lunes, diciembre 27, 2004

Ultimo número del 2004

El disidente dejará de salir durante enero. A partir de la semana que viene pondremos en el sitio una selección de notas del año y en febrero volvemos.

Poder úniko

Alberto Fujimori sucedió en el poder al gobierno izquierdista de Alan García Pérez que había dejado al Perú en la ruina. El 5 de abril de 1992, después de acusar al Congreso y al Poder Judicial de no "dejarlo gobernar", Fujimori dio un golpe interno con apoyo de las Fuerzas Armadas disolviendo a los otros dos poderes del estado y aboliendo la Constitución de 1979. El Congreso peruano en realidad había sido sumamente complaciente con Fujimori, sólo que no había aceptado otorgarle alguno de los superpoderes que solicitaba.

Años antes en la Argentina el alfonsinismo enarboló un concepto novedoso llamado "gobernabilidad", que fue la base conceptual del fujimorazo. Esta "gobernabilidad" presentada como valor, da la idea de que el poder no debe encontrar obstáculos. La "ingobernabilidad" no tiene nada que ver con la anarquía, porque el Estado sigue funcionando, las leyes siguen vigentes y el poder punitivo también. La "ingobernabilidad" es la contrariedad a los deseos del gobernante de turno por parte de dos poderes del Estado que tienen como misión contrapesarlo y hasta contradecirlo si es necesario.

Esa "gobernabilidad" que en general es invocada por gobiernos que gozan de contrapesos complacientes en los otros dos poderes, no es un valor de la república o del régimen constitucional, ni siquiera del Estado, sino una aspiración del partido oficial.

Que el partido oficial quiera realizar cambios para los que no tiene apoyo suficiente o que resulten del algún modo antijurídicos no quiere decir que el país los necesite, y que no lo logre no es una frustración del sistema sino una victoria, en desmedro claro de los deseos de la facción gobernante. Hablar de gobernabilidad como un problema del país, equivale a confundir al Estado con el partido.

La Argentina vive un fujimorazo sui generis con el poder uniko del señor K. El Poder Judicial fue arrasado en el año 2004 por orden del presidente, que constitucionalmente tiene prohibido entrometerse en cuestiones judiciales y que tampoco tiene función alguna que cumplir en cuanto a la remoción de jueces. Los motivos invocados se mostraron todos falsos. De hecho cambiaron muchas veces, las causales aún siendo falsas o intrascendentes alcanzaban a jueces que no fueron cuestionados y el procedimiento conducido por la señora Cristina K fue un verdadero tribunal popular en el que no se respetó el derecho de defensa.

El senador Miguel Angel Pichetto, se acordó un poco tarde del problema al considerar un acto propio de los comités de salud pública de la revolución francesa a la acusación hecha por la Cámara de Diputados al Juez Antonio Boggiano, el único de los llamados jueces (bautizados así por Horacio Verbitsky) de la "mayoría automática" que fue retirado de la lista del cadalso por el kakismo después de haber arreglado obediencia indebida.

Esos comités de salud pública ya funcionaron en el país. Los presidió la propia Cristina K, de la que Pichetto es seguidor. Operaron sobre el resto de los jueces de la Corte pero no sobre Boggiano. Por las mismas causales que se invocaron para echar a algunos jueces se debiera echar a todos los que quedaron. En cambio con justicia podríamos decir, contradiciendo a Pichetto, que la visión del kakismo sobre lo que tienen que ser los juicios políticos se parecen demasiado al pulgar para arriba o para abajo con el que el emperador romano deponía de la vida de los gladiadores.

Con el Congreso ocurre lo mismo que con el Poder Judicial. Un estudio realizado por el diputado Mario Negri prueba que el presidente no ha tenido problemas en hacer aprobar sus iniciativas, que recibieron sanción a razón de una cada siete días. Muchas de las que no se aprobaron fueron desalentadas por el propio Poder Ejecutivo.

Pese a eso, el señor K ha batido todos los records en materia de decretos de necesidad y urgencia, que lo convierten en virtual dueño de la ley en la Argentina. Y por si con esto no bastara, se le concedieron los poderes extraordinarios que se le negaron en su momento a Fujimori, por lo que K no necesita dar un golpe institucional.

Este contexto muestra un estado de excepción institucional en la Argentina asimilable perfectamente al fujimorazo peruano. La diferencia tal vez sea que en Perú hubo quienes se opusieron. En nuestro caso no tenemos esa suerte. La oposición está muy ocupada compitiendo en irresponsabilidad con la izquierda y actuando como si la Argentina fuera Suiza (y no precisamente porque se confundan por la seriedad de nuestros bancos).

Dialogando con el caníbal

El Jefe de Gabinete Alberto Fernández resumió la rendición del señor K frente a Fidel Castro por el asunto de la libertad de Hilda Molina con la frase "se va a superar dialogando, no presionando". Por el momento nada se ha arreglado con Castro jamás dialogando, pero la expresión de Fernández es otra muestra de la política que hemos denominado "blandureza k", que consiste en ser duro con los blandos y blando con los duros.

La deuda en la concepción oficial se resuelve a los golpes. Con insultos a los acreedores el señor K trata a las personas que confiaron en el Estado al que él representa. Con piqueteros, criminales y Fidel Castro, la política es la franela.

También habló Fernández para enmarcar mejor la cobardía del gobierno de "respetar las idiosincrasias de cada pueblo". De eso se trata la causa de la libertad de Cuba. Los cubanos tienen que huir de la isla para vivir su idiosincrasia.

¿Qué más "amigables" pueden ser los términos del diálogo con Fidel que la carta suplicante que el señor K le envió días atrás? ¿Cuál ha sido el resultado de semejante respeto a la idiosincrasia dictatorial de Castro? El kakismo está convirtiendo a la Argentina en un país lame-botas del déspota cubano. En este caso mejor usado el término imposible, tratándose de un dominio por la fuerza.

lunes, diciembre 20, 2004

¿cómo se atreven a actuar bien?

Jorge Taiana es el perfecto vice canciller para el señor K, no sólo por haber servido a las órdenes de Alfonsín y Menem (una demostración más de lo poco claro que tenía este último lo que significaría la ultra izquierda para él), característica que comparten muchos de sus colaboradores, sino sobre todo por su visión tuerta de los "derechos humanos".

Como secretario general de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presionó fuertemente sobre el gobierno de Fernando de la Rúa y luego sobre Eduardo Duhalde para obtener la liberación de los terroristas que perpetraron en 1989 el ataque al cuartel de la Tablada; hoy es el más firme sostenedor de la tesis de que nadie puede meterse ante la determinación del régimen cubano de prohibir a una médica salir del país para ver a su hijo y nietos después de diez años, en nombre de un "principio" de no intervención. Así piensan aquellos a quienes se les ha atribuido el monopolio para enseñar derechos humanos al mundo: El terrorismo debe quedar impune pero el ejercicio de la medicina y el desacuerdo con la conducción de un hospital no.

No debe caerse en el error de interpretar esto como incoherencia. Al contrario, cuando Taiana defiende a los terroristas de la Tablada, defiende a la facción que le simpatiza aunque lo haga en nombre de los derechos humanos, y defiende a Castro que armó y financió la operación. A su vez, cuando se opone a que se contraríe al dictador sigue la misma línea.

La culpa por supuesto no es de esta izquierda abiertamente parcial, sino del resto del espectro social y político, en los países más desarrollados y en los menos, que les atribuye esa autoridad aunque sea lo mismo que encargar al virus de la viruela una campaña de profilaxis.

Lo cierto es que el gobierno argentino sin darse cuenta, y como consecuencia de la soberbia presidencial de la que surgió la idea de que una presión K sería irresistible para Castro, pasó de aparecer como preocupado por una cuestión humanitaria a protagonizar su gran papelón semanal, algo que viene sucediendo desde el anuncio de la llegada del papá Noel chino.

Si se decidió echar al señor Valdez, principal asesor del canciller, por haber sugerido la idea de la carta que cambiaría la historia, con cuanta más razón habría que echar al máximo responsable de esa carta tonta que fue su autor. No hace falta ser experto en relaciones exteriores ni estar más que medianamente informado para saber que Castro carece por completo de flexibilidad en ésta y en otras materias, porque mantiene a once millones de personas (no solo a una médica y a su madre) en condiciones de esclavitud, bajo un régimen rígido al que cualquier fisura podría convertir rápidamente en una nube de polvo. Castro es el primer preso de su propia tiranía.
El grupo de adolescentes avejentados que nos gobierna es incapaz de ver esto. Tendrían que explicar igual cómo es que se negaron a que se envíe una misión del alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos a Cuba y ahora se ven en situación de rogar al sátrapa gobernante cubano que deje salir de su feudo a un par de señoras mayores.

Se bajó del caballo muy rápido el señor K. No vaya a ser que algún pone bombas local lo critique. Un militante de la FUBA recriminándole alguna traición al ideario marxista de museo, puede causarle más aflicción que el papelón que está haciendo ante el mundo. En eso se equivoca Carlos Alberto Montaner en el artículo que reproducimos en este número: Son dos los gobiernos arbitrarios e irracionales. Lo que uno no tiene de tan arbitrario lo tiene de más irracional.

El fin de la tropelía pone a K al nivel de Castro, en cuanto a que la vida y la libertad de las personas están a merced de sus propósitos políticos y de su particular ego: Un gobierno intenta que se cumplan un par de disposiciones de "derechos humanos" de las que la izquierda hizo aprobar para sus propios cómplices, un tirano rechaza semejante pedido y el resultado es que se producen renuncias en aquel gobierno peticionante. Pero no son renuncias por no haber obtenido resultados, sino por haber importunado al tirano.

Hilda Molina y su madre han quedado a merced ahora de los designios de Castro y sus acólitos. El acto más deleznable que haya producido nuestra cancillería en la historia, y eso que se trata de un premio por el que hay mucha competencia. Ahora el gobierno K en retirada planea el peor de los actos presionando al hijo de Molina para que sea él quien visite la isla, dando por sentado el derecho de Castro de disponer sobre la circulación de las personas, sin importar si expone la vida y la libertad de Quiñones y de su mujer e hijos argentinos.

El campo de los "derechos humanos" se va haciendo cada vez más estrecho. Hasta ahora fueron tratados como un privilegio de los marxistas. Ahora son para un grupo de marxistas, los que no contradigan a la autoridad porque Hilda Molina pertenecía a sus filas, aunque es cierto que en Cuba es difícil saber quién forma parte del partido para sobrevivir y quién para dar rienda suelta a su depravación.

Sirve el episodio para demostrar que el liberalismo es la verdadera fuerza defensora de la libertad humana, que no distingue si se trata de los derechos de un marxista o de un propio, donde una persona puede ser respetada y valorada por sus conocimientos y habilidades como neurocirujano sin importar cuál sea su visión sobre otras cuestiones. ¿Hasta cuándo seguirá el mundo civilizado pidiendo perdón a quienes lo desafían desde la tribu?

¿Para qué quiere Kirchner amigos como Castro?

Por Carlos Alberto Montaner

Les ocurre a todos los recién llegados a la casa de gobierno. El presidente Néstor Kirchner está aprendiendo lo difícil que resulta ser amigo de Fidel Castro, a menos de que se adopte una actitud de total incondicionalidad. Decepción que, en su momento, también sufrieron Felipe González, Carlos Andrés Pérez, Vicente Fox y cuanto gobernante se ha acercado al Dictador con el ánimo cordial de mantener una buena relación con su gobierno.

El asunto parecía muy sencillo: en Buenos Aires vive el médico de origen cubano Roberto Quiñones, casado con la ciudadana argentina Verónica Scarpatti, con quien ha tenido dos hijos, Roberto Carlos y Juan Pablo, de nueve y tres años respectivamente. Los niños no conocían a su abuela Hilda Molina, una eminente neurocirujana cubana de 61 años, ex directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica de Cuba (CIREN), de donde se retiró hace una década por discrepancias ideológicas y éticas con el régimen. La doctora Molina había sido miembro del Parlamento cubano.

Como millones de cubanos, Hilda había perdido todas sus ilusiones con el comunismo, pero tal vez le repugnaban aún más los injertos de tejidos de fetos en los cerebros de extranjeros enfermos de Parkinson que pagaban en dólares por el dudoso tratamiento. Otro médico, el doctor Antonio Guedes, había denunciado desde el exilio que, cuando en el CIREN necesitaban tejidos con urgencia, en algún centro de ginecología se engañaba a mujeres embarazadas, haciéndoles creer que el hijo que llevaban en el vientre tenía alguna grave malformación, para practicarle un aborto que proporcionara de inmediato ese material. La doctora Molina se negó a condonar semejante monstruosidad.

En todo caso, cuando el presidente Kirchner y su canciller Rafael Bielsa, de la mano de Alicia Oliveira, subsecretaria de Derechos Humanos de la nación, supieron que había dos niños argentinos que querían conocer a su abuela cubana, pensaron que era una causa noble e hicieron gestiones para que el gobierno cubano permitiera esa ansiada reunión familiar. ¿Cómo Castro iba a oponerse a que una abuela se reuniera con sus dos inocentes nietos?

Ante el silencio de Castro, Kirchner le envió una carta emotiva, en la que subrayaba el aspecto humano de este pequeño conflicto. Estaba seguro de que el Comandante entendería sus razones y atendería su petición. Al fin y al cabo, su gobierno, alejándose de la conducta de las grandes democracias del mundo -toda Europa, Estados Unidos, Canadá- se había abstenido de condenar a Cuba ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, revirtiendo una política trazada por el presidente Menem y seguida por su sucesor De la Rúa. No es que Kirchner o Bielsa ignoraran que en Cuba, como en todas las dictaduras comunistas, se violan flagrantemente los derechos humanos, sino que prefirieron renunciar a los principios a cambio de tener buenas relaciones con La Habana.

¿Por qué Castro, aunque fuera por cálculo político, no recompensaba el gesto de Kirchner y permitía la salida de la doctora Molina? Dos son las razones que explican esta terquedad, y vale la pena explicarlas, porque ejemplifican con toda claridad la naturaleza de la dictadura más larga que registra la historia escrita del hombre: por ahora, casi cuarenta y seis años de ininterrumpida mano dura.

La primera tiene que ver con la manera con que Castro se relaciona con Cuba y con los cubanos. El país y sus once millones de ciudadanos son su patrimonio particular. Le pertenecen. Él -ni el Partido Comunista, ni el gobierno- decide si durante quince años los cubanos deben pelear en guerras africanas, participar en aventuras intervencionistas en cincuenta países, Argentina incluida, o enviar quince mil médicos y otros tantos policías a Venezuela a consolidar el poder de un satélite lleno de petróleo. Él, nadie más, decidió convertir a Cuba en un eslabón del imperio soviético, y cuando ese experimento, felizmente, se deshizo, él, contra el criterio de miles de sus partidarios y las esperanzas de todo el país, se negó a buscar una salida política y un tránsito hacia la democracia que permitiera que los cubanos abandonaran la miseria y la opresión en la que viven. Hilda Molina, sencillamente, es uno de esos once millones de juguetes que él tiene en el cajón para jugar cuándo y cómo le da su augusta gana.

La segunda razón -según médicos del CIREN- es más íntima y secreta: Hilda Molina, debido a su especialidad, probablemente sabe algo muy incómodo de la deteriorada salud mental de Castro, quien sufrió el primer espasmo cerebral en 1989, punto de partida de una creciente decrepitud que ya no hay forma de esconder o disfrazar: olvidos, repeticiones inmediatas, incoherencias, "ausencias", gesticulaciones extemporáneas, ataques de ira y otras manifestaciones de senilidad progresiva que tiene angustiada a toda una estructura de poder incapaz de colocarle una camisa de fuerza o de hacer otra cosa que no sea aplaudir y asentir con una mueca risueña.

Este triste episodio debe servirle al gobierno argentino para entender que es imposible tener aliados arbitrarios e irracionales. Además, ¿por qué hacer ese sacrificio inútil? Durante casi medio siglo, el gobierno de Castro ha perjudicado a los argentinos como ningún otro del mundo. En los sesenta, envió guerrillas y "lavó" dinero de secuestros; en los setenta, se alió con los militares en el terreno diplomático para bloquear las denuncias de los demócratas de la oposición; en los ochenta, financió, armó y adiestró a los atacantes de La Tablada, en el momento más frágil de la recuperación de las libertades; en los noventa, insultó sin el menor decoro a los dos presidentes electos del país. Y durante casi todo ese periodo, claro, acumuló una deuda de mil quinientos millones de dólares que ni paga ni piensa pagar. Francamente, averiguar por qué el presidente Kirchner quiere ser amigo de un personaje con esta conducta es un misterio absolutamente insondable.

Fuente: www.hacer.org

Los "secretos" de Hilda

Por Pablo Alfonso

Si fuera necesario demostrar el carácter vengativo de Fidel Castro y la mezquindad de su dictadura, el caso de la doctora Hilda Molina bastaría para probarlo.
La reconocida neurocirujana espera en La Habana, desde hace diez años, viajar a Argentina para reunirse con su hijo, el también neurocirujano Roberto Quiñones Molina y conocer a su nuera y sus dos nietos.

La autorización para esa salida del país depende directamente de Castro. De él provienen las reiteradas negativas que el régimen cubano le ha dado a numerosas figuras políticas, que han intervenido en favor de la doctora Molina a lo largo de una década.
El pasado viernes se conmemoró un nuevo aniversario de la proclamación por Naciones Unidas de la Declaración Universal de Derechos Humanos. A propósito de la fecha vale la pena recordar el caso de la doctora Molina.

Por eso y porque hace unos días el presidente argentino Nestor Kirchner, envió una carta a Castro pidiendo que deje viajar a Molina a Buenos Aires. No es la primera vez que lo hace. En diciembre del 2003, Kirchner pidió también lo mismo, sin resultados.

¿Quién es la doctora Molina? ¿Por qué la dictadura cubana no la deja salir del país? ¿Posee acaso secretos inconfesables de la dictadura castrista? ¿Tienen algo que ver con los criterios de Molina sobre las incursiones del narcotraficante norteamericano, Robert Lee Vezco -ahora encarcelado en la isla-, en la industria biomédica cubana? ¿O se trata, simplemente, de una mezquina venganza de Castro?

Molina, de 61 años, fundó y dirigió desde 1989 el Centro Internacional de Restauración Neurológica hasta que renunció y rompió con el régimen en 1994 "respondiendo a los dictados de mi conciencia y mi corazón", según explicó entonces en una carta abierta. Renunció también como diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular cargo para el cual había sido electa, "en reconocimiento a mi labor científica", como indicó en la misma misiva.

Como científica Molina es una reconocida pionera internacional de implantes en el cerebro para combatir el mal de Parkinson. Se ha expresado contraria al uso en Cuba de tejidos de fetos humanos para los extranjeros que pagan el injerto en moneda dura.

En su condición de directora del Centro, Molina trabajó en un programa de atención integral al envejecimiento, concebido y diseñado por ella, en particular en la obtención de una crema estimulante para masajes destinados a la restauración biológica geriátrica.

Como otros cubanos de su generación Molina fue en su juventud una firme defensora de la revolución cubana. En los años 60 formó parte de las fuerzas armadas por cuatro años y después de graduarse de la escuela de Medicina, en 1974, estuvo más de dos años en Argelia como parte de un contingente médico que Cuba envió a esa nación norafricana.

Mucha agua ha pasado por debajo del puente desde entonces. Tanta, que el argumento esgrimido por la dictadura en casos semejantes, es ridículo. ¿Qué secretos puede poseer Hilda Molina? ¿Cuáles serían los trastornos que esta científica pudiera ocasionarle al país en razón de las responsabilidades científicas que ejerció?

"Considero extraordinariamente ilógica esa posición del Gobierno cubano, pues soy una persona que lo único que he hecho en este país es trabajar", declaró esta semana Molina a la agencia EFE en La Habana. "No soy, ni nunca me sentí, política, di lo mejor que pude hasta un momento en que sentí que discrepaba con cuestiones básicas relacionadas con mi profesión y específicamente con mi Centro".

Castro ha ejercido su poder dictatorial en Cuba como un sistema de premios y castigos. Trata a los a los cubanos -sobre todo a quienes se le oponen-, como siervos de un desaparecido sistema feudal.

De ahí que cuando quiere obtener alguna ventaja ofrece a cambio la libertad de algunos presos políticos o permisos de salida del país a sus rehenes favoritos.Esperemos que en esta ocasión, cuando la dictadura trata de recomponer sus deterioradas relaciones exteriores, el pedido del presidente Kirchner no caiga en saco roto.

Fuente: Miami Herald en Español
Nota: Para mayores precisiones sobre los "secretos" de Hilda, El disidente recomienda la información suministrada por la fundación Lawton.

lunes, diciembre 13, 2004

Ya nos acostumbramos

"Una nación que intente prosperar a base de impuestos es
como un hombre con los pies en un cubo tratando
de levantase estirando del asa"

Winston Churchill

"La gente se muere de hambre porque
el gobierno los machaca con sus impuestos".

Lao Tze

El brillante ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires sentenció este domingo que debíamos acostumbrarnos a convivir con el delito. Sería la perfecta respuesta al subsecretario de Ingresos Públicos bonaerense, Santiago Montoya, quien en el marco de un operativo "tormenta de verano" anunció que allanará cajas de seguridad, indagará números telefónicos y controlará la salida hacia el exterior de deudores del fisco provincial. Moraleja de la semana: los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires deben resignarse a vivir en la inseguridad, pero deben pagar como si se los protegiera.

Montoya llamó a esta campaña fiscal perversa "tormenta de verano", en alusión claro al operativo "tormenta del desierto" llevado a cabo por Estados Unidos en la primera guerra con Irak. Toda una paradoja de la Argentina K bizarra en la que nos toca vivir: "derechos humanos" para los criminales, guerra contra los deudores de impuestos.

Otra paradoja es que hay deudores y deudores. Una cosa es deberle a la provincia por impuestos (es decir, deberle al señor Solá plata de uno) y otra cosa es deberle plata que la provincia graciosamente prestó (es decir, deberle plata que sí es de la provincia). Ahí podría decirnos el licenciado Jorge Sarghini, presidente del Banco Provincia de Buenos Aires, que debemos acostumbrarnos a vivir con amigos del poder a los que se les regala la plata que se les prestó.

No hay guerra declarada contra los Soldati, Gualtieri, los dueños del Showcenter, cuyo gerente financiero era el señor Machinea. A ellos se los beneficia con un fideicomiso formado para transformar en patrimonio propio de los deudores las fortunas que pertenecen al erario público (y que antes pertenecían, valga la reiteración, a los que pagan impuestos). La guerra es, como siempre en la Argentina K, contra los indefensos. Ni los piqueteros oficiales como el señor Luis D'Elía se quejan del tratamiento a los deudores del Banco Provincia, botín de guerra de la peor lacra política del país.

Ese estado provincial, causante del corralito con sus agujeros financieros, causante del derrocamiento de Fernando de la Rúa, capital nacional de los negocios ilegales, tierra fértil para el delito, paraíso de las patotas llamadas "piqueteros", que ofrece un sistema educativo calamitoso dominado por sindicalistas de la peor calaña dedicados a la huelga, es el que nos dice que los que no pagan para que esa fiesta continúe son en realidad los únicos malos de esta película de terror.

Entre las falacias fiscalistas que hacen que las víctimas colaboren con sus victimarios, se dice que el que no paga obliga a los otros a pagar más. Es algo parecido a decir que en un campo de concentración los carceleros podrían quejarse porque algunos prisioneros no quieren pagar su estadía. Algunos la pagan, pero no es que se hacen cargo del "incumplimiento" de los otros, sino de la voracidad del cobrador.

En síntesis podemos concluir: es mucho más fácil acostumbrarse a convivir con el delito que con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Se dijo:


Pregunta del diario La Nación: Daría la impresión de que usted quiso despegarse del tema de los fondos depositados en el exterior cuando anunció que los repatriaría.
Respuesta: Están por llegar 86 millones para construir un fideicomiso para construir un gasoducto. Y también llegarán 38 millones de dólares más, (el resto) lo traeremos en cualquier momento...

Respuestas del gobernador
de Santa Cruz

Sergio Acevedo



Al señor gobernador no se le cae la cara. Durante la campaña electoral que lo llevó a ocupar el cargo, prometió la inmediata repatriación del dinero que llevó el señor K al exterior tratándolo como si fuera suyo.
Después nos dijo que no podía traerlo hasta que la Argentina no saliera del default por temor a que fueran embargados por los acreedores, pese a que acababan de ser enviados de Luxemburgo a Suiza.
Ahora nos dice que entraron 86 millones que no sufrieron ninguna incautación de acreedor alguno. Señor Acevedo, con tanto dinero contrate a Steven Spielberg que es el único que podría escribir un guión que explique todos estos misterios y suene creíble.

De tapas en Madrid

En otros tiempos se mandaba a la mujer a lavar los platos, en cambio el señor K ha decidido mandar a la suya a arreglar los platos rotos. El problema es que la mandó al lugar equivocado; en este caso a España para arreglar la deuda con el FMI.

En su forma básica de pensar, el presidente en serio razonó de la siguiente forma: El titular del FMI Rodrigo Rato es español. Los ciudadanos de los países deben obedecer a los gobiernos porque si no los gobiernos los aprietan. La independencia del FMI respecto de su propio titular y de España, es puro cuento, casi como la independencia del Banco Central argentino. España tiene un rey, eso del parlamento y demás está de adorno, es evidente que el mandamás hace lo que quiere. El señor K creyó que el rey de España, como él mismo hace en la Argentina, con una buena apretada podría obligar a Rato a rendirse a los deseos de la patota que preside.

No hablaría nunca con el señor Aznar, que es en todo caso el verdadero referente político de Rato. El es filo-marxista y por lo tanto no hace negocios capitalistas con gente de derecha. Si el rey pudiera hablar se llevaría una sorpresa, pero para fortuna de don Néstor, está sólo de adorno.

Como es habitual en él también olvidó el mal trato que hace sólo un par de semanas le dispensó al monarca español en Rosario, y el trato que se le dio a las empresas españolas durante el inicio de su gobierno, antes de "arreglar".

Hay un método más simple de cancelar la deuda con el FMI como es la aparente intención del gobierno argentino. Se golpea la puerta de la caja y se entrega el cheque. Claro que esa metodología no le permitiría a la primera dama aprovechar las ofertas del Corte Inglés.

Seguimos dando la nota en el mundo, pero no hay nada de qué avergonzarse. El prestigio sólo lo pierde el que lo tiene.

lunes, diciembre 06, 2004

¿A quién le importa?

La exposición de León Ferrari en la Recoleta con figuras como la imagen de Cristo dentro de una licuadora, es algo más que un agravio a una religión, en este caso la mayoritaria. Se enmarca en el espíritu autoritario que no tolera ninguna expresión de devoción fuera del proyecto colectivista. Los marxistas siempre han visto a Dios como un competidor.

Son varios los actos de los últimos años tendientes a debilitar o humillar al catolicismo. Desde el retiro de una imagen de María en Tribunales hasta esta muestra de Ferrari que si no fuera por este contexto, no pasaría de ser uno de tantos bodrios hechos en nombre del arte pero en realidad limitado a la explosión de un resentimiento personal.

Debe preocupar que cualquier religión sea perseguida. No porque sea la propia o porque uno tenga una y no quiera que la intolerancia le alcance. El problema es que su persecución es síntoma del avance de tendencias totalitarias que no soportan ningún tipo de introspección.

Por supuesto que en nombre del cristianismo se han hecho barbaridades y existe el derecho a criticarlas y darlas a conocer. No es esa la intención de esta muestra hecha en un lugar público. El marxismo ha perseguido siempre al cristianismo, en China, en la Unión Soviética y por supuesto en Cuba y lo ha hecho por motivos muy distintos a los pecados católicos y con metodologías que superan con creces a cualquiera de ellos. Una costumbre de los militantes comunistas cuando funcionaban los colegios católicos era entrar a las aulas, descolgar imágenes cristianas (al menos no recurrían a un Bendini para hacerlo) y desafiar a los estudiantes diciéndoles que ellos nunca habían visto a Dios, pero si en cambio a Fidel Castro. El único dios para el comunismo es el propio dictador.

El marxismo en la Argentina sigue tanteando a la sociedad civil y lo hará hasta que encuentre resistencia. No hay mucha por ahora. En este caso a lo sumo se han formado grupos de oración. Ferrari expone sus insultos a las creencias trascendentes mayoritarias en público y la respuesta se hace en privado.

Parece que se hace algo, pero no se hace nada. No se promueve una manifestación masiva tan libre como la de Ferrari, en sentido contrario, no se hace un petitorio para destituir al secretario de cultura, simplemente se reza, como si fuera Dios el responsable y el único que puede hacer algo contra la fauna izquierdosa que ha puesto a la mayoría del país en retirada simplemente exclamando ¡buh!

Hace veinte años Raúl Alfonsín intentó un avance estatal sobre la educación religiosa a través de un hipócrita "Congreso pedagógico". La reacción fue virulenta y pacífica a la vez. Una masiva participación civil impidió que se atentara (más) contra la libertad de educación. En ese entonces los resortes que mantienen a una sociedad en movimiento estaban todavía en su lugar. Hoy se reza como se haría frente a un fenómeno natural e inevitable o en medio de una sangrienta e invencible dictadura.

Hoy en día, en lugar de eso, algunos representantes de la Iglesia declaran su amor por Alfonsín, como el señor Laguna (lo llamó en Página 12 "el mejor presidente lejos"). Este sujeto que suele abusar de su sotana para hacer tomar partido a Dios por sus favoritos políticos, que dijo haber conocido a "los pobres" hace pocos años (algún día conocerá como se sale de pobre, aunque no le haya tocado nunca hacer sudar su generosa frente), se pronunció por la despenalización del aborto de manera ambigua, como todo en él, y no tuvo vergüenza en lamer las medias del señor K.

Muchas cosas han cambiado en veinte años, pero algo sigue igual: Dios, aún para los que crean en él, nunca viene a hacer nuestro trabajo.

Se están dando cuenta

Horacio Verbitsky, fue líder de la inteligencia de la agrupación terrorista Montoneros con la que se identifica el oficialismo. Actualmente es titular de la organización política CELS que audita desde una escala de valores de ultra izquierda varias áreas del Estado y cuenta con mayor poder que el propio Congreso de la Nación, que pasa por una etapa de profundo relax.

Verbitsky sabe vivir bien. No distribuye su riqueza (¿qué marxista lo hace?), aunque el hecho de que los demás vivan en lugares tan elegantes como él (la coqueta esquina de Juncal y Pueyrredón) es según el criterio que a fuerza de muchos dólares sus innumerables empleados difunden, la verdadera causa de la delincuencia. La culpa por el delito es de las víctimas que obligan a los criminales a delinquir por el sólo hecho de no haber entregado voluntariamente sus bienes antes del atraco. El que no piense esto, además, es nazi.

Su principal destino turístico no es la gran favela de Cuba sino los Estados Unidos, en donde fue considerado vocero de la prensa argentina y transmisor único de las verdades locales durante toda la década del noventa. Allá los norteamericanos con su ceguera, porque gran parte de quienes lo escuchaban lo hacían de buena fe. Con la fachada de la organización "periodistas" disuelta ahora después del escándalo Nudler, Verbitsky fue incluido como fuente oficial del senado norteamericano en materia de libertad de expresión.

Su último periplo por los "states" no fue tan feliz según contó Offnews.info. En una conferencia hecha en el edificio del senado en Washington recibió fuertes críticas por su actual papel de prensa oficial ("partidista y militante" se lo llamó) del gobierno autoritario de Néstor Kirchner.

Verbitsky sufre la misma crisis que otros compañeros de la ruta antinoventista. El colapso de la Alianza, la cooptación de Poder Ciudadano, el papel absurdo de muchas ONGs que hablaban de problemas institucionales pero en plena revolución se entretienen con la lista sábana y la oposición que hacía pulcrismo durante el gobierno de Menem pero deja escapar los elefantes sin abrir la boca. Todo ese gran conjunto pro nada, sino unidos por el antimenemismo, padecen ahora el inicio del post post menemismo. La etapa en la que estar en contra de Menem ha dejado de darles de comer.

Luces y Sombras de las recientes liberaciones en Cuba

por Celso Sarduy Agüero
Editor de Tema Libre y Noticuba Ed. Buenos Aires


Las recientes excarcelaciones de unos pocos presos políticos cubanos nos alegran profundamente por el alivio al sufrimiento personal de ellos y su familia. No por ello se debe sobredimensionar el papel desempeñado por el gobierno socialista español, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Tampoco debemos tomarlo como un gesto altruista del tirano Fidel Castro o de una preocupación especial por la disidencia cubana de parte de la flamante administración española, quien recientemente, durante los festejos del Día de la Hispanidad, a través de su canciller Moratinos, desairó a representantes de la oposición cubana, en una recepción organizada en la embajada española en La Habana.

Al contrario la preocupación central de ésta ha sido asumir el papel de abogado defensor de la dictadura cubana ante el resto de las países miembros de la Unión Europea, intentando por todos los medios plausibles que la Comunidad Europea levante las sanciones diplomáticas y económicas que le aplicó a la dictadura más antigua del Mundo a raíz de la Ola represiva conocida como la Semana Negra en Marzo de 2003.

En ese momento, pasaron a engrosar la varias veces centenaria lista del presidio político cubano alrededor de 75 disidentes que fueron sometidos a parodias de juicios y sentenciados a condenas que van de los 15 a los 28 años de prisión por cometer crímenes tan horrendos como: fundar bibliotecas independientes, organizar sindicatos y partidos políticos o ejercer el periodismo independiente. Quienes hemos leído algunas de las actas de esas condenas nos sentimos espantados ante "elementos probatorios" tales como "poseer un fax" o una "copia de la declaración de los derechos humanos".

Estos opositores fueron condenados en definitiva por intentar ejercer sus derechos básicos más elementales, algo que resulta inadmisible para una tiranía cuyo sostén se basa claramente en el control absoluto sobre la ciudadanía, la desinformación y el terror de Estado.

Pero queda aún más que decir sobre el sistema represivo de Cuba: como si fuesen poco estas condenas, a los presos políticos cubanos no se les reconoce su condición de tales, comparten celdas con criminales de máxima peligrosidad, y purgan condenas en las cárceles más alejadas de sus hogares (aspecto no menor en un país donde las personas viajan en el volquete de un camión, distancias de centenares de kilómetros o pueden permanecer una semana durmiendo en el piso de una terminal ferroviaria a la espera de un boleto para viajar); muchas veces, después de sufrir este calvario los familiares del reo se encuentran con la prohibición de ver a su ser querido. Para completar el cuadro, aquel preso que no acepte la orwelliana "reeducación" que la magnanimidad del sistema le ofrece para reinsertarse en su cárcel ideológica, es sometido a prolongados períodos de aislamiento en celdas tapiadas, donde pierden la noción del tiempo, recibe una ración inmunda de "alimento" y se le niega la atención médica más elemental; con el fin de minar su salud física y sus reservas psicológicas y morales y condenarlo a un lento exterminio.

Esta amplia descripción de la situación que con tanta ligereza se trata en algunos medios, nos parece un hecho no menor que permite medir con mayor acierto lo que aquí está en juego: Aquí se trata de un intercambio de favores: el Tirano libera a cuentagotas unos pocos presos de conciencia, a cambio se oxigena, le levantan las sanciones, reactiva su economía, remodela su imagen externa y aparece a los ojos de la opinión publicada como un personaje magnánimo capaz de perdonar a sus enemigos.... A cambio, la actual administración española se queda con un crédito que está muy lejos de corresponderle. Castro ha cedido a la presión insostenible que las sanciones de la UE y los EE.UU. le han impuesto a su régimen y ha elegido hacer alguna concesión ante una administración amiga y armar un operativo de prensa que le permita a ésta última quedarse con el crédito.

Mientras tanto, puertas adentro, en las sombras de la Isla Cárcel, continúa encarcelando, torturando y asesinando, ahora con nuevo aire y más divisas que en el caso cubano siempre han significado: más terror y más represión... Así permanece desde hace décadas inamovible en su reinado, acercándose ya al medio siglo, lo cual además de un record de permanencia en el poder en términos absolutos es una vergüenza para la humanidad, y no sólo que se tolere internacionalmente esta situación ya entrado este siglo XXI, sino que para colmo se coquetee con esta clase de regímenes aberrantes por trasnochados resabios ideológicos.

No caigamos en la ingenuidad de pensar que gracias a la tolerancia y el diálogo de la administración Zapatero se pueda vislumbrar algún tipo de apertura en Cuba, no cedamos a la presión propagandística de algunos medios que pretenden hacernos tragar la "inocentada" de que Castro sólo necesitaba que le acaricien la cabeza y que Zapatero llegó a la historia de occidente para lograr "convertirlo" en un ser humano respetuoso de las ideas ajenas...!!!!

Lo sucedido demuestra todo lo contrario! Castro ha cedido gracias a las presiones de la Unión Europea, que en su momento, haciéndose eco de las gestiones del ex-presidente José María Aznar para condenar la tiranía cubana, se decidió a dejar atrás "exhortaciones" y "llamamientos a la democratización" y aplicó SANCIONES económicas y diplomáticas muy concretas sobre el régimen de La Habana.

Estas sanciones, junto a las que mantiene firmemente los Estados Unidos de América se convierten en la única soga posible para ahogar a este sistema totalitario que aún subsiste en América Latina y que se da el lujo, a costa de la hambruna y la ruina de sus ciudadanos, de exportar ideología y minar al resto del continente con esa plaga mortal para el resto de las naciones.

El tirano está jaqueado económica y políticamente y, con excepción de las administraciones distraídas -o en algunos casos cómplices- de Latinoamérica, le quedan pocas puertas que golpear. Sólo con más presión saldrán en libertad los cientos de presos políticos que hoy abonan en la cárcel la libertad que Cuba tiene derecho de ejercer. Sólo con fuerte presión y concretas sanciones y sólo entonces, saldrán todos los presos políticos en libertad y podrán quedarse en Cuba, sin verse obligados a partir hacia el exilio forzoso condenados a elegir entre el silencio, las rejas o la expatriación.

La verdad se ha demorado, pero hoy, con estos acontecimientos más que nunca sale claramente a la luz: la esencia estalinista criminal del régimen que Cuba soporta desde hace casi medio siglo, es cada día más difícil de ocultar a los ojos de todo hombre de buena voluntad en el Mundo y queda claro que la única forma de deshacerse de este monstruo es presionarlo aún más... hasta que reviente.

lunes, noviembre 29, 2004

Superproblemas

Oposición en retirada

Un ejemplo de la relación del señor K con el Congreso es la actitud de algunos servidores de reparto con los que cuenta, como el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y entusiasta aspirante a Canciller Jorge Argüello. Este neo oficialista que llegó a la Cámara de Diputados apadrinado por Mauricio Macri, es uno de los tantos políticos capaces de pasar de derecha a izquierda sin detenerse siquiera en el baboso centro, no bien huelen a sillón.

Sería bueno conocer de boca del propio Macri cómo fue que su criterio "eficientista" a la hora de seleccionar nombres para sus listas con "los mejores hombres vinculados a la gestión", derivó en este cúmulo de bochornos que no significaron otra cosa que aportes al delirio progresista tanto nacional como de la Ciudad.

Si no, tenemos a los diputados de Bussi y de Patti, prestando el quórum a último momento, para que el señor Jefe de Gabinete cuente con las facultades suficientes para manejar los fondos públicos como propios.

El cuadro se completa con los legisladores de Recrear que apoyan el aumento de empleados del ex Consejo Deliberante (hoy consejo delirante), expropiaciones, homenajes a Perón y propuestas para colegiar obligatoriamente a los vendedores de departamentos en perjuicio de los consumidores.

Podríamos agregar en el mismo espectro "centrista" que nos legó "la nueva forma de hacer política" que se le propuso al país desde la década del 90, el escandalete de Poder Ciudadano, esa institución que por aquellos años se dedicaba a hurgar en los ingresos de los políticos haciendo culto a la "transparencia", pero tuvo que deshacerse de su presidente Mario Rejtman Farah al descubrirse la turbia realidad de que cobraba una jubilación de privilegio.

Si somos más amplios veremos que otras luminarias de estilo similar como Gustavo Beliz, que terminó sirviendo a un gobierno montonero en sus peores propósitos de capturar a la Corte Suprema de Justicia o al propio Cavallo que llegó al poder en su momento para demostrar que el país podía seguir de fiesta si se lo ponía a cargo de un buen animador, como él mismo, aunque no lo logró.


El señor K ya tenía superpoderes

Esto es casi todo lo que hay fuera del oficialismo, además del radicalismo residual. En semejante contexto, se puede explicar la facilidad con la que el oficialismo obtuvo los mentados superpoderes. Lo que no se sabe con exactitud es para qué los necesita, si la única pelea entre propios y extraños es para ver quién concede más. K ya estaba en situación de superpoderoso porque carece de oposición.

Podríamos explicarlo todo, como este mismo sector lo hizo años atrás, en las malas conductas de las personas. Pero eso además de ser un ejercicio inútil, nos llevaría a la confusión otra vez de creer que el país necesita un "que se vayan todos". Se fueron muchos, vinieron otros y estamos en el mismo lugar.

La derecha que no quiere llamarse derecha carece de proyecto. En 1994 se transformó una Constitución liberal en otra socialista pero ese sector se limitó a hacer oposición desde el denuncismo vacío que le proponía la izquierda con objetivos mucho más claros y hablando de "gestión" y "eficiencia" a pesar de que carecen por completo de experiencia, se pierden rápidamente en los objetivos y a la hora de votar no tienen idea de qué los hace diferentes.

La desorientación está en las cabezas. Macri practica el "nadismo", la filosofía del vacío completo, con una verborragia guitarrera que ha superado con creces al radicalismo; Ricardo López Murphy, que probablemente sea el más liberal dentro de la oferta existente, ni siquiera se toma el trabajo de controlar que sus legisladores no aporten al socialismo nacional a diario y ha expresado su fe en el "estado de bienestar", al que debería demoler y es el punto más débil del populismo / progresismo. Sobisch, la esperanza sureña, se dedica a crear empresas del Estado.

El señor K sacude y sacude, pero no consigue despertar a una oposición razonable. El kakismo es en ese sentido el Pearl Harbor de una derecha en retirada por décadas, pero no logró hacer reaccionar a ningún gigante dormido porque no lo hay.


La "deforma" del 94 y los superproblemas

La posibilidad del Jefe de Gabinete de manejar partidas del presupuesto a su antojo que ahora le acordó el Congreso, es parte de los estropicios que se derivan de la reforma de la Constitución en el año 1994. Las emergencias se resuelven en la Argentina dejando que los presidentes hagan lo que quieran, que es justamente el origen de todas las emergencias.

Desde que tales facultades fueron conferidas por primera vez a Cavallo, la Argentina ha pasado por los peores desastres, lo que bastaría para recordar que otorgar más poder a los gobiernos no ayuda precisamente a superar las crisis. Superpoderes es hasta ahora sinónimo de superproblemas.

Distinto fue el camino elegido por los constituyentes de 1853. También se encontraron con un país en problemas, pero el camino elegido para superarlo fue limitar el poder al máximo, rompiendo la inercia anterior de aumentar las facultades de Rosas con la esperanza de que por esa vía todo pudiera ser solucionado.

A ese período le siguió la mejor época de la Argentina que la convirtió de un desierto a una alternativa a Estados Unidos para las masas inmigratorias de Europa.

Grandes gobiernos han sido fruto de mínimos poderes. Gobiernos pequeños en lo intelectual y moral y grandes fracasos han sido la consecuencia de superpoderes.

Se dijo:

"El libre comercio no es lo esencial del Mercosur, sino que es una herramienta para lograr el desarrollo económico de sus miembros."

Juan Pablo Lolhé
Embajador argentino en Brasil


El "Mercado Común del Sur" pretendía ser eso justamente que el señor embajador no considera importante, es decir un acuerdo para comerciar libremente entre las partes y acordar aranceles externos comunes. Suponemos que dentro de la redefinición total de los conceptos que propone el kakismo, lo esencial del MERCOSUR para el embajador deben ser los canapés de salmón, los cargos y los viajes, porque para ninguna otra cosa sirve un mercado común si el libre comercio no importa.

Un aporte a la propaganda de Castro

El secretario de deportes ha puesto el ojo en Cuba, donde se encuentra en viaje oficial para promover intercambios de entrenadores de distintos deportes. Obnubilado seguramente por la belleza del fracaso socialista o el romanticismo del terror interno, Claudio Morresi expresó a cuanto medio pudo, su deseo de ver a Maradona "sin publicidad" y ofreció exportar a Marcelo Bielsa y a Jorge Valdano, a cambio de entrenadores de otros deportes como el boxeo provenientes de Cuba.

Es lógico que el gobierno cubano haya realizado este tipo de intercambios, porque Castro dispone de las personas como si fueran sus mascotas. Lo que no se entiende es si Morresi sabe que vive en un país donde hasta los técnicos progres manejan su vida por sí mismos o por sus representantes y no requieren gestión oficial alguna al respecto.

Tal vez tomemos el asunto demasiado en serio y este viaje no tenga otro fin que el de hacer un poco de turismo con alguna excusa que sirva para justificar los viáticos oficiales, pero lo que es seguro es que el gobierno argentino sigue aportando a la propaganda de un régimen criminal que persigue a la oposición y tiene sumido a su pueblo en la edad media.

lunes, noviembre 22, 2004

Ojalá fuera un cuento chino

El señor K probándose un sombrero en Costa Rica podría convertirse en la imagen oficial del gobierno argentino. Con cualquier sombrero y aunque haga el ridículo, reduce sus dogmas ideológicos setentistas a un cúmulo de caprichos mezclados confusamente con agresiones a sectores indefensos.

La Argentina se ha convertido en un país tan poco serio desde el derrocamiento de Fernando de la Rúa que se puede anunciar la llegada de los reyes magos para salvar todos los estropicios hechos por el país de una sola vez, sin que se produzca la más mínima zozobra política o resuene la indignación popular. Nada hay más fácil de vender a una Argentina no carente de educación sino mal educada, que la gratuidad. Todo lo roto se arreglará siempre con un toque de varita mágica.

Los 20 mil millones de dólares que llegarían desde China se convirtieron en negocios con el Estado. En ese sentido poco tendrían de novedad. La Argentina está ya agobiada por una deuda externa gigantesca, de modo tal que varias veces esos millones han llegado al país antes y hasta ahora no han significado más que problemas. La Unión Soviética ha sido más generosa con Cuba durante toda la guerra fría que lo que promete ser el comunismo Chino con nosotros.

El kakismo está a favor de su propio endeudamiento y en contra del de sus antecesores (algunos). Quiere inversiones extranjeras arregladas con el poder, pero no inversiones hechas privadamente. No está dispuesto a garantizar seguridad jurídica para que cualquier empresa privada realice cualquier negocio en la Argentina, pero sí lo está para dar seguridad política a quienes lleguen a un acuerdo con él y le respondan.

En cualquier país bananero hay inversiones extranjeras, inclusive son las que los reciben con mayor facilidad. El problema es que invierten en los gobiernos, hacen negocios con quienes ostentan la fuerza y se aseguran de una manera más directa su rentabilidad repartiendo sobres entre las lacras humanas que los dominan. El progreso de los pueblos se logra cuando personas sin influencia política realizan intercambios con otras personas sin influencia política buscando obtener un beneficio de manera limpia. Para el gobierno estas inversiones no controladas son las que deben ser perseguidas; necesitamos a los políticos para que los negocios se santifiquen.

El kakismo rechaza "la invasión" de productos extranjeros, salvo que provengan de países "amigos". Mientras sus negociados mantengan un halo izquierdoso, la idiotizada progresía local seguirá saltando de alegría por la recuperación tardía de una utopía fracasada.

Durante los estigmatizados años noventa economistas aislacionistas y sindicalistas combativos rechazaban el embate de juguetes chinos, usados como símbolo de la "apertura indiscriminada" del comercio (que en realidad fue una tímida apertura). En nombre de ese tipo de nacionalismo de chucherías se cambió "el modelo", pero ninguno de los protestones de entonces puso el grito en el cielo, cuando el gobierno cambió un acto de propaganda como el anuncio confuso e indefinido de inversiones para tapar el impacto de las bravuconerías de la semana anterior, por el reconocimiento del carácter de economía de mercado a China, con lo que se aceptarán los costos internos chinos a los efectos de eventuales planteos de dumping. El motivo es sencillo: el nacionalismo de chucherías es y ha sido siempre una máscara para tapar negocios sucios con el poder a costa de los consumidores. Los que permanecen en silencio hoy, tienen suficientes incentivos para no hablar.

Todo lo acordado con China está en contra de los dogmas esgrimidos por el gobierno para llevar a cabo su revolución oral. Los juguetes chinos alegrarán la vida de los chicos argentinos, pero aquí no se instalará una sola fábrica. Ni siquiera una tintorería nueva.

Se discutió la cuestión como si hubiera una parte de esos acuerdos muy beneficioso: las benditas inversiones; y otro que fue una concesión: la mayor apertura comercial con China a partir del reconocimiento del estatus de "economía de mercado".

Para este capitalismo prebendario construido por lo que queda de la militancia comunista de la década del 70, ese conflicto es lógico. Las inversiones fortalecen al Estado y la apertura complica la vida de la plaga de acomodados que se enriquecen mediante prohibiciones y conspiraciones contra el consumidor.

Un dirigente de la Unión Industrial quiso ironizar sobre el acuerdo comercial, diciendo que si se incluyeran los automóviles hasta los piqueteros andarían en un auto chino. Imposible un ejemplo mayor de la escala de valores que esconde el proteccionismo. La capa más pobre de la población es la primera perjudicada por el proteccionismo y los protegidos no soportarían que accedan por sí mismos al bienestar.

El día que los piqueteros tengan autos chinos podremos festejar doblemente: por la posibilidad de una capa importante de la población de acceder a mayor cantidad de bienes, y porque podremos darnos el gusto de cortarles las calles nosotros a ellos.

Se dijo

"El abaratamiento de los artículos indispensables para la vida, no condenaría a muerte a ciertas industrias embrionarias, porque cuanto más barata fuera la vida para el obrero, mayores serían sus esfuerzos para que la industria en que ganaba su sustento llegara a todo su apogeo. ¿Es justo, es legal, es equitativo, despojar a la colectividad, para que vivan media docena de industrias?"

Leandro N. Alem
"El Argentino", 27 de agosto de 1894
Libertas, n° 11

El cuento cubano

Miguelito es un niño que se sienta a mi lado mientras espera que salga su padre de una oficina en uno de los destruidos edificios de La Habana. Le pregunto si va a la escuela, y me responde de manera inmediata que en Cuba la escuela es gratis, "tú no pagas nada, ¿sabes?", insiste.

Llevaba un día apenas en el país y lo que había observado ya era suficiente para tener una idea del alto costo que semejante gratuidad tenía para los cubanos.

Tampoco se pagaba por la escuela -de manera directa, porque gratis no es nada- antes de la mítica revolución en la propia Cuba y tampoco se paga en buena parte del mundo, pero cómo se iba a enterar este chico de semejante cosa si la mentira permanente es consustancial con el régimen, viene unida a él como un algo inseparable. El aislamiento informativo al que somete al pueblo, le permite al dictador hacer propaganda con nada.

"Bush es un señor muy malo" me dijo Miguelito, de solo diez años. Mientras los niños de los países normales juegan con una pelota o adquieren conocimientos útiles para su desarrollo, el régimen de Fidel los envenena con disputas de personas mayores. Y él está del lado de los adultos que creen que pueden someter a los otros adultos, diciendo que lo hacen por el bien de la humanidad. Mientras escuchaba a este niño que me bombardeaba con últimos eslóganes, ya no pensaba en la educación gratuita, sino en que nadie paga por recibir publicidad en ninguna parte.

Sin embargo no pudieron destruir por completo los impulsos más naturales e inocentes de Miguelito, porque acto seguido me contó, sin que se lo preguntara, sobre el estado deplorable de los baños de su escuela y me interrogó acerca de si en la Argentina había juegos "Atari" (por averiguaciones posteriores entre entendidos pude saber que se trataba de un juego electrónico obsoleto). Me contó también que en Varadero, la burbuja preparada por el régimen para los turistas, había televisión con muchos canales con películas y programas para niños.

Los medios de comunicación son el reflejo perfecto de la naturaleza totalitaria del Estado cubano. Los noticieros son proclamas políticas con la misma sutileza que las de los piqueteros analfabetos de Buenos Aires. Tal el nivel de ?esclarecimiento? que recibe la población. Se suceden de forma permanente con "mesas redondas" que hablan de lo mal que está el mundo y lo bien que está Cuba; y de las misiones que Castro envía afuera de sus fronteras para "liberar" a la humanidad de esos padecimientos.

En la provincia de Granma se celebró una "Tribuna Abierta de la revolución". La población arriada como ganado agitaba banderas disciplinadamente sin ningún entusiasmo con caras adustas. Los "comandantes" presentes parecían algo pasados de ron pero seguían el ritmo de la canción "hay que cuidar a Fidel porque es nuestro salvador", interpretada por el "quinteto rebelde". Un espectáculo digno de la película "Bananas" de Woody Allen, en el que otros niños inclusive menores que Miguelito hacían criticas a la democracia norteamericana y explicaban que todos los males cubanos provienen del mismo lugar de donde en realidad llega el dinero con el que viven: Los Estados Unidos.

No puedo imaginar cómo estarían los baños de la escuela de Miguelito, porque todo lo que vi de Cuba se encuentra destruido como si hubiera sido bombardeada. Ni siquiera sé porque La Habana Vieja se llama así, porque no encontré una nueva.

Sí en cambio vi una ciudad como si hubiera sido abandonada medio siglo atrás y al socialismo en su cara más real: incapaz de construir nada y hasta de mantener lo que el limitado capitalismo que lo antecedió le dejó para que se regodeara en su "justa distribución" de la pobreza.

Qué es lo que admiran de este horror, de este crimen impune contra la humanidad que es el comunismo, los García Márquez, los Kirchner, los Bielsa, los Verbitsky, los Saramago. Tal vez les atrae el control policial de los "Comités de defensa de la revolución" en cada cuadra. O la propaganda totalitaria en cada rincón, a cada kilometro en la ruta, en cada edificio. Les gusta a lo mejor que los cubanos deban tomar tantas prevenciones antes de hablar. Disfrutan acaso del tratamiento privilegiado que se otorga a los turistas a costa de la esclavitud de los cubanos que reciben monedas mientras el gobierno se queda con su salario que pagan empresas extranjeras (inversiones, sí, como las chinas).

Nadie que conozca Cuba puede creer todavía en el socialismo, ni en que posea semilla alguna de verdad, o justicia, ni tan siquiera de la proclamada igualdad. Como mentira la excusa de "el bloqueo" es más cómica que el lacrimógeno "quinteto rebelde".

Todo indica que la naturaleza pronto se ocupará de Fidel. La muerte sí que nos iguala como no lo hace el socialismo. Tal vez por eso en nombre de esa utopía haya que apagar los impulsos vitales del ser humano.

LA PETICION DE LOS FABRICANTES DE VELAS

Por Frederic Bastiat (1801-1850)

En 1845 Frederic Bastiat, colocándose en la posición de los fabricantes de velas, se dirige a los legisladores franceses, refiriéndose a las políticas proteccionistas que hoy ciento cincuenta años después se siguen practicando, en estos términos:

De: los fabricantes de velas, mechas, linternas, candeleros, postes de luz, cortamechas y apagavelas. Y de los productores de sebo, aceite, resina, alcohol y, en general, de todo lo relacionado al alumbrado.

A: los Honorables Miembros de la Cámara de Diputados
.


Caballeros:

Ustedes están en el camino correcto. Se preocupan principalmente del destino del productor. Desean liberarlo de la competencia extranjera, esto es, reservar el mercado nacional para la industria nacional.

Estamos sufriendo la ruinosa competencia de un rival extranjero quien, al parecer, trabaja bajo condiciones tan superiores a las nuestras para la producción de la luz, que está inundando con ella el mercado nacional a un precio increíblemente bajo. Porque en el momento que aparece, cesan nuestras ventas, los consumidores se vuelven a él y todo un rubro de la industria francesa, cuyas ramificaciones son innumerables, se reduce hasta un completo estancamiento. Este rival que no es otro que el sol, sostiene una lucha tan inmisericorde contra nosotros, que sospechamos está siendo alentado en contra por el pérfido Albión[1], particularmente porque tiene por esa isla orgullosa un respeto que no tiene por nosotros.

Solicitamos pasen una ley exigiendo el cierre de todas las ventanas, puertaventanas, ojos de puerta, los cierres y persianas; en suma, todas las aperturas, huecos, rajaduras y fisuras a través de las cuales suele entrar el sol a las casas, en detrimento de las industrias leales. Con ellas - estamos orgullosos de decirlo - hemos equipado al país, el cual no puede, sin evidenciar ingratitud, abandonarnos ahora en tan desigual combate.

Si ustedes cierran tanto cuanto sea posible todo acceso a la luz natural, creando así una necesidad de luz artificial, ¿qué industria de Francia no será alentada en última instancia?

Si Francia consume mas sebo, tendrá que haber mas ganado y rebaños y, en consecuencia, habremos de ver un incremento de los campos fértiles, de la carne, la lana, el cuero y especialmente el estiércol, la base de toda riqueza agrícola.

Nuestros páramos serán cubiertos de árboles resinosos. Numerosos enjambres de abejas recogerán de nuestras montañas sus tesoros perfumados que hoy pierden su fragancia como las flores de las que emanan. Así, no habrá una sola rama de la agricultura que no experimente una gran expansión.

Lo mismo es cierto de la navegación. Miles de buques se dedicarán a cazar ballenas (por el aceite de ballena) y en poco tiempo tendremos una flota capaz de defender el honor de Francia y de satisfacer las patrióticas aspiraciones de los abajo firmantes.

Pero, ¿qué diremos de las especialidades de la manufactura parisién?. Desde ahora se contemplará el dorado, el bronce y el cristal en los candeleros, en las lámparas, en las arañas y en los candelabros, brillando en grandes espacios, comparados con los cuales los de hoy no son sino pesebres.

Se requiere poca reflexión, caballeros, para convencerse de que quizá no hay un sólo francés, desde el rico accionista de la compañía Anzin hasta él más humilde vendedor de fósforos, cuya condición no sea mejorada por el éxito de nuestra petición.

¿Nos objetarán ustedes que aunque nosotros ganemos con esta protección, al final no ganará Francia, porque el costo lo cubriría el consumidor?. Tenemos lista una respuesta.

Ustedes no tienen más derecho a invocar los intereses del consumidor. Lo han sacrificado dondequiera encontraron que sus intereses se oponían a los del productor. Por la misma razón deben hacer lo propio esta vez.

En realidad, ustedes mismos han anticipado esta objeción. Cuando se les ha dicho que el consumidor tiene algo que ganar en la libre importación de acero, carbón, ajonjolí, trigo y textiles, "sí", han respondido, "pero el productor tiene algo que ganar en su exclusión". Pues bien, si los consumidores tienen algo que ganar con la admisión de la luz natural, los productores tienen con seguridad algo que ganar con su prohibición.

Si ustedes nos garantizan un monopolio sobre la producción de la luz durante el día, en primer lugar tendremos que comprar grandes cantidades de sebo, carbón, aceite, resina, cera, alcohol, plata, acero, bronce y cristal para suministro de nuestra industria. Y, más aún, nosotros y nuestros numerosos proveedores, habiéndonos vuelto ricos, consumiremos mucho más y esparciremos la prosperidad en todas las áreas de la industria nacional.

¿Dirán que la luz del sol es un don gratuito de la naturaleza y que rechazar tales dones sería rechazar la riqueza misma bajo el pretexto de alentar los medios para adquirirla?

Si adoptan esa posición, sin embargo, ustedes darán un golpe mortal a su propia política. Recuerden que hasta ahora siempre han excluido los productos extranjeros porque y en la medida que se parecían a los dones gratuitos. Ustedes tienen sólo la mitad de la razón al aceptar las demandas de otros monopolistas por el hecho de admitir nuestra petición. Porque la nuestra está completamente de acuerdo con vuestra política establecida; y rechazar nuestras demandas precisamente porque están mejor fundamentadas que la de cualquier otro, sería un absurdo.

El trabajo y la naturaleza colaboran en varias proporciones en la producción de una mercancía, dependiendo del país y del clima. La parte con que contribuye la naturaleza siempre está libre de costo; la parte del trabajo humano es la que confiere valor y por eso se la paga.

Si se vende una naranja de Lisboa a mitad de precio que una naranja de París, es porque el calor natural del sol, que por supuesto está libre de costo, hace por la primera lo que la segunda debe al calor artificial, para el cual necesariamente hay que pagar en el mercado.

Así, cuando llega a nosotros una naranja de Portugal, uno puede decir que se nos ofrece a mitad de costo, o, en otras palabras, a la mitad del precio comparado con el precio de París.

Ahora bien, es sobre la base de ser semi-gratuita la naranja extranjera, que ustedes sostienen que su ingreso debe ser impedido. Se preguntan "¿cómo puede resistir la mano de obra francesa la competencia de la mano de obra extranjera, si es que la primera tiene que hacer todo el trabajo, mientras la otra sólo lo hace a medias, ocupándose del resto el sol?". Pero si el hecho de que la mitad del costo de un producto sea gratis los lleva a ustedes a excluirlo de la competencia, el hecho de que esté totalmente libre de costo, ¿cómo puede hacer que ustedes lo admitan en la competencia?. Ustedes no son consistentes o, de lo contrario, luego de excluir - por ser perjudicial a la industria nacional - lo que está libre de la mitad del costo, deberán excluir lo que es totalmente gratuito con mucha mayor razón y con el doble de entusiasmo.

Cuando un producto - el carbón, el acero, el trigo o los textiles - viene de afuera y lo podemos adquirir por un menor monto de trabajo que si lo produjéramos nosotros mismos, la diferencia (entre lo que pagamos y nos costaría) es como un don gratuito que se nos confiere. El volumen de este regalo es proporcional al monto de la diferencia. Es un cuarto, la mitad o tres cuartos del precio local. El regalo puede ser completo si es que el donante, como el sol cuando nos proporciona la luz, no pide nada de nosotros. La pregunta es si lo que desean para Francia es el beneficio del consumo libre de costo o las supuestas ventajas de una producción onerosa. Hagan su elección, pero sean lógicos.

Porque en tanto ustedes prohíban, como lo hacen, el carbón, el acero, el trigo, los textiles extranjeros, en la medida que su precio se acerca a cero, ¡cuán inconsistente sería admitir la luz del sol, cuyo precio es cero el día entero!
[1] Albión es Inglaterra. Hace alusión a la densa neblina londinense, que favorecería a los fabricantes de velas ingleses por impedir el ingreso de la luz natural.

lunes, noviembre 01, 2004

Recrear el socialismo

"Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación"

Artículo 20, inciso 2 de la Declaración universal de los derechos del hombre

"No soy de izquierda ni de derecha, sino liberal" dice Ricardo López Murphy a quien quiera oírlo cuando se le piden definiciones en temas cruciales. Tendrá ahora una buena oportunidad de demostrar esto último de acuerdo a cómo reaccione frente a la iniciativa de su bloque íntegro en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires: Carlos Araujo y Fernanda Ferrero, junto con los legisladores del Frente Compromiso por el Cambio Jorge Enriquez y Silvia La Ruffa, de propiciar la colegiación obligatoria (proyecto 901/2004) de martilleros y corredores inmobiliarios.

Los martilleros y vendedores de departamentos, de prosperar esta idea, tendrán que conseguir un permiso de trabajo, llamado matrícula, y así nuestros "liberales" se proponen esclavizarlos en un sistema colectivista y medieval, profundamente anti-liberal y contra el que han luchado históricamente los liberales tanto en el país como fuera de él.

Las corporaciones profesionales con patente estatal son mecanismos por los que los peces grandes se comen a los pequeños y dificultan el ingreso a los mercados de nuevos competidores.

Si esta iniciativa inconstitucional se aprueba, las transacciones de inmuebles entre particulares en la Capital Federal quedarán restringidas a las personas que se matriculen como corredores, quedando prohibido el trabajo que ejercen muchas personas en esa actividad de manera libre sin perjudicar a nadie.

Las excusas de los fundamentos son una perfecta reproducción de las argucias utilizadas en otros casos para otorgar a algunos una patente de exclusividad sobre una porción del mercado y someter a sus competidores: "El poder de policía", "la necesidad de control de la ética", "la protección del consumidor". Nunca un "curro" ha sido hecho en nombre del "curro" mismo, pero estas apelaciones no sirven para desmentir lo obvio: la intención de beneficiar a algunos que vivirán a costa de sus semejantes, la búsqueda de cerrar un mercado y ponerlo a disposición de gente cercana al poder tornándolo cautivo. Se habla de "garantizar los derechos de la sociedad" al mismo tiempo que se los pisotea.

Ningún cliente necesita de una mafia oficializada llamada "colegio público" para hacer responder a un inmobiliario por un acto impropio como invocan estos legisladores. Para ello tiene a su disposición tribunales de justicia imparciales. El método de juzgamiento por "pares" es una rémora medieval y fue como tal abolido por la Asamblea del Año XIII al derogar los fueros personales. Pese a eso, entre las violaciones a la constitución más difundidas en las últimas décadas estuvo la creación de estos colegios para todas las actividades, convirtiendo el mercado en una suma de cotos de caza. Lo novedoso es que esta vez lo proponen legisladores que dicen ser liberales.

Alguno de los fundamentos son dignos del Partido Obrero: (los consumidores) "no cuentan con una entidad que se haga responsable de los perjuicios ocasionados por estas actividades que carecen de todo control". Esta es una triple falsedad. Tienen a quien recurrir como cualquiera: al poder judicial que está para eso; este colegio nuevo no se "hace responsable" de nada, sino que ejerce funciones judiciales, y nada de esto está hecho en función del consumidor, sino en su contra, con el propósito de alejarlo de la oferta a la que recurriría si no existiese una ley como ésta. También se proponen estos legisladores no idóneos medir la idoneidad de los vendedores, algo que no requiere más que encontrar lo que el cliente quiere y que sólo a éste le incumbe.

La restricción de la oferta de servicios inmobiliarios llevará a aumentar las comisiones, revirtiendo el proceso iniciado a partir de la incorporación de Internet en estos negocios. La facilidad que este medio otorgaba para la oferta y demanda de inmuebles quedará prácticamente prohibida por esta iniciativa.

Mientras nos preguntamos si no son ni de derecha ni de izquierda, ni por lo visto liberales, qué son estos legisladores, dejemos a Juan Bautista Alberdi contestar este esperpento legislativo:

"Con la abolición de los privilegios de todo género, dejan de ser constitucionales las leyes que establecen gremios cuerpos y matrículas de trabajadores. Tales instituciones son tradición de las corporaciones industriales de la edad media en Europa, que pudieron ser útiles en aquel tiempo, pero que hoy constituyen privilegios ofensivos de la igualdad, designada como base de la distribución de los beneficios del trabajo, declarado libre para todos los habitantes del país. Las inmigraciones extranjeras no podrán dirigirse en busca de trabajo y de salarios a países donde sea preciso incorporarse en gremios, matricularse en corporaciones, someterse a cierta disciplina, para poder trabajar y ganar el pan".
Alberdi, Juan Bautista: Sistema Económico y Rentístico (cap. II, punto II)

"Por el derecho local de Buenos Aires, todo el trabajo está dividido en gremios o corporaciones inaccesibles (algunos de ellos bajo pena de ser destinados al ejército de línea) a todo trabajador que no hubiese obtenido de la policía política su inscripción en la matrícula correspondiente al ramo en que quiere trabajar. Hay matrícula de lancheros del puerto, matrícula de vendedores de carne, matrícula de abastecedores, matrícula de acarreadores de ganado, matrícula de cargadores, matrícula de peones, matrícula de comerciantes, matrícula de estudiantes, matrícula de abogados y médicos. Las puertas de esos trabajos y ejercicios están cerradas para todo el que no ha cuidado de proveerse de papeletas y salvoconductos de manos de la policía política, bajo cuya inspección corren los más de esos gremios industriales.

Por un decreto del gobierno de Buenos Aires, de 17 de julio de 1823, ningún peón puede ser conchabado para servicio alguno o faena de campo, sin una contrata formal por escrito, autorizada por el comisario de policía de la sección respectiva. La falta de esa solemnidad hace ineficaz el contrato; ni es admisible en juicio demanda alguna para la devolución de un salario anticipado."
Ibid (cap II, punto VII)

Página millones

Julio Nudler, el columnista del boletín oficial Página 12, desató un escándalo al hacer circular un mail en el que contaba que su última columna había sido censurada por referirse a aspectos oscuros de Claudio Omar Moroni, nuevo titular de la Sindicatura General de la Nación y lugarteniente del jefe de gabinete Alberto Fernandez, a quien debiera controlar. La nota de Nudler no encajaba ni con la identificación entre Página 12 y el gobierno, ni con los elogios y la defensa (forzada) de la independencia de Moroni hecha días antes por Diego Shurman en el mismo medio, ni mucho menos con la dependencia económica total del diario de la publicidad estatal distribuida sin escrúpulos por el kakismo entre quienes lo sirven. En el caso de Página 12, no es siquiera un eslabón más del clientelismo periodístico con el que el oficialismo mantiene engañada a la población, porque los directivos del diario y la facción gobernante no se diferencian, son lo mismo.


Libertad de prensa o derecho de propiedad

Julio Nudler, sin embargo, no fue censurado. El diario ejerce su derecho de propiedad y es a la empresa a la que pertenece la libertad de expresión, incluida la que ejerce para chupar las medias de los funcionarios. La empresa contrata periodistas a su gusto y placer porque elige incluir sus opiniones. Al periodista le queda la libertad de trabajar o no en el medio o ejercer su libertad plena de expresión por sí mismo. Página 12 simplemente le dijo a Nudler: en este diario ésto no se publica.

Esto de cualquier manera no se compadece con la posición izquierdista "cooperativista" sostenido por Página 12, que desde sus páginas ha sostenido que las empresas son malas y los medios deben ser conducidos por sus trabajadores. Pero aunque Página 12 no merezca que se defienda su derecho de propiedad, vale la pena hacerlo para preservar el principio que nos permite subsistir.


Delito 12

El problema de este episodio es otro, tal vez inclusive más grave que el de una censura. Página 12 recibe en proporción a sus lectores una cantidad de publicidad oficial desmesurada. Lo que se supone que busca esa publicidad oficial es difusión de los actos de gobierno. Dar al diario más publicidad de la que su tirada justifica, equivale a robarle al estado en beneficio de un particular. Es lo mismo que pagar un sobreprecio en un contrato administrativo, en este caso, un precio sideral, digno de Yacyretá.

Página 12 y cada uno de los beneficiarios de la "generosidad" oficial, así como los funcionarios que reparten esos beneficios, como es el caso del propio Jefe de Gabinete, defraudan a los contribuyentes y reparten dineros públicos como si fueran propios, en su propio beneficio.

Nudler no hace más que desnudar un vínculo que muy vestido que digamos no estaba.


Clientelismo

Como el sistema político, desde la revolución que derrocó a Fernando de la Rúa, dejó de basarse en la Constitución para sustentarse en la caja, el periodismo pasó a ser parte del sistema político y depende cada vez más de los deseos oficiales.

Otros medios en lugar de perder su libertad, la vendieron, casi siempre ahorcados por las urgencias económicas a las que la hecatombe política los condujeron. Pero Página 12 es el poder mismo que retira una tajada, no tan grande como los fondos de Santa Cruz, pero por cierto por guarismos nada despreciables.

Los periodistas de Página 12 deben agradecer al señor K haberlos convertido en lo que siempre quisieron ser: empleados del Estado.


Decepción de los incautos

También deberíamos liberar a Página 12 de las decepciones que muchos expresaron durante la semana, porque el problema no es del diario sino de quienes lo convirtieron en objeto de culto. Con las tristes medallas de haber nacido como órgano oficialista durante lo peor del alfonsinismo, haber cobijado en su seno a terroristas que atacaron el cuartel de la Tablada, estar formado por terroristas no arrepentidos de la década del 70, hacer una permanente apología del comunismo cubano y tapar sus crímenes, haber sido parte de la campaña de la Alianza y bendecirla hasta que se debilitó, Página 12 sólo puede ser la decepción del analfabetismo ilustrado argentino, que tanto nos acerca a ser un país africano.

Nudler también desnuda esto un poco más. Al tapar a Moroni y a Alberto Fernández, Página 12 exhibe pornográficamente cuán interesadas y poco creíbles eran sus preocupaciones por la corrupción de los 90. Si la corrupción como preocupación queda encerrada en la dinámica amigo/enemigo, entonces todas las investigaciones hechas hasta aquí pasan a ser más sospechosas que los propios hechos denunciados aún cuando algunas pudieran ser ciertas, o tener la importancia que se les dio.


Lo peor del boletín oficial

Difícil elegir lo peor de este episodio, pero el daño hecho al país por Página 12 (no en soledad por cierto) no estuvo dado ni por actos de censura, ni por el vaciamiento de las arcas oficiales, ni por el engaño a la población o la falsificación de denuncias, todos episodios lamentables que no dejarán una huella demasiado profunda en la historia. El principal pecado consiste en haber llevado a la población a un estado de analfabetismo cívico jamás visto, con una visión idílica del poder y de la política que costará muchos años superar.

Página 12 enseñó a los lectores que la política es algo puro y que nuestros fracasos se debieron a la presencia de impuros en la cima del Estado, llevando a la población a un nihilismo sin salida que puede resumirse en la frase infantil "que se vayan todos". Esto lo cree desde la extrema izquierda a la derecha vergonzante y es en gran parte el meollo de nuestra ceguera como sociedad. La sabiduría originaria de la Constitución Nacional, consistía en desconfiar del poder y por tanto limitarlo. La génesis del fracaso argentino consiste en creer y querer que el poder lo resuelva todo, porque es intrínsecamente bueno y está esperando la llegada de salvadores benevolentes. Los fracasos son producto así de la maldad de tales o cuales políticos y no de la estupidez de las reglas de juego y la permanente apelación al Estado.


La respuesta

La única respuesta del boletín oficial consistió en una de las tantas diatribas a las que recurren todo el tiempo. Es raro que no hayan recordado que Julio Nudler perteneció a la redacción de la revista Somos en pleno gobierno militar, porque a pesar de que eso no se compadecería con el hecho de que haya sido columnista estrella del diario, la izquierda nunca necesitó aplicarse a sí misma los parámetros que enrostra a los demás.

Ernesto Tiffenberg, director de Página 12 prefirió ensuciar a Nudler de otro modo, hablando de conversaciones para empezar a escribir en la revista XXIII, recientemente adquirida por el señor Spolsky. Después dedica los siguientes párrafos a exhibir el pedigree de Spolsky, incluyendo sus vínculos con gente de derecha que para Página es sinónimo de crimen. Uno no llega a explicarse que con "tan graves" vinculaciones Nudler no hubiera sido echado del diario en lugar de levantarse su columna, pero lo más llamativo es cómo a Tiffenberg se le escapó el peor de todos los antecedentes de Nudler: el hecho de haber trabajado en Página 12.

FANTASTICO NEGOCIO: El festival de indemnizaciones

Por Nicolás Márquez
Abogado y autor del libro La Otra Parte de la Verdad.

Artículo publicado en La Nueva Provincia

Aunque tardíamente, es de celebrarse que, en mayo de este año, el ministerio de Justicia por fin se dedicó a pulir los desacertados y desacreditados listados de desaparecidos durante la guerra antiterrorista de la década del 70, publicados en su momento por la Conadep (donde figuraban erróneamente la jueza Carmen Argibay, el Dr. Esteban Righi, el juez Alfredo Meade y muchas otras personalidades conocidas y desconocidas).
De este informe reciente, se reduce la cifra original (calculada en 8.960 desaparecidos) a 6.000 (de los cuales 900 pertenecen al período constitucional 1973/76, del que nunca se habla ni se investiga). De estos 6.000, según confesión expresa del jerarca guerrillero Mario Firmenich, la mayoría absoluta eran integrantes de las organizaciones terroristas, las mismas que entre 1969 y 1979 fueron autoras de 21.665 atentados subversivos (hechos y cantidades que fueron ratificados en la sentencia dictada el 09/10/85 por la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional - Cap. 1. Cuestiones de hecho. Causa 13).

No obstante, el Estado Nacional se ha dispuesto insólitamente a indemnizar muy jugosamente a los familiares de los terroristas caídos o desaparecidos durante nuestra guerra interna. Para tal fin, se sancionó oportunamente la Ley 24411, que en su increíble artículo 5 dice lo siguiente: "En caso de aparición de las personas mencionadas en el artículo 1º, se deberá comunicar esta circunstancia al juez competente, pero no habrá obligación de reintegrar el beneficio si ya hubiera sido obtenido". Es decir, aunque posteriormente se demuestre que esto fue una farsa y una estafa al Estado Nacional y al pueblo argentino, la "platita" ya está cobrada, no habrá sanción ni devolución alguna y, como dicen en mi barrio: "pito catalán".

¿Es muy osado pensar entonces que aquí se está escondiendo un fantástico negocio? Pues, ante lo desconcertante del artículo 5 de esta ley, es de suponer que para cobrar el dinero, previamente, el peticionante debe ofrecer fundamentos inexpugnables e indubitados de la situación fáctica y que la administración pública, por ende, debe exigir rigurosas pruebas que brinden certeza plena e inequívoca que avalen la efectiva desaparición, y que, por añadidura, el margen de "reaparición" es virtualmente nulo. Sin embargo, el artículo siguiente (Art. 6) dice: "En caso de duda sobre el otorgamiento de la indemnización prevista por esta ley, deberá estarse a lo que sea más favorable al beneficiario o sus causahabientes o herederos, conforme al principio de la buena fe".

Es dable aclarar que este último artículo es transcripto prácticamente de modo literal (ahora como artículo 3) en la muy reciente ley 25914 (que extiende las indemnizaciones a los hijos de los desaparecidos).

Pero el último episodio que se adjunta al gran festival de premios a todo el enjambre subversivo se forja a partir del resonante caso Susana Yofre de Vaca Narvaja (madre del jerarca terrorista Fernando Vaca Narvaja), cuya indemnización (aprobada por la "unanimidad automática" de la Corte) se funda, en este caso, en el exilio que su familia tuvo que padecer como consecuencia de la "persecución a que fue sometida durante la última dictadura militar" (sentando un peligrosísimo precedente que abre la puerta a un nuevo megadesembolso a favor del terrorismo supérstite).

Lo insólito de esto último es que la madre del mentado terrorista perdió a un hijo suyo en 1975 (pleno gobierno constitucional), perdió a su marido el 10 de marzo de 1976 (pleno gobierno constitucional), la familia se refugia en la embajada de Méjico el 23 de marzo (pleno gobierno constitucional) y Susana Yofre reconoce haber regresado al país en 1982 (pleno gobierno cívico-militar). ¿En qué quedamos: se escapa perseguida por el gobierno democrático y vuelve durante el gobierno de facto ? ¿Acaso se sentía más segura bajo el gobierno militar que bajo el gobierno constitucional?

Sin embargo, la prensa mayoritaria informa que esto se debe a un resarcimiento para los que sufrieron la persecución durante la "dictadura militar", aunque, como vemos, en el caso de marras, esto no fue así. De todos modos, es dable aclarar que los sobresaltos que la familia Vaca Narvaja pudo haber padecido fueron como consecuencia de las actividades criminales de Fernando, y no por otra causa.

Asimismo, si bien no se puede saber ni probar si los éxodos registrados antes y durante el gobierno cívico-militar fueron producto de la libre elección o de circunstancias forzosas, lo llamativo es que los emigrados no se instalaban en Cuba, Nicaragua, la URSS o China (países a los que tanto defendían), sino que generalmente se asentaron en países occidentales y capitalistas (no fuera a ser cosa que al sufrido progresismo transatlántico le faltare el confort y el buen champagne).

Pero, lo más dramático de todo esto es que seguimos ratificando nuestra condición de país poco serio: ¿qué pasaría si el presidente de España, Rodríguez Zapatero, dispusiera indemnizaciones para cónyuges, hijos y madres de los terroristas de ETA? ¿No constituiría esto un escándalo internacional?

Otro dato lamentable de todo este espectáculo dinerario que los terroristas y sus simpatizantes están gozando es que lo hacen con el dinero de nuestros impuestos, cuyos montos, por naturaleza y función, deberían destinarse al bien común y no al disfrute de una minoría de ideólogos y activistas que ayer ensangrentaron la Patria en una demencial guerra civil y hoy la estrangulan saqueando las arcas del Estado con estos artificiosos resarcimientos.

Y a todo este dispendio nefando, tenemos que sumarle aventuras insólitas, tales como pagar 100 millones de pesos para construir el gigantesco museo apologético de la guerrilla marxista (conocido como "Museo de la Memoria"), sito en la Escuela de Mecánica de la Armada.

Si bien el PEN ha hecho del setentismo y de la venganza una política de Estado, no sabemos a ciencia cierta si esto responde a una fuerte convicción interna del presidente Kirchner o al oportunismo, la demagogia y la coyuntura local en la que le toca gobernar. Pero lo que sí podemos afirmar sin margen de error es que (más allá de las causas) esto constituye un acto de manifiesta irresponsabilidad, ausencia de cordura y tomada de pelo a los países serios del mundo que están llevando adelante un gran esfuerzo común en reforzar sus aparatos defensivos (tanto en materia jurídica, armamentística e inteligencia) para librar con éxito esta batalla contra el terrorismo mundial, tan recurrentemente aplaudido por Hebe de Bonafini, la "madre de todos nosotros", según lo afirmó públicamente nuestro desabrochado primer mandatario.

Los lunes 8 y 15 no sale El disidente

Hacemos un receso por razones operativas. Hasta el próximo número.

lunes, octubre 25, 2004

Bendita policía

El sargento ayudante Ricardo Aquino puso en riesgo su vida al cubrir con su cuerpo a Patricia Nine, en el momento en que la Policía de la Provincia de Buenos Aires se tiroteaba con los delincuentes que la tenían secuestrada.

Meses atrás Aquino y sus hijos habrán visto por televisión al presidente de la nación en uno de sus habituales ataques de ira insultar a la Policía de la que forma parte e interpretar la ola de inseguridad como un complot de esa fuerza contra él mismo.

No fueron los únicos insultos en los que Aquino fue incluido. El inepto ministro Beliz evadía la palpable realidad de su inoperancia y rendía pleitesía al grupo montonero que le consiguió trabajo, haciendo una campaña permanente contra la institución a la que pertenece Aquino. Lo mismo hicieron el ex ministro de seguridad Juan Pablo Cafiero y el enviado del pacto político mafioso entre el señor K y Duhalde, el señor Arslanián, cuya única misión hasta aquí ha sido tratar de destruir a la Policía. Hablaron todo el tiempo de capacitarla, pero nunca la dejaron actuar.

La locura triunfante monopolizaba las expresiones no políticas. Desde el periodismo cómplice del gobierno montonero se acusaba de Nazi a Juan Carlos Blumberg y con la misma neurona atrofiada se hablaba de la "maldita policía". Ricardo Aquino, era incluido en la diatriba y la recibía cuando veía televisión, oía la radio y tal vez leía el diario a principios de mes porque su sueldo no alcanzaba para cubrir semejante lujo todos los días.

En cada hecho delictivo se quería encontrar un policía detrás. En algunos se los encontraba, pero nadie advertía en cambio que en el cien por ciento de ellos había policías esclareciéndolos.

La propia Patricia Nine dijo que cuando vio a Aquino, vio a Dios. "Ahora creo en la Policía", dijo después. Aquino era ya policía cuando Patricia Nine no creía en él.

Nadie habló para los policías anónimos que juegan su vida todos los días a pesar de trabajar para una sociedad que no lo merece. Es más, todavía continúa el maltrato contra Ricardo Aquino. El fin de semana este verdadero héroe, tuvo que soportar que antes de que su respiración pudiera normalizarse por la inundación de adrenalina que recibió su sistema nervioso en medio de la balacera, los políticos mediocres se acicalaran y emperifollaran para mostrar sus lindas caras a las cámaras de televisión y a los flashes fotográficos. No hubo fotos de Aquino, pero si de Arslanián, de Solá, de Kirchner y de todos los otros enemigos de la Policía que le arrebataron el triunfo.

El deterioro de la Policía se explica justamente así. Una minoría de delincuentes dentro de la institución sirve para neutralizar y maltratar a una mayoría de valientes servidores de la ley. El insulto permanente no tiene influencia sobre los delincuentes, ellos saben que lo son. Pero las purgas indiscriminadas, la persecución y el odio ideológico sí actúa sobre el resto.

Y digo "sirve", porque la enferma izquierda argentina no está resentida con las manzanas podridas, sino con las sanas. En la guerra que iniciaron contra el país en la década del setenta, aliados a potencias totalitarias extranjeras, la Policía de la Provincia de Buenos Aires fue la principal fuerza de respuesta. Es la institución con mayores bajas en ese enfrentamiento, superando a las Fuerzas Armadas.

El gobierno del señor K, asustado por el hartazgo de la población simplemente dejó actuar a la Policía y Patricia Nine fue liberada. A diferencia de otros casos sin pagar el rescate y neutralizando a una banda que ya planeaba otros secuestros.

Si éste es el inicio de un cambio de política está por verse. Me permito dudarlo, los alienados de la izquierda argentina ya encontrarán el modo de discutir lo indiscutible. La izquierda es igual de retorcida en cualquier lugar, de modo que tener esperanzas de que mejore es ingenuo. Lo que ocurre en los países sanos es que el grueso de la población no les presta atención. Nuestra trágica historia les dio un lugar que representa un peligro para la supervivencia del país. La locura no es gratis.

Una forma de recuperar la sanidad, es prepararse para elaborar correctamente la posibilidad de que un operativo como el de Patricia Nine no termine bien. Apostar a una política implica hacerse cargo de los riesgos.

Lo que debe buscarse es terminar con los secuestros y el camino de darle a los secuestradores lo que piden, está demostrado, potencia el problema y ni siquiera asegura la vida de la víctima. También está demostrado que pagar el rescate no es garantía de vida y que cada minuto que el secuestrado pasa en poder de sus captores es un desafío para su supervivencia.

Los secuestradores son criminales para quienes el dolor y el sufrimiento ajeno no tiene la menor importancia. Se trata de gente inestable que privilegiará evitar cualquier mínimo riesgo de ser capturados a la vida del secuestrado. Son muchos los casos en que las víctimas conocen a los delincuentes y la idea de matarlos se encuentra en el origen del plan. La pasividad también mata.

LA CAÍDA DEL TIRANO

Por César Alonso DE LOS RÍOS
ABC de Madrid

CUANDO el comandante se cayó de bruces, a todos se nos vinieron a la memoria las estatuas derribadas de Stalin, de Ceaucescu, de Saddam Hussein. Sin duda el propio Castro llegó a imaginarse por unos momentos que podría ser pisoteado. Por el pueblo. Por el repugnante pueblo. Te sacrificas por él y mira cómo te lo paga. Al fin y al cabo la burguesía se comporta mejor con los suyos. Mira Rusia. La patria del socialismo. Hubo que matar y matar y aun así no ha sido posible mantenerla más que tres cuartos de siglo. Este periódico en el que escribo fue fundado por el primer Luca de Tena unos años antes de que los revolucionarios asesinaran a los zares y sigue después de la desaparición de la URSS. El cristianismo ha predicado siempre la naturaleza efímera de las cosas pero nunca esta cualidad se ha cumplido tan a rajatabla como en las construcciones socialistas.

Todo esto lo sabe Castro, que tiene que mantener el socialismo con la droga, que tiene que llamar revolución a las salvajadas de Chiapas, a las guerrillas de Colombia, al secuestro puro y duro, al terrorismo que más que enfermedad senil del izquierdismo es desesperación, pura desesperación. Cuando levantaron a Castro con la rótula hecha trizas, pidió perdón por haberse caído. Él, que nunca lo pidió por asesinar, encarcelar, torturar, exiliar, matar de hambre al pueblo, ¿por qué lo pide ahora, por qué esta delicadeza? Sencillamente porque sabe que un dictador no puede demostrar fragilidad, coyunturalidad, temporalidad. El deber de un tirano es mostrarse eterno. ¿Hay un pecado mayor que adelantarse al juicio de la Historia?

La caída de Castro es simbólica. Es el anuncio del final del socialismo, ya en su fase más pobre, en la de la antiglobalización, en la de Toni Negri y Bové, en la de Pejín y Attac-Francia, en la del tardo-zapatismo y las guerrillas colombianas, en la del Partido de los Trabajadores brasileño y el frente uruguayo antiliberal, en la de Moratinos y Zapatero. Castro, en pie, es la personalización de un fracaso histórico, la ridiculización de una construcción utópica. Caído Castro, rota la rótula de Castro, tomando este escenario como composición de lugar para una meditación sobre el socialismo que imaginó Marx para la Alemania de finales del XIX como una feliz resolución de las contradicciones del capitalismo más sofisticado (del momento), ¿hay alguien que se atreva a no reconocer este siglo de socialismo no sólo como un inmenso fracaso, sino como una terrible mentira? Comenzó fantasmal y utópico en la Europa de mediados del XIX, tuvo diez días que estremecieron al mundo en 1917, resolvió en ríos de sangre campesina y pequeño burguesa la revolución rusa, rebajó el pensamiento político al tamaño del pensamiento popular, redujo el hombre a masa, llevó a la masa y a los intelectuales al gulag, compitió con el nazismo en la magnitud de la barbarie y, después de haber conseguido la cooperación de inteligencias como la de Lukacs, se convirtió en patrimonio de catequistas como Marta Harnecker y payasos como Michael Moore. Si las ambiciones continentales del asmático Che Guevara constituyeron la ridiculización de las tesis de Lenin sobre el capitalismo en su fase imperialista, ¿qué decir ya de este remedo de la peor caricatura de Bolivar que se apoya en los taxistas que cobran en dólares, en el patriotismo de las jineteras y se ve obligado a encarcelar la poesía civil y hermosa de Rivero? En cuanto a la socialdemocracia europea, que vivió como socialismo irreal a la sombra del socialismo real, ahora milita en la impostura. ¿Y China? Allí escriben al revés. Allí la conciencia no va detrás de los hechos, sino al revés. Es algo que se me escapa.

CASTRO ha caído de bruces y en el suelo mira de reojo por si alguno de los suyos se atreve a pisotearlo antes que a su estatua.

Opositor único

Jorge Asís es tal vez el único opositor real al gobierno del señor K. No es un mero crítico de aspectos sueltos de esta ola psicopática que soporta la Argentina, sino un cuestionador profundo, agudo y valiente. Reproducimos a continuación un reportaje que le hace el diario La Nueva Provincia, que nos llegó a su vez a través de Urgente 24.

Por RAÚL HORACIO MAYO

El cristal usado por el escritor y ex funcionario Jorge Asís (58) para apreciar la realidad no es ni media dioptría condescendiente con el gobierno nacional; vale aclarar, sin embargo, que su ácida e ingeniosa mirada tampoco perdona al resto de la troupe política.

"Si (Néstor) Kirchner representa lo nuevo, yo soy Maradona", dispara al inicio de una extensa charla mantenida con "La Nueva Provincia" en el living de su departamento, a la vuelta del Patio Bullrich, en plena zona de embajadas.

El Presidente de la República no es la única víctima de su escopeta verbal; la primera dama, Cristina Fernández; Eduardo Duhalde; Ricardo López Murphy; Elisa Carrió; Mauricio Macri y hasta Carlos Menem son tomados como blanco por el autor de Flores robadas en los jardines de Quilmes . Está claro, sin embargo, que la munición de mayor calibre impacta sobre la humanidad del doctor Kirchner.

"Es un peronista con imposturas; sin tener en cuenta sus antecedentes, sobre todo en la provincia de Santa Cruz, se construyó una identidad progresista. Sólo sabe manejar la caja", sostiene al hilvanar política y economía de una sola puntada.

-Que Kirchner es un justicialista atípico está a la vista; evita las reuniones de gabinete y casi no existen internas entre ministros...

-El consejo de ministros es un mecanismo integrador; no es cierto que deba suprimirse por ser una pérdida de tiempo generadora de filtraciones a la prensa. Creo que no puede hacer reuniones de gabinete por incapacidad de conducción. "Huye de lo que te excede", sentenciaban los griegos. Además, las internas no se conocen, pero algunos problemas hay... si el oficialismo es la caja, tienen que ver con la caja.

-Usted dijo, tiempo atrás, que la principal virtud de Kirchner era ser desconocido para la gente. En un año y medio, ¿incorporó alguna nueva cualidad al currículum?

-Cuando intentó profundizar su perfil de político rupturista dejó algún matiz interesante, pero, ahora, esto de presidir el pejotismo y sumarse al grupo Mausoleo -como él mismo rotuló a los gobernadores que visitaron a Duhalde en la quinta de San Vicente- es asumir el fracaso. Desde sus ideas y pensamiento, me parece irrelevante. Jamás podría ser mi jefe político. Sólo en la Argentina puede llegar a la primera magistratura alguien con la vulnerabilidad de los "desaparecidos", esos US$ 400 millones santacruceños depositados en el exterior.

-¿Cuál es su balance del primer tramo "K"?

-Con la transversalidad y el desembarco en la provincia de Buenos Aires, fracasó; aunque esto último sólo fue una guerra en las columnas periodísticas. Sí podemos interpretarla como una batalla de carpetas: la de la catástrofe del Bapro contra los "desaparecidos" de Santa Cruz... triunfa el amor y Kirchner debe replantear la táctica, con la que se perdieron 15-16 meses. El andamiaje original se conservó en pie hasta el lanzamiento del festival piquetero al que fueron varios ministros. A los tres días, explota todo. Mientras Kirchner está en el exterior, copan una comisaría y el gobierno entra en una cadena de magistrales papelones que culminan con la renuncia de (Gustavo) Beliz, pasando por los casetes de la AMIA. Entonces, vuelve a la casa de los viejos, a caballo del pragmatismo, positivamente inmoral, de casi toda la dirigencia justicialista corporativa, de los que manejan caja, que prefieren adaptarse al oficialismo.

-Desde esa concepción, da la sensación de que la Argentina es un gran centro comercial con 24 locales a la calle y donde la principal preocupación pasa por llegar a fin de mes...

-La Argentina es una concatenación de feudos unificados por la chequera del poder central. El federalismo no existe.

-Una chequera que sigue en cesación de pagos externos y con el dueño de la firma redoblando el discurso belicista contra los acreedores...

-Mire: las asambleas de los organismos internacionales sólo prestan la puesta en escena para pasar el mensaje al vecino. "¡Escuchá que le dice al FMI!", se asombra el almacenero que vive a la vuelta de casa. Resulta bochornoso presenciar el espectáculo de un hombre que no paga los trajes y aconseja cómo debe ser la sastrería. Les recrimina haber otorgado un fiado a él que, en ese momento, representa al Estado argentino. Los estados tienen una continuidad jurídica; por ser presidente, Kirchner debe sobrellevar nuestra historia, tiene que bancar desde el fusilamiento de (Manuel) Dorrego hasta acá; sobre todo, ante un auditorio extranjero...

-Cristina, ¿está para más que primera dama?

-No le detecto gran capacidad de conducción política. Nada tengo para objetarle como primera dama, pero su labor parlamentaria durante el proceso de remoción a jueces de la Corte fue de una olímpica mala educación. Junto al diputado (José Ricardo) Falú y la complicidad de (Daniel) Scioli, generó, indirectamente, uno de los capítulos más éticos y emocionantes que recuerde de este gobierno: la imagen del doctor (Eduardo) Moliné O'Connor, rodeado por su familia, soportando la adversidad. Y aclaro que no es mi amigo, ni siquiera lo conozco.

-La transversalidad, ¿se agotó como la luz de un fósforo?

-Nadie, sensatamente, puede pensar que La Matanza --uno de los principales distritos electorales del país-- se inquiete o que cunda el pánico en el Gran Rosario porque se aliaron Eduardo Luis Duhalde, Miguel Bonasso y "el barba" (Francisco) Gutiérrez. Los tres juntos no completan una bañadera y, en materia de ideas, no pueden hacerme pensar cinco segundos.

-Usted intentó promover un menemismo sin Menem; hoy da la impresión que tenemos Menem sin menemismo...

-En 2001 hablé de menemismo sin Menem y algunos menemistas lo tomaron casi como una traición. Ya percibía, por entonces, la imposibilidad de su regreso a la presidencia. Llegué a ironizar que lo veía más cerca de pescar truchas en un lago de Nueva Inglaterra que de la Casa Rosada. Durante la campaña 2003, no colaboré; él estuvo rodeado de dirigentes que se repartieron ministerios de antemano. Si bien tenía votos independientes, sólo podía ganar como candidato del PJ. Con tres listas peronistas, era un boleto picado. Si hubiera recurrido a quienes podían representar mejor sus políticas --dejando de lado el proyecto "Carlitos eternidad"--, la Argentina hoy sería distinta.

-¿Tiene futuro político?

-No soy muy optimista, aunque mantendrá su gravitación personal. Sí me parece necesaria, cuando cesen las banales polvaredas de la cotidianeidad y las abyectas interpretaciones del momento, una justa reparación de su figura. Pese a entregar al retrete de la historia a los dirigentes que las encarnaron, aún se vive de las grandes transformaciones de los '90. Hoy digo "banco a Menem, pero basta de Menem".

-¿Hasta dónde es válida aquella frase de Raúl Alfonsín, "el duhaldismo es una organización y el menemismo, una mafia"?

-Ambas vertientes son inexactas. El duhaldismo es un modo de gestión opaco, mediocre, responsable de las catastróficas actualidades provinciales; se reduce a PBA. No genera un solo dirigente y obliga al alquiler de cuadros... (Carlos) Ruckauf, (Felipe) Solá, Scioli... intentará hacerlo con Macri. Es una política de chancletas y manguerazos al auto en la vereda. El menemismo fue una instancia superior. Ahora, Alfonsín tuvo mucho que ver con la caída de (Fernando) De la Rúa o, mejor dicho, con el cambio de frasco...

-(Risas) ¿Cambio de frasco?

-Está a la vista; desde el '99 hasta acá se mantiene la misma gente. Es la continuidad del Frepaso con otro envase... (Roberto) Lavagna, el hilo conductor; fue embajador con (Domingo) Cavallo en el ministerio de Economía, la Cancillería... el progresismo cultural instaló una frivolidad exasperante, hizo gala de selectivismo moral en medio de la fragmentación y planteó innecesarias situaciones regresivas y divisorias. Ya se había impuesto en el '95, pese a la derrota del hoy embajador (José) Bordón, acompañado de (Carlos) Alvarez, uno de los principales sostenes teóricos de este gobierno.

-¿Y Duhalde?

-Fue el canal entre ambos frepasismos, se encargó de hacer el trabajo sucio. La salida de la convertibilidad necesitaba un killer , alguien que masacrara todo para gestar la máxima transferencia económica de la historia argentina. En este aspecto, reside la gran manipulación histórica contemporánea, con el complemento complaciente, y cómplice, de los grandes medios de comunicación. La denigración, en bloque, de los '90 atenúa el verdadero desastre: el de 2002.

-De aquí en más, ¿quién puede complicar, políticamente, a Kirchner?

-Menem y Carrió son los opositores que construye el propio gobierno. Cuando uno está en el poder y escoge un adversario, lo legitima. Desde Maquiavelo para acá es así. Pero a Menem no debe darle mucho aire porque si lo dejan, y le alcanza el tiempo, con un tubo de oxígeno construye una catedral.

-¿Carrió?

-Es una empresa de demoliciones que no sabe comercializar los escombros que produce. Es una dama con una fragilidad conceptual arrolladora; su frivolidad cultural sólo puede servirle para pelearse con Alberto Fernández; con alguien que tenga más libros leídos y calle, le va a costar. Cuando habla de contrato moral me recuerda a Alfonsín recitando el preámbulo de la Constitución; es a Alfonsín lo que Beliz fue a Menem. En medio de una arrolladora desertificación cultural, funciona. La descarto como adversaria de peso nacional porque tiene imposibilidad de construcción política territorial.

-¿López Murphy?

-Para captar adeptos, opta, inteligentemente, por el discurso antiperonista. Demuestra arrojo al ir a pelear donde debe: la PBA. Lo veo más para ministro que en las ligas mayores. Debe hablar más como radical; así podría resolver el armado territorial, sobre todo con esta UCR desvencijada, víctima del primer frasco frepaso-progresista que cambió a De la Rúa por la retórica de los Montoneros.

-Nos queda Macri...

-Es muy endeble; se le desvanece el poder y la legitimidad. López Murphy tiene un mensaje técnico, monótono y de poco encanto, pero con Macri pasa algo curioso: a medida que habla, uno olvida lo que dice... (risas) es casi un desafío para la inteligencia; lo invito a que recuerde una idea suya. O de Scioli. Más allá del vitalismo, del entusiasmo, todos somos buenos, hay que trabajar... aparte del voluntarismo, no halla una sola idea, ni siquiera mala.

-Adelina de Viola retrató la esperanza de los '90 con la consigna "de proletarios a propietarios", ¿se le ocurre alguna para la posconvertibilidad?

-La imagen del hombre nuevo "K" es un piquetero oficialista ante una máquina tragamonedas.

-¿Tiene alguna causa judicial en trámite?

-No tengo denuncias y no debe ser mi único mérito. Jamás fue mi objetivo enriquecerme en la función pública. Cuando me hablan antes de alguna elección, los atajo: "Muchachos, no busco ni fueros ni empleo". Hay que tener una gran vocación para andar con ganas de entrar a un Parlamento que pasa por la etapa más insignificante de su historia. Hoy, tiene menos legitimidad política que el Automóvil Club.

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La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 2004.