus capacidad, después de seis años de un trabajo de destrucción material y moral. Recuerdan ellos que el único elemento organizado y eficaz que se les opuso fueron los "comandos del Ejército Argentino". Es por ello que deben atacar la escencia de su poder: la excelencia de su entrenamiento.
Pero repito todo lo anterior no me extraña pues viene de los agentes de la Antipatria, lo que sí me extraña es el SILENCIO COBARDE de la conducción de este "Ejército de Hoy", vencido en su espíritu. Que permite que se politice un hecho profesional. Quizás mañana le prohíban el uso del fusil a mi querido Ejército, pues atenta contra los "derechos humanos"... e impávidos quizás lleguemos a ese punto, pues el objetivo de esos cipayos es dejar a la "Patria Indefensa".
Soy un comando argentino, un producto nacional, que en tierras lejanas es respetado, gracias al entrenamiento de primera clase que recibí en los COMANDOS del EJERCITO ARGENTINO.
Escribo y me siento ridículo, me siento como que estoy defendiendo que la Tierra es redonda! Lamento que los comandos argentinos de estos últimos años no puedan tener un adecuado entrenamiento en esa materia, que les permita estar preparados para soportar la siempre presente realidad de caer prisionero en manos de enemigos que no respetan la Convención de Ginebra.
Los comandos ingleses deben estar sonriendo, pues sus antiguos enemigos, están a punto de no ser más.

Rodolfo Barrio
ex-Tte 1ro del Ejército Argentino
Brigadier del Ejercito Croata, Zagreb-Croacia
rodosaav@hotmail.com

Confusiones letradas

El llamado “arrepentido” Pontaquarto que confesó su participación en coimas al senado para la obtención de una ley tiene un abogado que parece un tanto confundido en su rol. Confeso o no, el abogado tiene por función defender a Pontaquarto.
Sin embargo el doctor Hugo Wortman Jofre está más interesado en confirmar la culpabilidad de su cliente que en cuidar la corrección del proceso. Pareciera estar dedicado a aportar pruebas contra su cliente. Ayer declaró a Radio América que es necesario "seguir la ruta del dinero" que se habrían llevado los senadores. Es extraño, porque ése es un problema del fiscal.
Y siguió el abogado colaborando con la fiscalía: "Falta seguir la ruta del dinero (porque) es muy difícil esconder bien cinco millones de dólares sin que quede ningún rastro", aludiendo a la cifra que su cliente dijo haber retirado de la SIDE para repartir en el senado.
Uno puede preguntarse por qué un abogado está más interesado en confirmar una confesión de su cliente que en cuidar que no se lo condene sin elementos suficientes. Es entonces cuando las acusaciones de de la Rúa empiezan a tener color. Cualquier suspicaz podría pensar que el abogado ayuda a Pontaquarto, de un modo que no tiene que ver con la función de abogado en el proceso. Su acción conduce a la condena a Pontaquarto, aunque tal vez le depare otros beneficios.
No significa esto creer en la inocencia de de la Rúa, sino inferir que el gobierno hace lo mismo que hizo la Alianza respecto de Carlos Menem. Busca encarcelarlo sin importar los medios, como una forma de mantenerse alto en las encuestas.
Daniel Morín, el nuevo titular de la lamentable “Oficina Anticorrupción”, mostró intenciones muy precisas que poco tienen que ver con el interés de esclarecer un hecho: "Ahora hay que seguir hacia de la Rúa". Debería investigar su propia oficina, pues cumplió en tiempos de aquella coima el papel de tapar los hechos por designio del propio de la Rúa. La Oficina Anticorrupción proveyó la “pericia contable” que santificó las cuentas de la SIDE y provocó el sobreseimiento por el entonces juez de la causa, Gabriel Cavallo (promovido inmediatamente a la Cámara Federal por de la Rúa).
La obvia intervención del gobierno en la investigación es escandalosa. Aún cuando de la Rúa podría merecer este trato como ningún otro presidente. Una denuncia de una consultora política norteamericana señaló que durante su gobierno la Side y Dick Morris montaron una operación en Estados Unidos para construir la historia de otro arrepentido, esta vez sobre el atentado a la Amia, que involucrara a Menem en haber recibido una coima de diez millones de dólares para no involucrar a Irán (cuando un presidente no tiene la posibilidad ni de involucrar ni de desincriminar), para que esta acusación a su vez sirviera de motivo para investigar las cuentas en Suiza atribuidas a Menem. Propósito para el que el gobierno de la Alianza no tenía elementos.
Sin embargo no puede hacerse un juego de compensaciones, porque cada una de estas arbitrariedades se suma para posibilitar a los gobiernos fabricar persecuciones con mayor facilidad cada vez. La próxima víctima podría ser cualquiera.

lunes, enero 19, 2004

ARGENTINA GIRO A LA IZQUIERDA... PERO 360°

No es que crea que el gobierno montonero aprovechó las breves vacaciones que se tomó El disidente para desplegar todo su potencial de producir absurdos, pero por cierto en los primeros quince días del año 2004, mientras gozábamos de nuestro descanso, el elenco oficial ha demostrado con amplitud su capacidad de contribuir a la tontería y la hipocresía universal.
Sin embargo, haga lo que haga el gobierno goza de buena suerte. El señor K no sólo llegó al gobierno por casualidad, sino que además se encuentra con un mundo tan desorientado que exhibe sus bravuconadas sin que nadie le pare el carro de verdad.
El señor Roger Noriega tal vez sea el más desorientado de todos al sorprenderse de que el gobierno de K estuviera “girando” a la izquierda. ¿Estuvo en alguna otra posición? ¿Cómo diablos se puede girar a la izquierda desde la izquierda misma?

Con ayuda de Walsh
El Departamento de Estado debería realizar una revisión de sus políticas de los últimos años respecto de la Argentina. Pocas personas contribuyeron tanto a tirar a la Argentina hacia la izquierda, como el ex embajador de ese país James Walsh. Ex estudiante del Instituto Di Tella en la década del setenta (cuna de mucha izquierda del mundo del arte), no hizo más que fomentar a personajes como Elisa Carrió y el propio Horacio Verbitsky autor intelectual de todos los movimientos del señor K que más irritan al gobierno norteamericano. ¿Acaso no conoce el señor Noriega cuánta responsabilidad hay en el señor Verbitsky para que la izquierda haya contaminado todas las instituciones, pervertido el derecho y llegado al poder, además de ser el ideólogo principal de este gobierno de revolucionarios avejentados que adoran a Castro y a Chávez (casi tanto como caminar por la Quinta Avenida)? ¿No sabe que Verbitsky fue una pieza fundamental en una organización de asesinos llamados montoneros, a los que el señor K rinde devoción y que así y todo fue un mimado de James Walsh?

El caballo de Troya de la "corrupción"
Lo cierto es que de lo único que se han ocupado los funcionarios del Departamento de Estado de origen latino en los últimos años es de Cuba, sin resultado alguno. Del resto de Latinoamérica sólo les preocupaba la “corrupción”. Y toda versión sobre el punto que tenían venía de esta prensa militante que representa Verbitsky como nadie, caracterizada por su capacidad de mentir, tergiversar, justificar al amigo y calumniar al enemigo. Si a esta altura de los acontecimientos el Departamento de Estado no entiende que toda acusación de la izquierda es altamente sospechosa y está dispuesto a tratar con asesinos y tiranos para hablar del color de las cortinas, más les valdría cerrar la embajada e instalar ahí un buen shopping center. En tiempos progres, ya nadie habla mal de ellos.

¿Te vas a portar bien?
¿Y en qué quedó tanta pirotecnia entre Noriega y nuestros Fernandez?: todo, dicen, se arregló con un tironcito de orejas de Daddy George a don Néstor. “Yo no fui” le dijo K. “¿Es verdad?” le preguntó George a Condoleezza, y como ésta le contestó que sí, los mandatarios se abrazaron y se prometieron amistad de por vida. La relación entre los Estados Unidos y la Argentina ha dejado de ser carnal, para ser patética, cómica. De la novela de amor al grotesco sin escalas. ¿Renunció alguien en alguna de las cancillerías por un intercambio de agresiones que aparentemente no tenía justificación alguna?

Oposición de vacaciones permanentes
Tampoco podemos esperar demasiada exactitud para entender a la Argentina, si mientras la izquierda despliega un festival de injusticias, expande entretenimientos tontos como la investigación de un entrenamiento militar de hace una década consiguiendo que toda la prensa copulante transforme al tema en el principal del país, la oposición da lástima. El señor López Murphy, con un gobierno que se anima a enrostrarle al mundo que persigue militares de hace tres décadas pero justifica a Fidel Castro por sus crímenes actuales, no se anima siquiera a llamarse de “centro derecha”. Y no es un problema de cómo se hace llamar, sino que no interviene en ninguna cuestión éticamente relevante jamás. Salvo que entre dentro de los estrechos parámetros de lo políticamente correcto. Y lo políticamente correcto, por supuesto, lo determina el boletín oficial Página 12.
La izquierda es una rémora que condena a la Argentina al hundimiento, pero así y todo sus victorias invariables sólo se explican por el hecho de que la derecha es peor. Las Fuerzas Armadas han sido humilladas por su comandante en jefe en estos meses como jamás en su historia. Ni un solo militar se ha ido de su cargo con algo parecido a indignación, más bien han hecho la venia o prestado su colaboración a cada ataque presidencial. Claro que la dignidad es un requisito previo a la indignación. Está tan difícil en estos días conseguir trabajo.
Todo el patoterismo presidencial, sea con las corporaciones culposas como dice Jorge Asís, sea con las instituciones fundamentales de la república, como la Corte, sea para maltratar a países amigos que poco daño pueden hacer como Uruguay le está saliendo totalmente gratis al señor K. Y es tal su despliegue de golpes que su público enardecido como el de un circo romano, ni siquiera repara en cómo acude solícito cada vez que George Bush lo reclama y se repliega de sus desafíos pro cubanos o su apoyo a Evo Morales. Hace de los “derechos humanos versión izquierdista” (el derecho que ellos tienen a matarnos sin ser molestados) una obsesión frente a Uruguay, pero no toca el tema respecto a Chile. Se las agarra con los policías, pero tiembla ante veinte piqueteros. El señor K se mete con culposos y con débiles, pero tiene fama de valiente porque vive en la Argentina. Valiente en la Argentina es sinónimo de cobarde.

Privación ilegal de la libertad

El General custodio del agua (que se quería llevar George Bush, tan amigo ahora del gobierno argentino), Roberto Bendini, dispuso el arresto del Teniente Coronel retirado Emilio Nani por criticar la bochornosa denuncia de Horacio Verbitsky, verdadero Rasputín oficial, y Hebe de Bonafini sobre supuestas torturas en ejercicios militares llevados a cabo una década atrás.
No existe motivo reglamentario alguno para que el Teniente Coronel Nani haya sido privado de su libertad. Sabemos que nos gobiernan los montoneros y que los jueces suelen convalidar los caprichos del señor Verbitsky aunque sean abiertamente ilegales y antijurídicos, pero eso no autoriza al General Bendini a sobreactuar un acto de autoritarismo y censura de una opinión que además es sensata, favorable a las Fuerzas Armadas y verídica, en función de mostrar sumisión al poder que lo mantiene en su puesto.
Nani está preso por defender a las Fuerzas Armadas, en términos respetuosos, ni siquiera agresivos, de una patraña vergonzosa. Todo lo que dijo Nani fue: "los organismos de derechos humanos no pueden cuestionar la forma en cómo se instruye a las tropas" y que esos cuestionamientos "tendrían que haber sido frenados desde el propio Gobierno".
No es la primera vez que Nani es arrestado por opinar. Lo que más sorprende es que no tenga defensores y que sean los propios militares perseguidos por denuncias ridículas como las de los ejercicios de entrenamiento para comandos, los ejecutores del oprobio de hacerlo callar.

Falsa denuncia

La denuncia hecha por el simpatizante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y encargado de los derechos humanos de la Argentina, Eduardo Luis Duhalde, en la que solicita la citación nada menos que del presidente uruguayo Jorge Batlle, referida a la “desaparición” de la nuera del escritor Juan Gelman, no pasa de ser mero acto de militancia política y de ignorancia.
Por supuesto, una denuncia que le interesa al gobierno tiene que radicarse en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral, hace unos años vilipendiado poblador de servilletas, hoy principal punta de lanza de las causas oficiales.
Se podrá pensar que en esa línea habría que hacer lo mismo respecto de Chile, citando al presidente Lagos para que comparezca ante los amigos de Verbitsky como la Kámara Federal (que también interviene en la pelea con Batlle por orden de Rasputín). En realidad no se espera algo así. No hay que pelearse con quien no conviene.
Por un hecho ocurrido hace treinta años, el solícito esquiador Canicoba Corral entendió que debía habilitarse la feria judicial (tema que no puede esperar claro está, lo quiere el presidente) y dio curso a la denuncia.
Por supuesto que el derecho no existe más sino tan sólo los intereses de la izquierda revolucionaria, pero para los nostálgicos de otros tiempos o tal vez para la posteridad, es oportuno recordar que la denuncia debió haber sido desestimada in limine y tal vez haberse sancionado a sus autores, porque está claro que ese hecho no puede investigarse en la Argentina (además de que la citación a Batlle es una payasada política). Al respecto, basta leer el Tratado de Montevideo de 1940 cuyo art. 1° dispone: "Los delitos, cualquiera sea la nacionalidad del agente, de la víctima o del damnificado, se juzgan por los tribunales y se penan por las leyes de la nación en cuyo territorio se perpetran".

Se dijo:

"Si tuviera que coincidir con cada uno que viene a mi despacho, no podría recibir a nadie"

Néstor Kirchner
Presidente de la nac
ión

El presidente que no recibe más que a madres de plaza de mayo, piqueteros y otros indeseables de la misma calaña ideológica y moral, explicaba así a Andrés Oppenheimer, en una entrevista publicada hoy por el Miami Herald, cuál es su rango de tolerancia. Se refería a que no siempre coincide con Hebe de Bonafini en todas sus opiniones. La amplitud del señor K llega hasta ahí.